Adorni a la plancha

Chanchullos en cadena del vocero y jefe de Gabinete, la tormenta menos pensada

 

En febrero de 2024, dos meses después de la asunción presidencial de Javier Milei, este medio revelaba, en exclusiva, los primeros chanchullos de Manuel Adorni. Eran una serie de maniobras relacionadas a juicios laborales, cobros de su familia por asignaciones familiares, sociedades fantasmas y créditos estatales para construir una vivienda. Operaciones que revelaban graves contradicciones con su prédica y declamada moral. El por entonces vocero relativizó toda acusación y prometió demandar en la Justicia a lo que consideró como un falso ataque de prensa. El eco, por entonces, se minimizó y no llegó a mayores: había un entusiasmo tan iniciático en el gobierno que hasta los periodistas opositores no profundizaron en la pesquisa. Tampoco recibió ninguna pregunta incómoda en sus habituales conferencias, por lo que el daño fue menor: con su risita nerviosa, en la televisión y junto al pelado periodista que le sirvió de frontón, negó todo, amenazó con acciones inmediatas en Tribunales y tildó de imbéciles a quienes puedan pensar que alguien de su estirpe haya cobrado una ayuda social siendo funcionario.

Un mecanismo de defensa habitual de los libertarios: agredir a quienes los cuestionen o les pongan sobre la mesa pruebas que no quieren ver. La demanda judicial al periodista que escribe esta nota y a este medio jamás llegó, pero sí, con inmediatos clics, su rápido corrimiento de las asignaciones que recibía de ANSES sin necesitarlas. El Cohete a la Luna, con exhaustiva documentación, había demostrado que su esposa había cobrado “AUH-Asignaciones Familiares” mensuales, al menos hasta enero de 2024, con Adorni ya como funcionario. “Pocas cuestiones son tan miserables como el hecho de cobrar un plan social sin necesitarlo”, había tuiteado en diciembre de 2023 el por entonces vocero.

Sin embargo, aquella vez, con el pelado Esteban Trebucq en su tono amable de programa de tevé, no pudo fingir demencia y confirmó que su esposa cobró “asignaciones universales” –palabras textuales, equivocando el término exacto– por sus dos hijos y que fue por unos meses, por un trabajo en relación de dependencia, dato que sugería que se trataba de las asignaciones familiares cuyo registro aparecía de forma incontrastable en la web de ANSES, algo que el vocero parecía no distinguir. “Las asignaciones son irrenunciables”, enfatizó. “Hace tiempo que me va bien y pensar que soy un planero VIP me causó gracia”, concluyó, en el trazo altanero con el cual suele tuitear. Pero mentía: sí era posible renunciar a las asignaciones, cosa que también Adorni hizo luego de los descubrimientos de este medio. Para recordar ese pasado que intentó borrar de un plumazo, estos habían sido los hechos que El Cohete a la Luna publicó en dos notas de febrero de 2024:

 

 

Primer mojón. Se confirmó que Adorni ganó un juicio laboral años antes. Primera contradicción: su prédica en contra de lo que los libertarios llaman “la industria del juicio” era incompatible con tal suceso. Así lo explicaba un informante consultado por este medio: “Está en contra de los derechos laborales, pero cuando era ‘peronista’ hizo uno por muchísimo dinero. Están los autos donde se puede ver hasta los giros de dinero. O sea, los demás son todos ‘negros juicieros’, ¿y por casa cómo andamos?”

El suceso se remontaba a cuando Adorni trabajó en blanco como administrativo de MAPEMFI SA (Concesionaria Renault) hasta que fue despedido. Inició un juicio laboral demandando a Renault Argentina SA, Plan Rombo SA y Centro Automotores SA, lugares donde nunca trabajó. “Esa es una maniobra clásica de ‘negros juicieros’ donde se busca ‘apretar’ a la concesionaria por vía indirecta. Renault y Plan Rombo les dicen ‘arreglame a este que no tengo nada que ver o te saco la marca’. Si bien no es algo ilegal, se hace siempre sabiendo el efecto extorsivo que tiene”, explicaba la fuente, quien dijo que Adorni se llevó un muy buen arreglo “gracias a la industria del juicio”, cerca de un millón de pesos en septiembre de 2017, en épocas en que el dólar oficial estaba entre 16 y 17 pesos.

