DE FIESTA

 

El desempeño argentino en el campeonato de fútbol que se juega en la península arábiga tiende a interpretarse en función política. No es la primera vez que ocurre ni será la última. Para Carlos Pagni se vive “un momento feliz y extraño” y “un contraste impresionante entre el sentimiento de comunión aportado por el fútbol y la rutina ya tediosa de una dirigencia empantanada en el conflicto”. Alejandro Bercovich cree que “lo que nos robaron la pandemia y la grieta, la mirada cómplice, sentirse parte de lo mismo, compartir los colores, mirarnos y sonreír, eso lo estamos recuperando. Ojalá nos dure”. Los mismos lugares comunes, a derecha e izquierda.

 

 

 

En el podio

El torneo ecuménico se juega desde 1930. La Argentina está en el podio de los mejores:

  • jugará hoy la sexta final, sobre 22 ediciones, una cada cuatro, sólo por detrás de Alemania, con 8, y Brasil, con 7.
  • Además, nacieron aquí tres de los cinco superdotados cuya excepcionalidad nadie discute. Esos extraterrestres son los argentinos Alfredo Di Stéfano, Diego Maradona y Lionel Messi, el brasileño Pelé y el holandés Johannes Cruyff.

La utilización espuria del torneo no es una exclusividad argentina. El orgullo nacional, la defensa de una remera con los colores patrios y su identificación con los gobernantes y los factores de poder, es una tentación para políticos, medios de comunicación y élites de casi todos los países. No están exentos los gobernantes árabes: a la caída de un ídolo futbolístico como Michel Platini, se sumó esta semana la destitución y arresto de la vicepresidenta socialista del Parlamento Europeo, la flamboyante legisladora griega Eva Kaili, en cuyo domicilio se secuestraron bolsas con centenares de miles de euros, pagados ilegalmente por los potentados qataríes para limpiar su imagen. Luego de una visita a Doha, Kaili llegó a decir que “Qatar es un ejemplo en materia de derechos laborales”, lo cual contradice todo lo que se sabe sobre la tremenda situación de los trabajadores migrantes que construyeron los suntuosos estadios donde se juega el torneo.

 

 

Eva Kaili y el lavado de imagen.

 

 

Las agencias de publicidad que repiten para cualquier producto imágenes de hinchas que gritan y gesticulan desaforados, y los relatores de los partidos que con horror al silencio llenan cada segundo de obviedades, cuentan anécdotas personales y alientan al equipo como si estuvieran en la tribuna, instalan un clima de histeria prefabricada. Un acierto (al que nadie aspira) sería una transmisión con sonido ambiente, pero sin relator, a lo sumo con un comentarista que cada cinco minutos ayudara a contextualizar aquello que se ve.

 

 

 

El uso canallesco

Las dictaduras de Brasil y la Argentina hicieron el uso más canallesco de la alegría por las victorias deportivas, cuando sus equipos fueron locales. El filme Pra frente Brasil, de 1982, muestra cómo los gritos de gol tapaban los alaridos de los torturados, algo que coincide con el relato de quienes en 1978 ocupaban las cuchetas de la ESMA.

 

 

Pra Frente, Brasil.

 

 

La película argentina de propaganda La fiesta de todos, escrita por Mario Sábato y dirigida por Sergio Renán, es el epítome de esa utilización política, lo mismo que el enfrentamiento (instigado por el propagandista radial del régimen José Muñóz), de los hinchas que celebraban el campeonato juvenil obtenido en 1979, contra los familiares de detenidos-desaparecidos que esperaban turno para presentar la denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

 

 

 

 

Cuestión de fe

Aquellos esfuerzos publicitarios fueron favorecidos por la Iglesia Católica. Durante la ceremonia inaugural, el cardenal porteño Juan Aramburu invitó a los 60.000 asistentes a rezar el Padre Nuestro. Al obispo José Miguel Medina le parecían bien gastados los miles de millones de dólares que costó el torneo, por “haber reflotado la argentinidad”. Sobre todo, le entusiasmaba el uso de los colores de la bandera, que hizo “brillar por su ausencia los símbolos extraños de cierto rojo y de ciertas estrellas”. Los católicos liberales de la revista Criterio objetaron las denuncias sobre los campos clandestinos de concentración. “Se trata de una ‘campaña’, de una batalla sobre la opinión pública, que dista de ser objetiva y encubre, en cambio, intereses nada claros, para decir lo menos”.

