VOLVERÉ Y SERÉ FICCIONES

Kulfas se compara con Eva Perón pero no distingue entre diámetro y espesor

 

La renuncia que le había solicitado el Presidente Alberto Fernández termina con una de las afirmaciones más asombrosas que se recuerden en este país curado de asombro: el ex ministro de la Producción Matías Kulfas se compara lisa y llanamente con Eva Perón.

Como es dudoso que alguien fuera de la hinchada que integra su esposa, la artista mexicana Yamina del Real, haya llegado a leer hasta la carilla 13, vamos a transcribirlo en forma textual: “El desarrollo del país y el fin de la pobreza son la razón de mi vida”. También sostuvo que su anunciado programa Argentina Productiva 2030 era una deuda con el país desde el Primer Plan Quinquenal de Perón. No le faltan uñas de guitarrero.

 

 

 

Ante el juez Daniel Rafecas y el fiscal Carlos Stornelli prefirió el camino del arrugue. No una sino cuatro veces y bien asesorado por el ex camarista Guillermo Ledesma, sostuvo que de haber conocido posibles actos de corrupción los hubiera denunciado en sede judicial. Dijo que sus expresiones fueron producto de un error, que atribuyó al apuro por responder a lo que consideró "declaraciones ofensivas injustas de la Vicepresidenta" hacia su gestión. Admitió que él preparó el off the record, pero en forma categórica negó conocer cualquier acto ilegal en la adjudicación a Techint del suministro de los tubos, que se justifica por la premura en lograr el autoabastecimiento y la exportación de gas. Kulfas diluyó la cuestión en discrepancias y discusiones sobre política pública y política industrial. La causa seguirá mañana, con el testimonio del renunciante Antonio Pronsato; el martes con una audiencia en la que opinarán expertos sobre la producción de gas, y el martes otra con especialistas en el transporte del fluido. Aquí podés leer la declaración completa de Kulfas.

El fiscal Stornelli parece interesado en dilatar las actuaciones. Su pliego de preguntas a Kulfas hurgó en temas ajenos a la controversia. Por ejemplo, las diferencias dentro del gobierno acerca de tarifas y subsidios energéticos y el proceso licitatorio del mismo gasoducto durante la presidencia de Maurizio Macrì. Si sigue sin aparecer una dimensión penal en el asunto y el juez Rafecas cierra la causa, es previsible que Stornelli recurra a la Cámara de Apelaciones para mantenerla abierta, un pantano donde todo es posible.

 

 

 

La tradición

Hasta el cierre de esta edición no se había publicado en el Boletín Oficial el decreto de aceptación de la renuncia de Kulfas y rechazo de sus términos, anticipado por la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, y por el propio Presidente Alberto Fernández, antes de embarcarse rumbo a Los Ángeles para participar en la raleada Cumbre de las Américas.

Allí pronunció un mensaje coherente con la tradición histórica que arranca en la Conferencia Panamericana de 1899, incluye a los cancilleres Calvo, Drago, Ruiz Guiñazú, Puig y a los Presidentes Yrigoyen, Perón, Frondizi, Alfonsín y Kirchner. Alberto no dijo nada distinto a lo que había expresado en el encuentro con Christopher Dodd, el ex senador amigo de Biden que envió a recorrer los países de la región por cuya asistencia a la cumbre temía. Lo narramos en la última edición de mayo del Cohete. Por eso el Presidente argentino dijo en su conferencia de prensa posterior que debido a sus "charlas con funcionarios y dirigentes de Estados Unidos, sabían perfectamente lo que iba a decir". La escenografía que se montó en LA muestra al Presidente Joseph Biden y su Vice Kamala Harris como si fueran la mesa examinadora ante la que se presentan los demás jefes de Estado. Alberto aprobó el suyo, que dio dirigiéndose en forma explícita al "Presidente Biden". Esa demostración de poder no tiene un correlato interno fácil. En 150 días, Biden enfrentará las cruciales elecciones de medio término, donde nadie le vaticina una victoria. Sus índices de aprobación han caído por debajo del 40%. Otra nota de esta edición destaca la importancia del discurso de Fernández.

 

Alberto en LA, en la simbólica escenografía que montó Biden.