“En definitiva, el juicio laboral tramitó ante la Justicia Nacional del Trabajo, que se pronunció varias veces contra los DNU de Milei, y fue la misma que falló a su favor en su momento. O sea, cuando la necesitó era buena y servía, pero cuando falló contra Milei se convirtió en un signo ‘de la casta’ y salió a denostarla”, acotó el informante sobre el accionar del actual jefe de Gabinete. De acuerdo a su información, Adorni fabricó su juicio, o sea que se “auto-despidió” para cobrar las multas por estar “algún período en negro” o por “diferencias salariales”, o sea que las leyes laborales que su gobierno eliminó las usó en aquellos momentos, todas a su favor.

Segundo mojón. Como asumido libertario, Adorni enaltece la entronización del gran empresario como héroe máximo del sistema para debilitar al Estado y sus capacidades regulatorias. Claro que cuando al Estado le toca repartir a “gente de bien”, la cosa parecería funcionar correctamente. Eso pensaba para sus adentros, porque no casualmente a nombre de su mujer tramitó antes de asumir como funcionario –y consiguió– una línea de crédito blando con el Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires (IVC) con una excelente tasa y financiación en pesos a 30 años, y que nada tiene que ver con la noticia de estos días sobre que su mujer había registrado una vivienda de dos plantas en un country, que, a la postre, no figuraba en su declaración jurada.

Además, se conoció que había creado una sociedad “fantasma” junto a ella, que en aquel febrero de 2024 decía ser empleada en relación de dependencia y monotributista en la categoría más baja pero llamativamente aparecía como directora de una sociedad espectral: la empresa AS Innovación, que tenía CUIT inactivo, el mismo domicilio que su casa, no facturaba y, como tal, se desconocía su actividad.

Aquella vez, uno de nuestro informantes estableció la siguiente reflexión, que hoy cobra particular significado: “Si su esposa es empresaria, monotributista y además trabaja en relación de dependencia para el campo, ¿qué hace entonces cobrando AUH? Cuando es sabido que cualquier persona que registre el mínimo ingreso, incluso mujeres separadas que sólo porque el padre figure en la AFIP no las dejan cobrar, porque tiene ingresos declarados. Digamos que no cierra por ninguna parte”.

Tercer mojón. Cobrar una asistencia social cuando no se la necesita. ¿No era eso algo de “vagos”, de los que viven del esfuerzo ajeno, de los decadentes y oprobiosos?

El dato escandaloso tuvo que ver en su momento, otra vez, con su esposa, Bettina Julieta Angeletti –una perfecta desconocida, que ahora es investigada hasta por la propia tropa–, con quien se casó en 2013 y tiene dos hijos. A pesar de ser empleada en relación de dependencia, monotributista en la categoría más baja y directora de una sociedad “fantasma” con su marido, ella cobraba dos asistencias sociales, tal como se recordó dijo más arriba. Eso figuraba en ANSES y se bajó de la asistencia estatal para alimentar a su familia cuando se hicieron públicas las pruebas.

¿Necesitaba, en rigor, cobrar asistencias sociales la familia del ex vocero, más allá de si le correspondía o no legalmente? En este link se pueden ver los topes para acceder al beneficio de las asignaciones familiares. Sólo Adorni, en su fuero íntimo, sabía si los superaba sumando su ingreso a los de su mujer, quien se encargó de informar públicamente cargos gerenciales y empresariales en su perfil laboral.

