A la sombra de los cuervos

Rechazo de intelectuales franceses a Vargas Llosa por sus posiciones de ultraderecha

 

La obsesión anti izquierdista de Mario Vargas Llosa lo ha llevado esta vez a incursionar en Chile para apoyar la candidatura presidencial de José Antonio Kast, quien el próximo 19 de diciembre definirá la segunda vuelta electoral con Gabriel Boric del izquierdista Frente Amplio, aliado del Partido Comunista en la coalición Apruebo con Dignidad. Antes, el Premio Nobel de Literatura le había dado un espaldarazo a Keiko Fujimori frente a Pedro Castillo en Perú. Luego de su fracaso denunció inescrupulosamente un fraude electoral –descartado por todos los observadores internacionales– en cuanto foro internacional pudo. Hoy, aunque no lo diga explícitamente, apoya o al menos mira con simpatía las iniciativas golpistas para vacar a Castillo.

En el diálogo virtual que mantuvo con Kast, difundido por el canal de la Fundación Internacional para la Libertad, dijo que el Presidente “es un pobre señor que no tiene idea de los problemas elementales del Perú”. “El pobre no sabe dónde está parado”, añadió, como si él lo supiera. Sus obtusas posiciones políticas están haciendo mella sobre su prestigio internacional como escritor y hace pensar a muchos que se trata de un caso clínico, pues cuando escribe ficción parece ser otra persona. Tiempos recios, por ejemplo, es para muchos la mejor exposición sobre el lawfare.

 

 

Injerencia en Chile

El abanderado de la institucionalidad democrática, del Estado de Derecho y de la libertad defiende a un candidato que amenaza con eliminar los derechos conquistados por las mujeres y “promueve una sociedad regresiva, intolerante con la diversidad y contraria a los compromisos internacionales a los que Chile adhiere en esta materia”. Así lo han denunciado en un manifiesto los miembros del Foro Permanente de Política Exterior de Chile que agrupa a personalidades como Ricardo Lagos, Isabel Allende, Juan Somavía, José Miguel Insulza y Juan Gabriel Valdés, entre otros.

¿Con quién cabe estar ahora?, se preguntan. “¿Con aquel que defiende la herencia pinochetista y promete nacionalismos al estilo Trump o Bolsonaro, en la misma ruta de los gobiernos extremistas de derecha de Hungría y Polonia? ¿O la opción de Gabriel Boric, quien desde su energía joven emerge con la fuerza de una generación con mirada amplia para abrir espacio a un nuevo Chile en el devenir del mundo?” Según los firmantes, “la ciudadanía sin anteojeras tiene clara la respuesta”.

El Foro rechaza el cierre de las instituciones pertenecientes a Naciones Unidas en Chile y de centros de estudios y reflexión académica y considera que no es construyendo zanjas como cabe convivir con los vecinos, tal como propone Kast. Destaca “la propuesta de las nuevas generaciones, de las que Boric es parte, de construir otras formas de diálogo regional. Se trata de pensar en la economía verde (…) de rescatar y defender las aguas y todos los recursos hídricos, de descontaminar el mar, de coordinar los desarrollos energéticos, de contener la deforestación, de articular los recursos digitales (…) de cooperar para enfrentar las pandemias y sus consecuencias. En suma, de un diálogo regional propio del siglo XXI”. Consideran que Boric tiene fuerte legitimidad para gobernar porque supo abrir un camino que permitió por primera vez que la diversidad del país se convocara a redactar su Carta Fundamental.

