Cómo nombrar escuelas

De Julio Roca a Néstor Kirchner; Malvinas y los desaparecidos

 

Días atrás, a 23 años de la asunción presidencial de Néstor Kirchner, su nombre fue impuesto a otra escuela. En este caso, la secundaria 19 de Quilmes, distrito del Conurbano sur donde la diputada bonaerense Mayra Mendoza dejó la Intendencia a manos de Eva Mieri (reconocida luego de haber estado detenida por tirar bosta a la vereda del diputado José Luis Espert, antes de que éste renunciara a su postulación a partir de tener como auspiciante y financista a un hombre denunciado por narcotráfico, Fred Machado, luego deportado a Estados Unidos, donde acaba de declararse culpable de lavado y fraude).

En cuanto a los establecimientos educacionales, en la Argentina hay 33 con el apellido Kirchner; uno solo por Cristina Fernández, en Chaco, provincia que tiene otros cuatro por Néstor, que también cuenta con tres en Mendoza y en Tucumán; dos en Catamarca y en Entre Ríos; otros en Chubut, Salta y San Juan, más quince en la provincia de Buenos Aires, donde Quilmes también dio su nombre al Jardín de Infantes 963, en Ezpeleta.

 

Eva Mieri, de Quilmes.

 

El único privado es el Instituto Superior de Formación Docente Dr. Néstor Kirchner, en Cuartel V, de Moreno. Cinco de los estatales son rurales: el de Salta; dos de General Güemes (Chaco); además de un par en Monteros y Graneros (Tucumán).

 

Escuela de Educación Agropecuaria EEA 51 "Presidenta Cristina F. de Kirchner", sobre la Ruta 16, a 10 Km de Taco Pozo, Chaco.

 

 

Genocidas

Si lo de Kirchner parece mucho, Julio Argentino Roca tiene el doble: su nombre está en 67 establecimientos, de los cuales cuatro son privados. Más de la mitad (38) son escuelas primarias; el resto se distribuye entre secundarias, colegios, liceos, institutos, centros de educación física y jardines de infantes. En 12 casos, se impuso como “Presidente”, aunque fueron más las instituciones que bautizaron sus edificios con el rango militar (16). Su apellido está en 22 rurales y casi no hay provincia que no lo incluya.

La mayoría (27) están en Buenos Aires, donde más territorios les arrancaron a los originarios, a quienes masacraron con “la campaña al desierto”. Le sigue Córdoba, con 11 escuelas; Catamarca y CABA con tres (la principal, frente al Palacio de Justicia); dos en Formosa, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, Santa Fe y Tucumán, con una más de nueve provincias (no las hay con su nombre en Corrientes, Entre Ríos, La Rioja y Tierra del Fuego).

En los últimos tres lustros, dejaron de llamarse Roca la Primaria 7 de Tandil, que adoptó Pueblos Originarios, y el Normal de Santa Rosa, La Pampa, que optó por Clemente Andrada, su primer director.

De Cristóbal Colón sólo se acordaron en 19 casos, casi como los 16 que votaron por Ernesto Che Guevara. En cambio, nombres de caciques ganaron medio centenar de votaciones escolares.

El apellido Videla figura quince veces, pero no por el dictador. En cambio, hay una decena de instituciones educativas que conservan la designación de Pedro Aramburu. La primera es una para chicos con discapacidad, la 501, de Rauch. Hay tres rurales en Corrientes, dos en Córdoba, además de La Rioja, Misiones y San Juan, donde una lleva el nombre del “teniente general” y la segunda toma la denominación del “Barrio Aramburu”. Había otra bonaerense en Florencio Varela, la Técnica 2, pero desde 2009 trocó por el de Rodolfo Walsh, el periodista que hizo pública la operación masacre de fusilamientos contra civiles por parte de la dictadura de aquel militar en 1956.

 

 

Esa tendencia revisionista se propagó al doble de escuelas. Walsh fue votado por la comunidad educativa en una veintena de casos, desde su natal Río Negro hasta Córdoba, dos en Chaco, otro par en CABA (la Media 1, del Distrito Escolar 16, en la Comuna 12; y la Casa Comunitaria de la Comuna 8). Las demás, son secundarias bonaerenses, más una en Gonnet, la 515, bautizada desde 2024 “Elina Tejerina de Walsh”, su primera esposa, maestra de ciegos. Además, la escuela de ajedrez del Club Estudiantes de La Plata lleva el nombre de este ex socio.

Otras víctimas de la represión ilegal de la década del ‘70 fueron inmortalizados en escuelas. En CABA hay tres (Carlos Carranza, Eduardo Vicente y Guillermo Barros; ver Las escuelas recuerdan a sus mártires). La huella que dejó la dictadura se relata de generación en generación y muchos proponen a los desaparecidos de sus localidades para conmemorarlas. La mayoría de aquellas personas no tuvieron la notoriedad de otros nomenclados como Paco Urondo o Raymundo Gleyzer (de cuyo secuestro se cumple medio siglo). Eso dificulta la posibilidad de una estadística precisa, además de que la dinámica de la memoria avanza en competencia con otras propuestas culturales. Por caso, en la Secundaria 22 de Quilmes, Walsh quedó a 14 votos de Victoria Ocampo, que ya espera la aprobación ministerial.

Así, Claudia Falcone, víctima de la Noche de los Lápices, fue elegida en primer término por una decena de escuelas; mucho más que los Presidentes Humberto Illia o Arturo Frondizi.

La última herida que dejó la dictadura, la de Malvinas, fue elegida por los estudiantes en más de medio millar de casos, a los que deben sumarse opciones afines que van desde Puerto Argentino a Crucero General Manuel Belgrano, que suman otro centenar de nomenclaturas aprobadas.

 

 

Próceres

El nombre del creador de la bandera tiene alta adhesión, con más de setecientos casos en el país. Una cifra equivalente a la de Domingo Sarmiento, aunque varias son por su madre, Paula Albarracín.

Por encima y por debajo de esas cifras están José de San Martín (907) y Martín Miguel de Güemes (335).

Los nombres de Juan y Eva Perón rondan el centenar y medio de casos, casi como los de Hipólito Yrigoyen, más parejos que la ventaja que Sarmiento le impuso a la otra gran educadora, Juana Manso (112).

El fusilador Juan Lavalle tiene una treintena de escuelas con su nombre, mientras que su fusilado Manuel Dorrego trepa al medio centenar.

El balance parece positivo. Por caso, hacia 2018 se denunció aquí que la escuela 17 de Colegiales llevaba el nombre de un antisemita. Luego de trámites, debates y presentaciones legales, por fin, cinco años después terminó por votarse una nueva denominación. De entre las propuestas, como la desaparecida Azucena Villaflor, ganó María Elena Walsh, que ya ostenta su entrañable nombre en 84 establecimientos.

Otras contraposiciones y muchos hallazgos podrían darse a partir de análisis más finos. El presente fue realizado por El Cohete sobre el nomenclador 2026 que el Estado nacional colgó en la web con los datos de 64.606 establecimientos educativos, donde unos pocos comparten edificio (y nombre), mientras que muchísimos, aún, aguardan a ser nominados.

 

 

 

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