A sueldo de Beijing

Gelman y Rivera, corresponsales en la noche de la Guerra Fría

Andrés Rivera tomando un té con anfitriones chinos.

 

En la biografía Andrés Rivera, el obrero de la literatura, de editorial Sudestada, Martín Latorraca y Juan Ignacio Orúe entrevistan a Isidoro Gilbert, quien en la década de 1960 fue corresponsal de la agencia de noticias TASS, de la Unión Soviética. Gilbert, militante del Partido Comunista argentino, les dice que cuando Juan Gelman trabajaba para la agencia Xinhua en Buenos Aires (entre 1959 y 1963), cayó detenido ese último año por su militancia comunista, y que sus compañeros redactaron un documento en el que exigían su liberación. Ese texto motivó críticas internas del PC, cuya dirección cuestionó no haber sido consultada para aprobar el escrito. “La respuesta oficial a esa osadía se publicó en Nuestra Palabra (órgano oficial del Partido). Y el quiebre fue definitivo”, dice Gilbert.

Rivera se solidarizó con Gelman (y con Juan Carlos Portantiero, otro perseguido). El PC lo expulsaría de sus filas por “nacionalista burgués”, en 1964.

 

País que fue, será

Cuando Gelman salió de su corta detención, se fue de Xinhua, que entonces no tenía servicio en español y se conocía en inglés como Hsinhua. Y le pasó la corresponsalía de Buenos Aires a Rivera.

Ambos eran amigos, pero poco después se distanciarían cuando Andrés se separó de su mujer y Juan se fue a vivir con ella. Cosas que también pasaban. Gelman, uno de los más grandes poetas argentinos del siglo XX, cubrió para Xinhua distintos acontecimientos argentinos. En un cable que pudo obtenerse para esta nota gracias a una búsqueda que hizo para DangDai la investigadora uruguaya Georgina Pagola en versiones originales de Diario del Pueblo, que reproducía cables de Xinhua, Gelman (cuya firma en chino aparece como 胡安赫尔曼) escribe, por ejemplo, sobre “Las elecciones parlamentarias de Argentina” (así es, traducido, el título del despacho) el 6 de abril de 1960. Partes del cable traducido al español para esta nota dicen:

“Las recientes elecciones parlamentarias de Argentina han mostrado con claridad que el pueblo argentino se opone firmemente al llamado ‘plan de estabilidad económica’ impuesto por el FMI, así como a las medidas represivas adoptadas por el gobierno para garantizar su aplicación.

“En las elecciones presidenciales de 1958, la UCR Intransigente —hoy en el poder— obtuvo cerca del 50% de los votos gracias a un programa democrático y progresista. Entonces, tanto el PC como el peronismo declararon su apoyo al candidato radical intransigente Arturo Frondizi. Este ganó la presidencia (…).

“Sin embargo, en las elecciones actuales este partido perdió el 55% de los votos obtenidos en 1958, así como el 20% de sus bancas parlamentarias (…).

“Los partidos Comunista y Peronista, prohibidos de participar, llamaron a sus seguidores a votar en blanco ‘en protesta contra un plan económico engañoso y hambreador’. El voto en blanco alcanzó el 25% del total, más que cualquier partido participante. La prensa burguesa y los líderes políticos locales restaron importancia a esta cifra, pero guardaron silencio ante un hecho evidente: la campaña por el voto en blanco fue prohibida, muchos de sus partidarios fueron arrestados y el país vivió un clima de terror bajo el ‘Plan CONINTES’ (estado de emergencia nacional)”.

Otro de los despachos, en este caso conseguido para este artículo por las actuales autoridades de la agencia de noticias china en Buenos Aires, es un cable sobre una traducción de los poemas de Mao Zedong. Reproducimos sus partes en el inglés original:

Mao Tse-tung’s poems published in Argentina

Buenos Aires, February 27 (Hsinhua) — The first edition of a collection of Mao Tse-tung’s poems is on sale here. The collection, published by the Argentine Publishing Company, contains twenty poems translated by Luis Enrique Delano.

The preface says that Chairman Mao’s poems are fresh, beautiful, and full of heroism. “A heroic current has given these poems a broad and vigorous spirit as well as exquisite sentiment”.

Mao Tse-tung’s poems “have brought us a ringing message imbued with confidence and nobility of character (…)”.

