CONFUSIÓN VERDE

No todo es tan oscuro

 

Dos notas de Susana Lara en esta página (Hegemonía Verde y Ojos Imperiales) yerran en datos que la apartan de lo abierto a la opinión. Como lector regular de El Cohete a la Luna he seguido a Lara y coincidido en muchos casos. Lo superficial de las que ahora critico llama la atención; son fácilmente accesibles fuentes para hacer pie más firme en temas que conozco (en algunos, estoy aun involucrado), luego de casi 50 años de actividad en temas ambientales.

 

El marco

Conservar la mayor parte posible de la biodiversidad subsistente en el planeta es prioridad asumida por la humanidad. 2020, por decisión de Naciones Unidas, fue el Año Mundial dedicado a potenciarlo, compromiso asumido también por nuestro país. En ese marco, las áreas naturales protegidas son un elemento primordial; incluyen desde las de mayor nivel de protección (los Parques Nacionales, PN) hasta reservas de variados tipos. La Argentina, pionera en el desarrollo de PN, tiene un bajo porcentaje del territorio tutelado en alguna forma; se dan progresos diversos, aunque el Estado requiere aportes participativos. Y, coincido con Lara, hay supuestos de maquillaje verde o incluso de encubrimiento de negocios ajenos a su sentido.

 

 

Algo sobre Douglas Tompkins

Carecía del tufillo imperialista que, no es nuevo, se le endilga. Sonreía ante imputaciones de esa laya, como la de que invertía para llevarse el agua de nuestros ríos en buques tanque, ¡y hasta por Internet! Fue un apasionado, obsesivo amante de los espacios prístinos, combinaba esa inquietud con una notable capacidad para aunar voluntades para ampliar la red de protección, sobre todo en nuestro país y Chile, sus patrias adoptivas.

Proveniente del capitalismo extremo, tomaba distancia con sus paradigmas; combinaba la utópica Ecología Profunda del filósofo noruego Arne Naess con la adecuación a las realidades. En nuestra primera conversación, comenzó el diálogo diciendo “qué difícil es conseguir que los argentinos con plata [ninguno de nosotros] abran sus bolsillos para proyectos de bien público”; luego de un almuerzo amontonados en su casa –más sencilla que la de cualquier argentino de clase alta– donde cocinó su esposa, me regaló el libro de gran formato Wildlands Philantrophy, que compila la tradición norteamericana en esta materia.

Obra en Progreso 1990-2010 (disponible en www.tompkinsconservation.com) sorprendería a sus críticos por la variedad de aspectos sociales tomados en cuenta, sobre todo al descubrir que financió la edición de El enemigo de la naturaleza, el fin del capitalismo o el fin del mundo de Joel Kovel, nominado en 2000 a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Verde, muy a la izquierda de Bernie Sanders, precursor del Pacto Verde Global que hoy se discute.

Tompkins, avezado piloto y propietario de varios aviones, viajaba a Buenos Aires en ómnibus en aras de disminuir la huella de carbono personal; no distinguía ideologías al argumentar, siempre con paciencia y respeto; respeto tangible en su trato con las comunidades locales, que procuraba mejorar buscando el Ecolocalismo. Tenía veleidades arquitectónicas, pero su idea del turismo hacia la Naturaleza era amplio y en nada compatible con la iniciativa de camping con glamour o glamping lanzada en 2019 por el gobierno macrista, descalificada en mi artículo Oportunidades contra Natura. El traje que se le quiere hacer vestir no le calzaba.

 

 

Parque Nacional Monte León

El proyecto del primer PN Marino Costero de la Argentina lo congeló la Administración de Parques Nacionales (APN) en el gobierno de la Alianza y, tras su caída, no había dinero para la compra de tierras. Tompkins –con Conservación Patagónica, presidida por su esposa Kristine– aportó alrededor de 1.800.000 dólares —¡época del corralito!— a un fideicomiso que compró la estancia Monte León, donada luego a la APN. Néstor Kirchner siguió de cerca el proceso, la Legislatura de Santa Cruz aprobó la cesión de jurisdicción y el Congreso Nacional ratificó por unanimidad la creación del PN en 2004. Gracias a esa contribución generosa, tenemos protegida una magnífica muestra de estepa y costa atlántica. Propuesto como fideicomisario suplente en esa gestión, lo rechacé por mis funciones de juez federal de cámara.

