Volver a la C&T

Documento de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Instituto Patria

 

Los países como el nuestro, que han desarrollado tardíamente su capitalismo, lo han hecho en condiciones de dependencia respecto de los países capitalistas más avanzados. Nuestros latinoamericanos países “capitalistas tardíos” no centran su economía en el desarrollo de tecnologías para producir bienes de consumo interno y para producir bienes exportables, sino que se insertan en la economía internacional como exportadores de productos primarios agropecuarios o mineros. Así, en el marco de la estructura económica mundial, estos países se configuran como, exportadores de commodities agropecuarias e industriales y como importadores de bienes de consumo y de bienes de capital que incluyen el know-how (saber cómo) tecnológico necesario para su uso, pero nunca el know-why (saber por qué) necesario para su evolución autónoma con lo que se refuerzan las condiciones de dependencia tecnológica. De esto se deriva que mientras los países centrales se especializan en la “producción central”, utilizando tecnologías intensivas en capital y mano de obra calificada y altamente remunerada, los países periféricos, como los “capitalistas tardíos”, se especializan en la “producción periférica”, caracterizada por tecnologías bajas en la intensidad del capital y mano de obra de bajos salarios.

En nuestros países “capitalistas tardíos” las filiales de grandes corporaciones multinacionales constituyen el sector más dinámico de la producción industrial, y su control de las tecnologías que se utilizan, les permite decidir sobre la localización o no en nuestros países de los diferentes eslabones de las cadenas de valor como así también condicionar fuertemente a los empresarios nacionales que logren insertarse en esas cadenas de valor. El resultado, invariablemente, es un incontrolable drenaje de divisas desde nuestros países hacia paraísos fiscales o hacia aquellos países que la estrategia global de cada corporación señale. Controlando las etapas de I+D y de las ingenierías de producto y proceso, las transnacionales no encuentran límites en lo que se refiere a sus decisiones, las que finalmente condicionan fuertemente las ramas industriales en las que se desempeñan.

Los problemas que afrontan nuestros países “no tecnológicos” son: escasa generación de puestos de trabajo de alta calidad, alta productividad y elevada formalidad; alta proporción de empleo de baja calidad, informalidad y subocupación; la ciencia es una actividad de prestigio cultural, con muy baja o nula ligazón con la actividad productiva del país, por lo que los presupuestos que se destinan para su desarrollo son muy bajos; el sector privado tiene baja predisposición a la reinversión en la industria y en el desarrollo tecnológico.

Podemos decir que el esquema de país arriba enunciado, con pocas alteraciones, fue aquel al que se ajustó a nuestro diseño de país durante el siglo XX y lo que va del XXI, con la excepción del gobierno del General Perón (1946-1955) y de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner (2003-2015).

Asimismo podemos afirmar que en los períodos (1946-1955) y muy marcadamente (2003-2015) en los que, en nuestro país, el Estado Nacional alentó o se hizo cargo parcialmente del desarrollo tecnológico los índices de desigualdad y de pobreza disminuyeron pronunciadamente.

En los períodos de gobiernos peronistas/kirchneristas la complejización de la matriz productiva requirió de la existencia de un mercado interno en expansión y ese mercado interno se constituyó en tractor del desarrollo tecnológico. Los gobiernos kirchneristas impulsaron el desarrollo de la ciencia y la tecnología orientándolas a agregar valor a la producción, y a la vez, fortalecieron las áreas de producción científica básica como parte del proceso de consolidación del sector científico-tecnológico. En otras palabras, estos gobiernos supieron impulsar un régimen político que entendía a la industrialización basada en el conocimiento como un componente clave de los procesos de desarrollo económico y social de largo plazo.

Paralelamente al desarrollo industrial-científico-tecnológico se debe dar, desde la política, la batalla cultural que permita que grandes sectores de la población comiencen a descreer de las bondades del esquema histórico de “exportar lana e importar casimires”. Esquema de nuestro “capitalismo tardío” que si bien nos ha conducido a repetidos fracasos como Nación, y a la pobreza extendida, ha sido defendido históricamente aún por personas que se consideran “progresistas”.

El desarrollo industrial y la complejización de nuestra matriz productiva no pueden ser analizados sin introducir el tema de la protección del ambiente, y la urgencia de adscribir a una comprensión integral del desarrollo, que considere el necesario equilibrio entre sus aspectos ambientales, sociales y económicos. Así, abordar el tema del desarrollo en los países “capitalistas tardíos” como el nuestro, implica analizar la generación de nuevas industrias basadas en el conocimiento, el desarrollo autónomo de tecnología liderado y protegido por el Estado, pero también lo vinculado a la orientación de la ciencia y la tecnología hacia la satisfacción de las principales necesidades sociales: vivienda, salud, alimentación, agua, transporte, educación y ; los grandes problemas ambientales intrínsecos a los procesos de desarrollo como son la contaminación del aire, del agua y de la tierra, la producción y tratamiento de los residuos y la eliminación progresiva de la biodiversidad.

 

La construcción de una propuesta

¿Cuáles son las tareas urgentes que deberán ser asumidas por un proyecto que suceda en el 2019 al actual gobierno neoliberal-periférico? En nuestra opinión las tareas centrales serán (i) volver a desarrollar el mercado interno coetáneamente con el desarrollo productivo y social, como fue hecho en el período 2003-2015: incluir para crecer y crecer para incluir y (ii) poner al Estado en la conducción del proceso productivo como Estado-productor, Estado-regulador y Estado-comprador (uso direccionado del poder de compra del Estado).

