Vela de Ruidos

A 39 años de la primera huelga contra Videla

 

El miércoles 18 de abril se produjo el ruidazo en las principales capitales del país, en varios barrios porteños y localidades del conurbano bonaerense. El jueves 19 una marcha de velas iluminó la Avenida de Mayo con una multitud que partió desde la plaza de los Dos Congresos hasta el Obelisco. Detrás de ambas iniciativas quedan los ecos y las repercusiones que componen la situación actual cargada de angustia y preocupaciones.

Como en las últimas semanas de 2001 ésta es etapa de protesta frente y dentro del Congreso Nacional. El cuestionado Poder Legislativo que desde el golpe de estado de 1930 fue el blanco predilecto de las dictaduras en cadena que caracterizaron el siglo pasado, que es sistemáticamente vapuleado por la derecha como escribanía de los gobiernos populares, resulta ser el último reducto institucional donde los sectores populares logran expresarse cuando arrecian las políticas neoliberales en estado puro.

El jueves fue el punto de encuentro para arrancar una marcha que culminaría en el Obelisco, allí donde nadie atiende. Una protesta con un marcado dejo de desesperanza porque todos los voceros del gobierno habían negado cualquier posibilidad de rever los tarifazos que a esta altura, según informe de CIFRA, se llevan la porción más importante de los ingresos de la mayoría de las personas asalariadas. La procesión cívica a la luz de una vela aludía a la muerte inminente de una parte del entramado productivo que logró construirse en lo que va del siglo. Cooperativas, empresas recuperadas, pymes y clubes de barrios.

La salida de la crisis de 2001 se asentó fuertemente en estas organizaciones autogestionarias para recuperar puestos de trabajo. Durante la década kirchnerista el Estado subsidió de distintas maneras esta forma de ocupar laboralmente a los excluidos del modelo de los 90. La política tarifaria sumada a la desactualización de los salarios que mantiene Desarrollo Social impacta letalmente en los hogares más humildes. No hay forma de mostrar disminución de la pobreza cuando se aplican estas políticas. El presidente acaba de decir que no es mago ni corrupto. Si logra demostrar que hay menos pobres es realmente mago y por carácter transitivo se completa la oración.

La convocatoria sindical como eje del entramado de movimientos sociales, pymes y clubes de barrios merece un análisis más profundo. Cómo es posible que ésta y las anteriores iniciativas recaigan sobre tres o cuatro  nombres de referente sindicales; Yasky, Moyano, Micheli? ¿Dónde está el resto? ¿Enfrascados en las paritarias, negociando el futuro de la CGT? La Corriente Federal, reunida en Santa Fe, emitió un pronunciamiento cuasi programático de amplio consenso en el mundo sindical. Sólo que al hablar de unidad se refiere al retorno de los que se fueron. ¿Algún resabio vaticano cuando sueña con la unificación de los diversos cultos cristianos? No hay dudas que la construcción de la unidad se logra efectivizando  planes de lucha sostenidos hasta derrotar el modelo antiobrero y antipopular que anida en Balcarce 50.

Estos dirigentes, consagrados tripulantes del cohete a la luna, han mostrado el 21 de febrero que el estado de ánimo de las masas no es excusa para la inacción. La brecha está abierta, la credibilidad del gobierno en picada, cada gremio anunciando su propio plan de lucha para perforar el espeso techo del 15 % pero la acción colectiva, esa que confronta con la esencia del modelo económico sigue ausente hasta del mundo discursivo.

La semana próxima se convocará seguramente al Congreso Nacional con la intención de forzar una iniciativa opositora que logre congelar las tarifas. Desde el 14 de diciembre la cámara de diputados es un territorio en disputa. Entre sesiones se refleja el debate sobre la legalización del aborto. La calidad de los discursos por la autonomía de las mujeres para decidir sobre su cuerpo y su vida contrasta con decimonónicos profesionales de traje y corbata y demuestra el valor de las instituciones de la democracia cuando el pueblo puede expresarse frente a sus representantes.

La Argentina debate. No precisamente en los convenios que se están firmando para trasmitir la campaña presidencial del año próximo sino en los problemas cotidianos que devienen de una política de déficit, endeudamiento y fuga que transfiere recursos de los bolsillos populares a un pequeño puñado de acumuladores seriales de negocios con el Estado  y que además hoy están gobernando.

El gobierno tiene un calendario fijo. Está instalando la reelección de Mauricio Macri y pone todo su empeño en fragmentar la oposición. Enfrente una ebullición informe que solo es posible ordenarla en el campo de batalla. La fuerza social más poderosa es el movimiento obrero. Esta es la verdadera razón que explica tanto silencio. Si la decisión es derrotar este plan económico habrá posibilidad de triunfar en el 2019. Si imponen candidatos funcionales al gobierno sin la participación del pueblo, la idea de un nuevo período macrista estará asegurada.

El próximo 27 de abril se cumplirán 39 años del primer llamado a huelga general contra la dictadura de Videla. Se recordarán en un acto unitario a los protagonistas de aquella gesta. Es deseable que los dirigentes amnésicos busquen en nuestra historia como trabajadores organizados las lógicas y los compromisos que nos permitieron salir de aquel infierno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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