Belgrano, el influencer

Un concurso escolar promovido por Paolo Rocca banaliza al prócer y su papel en la historia

 

A través del concurso Historia Viva, la empresa Ternium –ubicada en Ramallo, de la transnacional ítalo-luxemburguesa Techint de Paolo Rocca– junto a la asociación civil Movilizarte de San Nicolás y las Jefaturas Regionales de Educación, invitan a escuelas secundarias de esas dos localidades a participar de lo que denominan “una increíble experiencia en formato virtual que buscará darle vida digital a Manuel Belgrano a través del lenguaje multimedia y las redes sociales”. El concurso 2021 se titula “Belgrano: el influencer de la independencia americana” y ofrece como premio tablets y un proyector para la escuela ganadora. El término influencer, que nace en el mundo del marketing digital y de las marcas, banaliza la figura del prócer. Adriana Puiggrós, Norberto Galasso y Alberto Sileoni analizan para El Cohete a la Luna la disparatada iniciativa.

“¿Cómo sería el perfil de redes sociales de nuestro prócer? ¿Con quién compartiría un vivo de Instagram? ¿Y si tuviera que contar en un reel cómo creó la bandera?”, son los disparadores del concurso de la empresa de Rocca. Pero los interrogantes de quien escribe esta nota son: ¿cómo puede una empresa entrar tan libremente en las escuelas con este tipo de proyecto? ¿Cuál es el análisis que se realiza desde la Jefatura Regional de Educación para que el concurso sea avalado como propuesta pedagógica? ¿No es necesario limitar la injerencia de las empresas en educación? El uso de la palabra influencer para caracterizar a Belgrano ya debió ser criticado por las autoridades educativas que recibieron la propuesta empresarial. Pero eso no ocurrió, y desde la Jefatura Educativa Regional 12 se acompañó la iniciativa, la cual fue enviada a las jefaturas distritales que, a su vez, la remitieron a las direcciones de las escuelas. “La propuesta es avalada porque entendemos que todo lo que pueda favorecer a enriquecer el capital cultural de los alumnos es positivo. Y aquí es importante el rol docente, que es el mediador y educa para poder favorecer el pensamiento crítico y autónomo”, respondieron ante mi consulta como profesor desde la jefatura regional de Educación. Pero participar es aceptar esas bases que, lejos de profundizar, reducen la figura de Belgrano y licúan nuestra historia.

 

El concurso está destinado a escuelas secundarias públicas y privadas de Ramallo y San Nicolás.

 

La asociación civil nicoleña que acompaña el concurso se presenta a través de su cuenta en Facebook expresando que “Movilizarte es una movida que surge con el incentivo de la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás, con la idea de acercar el arte a la comunidad en un marco de Responsabilidad Social Empresaria”. Liliana de la Fuente, de Movilizarte, está trabajando en Historia Viva. “No fuimos nosotros los que pensamos ‘influencer’. Eso vino de la mano de la parte de comunicación de Ternium. Y ese ingrediente fue una de las felicitaciones que ellos recibieron. Los felicitó, justamente, el Instituto Belgraniano a nivel nacional”. Explica que en el “fascículo de Belgrano que está dentro de las propuestas de lectura ‘Manuel Belgrano, prócer de la Independencia Americana’, se reemplazó prócer por influencer con la posibilidad de abordar a los jóvenes. El mismísimo licenciado Manuel Belgrano, que es el presidente en la actualidad del Instituto Belgraniano, los felicitó por haber tomado la iniciativa de llamarlo de esa manera y adaptarlo al público joven”.