 

 

 

 

El pliego y las medidas

El hábito de mirar el dedo y no la luna que señala centró la repercusión de los cargos de Kulfas contra la Vicepresidenta CFK en el hecho de que los haya comenzado con un off the record. Pero lo enojoso fue su contenido: una abierta acusación a “los funcionarios de Cristina”, que “armaron un pliego de licitación a la medida de Techint y de la chapa que el grupo fabrica en Brasil, de 33 mm de espesor. Si en lugar de poner esa especificación hubieran puesto 31 mm, como son los gasoductos en Europa, se podría haber provisto caños desde otra firma que produce en Villa Constitución (Laminados Industriales SA)”. La conclusión fue que “los que están usando incorrectamente la lapicera son los funcionarios de Cristina”.

Lo “injusto y doloroso”, según la respuesta de Cristina, es “que este tipo de ataques lo ejecuten funcionarios del propio gobierno” y que lo hagan “mintiendo y utilizando periodistas”. Agregó que “con errores y aciertos, siempre hablé y actué de frente”. El domingo, en la señal de cable de La Nación, Carlos Pagni anticipó lo que Paolo Rocca diría al día siguiente en el foro de AEA: Kulfas confundió el diámetro de los tubos a fabricar en Valentín Alsina (33 pulgadas son 0,83 metros) con el espesor de la chapa que se lamina en Brasil (entre 10 y 19,1 milímetros según los tramos). Hasta septiembre de 2020, Energía dependió de su ministerio, tiempo insuficiente para aprender algo tan elemental. La confusión de Kulfas entre diámetro  y espesor, entre milímetros y pulgadas, fue comentada por Paolo con una sonrisa piadosa. Kulfas la admitió al declarar en los tribunales y explicó que no era un experto en la materia.

Cristina se refería a su diálogo público con Alberto Fernández en la conmemoración del centenario de YPF, donde le pidió que usara la lapicera “con los que tienen que darle cosas al país”. Específicamente con la Organización Techint, para “pedirle que la chapa laminada que hacen en Brasil la traigan acá con línea de producción para hacerla acá” en vez de comprársela con dólares suministrados por el Banco Central al cambio oficial, a otra empresa del mismo grupo radicada en Minas Gerais, Brasil. El Cohete te contó esa historia una semana antes de que se hiciera pública.

En Tecnópolis, Cristina explicó que se trata de “un insumo difundido para toda la economía. Son las chapas de la industria automotriz, de la metalmecánica, es la chapa de la construcción, de los artefactos eléctricos, lavarropas, heladera, etc… El valor difunde a toda la cadena”. Un expositor guionado por Paolo Rocca descalificó esa propuesta como “un delirio”, y las repetidoras habituales se burlaron de la presunta ignorancia de Cristina. El argumento era que construir la planta de laminación en la Argentina insumiría una inversión de 1.200 millones de dólares y tardaría no menos de tres años en estar operativa. Esto retrasaría el gasoducto Néstor Kirchner y luego no habría mercado al que venderle la chapa.

Esa ridiculización tergiversa el sentido del reclamo, que está claro tanto en las palabras de la Vicepresidenta como en su obra durante los años en que encabezó el gobierno. Si Vaca Muerta es la segunda reserva mundial de gas no convencional, que el gobierno nacional está ofreciendo a los países europeos que han prescindido del abastecimiento ruso y se ofrece como un proveedor confiable durante años, es obvio que necesitará nuevos gasoductos para llevar esa producción hacia las plantas que deben construirse para licuarlo y a los puertos desde donde el GNL se embarcaría hacia su destino europeo. Cristina nunca dijo que la chapa para este primer tramo debería fabricarse en el país, pero está pensando con la perspectiva del desarrollo a largo plazo. En el mismo lugar, la Argentina tiene la cuarta reserva mundial de petróleo no convencional, que también requerirá de tubos para su transporte.