Falla Lara al sostener que The Conservation Land Trust SA (CLT) conservó el manejo parcial de Monte León. ONGs conservacionistas, organismos provinciales y la APN, con amplia participación del municipio de Puerto Santa Cruz, INTA, etc., elaboraron el Plan de Manejo en paralelo al procedimiento de creación. Ese ejemplo de planificación puso énfasis en involucrar a las comunidades locales e incentivar las prácticas sustentables (Objetivo General 7).

 

 

RNE El Rincón

Esa estancia de 15.000 hectáreas, aledaña al remoto PN Perito Moreno, de singulares valores naturales, la adquirió Tompkins en 1993 con CLT y esta la cedió a Conservación Patagónica, gestionándose ante el gobierno menemista incorporarla al PN. Planteada la donación, Áreas de Frontera, a cargo de un gendarme recalcitrante, o bien dilataba sine die las actuaciones o reiteraba exigencias imposibles de cumplir, ¡para que por decisión de un extranjero se enriqueciera el patrimonio nacional! Logró su objetivo, se desistió de donar esas tierras. En 2013, en un clima de confianza renovada, se renovó aquella voluntad; aceptada la donación, desde 2016 el sitio es Reserva Natural Estricta, armonizada con el PN. No hubo, como tampoco antes, cargos condicionantes para el Estado Nacional.

 

 

Parque Provincial El Piñalito

En 1990 un conservacionista inglés firmó un precario contrato para adquirir un predio al Este de Misiones; comenté –a tono con la época– que «esto lo firmaron en una servilleta». Se saneó el título, pero… faltaba la plata, que aportó Tompkins con CLT; así se compraron las 3.397 hectáreas donadas a la provincia.

 

 

El Iberá

Trataré de sintetizar lo relativo a este singularísimo ecosistema.

  • De inicio, Tompkins –personalmente o a través de CLT– apuntó a la conservación integral de tan importante humedal, entonces apenas formal. Aunó esfuerzos con la Fundación del Iberá, liderada por Perico Perea Muñoz (su hija Mariana integra hoy el equipo de Rewilding, pero no como inversionista). Anunció su propósito de donar tierras para un PN, buscando vencer la reticencia del gobierno provincial y los terratenientes locales. Para la provincia (gobernada por la “dinastía” radical de los Colombi), la superficie bajo dominio público rondaba las 50.000 hectáreas en un total de 1.300.000. Técnicos de CLT investigaron los datos catastrales –deteriorados no casualmente– e informaron a los correntinos que eran dueños de más de 500.000 hectáreas, ¡diez veces más que aquella cifra!, detectando luego varios intentos graves de apropiación ilegal de tierras públicas, que derivaron en las denuncias pertinentes. No suenan a gestos de impronta colonialista.
  • Aportes de CLT mejoraron drásticamente la infraestructura de campings públicos y la incorporación a tareas de conservación de pobladores de la zona, algunos antiguos mariscadores convertidos en guardafaunas (tarea iniciada por Perico y la Fundación del Iberá).
  • El conflicto con Forestal Andina y Estancias San Eugenio (no son propiedad del Grupo Roemmers, como indica Susana Lara, sino cercanas a este), fuere por los terraplenes ilegales o el bombeo ilícito de agua, lo respaldó CLT, que también apoyó la acción de S. Cirignoli por la contaminación hídrica con fertilizantes, descuidada por la autoridad local. No era una pugna entre propietarios de tierras sino contra muy graves amenazas ambientales. Se disfrazó –y se disfraza– a ese conflicto aduciendo supuestos desplazamientos de pobladores, lesión a pueblos originarios, etc., siendo que esa red de terraplenes aisló el Paraje Yahaveré y a sus habitantes. Tompkins en 2009 me facilitó sobrevolar la zona con uno de sus pilotos y varios colegas. Con las fotografías expliqué el problema a Raúl Zaffaroni, quien sólo conocía la versión de los usurpadores. La Corte Suprema rechazó la queja de Forestal Andina (a lo largo de seis años 15 jueces fallaron unánimemente contra esos abusos).