“La historia viva contada por Paolo Rocca es realmente una innovación. Porque, hasta ahora, las empresas habían tratado de incidir en los contenidos de la enseñanza a través de programas que vendían a las escuelas”, explica la doctora en pedagogía Adriana Puiggrós en diálogo con El Cohete a la Luna. “Naturalmente, a través de sus medios amigos y de sus propias declaraciones, siempre habían cuestionado cualquier historia que diera cuenta de los hechos democráticos y de las expresiones políticas y gubernamentales del pueblo argentino. Esta nueva idea de Paolo Rocca de transformar a Belgrano en un influencer, en un personaje del mundo empresarial, realmente es la más burda demostración de la falta de respeto hacia la historia del conjunto de los argentinos, la falta de respeto a las instituciones”, considera la asesora presidencial en Educación. Explica que esto es muy grave porque “las instituciones no son abstractas ni forman parte solamente de la historia, sino que organizan la sociedad en que vivimos”. Para la ex viceministra de Educación es “justamente por la historia que tenemos, por la historia que construyeron nuestros próceres, por la historia que construyeron nuestros abuelos y bisabuelos inmigrantes, la historia construida por los criollos, esa historia que respetó Sarmiento, que aun teniendo muchas ideas que uno critica –como su pensamiento ante la población indígena, los inmigrantes del sur de Europa y hacia los árabes– al mismo tiempo piensa que es necesario construir una Nación y respetar a los próceres”, sostiene. Por eso expresa que “no se le hubiera ocurrido ni siquiera a Sarmiento, ni siquiera a Mitre, el decir que Belgrano, o algunas de las figuras que forjaron nuestra independencia, hubieran terminado calificados con un término inglés como lo es el de influencer”.

 

Para Puiggrós, el concurso representa una falta de respeto a la historia argentina y a sus instituciones.

 

Puiggrós señala que “Paolo Rocca va más allá, porque efectivamente a lo que apunta es a la desintegración de la argentinidad, a la banalización, y es una fiel expresión de la mentalidad empresarial. Esa es la mentalidad macrista, que desprecia la necesidad de acción colectiva para combatir el virus. Es la mentalidad de los que, imbuidos en un infinito egoísmo, pueden usar hasta los próceres, hasta nuestra historia y hasta la memoria para sus intereses mercantiles más mezquinos”. Espera que “los docentes a los cuales se les presentó el concurso lo rechacen. Que lo rechace la comunidad”, algo difícil que suceda donde las loas a Rocca son una constante por su “aporte” tanto en materia de salud como de educación.

En diálogo con El Cohete el historiador Norberto Galasso expresa que “el poder económico ha advertido que los argentinos estamos revisando nuestra historia y de ahí el proyecto”, dice en referencia al concurso. “En su momento (Bartolomé) Mitre privatizó a la historia en favor de los sectores dominantes a través del diario La Nación, y después a través de las academias y sus periodistas lacayos. Parece ahora que los que controlan el mercado, los que controlan el monopolio del acero, quieren controlar también los cerebros, incursionando en el terreno de la historia”. En referencia al fascículo sobre Belgrano del concurso, Galasso expresa: “Se olvida de la base fundamental de toda investigación histórica: el epistolario de Belgrano, las cartas de Belgrano, que se han publicado en un tomo de casi setecientas páginas. En esas cartas, Belgrano testimonia sobre su morenismo. Dice, por ejemplo: ‘Yo quisiera tener las luces que usted tiene’, le expresa a Moreno. Y después reafirma su adhesión a la política de Moreno cuando condena el golpe del 5 y 6 de abril de 1811 que desplaza a los morenistas de la Junta”. En la misma línea, agrega: “Belgrano lanza el reglamento para los treinta pueblos de las misiones, donde reitera medidas del Plan de Operaciones de Moreno, que todavía discuten algunos historiadores conservadores. Y dice que hay que abolir los privilegios y repartir los bienes. En una carta reivindica las expropiaciones que ha hecho de enemigos, cosa que debería estar en el texto y no está, porque seguramente son cosas que no son gratas para Rocca”.

 

Galasso destaca la intencional omisión de Mariano Moreno en la biografía de Belgrano.