 

 

La colada continua

Una situación similar se vivió con Techint durante el último año de la presidencia de Néstor Kirchner y los cinco primeros de las de CFK. En sus comunicaciones internas Techint utiliza siglas para referirse a personas y entidades. Paolo Rocca es identificado como PRO. En 2007, PRO anunció junto al Presidente Kirchner la inversión en una nueva planta de fundición de palanquilla y un tren de laminado continuo de aceros planos. Pero en 2008, al desatarse la peor crisis global en un siglo, Rocca anunció que había ordenado a los subcontratistas que suprimieran los 2.400 puestos de trabajo correspondientes a ese proyecto. El gobierno nacional, cuya política maestra frente a la crisis fue tanto en la primera como en la tercera década del siglo la preservación del empleo, respondió que no toleraría un solo despido y dictó la conciliación obligatoria. Techint se comprometió a invertir en esa planta la indemnización que Hugo Chávez le pagara en Venezuela por la expropiación de su Siderúrgica del Orinoco, SIDOR, para la que solicitó la intermediación del gobierno argentino.

Al mismo tiempo, la estatización de las AFJP colocó en manos de la ANSES más de una cuarta parte del paquete accionario de Siderar, abriendo un nuevo frente de fricción de los Rocca con el kirchnerismo. Paolo siempre se opuso a la designación de un director estatal por la minoría en representación de esas acciones. En cambio, ofreció nombrar por la mayoría al ex ministro Aldo Ferrer. La paz no duró mucho. Junto con la flamígera señal de Magnetto en la entrevista de septiembre de 2010 al diario inglés Financial Times, también PRO se anotó con un discurso virulento en la conferencia anual de la UIA, de la que se retiró antes de que llegara Cristina.

Durante la reunión anual para directivos y empleados, realizada a fines de noviembre de 2010 en el Hotel Sheraton, Rocca se quejó por los niveles de protección a la mano de obra y dijo que era “necesario actuar” sobre el tipo de cambio, los aranceles y la protección antidumping. También objetó el proyecto de ley reglamentaria del artículo 14 bis de la Constitución sobre la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas, “con control de la producción y colaboración en la dirección”.

Cristina tomó nota, buscó el destino más agradable para Aldo Ferrer, le ofreció la embajada en París y eligió para para sucederlo a Axel Kicillof. Luego de una impasse de dos meses, Techint contraofertó con el nombre de otro “candidato de consenso” como Ferrer, designado en la propuesta de la mayoría: el economista cautivo de Benny Kosacoff. En abril de 2011, Cristina firmó un decreto que consagró el ejercicio pleno de los derechos que corresponden al accionista minoritario en defensa de sus intereses y luego de varias escaramuzas judiciales, Axel se sentó en el directorio, junto a otros dos representantes de la ANSES, entre ellos un dirigente sindical de la UOM.

Axel declaró que reclamaría precios diferenciales y positivos para la industria argentina y un cambio de foco de las inversiones para que se centren en la Argentina. "Queremos que una empresa que se dedica a la producción de insumos básicos ponga su mirada en la Argentina, y no tanto en una expansión global financiada con dividendos que genera acá”.

Ahí fue cuando La Nación lo presentó como "el marxista que desplazó a Boudou" y señaló que era hijo de un psicoanalista, bisnieto de un legendario rabino llegado de Odessa, de modo que su genealogía "parece ser una sucesión de dogmáticas".

 

Axel en 2011, cuando ingresó al directorio de Techint.

 

 

Siguieron otros tres años de chisporroteos, hasta que la nueva planta se inauguró en marzo de 2014. Habían pasado siete años desde el primer anuncio, pero el recurso quedó instalado en el país. Eso es lo que quiso decir Cristina cuando le sugirió al Presidente el uso deseable de la lapicera.

 

 

 

Doble estándar

En su declaración en Comodoro Py, Kulfas dijo que le pareció injusta la acusación de Cristina "que tenía como destinatario indirecto” a su ministerio.

El fiscal le preguntó entonces por la entrevista radial en la que Kulfas dijo que era posible utilizar chapa naval producida en la Argentina para la construcción de gasoductos. El ex ministro admitió que días antes había visitado la planta de Laminados Industriales en Villa Constitución. "Pero yo hice referencia a posibilidades de futuro, que no coinciden con la premura para iniciar la obra de este gasoducto Néstor Kirchner, en todo caso lo que busqué fue ejemplificar los desafíos de la política industrial, vinculados con la política energética. La empresa produce una gama de productos siderúrgicos, entre ellos chapa para uso naval, que acaban de lograr la certificación, aunque no recuerdo cuál era su espesor”. ¿O su diámetro?

