Con Lula reelecto, la democracia de Brasil seguirá amenazada por un Parlamento en gran medida golpista. Con Flávio Bolsonaro, será secuestrada y destruida.
El descubrimiento de escuchas ilegales, documentos secretos y la “fiesta de la ropa interior” durante el Lava Jato recuerdan el modus operandi de las mafias.