La última edición del Foro de Davos dejó una única certeza: que las reglas de la geopolítica parecen escribirse al ritmo de los caprichos de las potencias.
Berrinches y chillidos ante un mundo gobernado por las corporaciones. Milei rompe con capitales locales mientras se subordina a un orden global que no controla.
La militarización de las fuerzas policiales y el acceso ilimitado de civiles a las armas están detrás del crecimiento de la violencia política en Estados…