Milei celebra el asesinato del ayatollah Alí Khamenei y despliega una política exterior que eleva la vulnerabilidad estratégica del país a niveles desconocidos.
Mientras Milei se esfuerza por alcanzar la dependencia para-colonial con Washington, Lula recorre un camino inverso de autonomía heterodoxa, equidad fiscal y justicia social.
Las lecturas exitistas contrastan con la fragilidad subyacente de un gobierno que estaba destinado al fracaso ante la corrida bancaria previa a la elección.