 

A Galasso le asombra que los organismos de Educación de la provincia de Buenos Aires hayan “avalado este proyecto, donde los chicos van a trabajar sobre la base de un fascículo que omite una cuestión fundamental: que las cabezas de la Revolución son, especialmente, Moreno con el Plan de Operaciones, Castelli y Belgrano. No se puede hablar de Belgrano ignorando a Moreno. Se ignora también a los activistas del 25 de Mayo como French y Beruti. Entonces, lo que queda es que se lo vacía a Belgrano y se lo desvincula del pueblo que hace la historia”. Para el historiador “se trata de abrir este debate, pero en condiciones amplias, donde aparezcan las diversas corrientes historiográficas del país y donde nos basemos en documentos y textos que no son cuestionables de parte de Belgrano, del verdadero Belgrano, que no es el que va a aparecer en este concurso”. Y aclara: “A lo mejor las autoridades de provincia o de la Nación que estén al tanto del mismo se pronuncien, diciendo que tiene un sesgo patronal, reaccionario, que es el sesgo de la gente que viene de Techint, que han despedido gente luego de que el gobierno había prohibido el despido por motivos de la pandemia. Que han objetado el aporte patrimonial de los grandes ricos para cubrir los problemas de la mayor parte de la sociedad que sufre por este tremendo virus”. Como respuesta a la intromisión de la empresa en educación con un concurso tan reduccionista y banal, el ensayo que Norberto Galasso realizó el año pasado al cumplirse 250 años del nacimiento y 200 años de la muerte de Belgrano –titulado Manuel Belgrano en la Revolución, publicado por el Ministerio de Cultura de la Nación, al que nos referimos en su momento desde El Cohete– podría distribuirse en las escuelas.

“Las intenciones de empresas y asociaciones privadas no son el tema de este breve análisis. Sí lo son las decisiones que toma el Estado a través de sus autoridades educativas”, expresa Alberto Sileoni, consultado por El Cohete sobre el concurso que propone la empresa de Rocca. El político y educador argentino, que se desempeñó como ministro de Educación entre 2009 y 2015 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, aclaró que “en este caso no se trata de acuerdos que comprometen al más alto nivel de conducción del sistema educativo bonaerense, sino de distracciones –ojalá no convicciones–, de los inspectores distritales, que tienen la obligación de advertir la ligereza que encierra llamar influencer, a quien cumplió otro papel singularmente distinto en nuestra historia”. Sileoni es contundente: “Resulta un error histórico inaceptable, por su superficialidad, inexactitud y ramplonería, que ni de lejos refleja la inmensa tarea militar, social, económica y educativa que Belgrano desarrolló en sus cincuenta años de vida plena dedicados a su patria”. El análisis que realiza el licenciado en historia Alberto Sileoni también apunta al desacierto de la utilización del término influencer que “es quien posee alguna credibilidad, por la cual ejerce cierta influencia en las redes sociales, y que, en general, trabaja para alguna marca determinada”. Por eso se pregunta “¿Eso fue Manuel Belgrano? ¿Eso queremos transmitir a las nuevas generaciones de estudiantes?” Para Sileoni es fundamental indicar que “la escuela debe distinguirse del mercado y de algunos rasgos negativos de la sociedad. Debe trasmitir otros valores y disputar el sentido al neoliberalismo. No debe transitar el vértigo de los 140 caracteres, sino el pensamiento complejo, no la superficialidad del puro presente sino la recuperación de la condición de herederos. Debe buscar el vínculo, el respeto y la necesidad del otro, el conocimiento y el desafío intelectual”.

 

Sileoni cuestiona la intromisión de las empresas en en campo educativo, un legado del macrismo.