Si Laminados Industriales es una posibilidad para el futuro, ¿a qué vino mencionarla ahora, con tanta precisión que la propia empresa, de capital italiano, se desmarcó y dijo que su producción no era apta para gasoductos y oleoductos? El doble estándar del ex ministro es nítido: si Cristina habla del futuro es un ataque injustificado, él en cambio puede hacerlo porque dice que le interesan los desafíos de política industrial vinculados con la política energética.

Desde Los Ángeles, Alberto dijo que había sido un gran ministro pero que su error era imperdonable.

 

 

 

El kulfasismo

El off the record, la carta de renuncia de Kulfas y su declaración judicial redondean el cuadro de una persona con una alta idea de sí misma. En base a las dos respuestas de Enarsa, a las opiniones vertidas en público por ex funcionarios y especialistas, a las exposiciones de Paolo Rocca y a observaciones formuladas por varios ex funcionarios del área energética y, bajo condición de anonimato, por miembros de otras áreas del gobierno incluyendo al celoso Ministerio de Economía, es posible contextualizar algunos de los logros que se atribuye el ex ministro. Su carta completa podés leerla aquí:

  • La Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), demostró que el Estado puede ser eficiente. Así pudimos salvar a miles de empresas.
  • (El pago de sueldos a empresas en dificultades fue un instrumento inaugurado durante la crisis de 2008. Su versión actual fue obra conjunta de todo el gobierno, gracias a la rápida readaptación de partidas presupuestarias. Eso no hubiera sido posible sin la decisión de Economía de priorizar los gastos en Salud para re-equipamiento hospitalario y provisión de vacunas. Por supuesto, con intervención de AFIP y Trabajo.) 
  • El crecimiento en el año 2021 fue del 10,3%, el más alto desde el año 1944. Recuperamos en un año aquello que muchos decían que iba a demorar seis.
  • (La serie del Banco Mundial sobre el crecimiento del PIB en la Argentina en el medio siglo que va de 1961 a 2020 muestra la habitualidad de las recuperaciones luego de las caídas más violentas, como en 1965 con un crecimiento del 1o,6%.)
  • El PIB creció 5,2% en enero, 8,5% en febrero y 4,8% en marzo, avizorando un segundo año consecutivo de crecimiento. 
  • (Son datos estimativos, del EMAE del INDEC. El último dato oficial del PIB es del cuarto trimestre de 2021.)
  • Durante nuestra gestión se registraron más de 1.200 anuncios de inversión privada, que sumaron más de U$S 53.000 millones. Muchos de esos anuncios los gestionamos de manera directa. Destaco en particular varias inversiones en la industria automotriz, autopartes, maquinaria agrícola, la cadena textil-indumentaria, el litio, el cobre, software, biotecnología, nanotecnología y el significativo anuncio en materia de hidrógeno verde, el gran combustible del futuro, en el cual Argentina se abrió paso a partir de nuestro decidido impulso.
  • (Si los anuncios se hubieran concretado, la inversión hubiera sido mucho mayor. El proyecto de hidrógeno verde está a nivel de estudio técnico.)
  • El consumo privado también se recuperó, creciendo 10,2% con respecto a 2020 y 5,9% con relación a 2019. La mayor flexibilidad en la movilidad de personas tras la finalización de la segunda ola de Covid permitió una mayor expansión, reforzada por el crecimiento del turismo interno
  • (Con el que su Ministerio no tuvo nada que ver.)
  • Este crecimiento fue acompañado por una recuperación del empleo, donde se crearon cerca de 900.000 de puestos de trabajo, que permitieron llevar la tasa de desempleo al 7%, la más baja de los últimos 6 años. La reactivación industrial muestra con creces el contraste entre dos modelos. Durante la presidencia de Macri, se destruyeron 169.000 puestos de trabajo formales en la industria. Durante nuestra gestión, aún con todas las dificultades que introdujo la pandemia, la industria creó 70.000 nuevos empleos formales, superando los niveles de inicios de 2019.
  • (La comparación con el macrismo siempre dará bien, pero esto no puede considerarse una recuperación muy significativa del empleo industrial.)