1963-02-26 13:00:00

En 1963, además, Diario del Pueblo recogió cables de Xinhua en los que se denunciaba la detención de Gelman como corresponsal de la agencia el 14 de junio de ese año. Por ejemplo, una noticia del 30 de junio se titula “El Sindicato de Periodistas de China protesta por el arresto del corresponsal de Xinhua en Argentina”, otra del 3 de julio daba cuenta de que “el Comité Central de la Liga de Periodistas de Corea protesta por la detención del corresponsal de Xinhua”, y, en fin, una más informaba de un telegrama de protesta enviado por la Federación Internacional de Periodistas al Presidente provisional José María Guido (senador ungido tras el golpe contra Frondizi), en el cual protestaba por “una detención que viola gravemente el principio de libertad de prensa”.

Años después, Gelman entró a la organización peronista Montoneros, se exilió en Europa y en México, un hijo suyo y su compañera fueron secuestrados y desaparecidos (la nieta fue recuperada en 2000 en Uruguay tras una intensa búsqueda familiar) y él volvió a viajar a China, donde fue traducido y agasajado por su amistad con el país asiático, al que le dedicó algunos poemas. Como periodista, trabajó para Página/12 y otros medios.

 

Gelman, homenajeado en China.

 

 

Un viento barría la estación ferroviaria

En cuanto a Rivera, trabajó en Xinhua a partir de 1963. A pedido de DangDai, la agencia en Buenos Aires obtuvo lo que casi seguramente es uno de sus cables:

19641022

Argentine journal praises Chinese achievements in socialist construction

Buenos Aires, October 27 (Hsinhua) — China owes its achievements in socialist construction to "the correct leadership of the Chinese Communist Party and the resolution, enthusiasm and discipline of the chinese people", said a commentary in the current issue of “No Transar”, organ of the Argentine Social Vanguard Party (the Seman faction).

The fifteenth anniversary of the founding of the PRC “marks the indestructibility of a people which is fighting for the victory of socialism and for the complete elimination of imperialism. Hence, the happiness and jubilation of the Chinese people are shared by marxist-leninists of all countries who are fighting for national liberation and socialism”. end item

La agrupación citada en el cable es el Partido Socialista Argentino de Vanguardia, un desprendimiento del PS presidido Alexis Latendorf que al año siguiente derivaría en Vanguardia Comunista, donde Rivera militaría. El referido Seman es Elías Seman, quien sería uno de los líderes de VC, luego desaparecido por la dictadura militar tras un viaje a China.

Un gesto que marca la ética militante de Rivera fue que, apenas retirado de la agencia y en su primer viaje a China, llevó una cantidad de dólares que le habían sobrado de viáticos y los devolvió. “Es dinero del pueblo chino”, les dijo a los asombrados interlocutores chinos. Hubiera podido comprarse el impermeable que, de todos modos, adquirió (con dinero propio) en una escala en Albania, uno de los pocos países que, con gobierno maoísta, reconocía a la RPCh entonces. Pero el autor de La Revolución es un sueño eterno era así.

Rivera viajó a China por segunda vez con el poeta y editor José Luis Mangieri en 1966. Ecos de ese viaje se leen en El yugo y la marcha (1968), libro de relatos con clara orientación ideológica. También hay referencias a China en el disco China y la Gran Muralla (1966), que Rivera grabó con Producciones Dupuy, según un documental de José Luis Cancio.

Allí expresa: “Estoy en Shanghái, una ciudad de 10 millones de habitantes, dura, fuerte, muy parecida a Buenos Aires. Toda la zona del bajo, de los grandes hoteles, de la Recova, tiene su réplica en Shanghái. Aquí y allá los diseñadores fueron ingleses. Camino por la zona que, antes de octubre de 1949, era concesión inglesa. Un cartelito se levantaba en el centro de las altas murallas, custodiadas por soldados coloniales. En el cartelito se podía leer, en inglés, naturalmente: ‘Prohibida la entrada a perros y chinos’”.

Asimismo, en el libro Ribak, Reedson, Rivera. Conversaciones con Andrés Rivera, de Lilia Lardone y María Teresa Andruetto, el escritor comenta: “Estuve dos veces en China. Íbamos por una ruta con Mangieri: el hombre adelante, la mujer detrás (…). Nosotros en auto y ellos caminando. La traductora me dijo: ‘Yo me escapé de mi pueblo porque me querían casar’. Llegó a Shanghái y allí el sistema socialista la hizo ingresar a la universidad, aprendió idiomas. Pero el sistema socialista no destruyó a sus padres. Piensen en la época: la educación, el sistema, toda una generación, o dos o tres generaciones, donde el hombre marcha adelante y la mujer detrás, iba a desaparecer. Iban a ser reemplazados por hombres y mujeres educados para caminar a la par”.

