YERBA ENSANGRENTADA

La investigación de Alfredo Varela con los mensúes misioneros en 1941 preanuncia la obra de Walsh

 

“No invento nada. No supongo nada. Ni siquiera emplearé adjetivos truculentos. He de referir hechos, sencillos y terribles hechos, tal como los recogí en el mismo lugar de los sucesos (…) En los ranchos de los peones, en las chozas de los pequeños colonos, en las casas del pueblo, recogí caliente, temblorosa y verídica esta crónica. Vivida con sangre, escrita con sangre, con sangre deben grabarla en su memoria aquellos que, surgidos del pueblo, se han constituido en sus paladines y quieren evitarle nuevas humillaciones y ofensas”.

Con tamaña coherencia entre ideología y principios periodísticos, a principio de los años ’40 del siglo pasado Alfredo Varela (Buenos Aires 1914-Mar del Plata 1984) encuadra sus testimonios recabados en el Alto Paraná en el diario La Hora, la revista Ahora y en un folleto de circulación restringida. ¡También en la Argentina hay esclavos blancos! constituye una serie de notas que releva la explotación de los trabajadores de los yerbatales, del tabaco y la madera en la provincia de Misiones. Las Notas… que le continúan ahondan en los personajes, tanto del sufrido proletariado como de los administradores, capangas y aún, verdugos. Por su parte, La masacre de Oberá relata la brutal represión sobre familias de colonos que reclamaban por sus derechos, llevada a cabo el domingo 15 de marzo de 1936 por fuerzas policiales, mercenarios nazis y delincuentes comunes, siguiendo las órdenes de las empresas tabacaleras que reinaban en la zona.

 

El autor, Alfredo Varela.

 

Textos destinados a la difusión inmediata propia del kiosco de diarios, antes que al libro, en las crónicas de Varela se resume testimonio, denuncia social, oficio periodístico, registro histórico, ímpetu militante, material novelístico, sociología comparada. Por sobre todo, compromiso. Activista y luego funcionario del Partido Comunista Argentino (PCA), el autor es más conocido por su novela El río oscuro (1943), precisamente basada en aquella experiencia y que fuera reelaborada para construir el guión del film Las aguas bajan turbias (Hugo del Carril, 1952), junto con el director de tamaño ícono del cine justicialista. Valga recordar que para ese guion, del Carril debió visitar a Varela en la cárcel de Villa Devoto donde —cuenta la leyenda— permanecía detenido por haber meado la puerta de la embajada de los Estados Unidos.

Apartándose de lo panfletario, estas crónicas se desplazan en cuatro capas argumentales: el devenir histórico, los testimonios de los personajes —explotados y explotadores—, los acontecimientos y la agreste presencia de una naturaleza que todo lo empapa y condiciona: “Se suele hablar de Misiones como una región exótica, lejana, llena de tigres y de víboras, un verdadero país de aventuras, pero del cual los turistas no conocen más que las Cataratas del Iguazú o las ruinas de San Ignacio. Algunos han procurado desvanecer esas leyendas (…) Pero sus esfuerzos solo lograron imponerse a medias. Por eso es necesario insistir periodísticamente en la descripción de la verdadera faz de ese trozo de nuestra patria, que los argentinos tan mal conocemos”. Esfuerzo por demás logrado, el de Varela llega ahora en una prolija compilación de sus trabajos más notables mediante la hazaña editorial que requirió hallar y armar el rompecabezas en un volumen único. Los investigadores y académicos Guillermo Korn y Javier Trímboli fueron los encargados de reunir el material y prologarlo en un Estudio Preliminar que pone en contexto tanto al autor como a sus circunstancias. Sin detenerse en la mera noticia personal, articulan políticamente las concomitancias que enmarcaron al autor. Precisamente, consignan el descalabro ideológico que desató en las filas del PCA el pacto de no agresión entre Hitler y Stalin, de 1939 a 1941, que borró la línea antifascista internacionalista del progresismo mundial y, en la Argentina, impulsó a la militancia bolchevique a prestar atención a los devenires de la nacionalidad. Cuestión que Alfredo Varela comprendió de inmediato, impulsándolo a treparse a un buque mercante que demoró un mes en remontar el río Paraná; recorrer en camión, carreta, a caballo o a pie aquellos lodazales donde los mensúes dejaban la piel y las patronales se cuidaban en ocultar. Marco y condiciones de producción que Korn y Trímboli exploran con imprescindible rigurosidad. Un glosario de regionalismos y términos infrecuentes aporta tanto luz como clima a la crudeza de los relatos, cuya contundencia y belleza literaria entonces adquiere singular profundidad. La docena de xilografías realizadas por las artistas Delfina Estrada y Victoria Volpini que ilustran tapas e interiores (y estas líneas) hacen del libro un precioso objeto y demuestran cómo una pequeña editorial es capaz de realizar un muy digno producto, en contraste a la menesterosidad visceral que tipifica a las multinacionales del papel impreso.

 

 

Sin comparar, imposible dejar hoy de lado un fuerte paralelismo entre la obra de Rodolfo Walsh y la de Alfredo Varela. Por lo pronto, la estructura sistemática que organiza las respectivas exposiciones (las personas, los hechos, las pruebas), constituye un trípode común que sostiene ambas producciones. La elección del lenguaje, que empalma claridad descriptiva con sutileza literaria, reserva al lector las conclusiones político-ideológicas. Adversarios de toda sanata pontificia, antes y después de imbuirse de los hechos in situ, una ardua pesquisa bibliográfica, documental, estadística y de archivo, complementaba con espíritu científico el trabajo de campo. Si bien algunos párrafos de Varela incluyen propuestas y líneas de acción propias del periodismo militante de la época, el privilegio de los acontecimientos es lo que marca el desarrollo del relato. De algún modo, el estilo del autor de ¡También en la Argentina hay esclavos blancos! extiende sus raíces al que practicaba la prensa de la primera mitad del siglo pasado y el de Walsh anuncia lo que vendrá a partir de Operación Masacre. Ambos confluyen en catapultar al primer plano aquellas vicisitudes sufridas por el pueblo trabajador que la prensa comercial porfiaba en ocultar. Hoy como ayer.

 

 

 

FICHA TÉCNICA

¡También en la Argentina hay esclavos blancos!

Alfredo Varela

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, 2020

264 páginas

 

 

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