Al igual que en la contienda Fujimori-Castillo, el repertorio de Vargas Llosa incluye la visita del líder opositor venezolano, Leopoldo López (condenado por la justicia venezolana por los delitos de instigación pública, daños a la propiedad, incendio intencional y asociación para delinquir durante las protestas de 2014), quien visita los sets de televisión chilenos para advertir sobre el peligro de convertirse en Venezuela. López dice que “Boric tiene mucha cercanía con el proyecto político continental que representa Maduro y que hay una afinidad ideológica”. Advierte que, si ganara, la Carta Magna sería un proyecto similar al de su país. La presidente de la Convención Constituyente, Elisa Loncón, ha señalado que los representantes con los que se ha reunido López buscan boicotear el proceso y aclara que este no tiene nada que ver con Venezuela.

A la par de vociferar a los cuatro vientos que “sería una tragedia para América Latina que la izquierda siga ganando elecciones”, el Nobel debería exigirle a Kast que se deslinde del pasado nazi de su padre, documentado en días recientes por el periodista Mauricio Weibel. En 2018, Javier Rebolledo, autor del libro A la sombra de los cuervos: los cómplices de la dictadura, señaló detalles sobre la huida de Alemania del padre del candidato y sus vínculos con el régimen de Pinochet. Interrogado por periodistas sobre el pasado nazi de su progenitor, Kast siempre lo negó y dijo estar orgulloso de su descendencia.

 

 

En Perú

En la segunda vuelta electoral, Vargas Llosa también tuvo un papel protagónico. En su columna “Asomándose al abismo” pidió votar por Keiko Fujimori, la hija del ex dictador Alberto Fujimori (1990-2000), quien lo derrotó en las elecciones presidenciales de 1990. El escritor mantuvo primero una postura abierta de rechazo a la candidatura de Keiko, quien perdió en ballotage las tres últimas elecciones presidenciales en Perú. Sin embargo, frente a Pedro Castillo, señaló que Fujimori era el mal menor y la apoyaría por encarnar valores “democráticos”, y advirtió que un eventual gobierno de Pedro Castillo “sería una verdadera catástrofe” que podría llevar al Perú a repetir la experiencia “dramática” de Venezuela y podría convertir al país en “comunista, autoritario y totalitario”.

Mientras hoy pasa por alto las posiciones de Kast frente a la legalización del aborto y del matrimonio de personas del mismo sexo –una posición que a su parecer “está realmente en contra de la modernidad”– fue esa una de las críticas que le cuestionó al entonces candidato Pedro Castillo.

Seis días antes de las elecciones, la candidata presidencial Fujimori firmó un “Juramento por el Perú” mediante el cual se comprometió a preservar la democracia. En el acto estuvieron presentes el líder opositor venezolano Leopoldo López, Álvaro Vargas Llosa y, de forma remota, el Premio Nobel. Keiko Fujimori pidió perdón por los errores cometidos por su partido al desestabilizar el gobierno (tenía mayoría en el Congreso) y ser artífice de las tres vacancias presidenciales que tuvieron lugar en el gobierno anterior. Reconoció que “en el pasado reciente, mi partido y yo no estuvimos a la altura de las circunstancias y que los errores cometidos, y la injusta prisión preventiva que viví, me dejaron una profunda lección”. Fujimori es investigada por la Fiscalía por lavado de activos, delito castigado con una pena de treinta años de prisión.

Sin embargo, no parece haber aprendido la lección pues, una vez designado Castillo como Presidente de la República por el Jurado Nacional Electoral, lideró marchas para desconocer su mandato, participó de iniciativas en el Congreso para censurar al Gabinete de ministros y esta semana fracasó el proyecto para vacar al Presidente, presentado por su partido Fuerza Popular y el ultraderechista Renovación Nacional. Ambos partidos desoyeron la invocación del cardenal Pedro Barreto, quien ha señalado que “renunciar al diálogo es renunciar a la vía democrática que debemos todos tener. El diálogo supone dejar de lado los principios para buscar juntos la verdad. Negarse a dialogar es negar el camino democrático”. Es evidente que Fujimori no está cumpliendo con su juramento de respetar la democracia y no desestabilizar al país.

