A desindignar, a desindignar

Termómetros de indignación, humor judicial y buenas razones para seguir cantando

 

A esta altura del partido, cualquiera que tenga más preguntas que certezas sabe que los medios de (in)comunicación manejan a su antojo el humor social. Y antes de empezar mi reflexión me permito una nota paralela. El importante ascenso de Gustavo Petro en todas las encuestas en Colombia, posicionándolo en primer lugar para las próximas elecciones presidenciales, provoca escándalo en muchísimas personas. “¡No puede ser! ¡Es un ex guerrillero!” No importa que ex guerrilleros hayan presidido Uruguay, Brasil y otros lugares, el humor colombiano está manejado –hasta ahora eficazmente– por El Tiempo, El Espectador y ahora La Semana. No importa que el paramilitarismo haya gobernado Colombia y parezca seguir gobernándola, el tema es que Petro fue ex M19. ¡Un horror!

Y, yendo al tema, podemos preguntarnos por decenas de cosas que causan indignación, mientras otras decenas mantienen indiferente a la mayoría de la población sin que haya una razonable información que justifique una razonable evaluación, que a su vez provoque una razonable reacción. Todo esto, además, azuzado por el coro de las redes sociales, sean trolls o verdaderos imbéciles, que aúllan y reclaman linchamientos, o desvían las miradas de otras informaciones…

  • Para mostrar “la inseguridad” nos cuentan con indignación que a un periodista de TN le desvalijaron su casa mientras estaba en el Caribe mexicano, a donde –por otra parte– también había ido a vacacionar la presidenta del PAMI (indignación).
  • En una nueva resurrección de Nisman (que ya se asemeja al Zorro o Los Tres Chiflados por su recurrencia televisiva) se pide justicia por su asesinato (indignación) mientras se cajonea la causa para que no salga de Comodoro Pus y se investigue con seriedad, acompañados por el coro de la DAIA y los esperpentos que miran (indignados) a Nicaragua.
  • Cualquier aparición o comentario de Cristina, o también su silencio, provoca indignación, sea una casa recortada en una tapa que tapa o un sensato comentario sobre los costos de las dos pandemias, mientras causa indignación que se exijan pases sanitarios o plan completo de vacunación.
  • Resulta indignante que el gobierno convoque o que no convoque a la oposición. Lo que ocurra indignará, mientras la negociación con el FMI avanza o se empantana según la conveniencia inconsulta de los mismos que a su vez contrajeron la deuda inconsultamente (sin indignación).

Claro que estos humores encuentran un correspondiente humor judicial que puede aceptar que se convoque a declarar mil veces el mismo día a una ex Presidenta pero considera inmoral cuando convoca a declarar al ex Presidente; que esconde las visitas a la Residencia Presidencial de Olivos (RPO) de ayer e investiga con lupa hoy, sea falseando una visita de un juez que nunca ocurrió o transformándola de visita deportiva ayer o prostibularia hoy. Pero, eso sí, se introdujo en un primer momento por la ventana al 50% de la actual Corte Suprema (no indignación) mientras causa indignación que se convoque a una pacífica marcha de protesta crítica de esa misma Corte que no la corta. Ya es sabido que cuando a los provocadores de indignación les indigna un fallo titulan “el juez Fulano sobreseyó”, mientras cuando es acorde a sus beneficios el título será “la Justicia condenó”.

¿Cómo se podría hacer para evitar este envenenamiento sistemático de mentes y de humores? Difícil si se promulga una ley que pretenda regular (es decir poner en regla, aplicar la ley) y los mismos medios la bombardean y la patria cautelar la cajonea a la espera de un gobierno cómplice que la voltee. Ah… y si queremos salir a la calle a protestar, Federico, el breve, dice que estamos en contra de la Corte Suprema. ¡Falso! No cuestionamos, ni criticamos, ni nos molesta la Corte Suprema. Cuestionamos, criticamos, nos molesta, ¡nos indigna! esta Corte Suprema, que no es lo mismo. A lo mejor es porque queremos seguir siendo una Patria de Memoria, Verdad y Justicia y a las dos últimos lo tienen bastardeadas (con la Memoria también lo pretendieron poniendo animalitos en los billetes y apagando la imagen de Evita en la 9 de Julio, cosas que siguen). Y, ¿saben qué? La Memoria, la Verdad y la Justicia no son de ellos sino nuestros. Usted preguntará por qué cantamos… Porque cuando suena el río, suena el río.

 

 

 

 

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