APOSTAR AL LARGO PLAZO

La agenda plurianual de Guzman y el encuentro que la AEA no esperaba

Hay exportadores que no traen divisas –reconoce un regulador del mercado cambiario-, siguen sin liquidar lo que ya vendieron y no traen los dólares por más que se los intime por violación al régimen penal cambiario. Juegan al límite, sigue la fuente. El Banco Central ya cursó varias intimaciones a las agroexportadoras. Esta semana vencen varios plazos para que aquellas cerealeras que no lo hicieron ingresen el resultado de sus ventas en el exterior.

En octubre se liquidaron 1.715 millones de dólares, un 13,27 por ciento menos que en el mismo mes del año pasado. Esta reducción se explica por lo que habían adelantado luego de las PASO para saltar la suba de retenciones y también por los granos almacenados en los silos de los grandes jugadores del sector.

Las Cámaras indicaron que en todo el año hubo una menor molienda de productos derivados de la soja debido a “la primarización preexistente”. La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y Centro Exportador de Cereales (CIARA – CEC) forma parte del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), que a fines de septiembre le prometió al Gobierno nacional que, si reducían tres puntos de las retenciones a la soja y restablecían el diferencial a favor de la industria aceitera, podrían adelantarse ventas para amortiguar la tensión cambiaria.

Apenas rubricado el acuerdo con el Poder Ejecutivo, la misma Cámara sostuvo que había 18 millones de toneladas sin vender, más otras 8 millones sin fijar precio por un valor estimado de 7.000 millones de dólares. Desde el Gobierno fueron menos optimistas en cuanto a ese volumen e intuyeron –desde el Ministerio de Agricultura– un ingreso extra de 3.000 millones. Nada de eso ocurrió. La estimación oficial es que actualmente siguen sin venderse cerca de 15 millones de toneladas.

De hecho, desde hace dos meses la industria empezó a importar alrededor de 300 millones de dólares de soja de Paraguay para la molienda local. Los grandes productores que tienen la espalda para sentarse sobre sus silobolsas siguen presionando por una devaluación que no ocurrirá, al menos por ahora, ya que el Gobierno logró reducir la brecha entre los tipos de cambio. Y muchas exportadoras que ya vendieron, siguen escamoteando los dólares en el exterior a pesar de que están obligados a liquidarlos dentro de los 15 días de concretadas las operaciones.

Concentración

El sector está altamente concentrado; del total de exportadoras de aceites, 8 firmas concentraron el 83 por ciento de las ventas (Vicentin, AGD, Oleaginosa Moreno, Bunge, Cargill, Molino Agro, Dreyfus y COFCO). Las empresas y porcentajes se mantienen casi iguales en la venta de cereales.

Según el Registro de Declaraciones Juradas de Ventas para granos y subproductos, el total de embarques para septiembre – octubre de los subproductos de la soja se mantuvieron estables en la comparación interanual. La diferencia estuvo en las DJVE para los porotos de soja, marca evidente del lobby de la Sociedad Rural Argentina, que se opone a generar valor agregado, sigue surtiendo efecto.

En octubre – septiembre del año pasado se habían declarado embarques por 1.620.869 toneladas. En cambio, este año fueron solamente 225.533 toneladas, un 86 por ciento menos. En contraposición, el Gobierno oficializó en la semana el pago de las compensaciones a los pequeños productores de soja que sí o sí deben vender sus granos durante la campaña vigente.

Hay una clara puja entre el sector que representa la primarización de la economía, encarnado por la Sociedad Rural Argentina y quienes apuestan a la generación de valor agregado. Lo que los unifica, en el fondo, es que todos piden que les bajen los impuestos.

Pero Guzmán ya advirtió que “no puede haber baja de impuestos a cada sector que lo solicita sin que bajen subsidios” que son necesarios en este contexto de pandemia para el conjunto de la población.

La SRA rechazó el diálogo con el Gobierno y optó por seguir bajo el paraguas de AEA que no le escamotea al ministro sus pretensiones de consolidar una devaluación para licuar sus costos laborales y mejorar las ecuaciones de rentabilidad de sus empresas vía ajuste de la economía. Guzmán, prudente, habló de diálogo constructivo.

Los empresarios que se reunieron con el titular del Palacio de Hacienda fueron con todo el libreto neoliberal. Y Guzmán les respondió con el largo plazo.

“El gran obstáculo del país es la clase empresarial. Suelen reclamar medidas que se sostengan en el tiempo pero no están acostumbrados a eso”, sostuvo a este Cohete un funcionario que siguió de cerca la reunión del discípulo de Joseph Stiglitz con los representantes de AEA.