 

 

En los primeros años de 1970, Rivera, al igual que su compañera Susana Fiorito, militó en el maoísta Vanguardia Comunista. Ambos vivían en Córdoba, donde VC pisaba fuerte. Colaboraron con el periódico del Sindicato de los Trabajadores Cordobeses (SITRAC), de operarios de Fiat Concord Mecánica de Autos, cuenta el libro de Latorraca y Orúe. Rivera ya tenía experiencia periodística, además de en Xinhua, en diarios del PC como Plática, La Hora, Nuestra Palabra o Juventud.

Años después, entre 1974 y 1981, lo hizo en El Cronista Comercial, donde firmaba con el seudónimo Pablo Fontan. Y trabajó también en la revista La Rosa Blindada o El Bimestre, del centro de estudios CISEA, entre otros medios.

 

El mundo partido en dos

El breve paso de Gelman y Rivera por Xinhua ocurrió en tiempos complicados en la Nueva China. Mao se enfrentaba al sucesor de Joseph Stalin en la URSS, Nikita Kruschev, con quien además competía por el liderazgo del movimiento comunista mundial. En el documento “Nuevos Comentarios”, una carta abierta de Mao al PCUS, lo acusaba de haberse “embarcado en el camino del revisionismo y el escisionismo”, lo cual le habría hecho “perder naturalmente su condición de jefes del Movimiento Comunista Internacional […] El centro de la revolución mundial se trasladó gradualmente a China y engendró el Pensamiento Mao Zedong”, cerraba el documento. Es decir, aunque la Guerra Fría tenía como eje central la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética, China también terciaba en la disputa global. El libro Historia y anécdotas del acercamiento de la Nueva China a América Latina después de 1949. El papel jugado por Zhou Enlai, de Huang Zhiliang y traducido al español por Pablo Rovetta Dubinsky, cuenta que en 1964, tras el golpe de Estado en Brasil contra el gobierno de João Goulart, con mucho aroma a esa guerra no tan fría y clara injerencia de Estados Unidos, la agencia Xinhua sufrió un golpe inédito. Un hecho mucho más grave que la detención a Gelman en Buenos Aires.

Wang Weizhen, director de la agencia; Wang Yaoting, subdirector, y tres personas más acreditadas, todos viviendo en una residencia de Río de Janeiro, fueron detenidos en forma clandestina. A las 5 de la mañana, la patota militar rompió la puerta de la vivienda y, tras revolver todo, se los llevaron junto a otras cuatro personas que colaboraban con la agencia. Las nueve detenciones ilegales generaron un grave incidente diplomático entre Beijing y Brasilia.

China protestó por el atropello contra la actividad periodística y, sin relaciones formales con Brasil, debió recurrir a las embajadas de Pakistán e Indonesia para que intercedieran por los detenidos. Después de más de un mes de secuestro, durante el cual el gobierno chino denunció maniobras de la CIA y del gobierno de Taiwán contra los detenidos, fueron pasados a “prisión preventiva”, y en octubre la dictadura brasileña ordenó el juicio de los nueve, acusándolos de colaborar con la guerrilla. Sin prueba alguna, con cantidad de testimonios en contra, los jueces, sin embargo, condenaron a los periodistas chinos por “acciones subversivas” a diez años de prisión. La protesta china e internacional, diseñada por el primer ministro Zhou Enlai, no solo no se frenó, sino que, al contrario, se incrementó para liberar a los trabajadores de prensa, lo que finalmente ocurrió en abril de 1965, tras un año de calvario. Los “Nueve corazones rojos” —así los llamaron— fueron recibidos con honores en el (entonces sencillo) aeropuerto Beijing por sus familias y por el viceprimer ministro Li Xiannan, y más tarde por el propio Zhou y el presidente de la RPCh, Liu Shaoqi.

Tiempos difíciles para Xinhua, que con los años se modernizó y creció para competir de igual a igual con agencias de noticias occidentales en el terreno informativo. En su oficina de Buenos Aires, hace más de 60 años, fueron trabajadores de prensa los argentinos Juan Gelman y Andrés Rivera, quienes en sus últimos años de vida no se sentían muy cómodos con el consumismo y la riqueza de la China moderna, y que fallecieron en 2014 y 2016, respectivamente.

 

Poema de Gelman sobre China.

 

 

* Nota publicada en Revista DangDai , número 48, Año XVI, Otoño de 2026.

 

 

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