Para volver a desarrollar tecnologías autónomas basadas en el conocimiento, en primer lugar hay que reconstruir el triángulo Estado – Pymes – Sistema Nacional de C&T (SNC&T) que funcionó en el período 2003-2015; para ello el Estado deberá volver a financiar adecuadamente al aparato científico, insustituible respaldo del desarrollo tecnológico autónomo, en particular instituciones que los argentinos hemos construido y jerarquizado con el aporte de sucesivas generaciones y que hoy el neoliberalismo periférico gobernante está empeñado en destruir: el Consejo Nacional de Ciencia y Técnica (CONICET), el Instituto Nacional de Tecnología IndustrilIndustrial (INTI), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Nos referimos acá al sistema científico en su conjunto y no a un recorte caprichoso del mismo, ajustado a la corta visión de los CEO. Para reconstruir el entramado Pyme, el uso intensivo del poder de compra del Estado es la gran herramienta.

Una tarea prioritaria deberá ser implementar grandes proyectos nacionales conducidos por el Estado. Algunos sectores en los que estos se concretaron en el período 2003-2015 fueron los de industria nuclear (energía, usos industriales de los radioisótopos y medicina), industria espacial (satélites y lanzadores), industria de defensa (en particular aeronáutica y radares), producción no-convencional de hidrocarburos, recuperación de yacimientos maduros de hidrocarburos, energías renovables. Estos proyectos fueron cancelados o debilitados por el neoliberalismo periférico, que delega la conducción de la actividad productiva en las multinacionales, las que históricamente han sido una bomba aspirante de divisas y no un motor de crecimiento.

Los éxitos de la empresa estatal INVAP al obtener la adjudicación de la fabricación de un reactor nuclear para Holanda y de la empresa argentina Bioceres que tiene como principal acervo tecnológico los cultivos tolerantes a la sequía desarrollados por la Dra. Raquel Chan, investigadora de CONICET, demuestran la efectividad del estilo de desarrollo tecnológico aplicado en el pasado cercano.

La actividad del triángulo Estado – Pymes – SNC&T deberá, a partir del 2019, volver a conducir esos proyectos y extenderse a otras áreas productivas.

Una industria fundamental es la automotriz, que sostiene 120-130.000 empleos entre directos e indirectos pero con un déficit externo que según los años oscila entre USD 6.000 y USD 8.000 millones anuales, imposible de revertir en tanto sean las multinacionales las que lideren el sector, tanto en lo que hace a las terminales como al primer anillo autopartista. La no-localización de la producción en un solo país es estratégica para las multinacionales por las ganancias de escala que esto produce, pero es fuertemente perjudicial para nuestro país. En este sector el Estado deberá asumir los roles de productor, proveedor de conocimientos a las Pymes y regulador. Podemos realizar idénticas consideraciones para la industria electrónica de consumo, cuyo déficit anual en divisas es equivalente al de la industria automotriz. Retomar y profundizar el programa Conectar Igualdad, es de suma relevancia, puesto que, al mismo tiempo que proveyó al sistema educativo de una herramienta innovadora, incentivó la producción nacional en el campo del hardware y el desarrollo científico y tecnológico en el campo del software y de las ciencias de la educación.

En el campo de la minería, es indispensable la centralidad del Estado para desarrollar una minería que cuide el ambiente y se desarrolle verticalmente; esto es incompatible con la minería sin control estatal que solo localiza en el país la fase extractiva. (2)

Desarrollar industrias de alto valor agregado es, hoy en día, sinónimo de desarrollar industrias de alto contenido en conocimientos, es decir marchar hacia una economía basada en el conocimiento. Para esto la existencia de un fuerte SNC&T y de las Pymes de base tecnológica (EBT) es fundamental.

Un tema que debe tenerse en cuenta es que en el mediano y largo plazo, el reemplazar bienes complejos importados por bienes desarrollados autónomamente y fabricados localmente, como así también el exportar bienes complejos nacionales, permitirá disminuir la dependencia respecto de las reservas de divisas; sin embargo, para comenzar el proceso, la disponibilidad de divisas es fundamental. (3) Para evitar el “stop and go” impuesto desde siempre por la restricción externa a los gobiernos que aspiran a un desarrollo autónomo, se deberán controlar centralmente las importaciones y exportaciones. La referencia deberá ser el histórico Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI). Habrá que actuar creativa y decididamente para resolver los problemas que esto necesariamente nos acarreará con la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La seguridad sanitaria del país requiere que la producción estatal de medicamentos y vacunas integre la lista de tareas prioritarias. Lo discutido arriba es un recorte arbitrario de las tareas que en el campo de la C&T tendrá el nuevo gobierno que surja de las elecciones del 2019, es urgente el desarrollo de una propuesta programática que cubra integralmente al sector.

 

 

(1) A. García Linera, Geopolítica de la Amazonía. Poder hacendal-patrimonial y acumulación capitalista. La Paz, Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, 2012.
(2) http://www.lanacion.com.ar/2085501-tom-schneberger-la-argentina-tiene-la-posibilidad-de-convertirse-en-el-primer-pais-exportador-de-litio
(3) A. Ferrer, La economía argentina en el siglo XXI, Capital Intelectual, 2015

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