Es cierto que el gobierno de Castillo no es muy afortunado. Su orientación es correcta (ha anunciado la renegociación del gas de Camisea y de las regalías mineras en un contexto de altos precios, ha reconocido al gobierno de Venezuela, entre otros), pero no siempre se rodea de los funcionarios más idóneos y comete a menudo errores procedimentales como sostener reuniones paralelas, no púbicas, en su domicilio particular. Desde El Cohete señalamos (ver Al segundo día, la primera crisis) que no fue acertado el nombramiento del premier Guido Bellido en circunstancias en que era imprescindible alguien con mayor capacidad de convocatoria que no fuera miembro del Partido Perú Libre, cuestionado por la mayor parte de la sociedad por sus principios dogmáticos. Castillo pudo haber nombrado desde el inicio a una figura como la actual premier Mirtha Vásquez, presidenta del Congreso durante el gobierno de emergencia presidido por Francisco Sagasti, abogada ambientalista con una trayectoria política intachable y desvinculada del secretario general de Perú Libre, Vladimir Cerrón.

 

 

Repercusiones

La reciente incorporación de Vargas Llosa a la Academia Francesa de la Lengua ha sido rechazada por un grupo de intelectuales de ese país “por sus posiciones políticas que en más de una ocasión se acercaron a la ultraderecha”. En un comunicado publicado por el diario francés Libération expresaron su “estupefacción” por la inclusión del Nobel de Literatura de 2010 en el grupo de “los inmortales” que deben velar por el lenguaje francés y advirtieron que incluirlo en la Academia “mancilla la imagen de Francia en América Latina, donde sus posturas extremistas son bien conocidas y suscitan un fuerte rechazo”.

 

 

Advierten que tal decisión presenta graves problemas éticos, en particular por su apoyo

  • al candidato de extrema derecha a la presidencia de Chile, José Antonio Kast, a quien definen como “nostálgico defensor de la dictadura militar de Pinochet”;
  • al actual Presidente de Colombia, Iván Duque, que “acabó con los acuerdos de paz firmados en 2016” con la guerrilla de las FARC y disuelve manifestaciones “a disparo limpio”;
  • a la candidata Keiko Fujimori, quien no acepta el resultado de los comicios, niega la legitimidad del ganador Pedro Castillo y “hace campaña por la destitución del nuevo Presidente, se desentiende de los grupos de ultraderecha que atacan físicamente a personalidades políticas de centro izquierda y centro derecha, algunos de los cuales propician un golpe de Estado”, y resaltan “el papel activo que Vargas Llosa ha jugado en la llegada de este caos a Perú haciendo una campaña sin reservas en favor de Keiko Fujimori, a la que presenta como último obstáculo contra el comunismo”.

Asimismo, recuerdan que en 1995 el demócrata Vargas Llosa pidió “enterrar el pasado” en la Argentina, en referencia a los crímenes cometidos por la dictadura en ese país y, finalmente, su implicación en los llamados Pandora Papers, donde se reveló que tenía sociedades en guaridas fiscales para evadir impuestos.

Por otro lado, intelectuales y artistas de Chile y Francia han suscrito sendas cartas en apoyo al candidato Gabriel Boric. La primera manifiesta una “profunda preocupación ante la posibilidad de tener un gobierno de extrema derecha (…) que nos retrotraiga a los momentos más oscuros de nuestra historia”. La de los franceses advierte el peligro del retorno del nacionalismo en todo el mundo, por lo que es necesario manifestarse contra el “revisionismo histórico, la retórica xenófoba, el desprecio por los derechos de las mujeres y el escepticismo climático”. En ese sentido, consideran que “la elección presidencial se juega entre un fanático del general Pinochet y un candidato demócrata apoyado por muchos partidos”, por lo que “Boric es el candidato de un futuro civilizado”. El apoyo de Vargas Llosa a la candidatura de Kast representa lo más retrógrado del pensamiento liberal y del respeto a la democracia.

 

 

 

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