 

Expresa que esto se da en un marco donde “el reciente paso del neoliberalismo por el gobierno nacional –entre 2015 y 2019– provocó un enorme retroceso de las políticas públicas en general, y de la educación en especial”. Enumera la “pérdida de más de 1 punto del PBI educativo, represión a los docentes, escuelas no construidas, caída del salario, eliminación de las paritarias, destrucción de programas emblemáticos como Conectar Igualdad y la televisión educativa, entre tantos otros. Sería interminable enumerar la serie de desaciertos y falsedades que el macrismo cometió con la educación pública”. Más allá de lo enumerado, Sileoni decide hacer referencia “a la penetración en el sistema educativo de diferentes Organizaciones No Gubernamentales (ONG), detrás de las cuales se mueven grandes empresas nacionales e internacionales”. Y ejemplifica recordando que “en el lapso en que Santiago Maldonado se encontraba desaparecido, muchos educadores y educadoras en toda la geografía argentina comenzaban sus clases con una interrogación interpelante: ‘¿Dónde está Santiago Maldonado?’ El ministro Alejandro Finocchiaro se inquietaba y afirmaba que introducir a ‘Santiago Maldonado en las aulas es una canallada’”, recuerda. Pero lo que omitía Finocchiaro o “lo que no decía, era que en las aulas argentinas, a partir de sucesivas decisiones que tomó el macrismo, ya actuaban y trasmitían sus valores empresas tales como Blaquier, Ledesma, los bancos de Galicia, HSBC, Deutsch y J.P. Morgan, Coca-Cola, Bunge y Born, Dreyfus, Nidera y los diarios Clarín y La Nación, entre otras”.

Alberto Sileoni remarca que “la actitud canalla no era formar a nuestros estudiantes en la sensibilidad y el análisis crítico de la realidad, sino abrir las puertas del sistema educativo a empresas monopólicas, cómplices de la dictadura y lavadoras de activos. No es posible confundirse”, subraya, e incorpora el otro aspecto “grotesco que promovió el neoliberalismo en su paso por el gobierno, que fue la malversación del pasado de los argentinos a través del mismo Presidente de la Nación y de otros funcionarios menores, quienes utilizaron reiteradamente expresiones humillantes y superficiales, que expresaban absoluto desconocimiento y desdén por nuestra memoria histórica”. Recuerda así el papelón histórico de Macri en 2016, “refiriendo a la posible ‘angustia de nuestros próceres al declarar la independencia’, nada menos que ante el Rey de España, y otras calificaciones disparatadas sobre nuestros padres fundadores”. Tampoco olvida que “en las Barrancas del Paraná, celebrando el Día de la Bandera –también en 2016– en un discurso de sólo seis minutos de duración, el ex Presidente concluyó afirmando que Belgrano fue una muestra de que ‘sí, se puede’”, y que “meses después, otro funcionario de su gabinete lo calificaría a San Martín como el primer emprendedor de la historia argentina”. Por eso sostiene que son “esas denominaciones intencionadamente superficiales, vacías de historicidad y respeto” –como la que propone la empresa Ternium– las que “lamentablemente se reiteran y continúan circulando irresponsablemente en nuestro sistema educativo”. Sileoni culmina expresando que debemos “estar más atentos, valorizar nuestro pasado y defenderlo de aquellos que quieren disolverlo en esa nada propiciatoria de sus oscuros intereses. Es nuestra tarea de educadoras y educadores. Nunca más necesario que en estos difíciles días”.

“En 2010 nace Historia Viva por iniciativa de Daniel Novegil, vice chairman de Ternium, con el objetivo de conmemorar y promover el conocimiento de hechos trascendentales que forjaron el carácter nacional y el espíritu independentista latinoamericano”, dicen desde la página de la empresa de Rocca. Lo que no mencionan es que el CEO de Techint Novegil, junto al director general de Ternium, Martín Berardi, solicitaron una reunión en carácter de urgencia en Buenos Aires ni bien asumió el gobierno municipal peronista de Ramallo del intendente Poletti (2015-2019), en la cual les plantearon que las tasas tenían que bajar. “En realidad, nos apretaron mal”, contó un ex funcionario a El Cohete a la Luna. Tampoco hay referencias sobre la pretensión de pagar en Ramallo chauchas y palitos en concepto de seguridad e higiene, para lo cual han objetado la tasa ante el Poder Judicial. Esa es la historia viva que Rocca no cuenta libremente en las escuelas.

 

 

 

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