En la página del Cohete podés ver un ensayo dirigido por Barenboim, de la orquesta West-Eastern Divan. Daniel Barenboim y el intelectual palestino Edward Said la crearon en 1999, como un medio para reunir a músicos israelíes, palestinos y árabes. Eligieron ese nombre por un libro de poemas que Goethe publicó en 1819, inspirado a su vez en el poeta persa Hafiz. Todos ellos buscaban un puente cultural e ideológico entre Occidente y Medio Oriente. Las biografías de ambos explican esa búsqueda.
Barenboim nació en Buenos Aires en 1942. el mismo año que yo, hijo de dos músicos que fueron sus maestros, Aída Shuster y Enrique Barenboim. A los 7 años dio su primer concierto en el Teatro Colón. La anécdota más tierna que conozco de él, y supongo que por esa razón ya te la conté varias veces, la conocí en una entrevista que le hicieron durante uno de sus frecuentes viajes a Buenos Aires, ciudad de la que nunca se desprendió, impregnado de sus olores, sus sabores y sus colores y por esa mezcla de etnias y de culturas que la hace única. La semana pasada Guille nos contó de su encuentro en la calle Corrientes con un Hombre Pájaro. Si ves eso es porque estás en Buenos Aires o en Nueva York. En otro lado no se consigue. Cuando tuvo edad para salir de su casa y visitar la de sus conocidos, Daniel se sorprendió al ver que no había un piano en cada una, como daba por sentado. Su segundo hogar fue Israel, el tercero Berlín, el cuarto Chicago, y tuvo tiempo y lugar para buena parte del resto del mundo. En cada uno dirigió una gran orquesta sinfónica.

Said nació en Jerusalen en 1935, que era el corazón de Palestina, pero pasó su infancia en El Cairo y en 1951, a sus 15 años, su familia lo inscribió como interno en un colegio de Massachusetts, en Estados Unidos. Graduado en Princeton y Harvard fue profesor de Filología y de Literatura Comparada en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Said era crítico literario y ensayista sobre la cultura.
Estaban predestinados a encontrarse. Said estaba fascinado con el libro de Barenboim Una vida en la música, y en 1993 tenía entradas para un concierto que daría en Londres, cuando se lo cruzó en el lobby de su hotel, Se presentó y esa misma tarde compartieron un café, que fue un ateneo dedicado a la música, la cultura y la política, que duró hasta la muerte de Said, en 2003. De esas dos cabezas universales, que vivían con angustia lo que por entonces era el conflicto árabe-israelí, pero que avanzaba guerra tras guerra hacia la actual política genocida de los gobiernos de Israel (cada uno más reaccionario que el previo), surgió la idea de la orquesta que reuniera a los jóvenes de ambos pueblos. Más tarde contaron con el apoyo de España, que pagó su culpa histórica, subsidiando y alojando a la orquesta.
La coyuntura era propicia, porque en 1999 asumió el último gobierno laborista de Israel, el partido que también cometió crímenes aberrantes pero que conservaba algo de la impronta fundacional del trabajo de la tierra y de la cultura humanista, y acababan de firmarse los tratados de paz de Oslo (que duraron un suspiro porque Israel se encargó de invalidarlos). El Likud genocida de Ariel Sharon y Netanyahu aún era minoritario, y no se aliaba con el Sionismo Religioso del Ministro de Finanzas Bezalel Smotrich ni el Poder Judío, del ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir.
Barenboim ha ido espaciando sus presentaciones, hasta que comunicó que padecía la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, la semana pasada dirigió el primero de nueve conciertos con la única orquesta de la que no quiere separarse, en el anfiteatro Waldbühne de Berlín. La foto que ilustra esta nota es del New York Times, que informó del acontecimiento. Junto a Barenboim se observa a Yo Yo Ma, quien también asistió al primer taller, en 1993, antes de que naciera la orquesta. Según el diario, cuando ingresaron abrazados era difícil discernir si era un gesto de amistad o de apoyo. Barenboim dirigió sentado. El programa incluyó el Concierto para violonchelo en si menor de Dvořák. Era el concierto preferido de Jacqueline Du Pre, la primera esposa de Barenboim, y lo grabaron juntos en 1970 con la sinfónica de Chicago.
Lo que podés escuchar por los jóvenes árabes y judíos es la primera sinfonía de Mahler, que es uno de mis músicos predilectos.
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