  • La reactivación de la industria argentina es una de las más fuertes que se verifican en el mundo. Nada de esto fue casualidad. Trabajamos para tener una industria más productiva y que contribuya a gestionar de manera más eficaz uno de los grandes problemas de nuestro país: la restricción externa. Ello se logra exportando más y sustituyendo importaciones allí donde es posible hacerlo de manera eficiente. En la industria automotriz se produjo por una mayor integración de partes y componentes fabricados en el país y una mayor participación de la producción nacional en las ventas totales. En diciembre de 2019, de cada 100 automóviles que se patentaban en Argentina solo 27 eran de fabricación nacional, los otros 73 eran importados. Esa participación se modificó de manera drástica y sostenida, pasando de 27 a 60 autos nacionales por cada 100 vehículos patentados.
  • (Esto es así por falta de dólares para importar. Por eso las demoras de entrega y los sobreprecios en las concesionarias. Es presentar una carencia como una virtud.)
  •  Al inicio del gobierno, varias plantas automotrices mostraban un declive en la participación de los componentes nacionales, observándose muchas producciones con menos de 20% de contenido nacional. Esta situación también se ha modificado. Creció la integración de partes y componentes, financiamos y apoyamos la localización de inversiones autopartistas y los nuevos proyectos apuntan a integrar con partes nacionales por encima del 40%. Las exportaciones explican el 60% de la producción.
  • (Son cifras dibujadas, que sólo se dan en algún modelo de auto.)
  • Otro ejemplo para destacar es la maquinaria agrícola. La política industrial dio resultados, aumentando en un 50% la participación nacional, que era del 40% al 60%
  • (Este relato cuenta como argentinas a empresas multinacionales que arman kits importados.)
  • En un sentido opuesto a algunos enfoques que plantean que el crecimiento del mercado interno es incompatible con el desarrollo exportador (y viceversa), las exportaciones industriales crecieron tanto en valor como en cantidades.
  • (Los últimos datos son de 2021, favorables en el cotejo con el sombrío 2020 de la pandemia.)
  • A ello cabe adicionar el extraordinario dinamismo del empleo en el sector informático, el cual está adicionando entre 1.000 y 1.500 empleos formales todos los meses. Pusimos en marcha la Ley de Economía del Conocimiento.
  • (Ese trabajo tuvo base en el Ministerio de Economía.)
  • Una nueva Ley de Inversiones Automotrices consolidará el actual flujo de inversiones en el sector.
  • (El proyecto de ley de promoción de inversiones se debió a la cadena de valor y al sindicato mecánico. El ministro sostenía que el sector es una tragadera de dólares que no hay que estimular.)
  • Una de mis apuestas más importantes es la Ley de Electromovilidad, la que permitirá que la Argentina se anticipe a una tendencia mundial y pueda fabricar en el país vehículos eléctricos, integrando las cadenas del litio, la química, partes y manufacturas. Es una apuesta a futuro, para que sigamos soñando con una Argentina industrial y tecnológica. La política industrial implementada, en acuerdo con terminales automotrices, autopartistas y sindicatos, fue exitosa, desmintiendo a todas luces la idea de que no es posible generar resultados positivos a partir del diálogo, la negociación y el consenso. Por supuesto, eso requiere una gestión estatal que tenga una visión estratégica, recursos y firmeza en la negociación. Claramente tuvimos esos atributos.
  • (El proyecto de ley de electromovilidad no tuvo participación del sector privado y sindicatos y la supuesta política industrial no es tal. La trabajó solo con su asesor Marcelo Kloster.  Su obsesión son las baterías y los buses eléctricos y traer empresas chinas. El sector trabajó en cuatro leyes, el  ministerio a regañadientes mandó dos al Congreso, que no las trató porque al ministro sólo le interesaba la de electromovilidad. Es una ley mal escrita, no consensuada con Energía y sin tener en cuenta hacia dónde va la industria. Una fábrica de baterías de litio sin plata es pura imaginación. El Ministerio publicó un documento sobre la transición hacia la electromovilidad, en el que se afirma que si bien el litio constituye un insumo esencial e irremplazable en la batería, representa solo el 1% del volumen contenido y aproximadamente el 3% del costo final. Las ventajas de cercanía e integración con la industria automotriz determinan que las inversiones y el desarrollo tiendan a realizarse en países o regiones donde se observan o esperan los mayores incrementos en la producción de vehículos eléctricos. Los precursores, para fabricar cátodos, requieren de un conjunto de minerales que por ahora no se encuentran disponibles en el país. De modo que esta es otra fantasía del renunciado funcionario, cuyo optimismo panglosiano ligaba bien con las necesidades presidenciales.)