 

Terraplenes del Iberá.

 

  • CLT promovió la Ruta Escénica, desarrollando nuevos accesos turísticos al Iberá. En 2000 sólo era posible de modo público por Colonia Pellegrini y G. Galarza. En 2010 se avanzó con otros nueve portales y más tarde con otros dos, que potencian el crecimiento de las poblaciones cercanas, con sustanciales mejoras económicas para esas localidades y los lugareños.
  • En 2009 respaldó la oposición del gobierno nacional a la represa de Ayuí Grande, obra a medida de la UTE de George Soros y José Aranda (vice de Clarín), mientras Ricardo Colombi clamaba por la «soberanía» (sic) de la provincia.
  • En vida de Tompkins, hubo consenso entre los actores públicos y privados y se conformó el Gran Parque Iberá. A las 550.000 hectáreas del Parque Provincial se añaden las 155.000 donadas por CLT cumpliendo lo expresado desde el vamos que dan vida al PN Iberá, en una experiencia pionera de gestión integrada que hasta Colombi celebró. En 2019, la donación de 11.594 hectáreas sumó la RN Silvestre Cambyretá. No tengo dudas que las últimas dos décadas han ido a favor de la conservación del patrimonio silvestre y la calidad de vida de sus habitantes, lo cual choca con la imposición de un modelo neoextractivista, tal como pregona Lara. Imbrica las áreas protegidas (PN u otras) en el marco local, asumidas por las comunidades como factor de progreso aspirando al esquivo –y vapuleado– desarrollo sustentable.
  • Tampoco hay base para sostener que los tejemanejes de la Universidad de Harvard en la región guarden relación con estas iniciativas, claramente diferentes.

 

 

La reintroducción de especies

Conocida como Rewilding, importa una apuesta de Tompkins y sus colaboradores. Su objetivo final es la restauración del ecosistema de Iberá (replicándolo en otros casos similares), experiencia con pocos antecedentes en el mundo y cuyo detalle dejaré a los especialistas. Dato sorprendente: en la encuesta realizada sobre reintroducir al yaguareté (extinto desde hace muchísimos años en la provincia), una gran mayoría de pobladores rurales estuvo a favor; el slogan «Corrientes vuelve a ser Corrientes» tuvo enorme repercusión y la llegada de los primeros ejemplares reproductores dio lugar a festejos populares.

La tarea es harto compleja, fracasos no faltan y a veces los potencian errores de enfoque, pero se ven resultados que quien ama la Naturaleza celebra. El Iberá fue saqueado durante décadas, considerado apenas útil como pintoresco reservorio de aguas y fácil presa de la depredación extractivista (ahora sí), ante un Estado distraído. Recomponer su trama vital responde a la manda fijada en el artículo 41 de la Constitución Nacional. Como es obvio, los reinsertados núcleos animales (o de la flora, cuyos propágulos cubren distancias) se esparcen hacia áreas vecinas; no están confinados en las tierras que fueron de CLT. Un trabajo no exento de conflictos generados por apresuramiento o mala comunicación de los operadores, cuestión abierta al debate, como bien apunta quien iniciara esa gesta en Iberá, Ignacio Jiménez Pérez, en su valioso libro Producción de Naturaleza. Parques, Rewilding y Desarrollo Local (CLT 2018).

 

 

PN El Impenetrable

Las generales de la ley me comprenden al respecto. Patrocinados ad honorem por la Asociación Ornitológica del Plata (AOP) y el Museo Argentino de Ciencias Naturales, recorrimos este particular bioma ante el destrozo provocado por la campaña «Chaco Puede» de la gobernación de la dictadura (Expedición Hornero 77).

