Vender falopa

Matar al padre de Messi, resucitar a Gardel

 

Vos lo sabés: las fake news (noticias falsas) son tan antiguas como el mundo. Venderle falopa al pueblo es su finalidad. Cambian de formato, pero no de naturaleza. Ayer viajaban en el correo de las habladurías, en la sobremesa del café o en el chisme de almacén. Hoy circulan por Instagram, TikTok, Twitter y en las insoportables cadenas de WhatsApp, disfrazadas de textos o en pura imagen inventada con inteligencia artificial.

Lo cierto es que, en medio del fervor mundialista, nos desayunamos con la falsa noticia de la muerte del padre de Lionel Messi. Matar por una primicia. Matar por la bendita monetización de las views. Matar por 24 horas de “personaje viral” sin sentir ni un ápice de vergüenza ante la posibilidad del ridículo. Ahora bien, ¿en este u otros ejemplos se trata puramente de un hecho de ambición mediática, o es que algunos fabrican la venta de humo para que el pueblo un tanto anestesiado no mire dónde está el incendio?

Esta falsa noticia me hizo recordar otra de aparición reciente: circuló en redes la imagen de un pasajero en un colectivo brasileño que era, a simple vista, Michael Jackson modelo 2026. Lo miraras por donde lo miraras, era él, pero no era. Creeme, me dio miedo. No sé bien cómo explicártelo: desde el primer instante supe que nada de eso era real y, sin embargo, algo raro me pasó al verlo, algo se movió, algo se fisuró dentro mío, como si esa imagen, ese veneno con deseos de entrar empujara y empujara la rendija que yo mismo mantenía cerrada.

 

 

Fake news gardelianas

En la coincidencia del 24 de junio pasado —fecha en la que murió Carlos Gardel en 1935 y nació Lionel Messi en 1987— vuelven también a resonar las fake news que durante décadas rodearon al Morocho del Abasto. En vida padeció las suyas: sobre su nacionalidad, sobre la veracidad de su oficio como compositor, sobre su condición sexual, o aquella supuesta vida de estafador —mediante la modalidad “cuento del tío”— anterior al canto. Y las siguió padeciendo después de la tragedia de Medellín, cuando se incendió el avión de palo que lo llevaba. Desde ese día las noticias falsas comenzaron a multiplicarse y, a diferencia del padre muerto de Messi, aquí fueron exactamente lo contrario: el Gardel que no murió, el Gardel de las apariciones, el Gardel que renació de las cenizas. Para no abrumarte, apenas algunas:

  • Se dijo que la tragedia de Medellín había sido desencadenada por un balazo que Alfredo Le Pera —el letrista de sus más grandes éxitos— le disparó a Gardel en el pecho. Otra versión afirmaba que el entrevero ocurrió entre los guitarristas. José Aguilar —uno de ellos— habría desenfundado un revólver y disparado contra los otros dos: Guillermo Barbieri y Ángel Riverol. La fatalidad quiso, según aquella fantasía de folletín, que una bala alcanzara al piloto Ernesto Samper Mendoza, quien perdió el control de la aeronave y convirtió la pista en hoguera, ceniza y leyenda.
  • Se le atribuyó a la cancionista y actriz Libertad Lamarque la siguiente declaración: “Vi a Carlos Gardel cantando en un café de los suburbios de Bogotá y, cuando me acerqué para saludarlo, desapareció como un fantasma”. La noticia recorrió diarios, radios y conversaciones de café. La propia Lamarque, desde México, tuvo que salir a desmentir la supuesta aparición milagrosa.
  • Alguien aseguró que Gardel cantaba todas las noches desde una torre que coronaba una vieja casona de Villa Ballester. Y allá fue el pueblo. Más de cinco mil personas montaron guardia frente al caserón de la esquina de Colón y San Martín. Esperaron durante noches enteras la aparición de Carlitos. Nadie lo vio. Nadie lo escuchó cantar.

Y hay que decirlo, en este 2026 todavía hay quienes discuten la partida de nacimiento de Gardel: que uruguayo, que francés, que argentino, y lo discuten con una pasión que rara vez ponen para discutir el precio del pan, la educación de sus hijos o el destino de su país. Por eso, me animo a decirte que en medio de tanta hojarasca mediática no debería sorprenderte si mañana a la mañana te desayunas con un nuevo video viral asegurando que Carlos Gardel (El Mudo, El Zorzal Criollo, El Morocho del Abasto, Papito, El Troesma) es hijo de esquimales, pero por error anotado en Kazajistán. Y entonces habrá una fotografía manipulada o creada con inteligencia artificial, un certificado trucho, tres influencers actuando la noticia: dos a favor del Gardel kasajo y uno en contra, un famoso historiador prestándose al juego para que el asunto resulte un tanto verídico y, por supuesto, cientos de miles de reproducciones garantizadas.

Vos lo sabés: venderle falopa al pueblo sigue siendo un negocio extraordinario.

¡Hasta la Victrola Siempre!

 

 

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