  • De soñadores de un país que se desarrolle en serio, surgieron numerosas iniciativas. La primera de ellas fue la Ley de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial. Este sector va a generar no menos de 10.000 nuevos puestos de trabajo en los próximos tres años, y también será un sector exportador con perspectiva federal. El sueño de un nuevo sector industrial nacional está en marcha.
  • (Efectivamente, puso enorme esfuerzo en aprobar la ley de Cannabis. El Documento Nº 1: La cadena de valor del cannabis indica que la industria cannábica argentina podría tener un potencial de mediano-largo plazo en torno a los 450 millones de dólares de exportaciones. Esto es tres veces menos que una planta de celulosa, tema que ignoró.)
  • El Plan Gas permitió ahorrar nada menos que 6.000 millones millones de dólares, y aumentó la oferta de gas en cerca del 30%. El debate sobre el Plan Gas fue tan desgastante y absurdo que derivó en el traspaso de la Secretaría de Energía al Ministerio de Economía.
  • (Fue a partir de ese traspaso, en septiembre de 2020, que se dieron los avances.)
  • Dejo un proyecto largamente conversado con las entidades pymes del país para generar un régimen laboral especial para micro y pequeñas empresas, con el fin de formalizar y garantizar derechos laborales a los 4 millones de trabajadores informales que tiene la Argentina. Es razonable adecuar el régimen laboral a la realidad de estos sectores y apuntalar su ingreso a la formalidad, con un nuevo esquema legal, ágil, moderno y que termine con la única industria que debiera cerrar definitivamente en Argentina: la industria del juicio.
  • (Es una variante del proyecto de Techint impulsado por Roberto Lavagna, la puntita para desproteger a los trabajadores, como ya ocurrió durante el menemismo, según explica en esta edición la laboralista Natalia Salvo.)
  • También dejo un proyecto para debatir ampliamente con todas las fuerzas políticas y los sectores de la cadena agroindustrial y consiste en eliminar de manera paulatina las retenciones a las exportaciones agroindustriales.
  • (Ese es el proyecto del Consejo Agroindustrial.)
  • El desquiciado sistema de subsidios a la energía que rige en nuestro país desde hace dos décadas, tiene un enorme costo fiscal, es socialmente injusto, centralista, anti federal y pro rico. Como peronista me avergüenza cada día que pasa en el que el Estado argentino subsidia la energía de hogares acomodados de la ciudad de Buenos Aires o la zona norte del gran Buenos Aires, hogares que no necesitan, no solicitan ni valoran esos subsidios. En estos dos años y medio el equipo de la Secretaría de Energía no fue capaz de diseñar un sistema de segmentación de tarifas y cobrarle a los ricos y sectores de ingresos medio-altos una boleta de luz y gas sin subsidios.
  • (El perfil medio del usuario domiciliario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires probablemente sea de poder adquisitivo por encima del promedio, pero de nivel de consumo medio/bajo de gas natural.) 

 

  • Otro desafío era generar un marco normativo y desplegar estrategias para el desarrollo de Vaca Muerta. No es un tema menor: el sector energético es una de las llaves para resolver nuestro problema de restricción externa. Estamos hablando de un potencial exportador de más de U$S 30.000 millones. Una vez más, los avances fueron lentos, signados por un internismo exasperante dentro del propio equipo de la Secretaría de Energía, es decir, internismo dentro del internismo. Ello demoró la posibilidad de un nuevo marco normativo.
  • (Con el actual marco normativo durante 2013, 2014 y 2015 se han realizado inversiones por más de 27.000 millones de dólares. No son las normativas sino las políticas de desarrollo las que impulsan inversiones.)
  • Le dedicamos cientos de horas a pensar, actuar, convocar al sector productivo y a gestionar inversiones nacionales e internacionales. Iniciamos un camino maravilloso Sr. Presidente, el de una industria del futuro, ecológica y vanguardista.
  • (Chan-chan.)

 

 

 

 

La música que escuché mientras escribía

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