 

 

Luego di charlas alusivas y publiqué lo que con orgullo considero mi primer artículo sólido en la materia. En 1996, con el guardiaparques Walter Sam Sucunza y el periodista especializado Roberto R. Cinti visitamos la Estancia La Fidelidad, autorizados por Don Manuel Roseo, su propietario. En ese último relicto argentino de ese ambiente, lanzamos al Bermejo una botella con un mensaje expresando el deseo de que el sitio fuera declarado Parque Nacional. En 2009, como Presidente de Aves Argentinas (AA, la ex AOP, la más antigua entidad ambientalista de América Latina), llevé al Directorio de la APN esa idea.

 

Botella al Bermejo en 1996 para que fuera declarado parque nacional.

 

El atroz asesinato del señor Roseo y su pareja provocó de inmediato que la APN gestionase que el gobernador Jorge Capitanich adoptara medidas de protección de la estancia y condujo a un proceso expropiatorio que culminó en el actual PN. CLT fue parte sustancial en la obtención de los fondos para esa primera etapa, que generó una clara grieta: terratenientes clamando por el supuesto ataque a la propiedad privada, mientras que el PN (creado también con aportes de una colecta popular) tuvo y tiene el apoyo –entre otros– de alguien tan súbdito del imperialismo como Mempo Giardinelli.

Aunque in extremis la gestión anterior de la APN concedió a CLT una injerencia inaceptable en aspectos del manejo del PN El Impenetrable, en especial sobre el mentado rewilding, a partir de directivas del ministro Juan Cabandié esa colaboración vuelve a su carril: el control le cabe a la autoridad de aplicación.

 

 

PN Patagonia

De adverso a Benetton y otros, la gran mayoría de las propiedades de Tompkins en Chile sirvió para crear áreas protegidas (PN Corcovado y otros en proceso); él proponía un PN binacional que consolidase la conservación integral de los biomas patagónicos y la relación de ambos países. El proyecto cayó bien en varias comunidades en Santa Cruz, pero no llegó a concretarse.

Merced a la donación al Estado Nacional de varias estancias, sobre todo en la Meseta del Lago Buenos Aires, junto a lotes de dominio fiscal se formó el actual PN. Resguarda un ecosistema menguado por la acumulación de abusos pastoriles, introducción de especies exóticas y abandono. Incluye el núcleo reproductivo esencial del Macá Tobiano –ave zambullidora endémica en grave amenaza de extinción– además de otras especies en riesgo. Las ONGs del grupo Tompkins son titulares de otras estancias, no integradas al complejo por una reciente ley provincial que restringe su creación y por desaciertos en las tratativas de compra o planteos a las provinciales, aprovechados por actores vinculados a explotaciones tradicionales que los magnificaron. El asunto es objeto de una acción judicial ante el Juzgado Federal de Caleta Olivia.

De otro lado, Fundación Fauna y Flora Patagónica (FFFyP) dio en comodato a Aves Argentinas, que lleva adelante el Programa Patagonia con variadas acciones, la Estación Biológica Juan Mazar Barnett, en el linde del PN, concesión libre de restricciones –salvo la obvia de respetar su objeto–, a punto tal que disensos entre los equipos científicos de ambas entidades sobre abordajes de tareas convergentes no afectan la independencia de cada una.

 

PN Patagonia. Foto Kaitlin Murphy.

 

 

Cañadón del Río Pinturas y Cueva de las Manos

Durante décadas se reclamaron medidas para preservar ese extraordinario monumento arqueológico, depredado en forma reiterada pese a la inclusión en el Patrimonio de la Humanidad (UNESCO, 1999) y bajo dominio privado. En 2015 FFFyP compró las 600 hectáreas que incluyen esa maravilla de los argentinos, luego donadas por Rewilding a la Provincia de Santa Cruz; el 13 de julio de 2020, la gobernadora Alicia Kirchner firmó el decreto de aceptación, haciendo mérito de la creación del Parque Provincial Cueva de las Manos y la Reserva Charcamata, por lo que lucharon instituciones locales y organismos nacionales.

La obra de Douglas Tompkins, como cualquiera, no debe estar exenta de revisiones críticas, pero puestas en su debido quicio. Ejercicio sugerido: comparar sus acciones con las de Mr. Joe Lewis en Lago Escondido.