— Si quieren crecer en Argentina hay que aumentar entre 20.000 y 40.000 millones de dólares las exportaciones. Hay que diversificar. ¿Ustedes qué van a hacer?–interpeló Guzmán.

“No estaban preparados para ese plateo”, analizó otro observador.

Plurianual

En la línea del largo plazo, Guzmán confirmó que dentro de 90 días enviará al Congreso un plan plurinacional para la estabilización macroeconómica con metas a 5 años, donde planteará básicamente “una tendencia hacia el equilibrio fiscal, superávit comercial y crecimiento sustentable”.

“Por ejemplo, hay que dinamizar las exportaciones con valor agregado. La lucha mayor es contra los sectores más conservadores como la Rural, que son los que más productos primarios sin procesar exportan”, indicaron a este Cohete desde Economía.

En ese esquema, Guzmán manifestó a los empresarios que el déficit iría bajando en función de las necesidades del país pero que el horizonte dentro de tres años podría ser que se pase de un promedio del 6 por ciento del PBI a otro del 3,5 por ciento.

El ministro adoptó cierto discurso contractivo –o de racionalización del gasto– en el contexto de los acuerdos que el Poder Ejecutivo pretende alcanzar con el sector privado y con el FMI, que la semana que viene enviará una nueva misión de su staff.

La línea técnica del organismo supranacional nunca estuvo de acuerdo con el préstamo que le otorgaron al Gobierno de Macri pero por entonces la administración norteamericana presionó lo suficiente para que se concretara.

“Mirá que nosotros estuvimos en contra de ese préstamo, entonces ahora tenemos que hacer las cosas bien”, avisaron desde las áreas técnicas del organismo supranacional. ¿Qué significa hacer las cosas bien? Guzmán empezó a hablar con los distintos dueños de empresa –luego del empoderamiento de Alberto Fernández– sobre un plan plurianual con metas fiscales claras. Es decir, ofrecerá lo que pueda cumplir.

En este contexto surgen algunos datos claves desde distintas jurisdicciones. Los ministros de producción de Córdoba, Santa Fe e incluso la Provincia de Buenos Aires vienen detectando que al menos 15 sectores económicos relevantes iniciaron un proceso expansivo. Si se controlan de manera permanente los vaivenes vinculados al dólar (con la vigencia de los controles sobre la cuenta capital), si aumenta la inversión y se alcanza un crecimiento de cinco puntos del PBI para el próximo año, podría ocurrir un rebote similar al del 2001/2002, especulan algunos economistas que trabajan para el Gobierno nacional.

Analfabetos

“Hay una enorme volatilidad, saltan de una política a otra, cada gobierno tiene muchas ambiciones y optimismo. En este momento, en Latinoamérica hay sitios más seguros para invertir que en Argentina.” La frase pertenece a Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, el fondo de inversión que intentó torcerle el brazo al Gobierno argentino durante la renegociación de la deuda externa. No lo consiguió ya que alcanzó casi un 99 por ciento de adhesión.

Más que la confianza y la “seguridad” para invertir, el problema del país sigue siendo la fuga de capitales protagonizada por las élites económicas y los especuladores del tipo BlackRock, Templeton, o PIMCO.

En los últimos días, la brecha cambiaria se redujo considerablemente luego de que empezaran a tomarse distintas medidas que hubieran sido apropiadas y necesarias cinco meses atrás. Con el diagnóstico apuntando a las grandes casas de Bolsa, se les solicitó explícitamente no operar más – o lo menos posible- en el segmento del contado con liquidación. Y al ser un mercado tan chico, se lo pudo regular. Y la baja del CCL (cerró el viernes en 147 pesos) arrastró al blue que terminó la semana en 157 pesos.

En Argentina hay aproximadamente cerca de 335.000 millones de dólares fuera del sistema, de los cuales 100.000 millones los tendrían los ahorristas debajo del colchón. Es decir, existe una capacidad de ahorro que es enorme en relación a los niveles de inversión. Los que compraron dólares vía CCL a 180 pesos, hoy saben que perdieron plata. Pero también podrían perder los que se vayan ahora, teniendo en cuenta que en Estados Unidos la tasa de interés ya es negativa, con un estimado de inflación del 2,5 por ciento.

¿Diagnóstico?

“Sigue existiendo un planteo peligroso por parte del mercado que apuesta a una debacle. Y en parte es porque quienes manejan esos hilos, que son muy pocos jugadores, son unos analfabetos políticos”, concluyó un analista cercano al oficialismo.

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