Lo que se reveló en aquellos primeros meses de 2024 fue la punta del iceberg de las desventuras de Adorni. En las últimas semanas se acumularon un conjunto de irregularidades cada vez más disonantes, al punto de que hasta jueces amigos como Ariel Lijo levantaron su secreto fiscal y bancario. En los últimos días, Adorni volvió a salir por televisión, pero esta vez Eduardo Feinmann lo incomodó con inesperadas preguntas, a diferencia de Trebucq en 2024. Después no volvió a hablar más: los libertarios le ordenaron que se llame inmediatamente a silencio al revelarse una nueva serie de chanchullos, en cadena: los costos de sus viajes a Punta del Este con financiamientos en la sombra, las comitivas familiares en aviones del Estado, las facturas truchas presentadas a la Justicia y las inconsistencias de su declaración jurada, a la vez que se develó la construcción de una suntuosa casa en un country. Adorni publicó un tweet donde jugó con su posible renuncia. ¿Toda una señal?

Aunque el Javo lo siga defendiendo, la suerte parece echada. En el armado de Karina, donde los cuadros no sobran, el jefe de Gabinete es considerado una columna vertebral: lo soñaba como el perfecto candidato porteño en 2027. Manuel Adorni sabía que era el niño mimado e intocable del gobierno –¿lo sigue siendo pese a la impensada tormenta?– pero los rumores crecen sin que nadie pueda contenerlos, tal como había ocurrido con el caído José Luis Espert: pase lo que pase con él, sea que lo ratifiquen más que nunca en su cargo, sea que renuncie, sea que lo echen, sea que lo pasen a un ministerio o que vuelva a sus soberbias vocerías, sea que lo congelen o que se vaya a lo Guillermo Franco –partida que algunos mileístas lamentan por ser un sucesor potable en la jefatura de Gabinete–, la tropa libertaria le soltó la mano y la interna se agrieta entre los recelos de Karina, las operaciones en las tinieblas del desplazado Santiago Caputo y su –¿todavía intacto?– poder de fuego con los servicios de inteligencia, algo que despertó paranoia en la Casa Rosada por las recientes filtraciones.

Sube la desocupación, suben los alimentos y la nafta, suben las encuestas con la imagen negativa de Milei, estalla el caso Libra en medios amigos: ¿la Justicia seguirá con pies de plomo o no podrá contener la presión de la denominada “carnicería mediática” que denuncia Milei? ¿Acelerará las investigaciones poniendo verdaderamente en jaque a sus funcionarios corruptos?

Un Javo descontrolado, que en un Foro Económico en Tucumán se volvió a sacar diciendo cosas como que “los socialistas son envidiosos hijos de remil puta”, evidencia un momento de gestualidad desaforada después de la triunfal reforma laboral. Gestualidad que no alcanza para tapar los gastos desmedidos de su preferido Manuel, viralizados en medios y redes, que no son compatibles con su declaración jurada ni con su sueldo de 3.500.000 de pesos.

Como había anticipado este medio con su precuela de cobros de juicios laborales, créditos estatales y de ayudas sociales sin necesitarlas, con creación de sociedades fantasmas en el medio, el pretendidamente inefable Adorni sumó nuevas causas judiciales que lo impugnan directamente al corazón de su discurso libertario, con un inesperado desprecio de la prensa oficialista, que lo condujo hacia el ostracismo. “Todos tenemos la misma vida que teníamos antes de asumir”, dijo en un desesperado intento por defenderse, alabando una pretendida austeridad, a pesar de que sus ingresos no se condicen con sus exorbitantes derogaciones. Una doble vara que implicó mostrarse implacables hacia afuera, como cuando Milei aceleró los trámites al comienzo de su gestión para suspender 160.000 planes de beneficiarios que viajaron al exterior en aviones y cruceros, pero condescendientes hacia adentro, con la “gente del bien”, donde sin embargo nadie parece resistir un archivo.

Nada es más cercano para cualquier persona que una suma de contradicciones. La cuestión es que los libertarios no se la permiten bajo ningún modo en su juego de a todo o nada, perfección o condena, gloria o martirio: combatir los “privilegios” y la corrupción ha sido su cruzada contra la casta, atracción ilusoria para sus votantes.Un nuevo fusible del mejor gobierno de la historia, el de la moral como política de Estado, en un país que puede cambiar de un instante a otro con la vorágine no sólo del Deslomado-Gate sino de algo que parece haberse resquebrajado notablemente en sus bases de credibilidad. Fin.

 

 

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