 

 

Fundación Wyss

Hansjörg Wyss, que apoyó la campaña de Joe Biden por entender que la gestión de Donald Trump era un peligro para el planeta, la creó en Estados Unidos, y a los aportes propios suma los de otros donantes. Tiene un objeto filantrópico amplio, con importante atención a cuestiones de salud pública; desde 1998 ayudó a incorporar más de 10 millones de hectáreas a diversas áreas protegidas en todo el mundo y en 2018 lanzó una campaña para reunir un fondo de 1.000 millones de dólares a favor de los objetivos de conservación 2030. Su información propone fortalecer esfuerzos locales, visibles en la diversidad de subsidios otorgados.

Llegó a la Argentina merced a cierta instancia de Tompkins y aportó para la creación de los PN El Impenetrable y Patagonia. Luego dio a sus contribuciones criterio propio, asignándolas a nuevas áreas, en general relegadas en la planificación. Con su ayuda se concretó el PN Aconquija (compra de Laguna del Tesoro y otros sectores esenciales) y lo que hasta hoy conforma el PN Traslasierra, en la estancia Pinas de Lisandro de la Torre, activo remanente de la sucesión Manubens Calvet.

Días pasados, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Juan Cabandié, junto con autoridades de Córdoba y de la APN, anunció la creación del PN Ansenuza que abarcará parte de la Laguna de Mar Chiquita, mar interior cuya conservación es un anhelo demorado si los hubo. El aporte de la FW está en el núcleo de este avance y vale como ejemplo. En todos los casos, los subsidios de FW no imponen otras condiciones al donatario que las obvias. Para crear un PN requiere no sólo la adquisición de las tierras (a veces por la vía de la expropiación), ya que luego la provincia debe dictar una ley cediendo la jurisdicción y al Estado Nacional compete aceptar la donación y que el Congreso dicte a su vez la ley de creación. Esa complejidad, como cualquier donante serio plantearía, es la que FW contempla en los documentos a cuyo cumplimiento supedita efectuar su contribución. Como miembro de la comisión directiva de Aves Argentinas he analizado esa documentación. AA-AOP es la ONG que media en las largas negociaciones precedentes a la firma y ejecución de esas donaciones, consecuencia del prestigio alcanzado en más de un siglo de trayectoria sin mancha y a la confianza generada por nuestro eficaz equipo ejecutivo.

Sobre el PN Ansenuza coinciden los especialistas y también el doctor Enrique Bucher –profesor emérito de la Universidad Nacional de Córdoba y autor de la obra más vasta sobre el área– en que la zonificación inicial no es idónea para que el futuro PN cumpla con su finalidad, porque abarcaría sólo sitios cubiertos por las aguas, omitiéndose espacios esenciales a la dinámica del ecosistema. FW a través de AA-AOP planteó un diseño superador, hoy en manos de los técnicos de la APN, que virtualmente duplica esa superficie. Esa réplica roza un resquemor del gobierno provincial, al insistir en que no pueden quedar fuera del PN los actores tradicionales de la ganadería trashumante y otros pobladores arraigados que practican actividades necesarias para asegurar aquella dinámica. Esto es, sin las comunidades locales no es viable avanzar y lo sostiene condicionando su apoyo… el supuesto agente del imperialismo.

 

 

Final

Como anticipé, dejé de lado lo que no está en mi experiencia directa. Susana Lara cuestiona de buena fe la gestión de áreas protegidas con apoyo privado, que ve como facetas del infausto neoliberalismo. De adverso, el axioma «pensar globalmente y actuar localmente» preside hace muchos años la acción ambientalista y la de comunidades que conviven con los sitios a preservar.

Parafraseo a Douglas Tompkins e imagino su sonrisa amarga antes los plañidos de los obligados al Impuesto a las Grandes Fortunas. Quizás, también, haya quienes se sientan impulsados a seguir el ejemplo del Perito Moreno y otros que aportaron a conservar nuestro patrimonio natural.

 

 

 

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