Desde la Carta Política que dirigía Mariano Grondona, el sacerdote liberal Eduardo Briancesco intentó decodificar el presunto mensaje de los festejos. Resurgía con brillo una imagen de la comunidad argentina: “Se quiso hacer, se hizo (no puras palabras y promesas), se hizo bien (auténtica capacidad) y ganamos (podemos aspirar a lo mejor). […] Agréguese que esto suceda en un contexto geopolítico de defensa contra la lamentable incomprensión exterior. […] El grito ¡Argentina! Fue un grito de fe”.

 

 

 

Un estúpido que salta

Al decano de la Facultad de Teología de Buenos Aires, Carmelo Giaquinta, le llevó dos décadas reflexionar sobre su conducta de aquel día, cuando festejó en la calle con sus alumnos al grito de «El que no salta es un holandés». Ya obispo, escribió: “Yo, que en mi vida fui sólo dos veces a la cancha, que apenas entiendo una pizca de fútbol, gritando como un estúpido, haciéndome cómplice del silencio que con ese triunfo se tendía sobre todos los crímenes de lesa humanidad. Merecería un tribunal como el de Nuremberg. […] El escenario del Mundial era esta Argentina que tenía la obligación de estar de luto”.

No sólo en las calles hubo algarabía. El 29 de junio de 1978 el embajador del Vaticano, Pío Laghi, reunió al Episcopado con la Junta Militar.

Videla comentó las celebraciones callejeras.

—Es la resurrección de la clase media— apoyó el cardenal Raúl Primatesta.

Es que antes la calle era de otros— completó el dictador.

 

 

El dictador, copa en mano.

 

 

El Nuncio apostólico asistió junto a Videla a una misa en la Catedral en acción de gracias por el campeonato. Varias veces, Laghi usó esos contactos para interceder por algunos casos especiales, como el licenciado en Letras Carlos Grosso, quien luego de una estrecha vinculación con el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo se había refugiado como gerente del Grupo SOCMA. Grosso fue secuestrado durante el campeonato mundial y su empleador, Franco Macrì, intercedió por él. Luego de una consulta, Laghi respondió que Grosso sería liberado en cuanto se borraran las huellas de las torturas que había padecido. Así fue.

 

 

No hay copa que valga

Concluida la dictadura, el Presidente Raúl Alfonsín recibió a los jugadores que ganaron el campeonato de 1986 en México y sopesó la copa, ante la mirada protectora de Maradó.

 

 

Alfonsín sopesa el trofeo que le entegó Maradó.

 

 

Pero ni al gobierno de facto ni al de iure la conquista deportiva les sirvió más que como un euforizante pasajero. En cuanto terminó el torneo, la dictadura programó para el segundo semestre de 1978 una invasión a Chile, por el litigio sobre el canal Beagle y sus islas, sometido a mediación británica. Las tropas ya habían traspasado la frontera cuando la mediación del Vaticano, alertado por Ronald Reagan, consiguió que retrocedieran. Pero no pudo impedir que en 1982 la Junta Militar desembarcara tropas en las islas Malvinas, en lo que fue la causa principal de su implosión. Los combates en los que los británicos, con apoyo estadounidense, recuperaron las islas, ocurrieron mientras se jugaba otro campeonato de fútbol en España. Al año siguiente de sopesar la copa obtenida en México, Alfonsín enfrentó los primeros alzamientos carapintada, promulgó la ley de obediencia debida y perdió las elecciones del 6 de septiembre de 1987. El año y medio restante fue un martirio, hasta que el agotamiento de los dólares y la negativa del FMI a refinanciar la deuda le impidió ser el primer Presidente electo en comicios libres después de Alvear en concluir su gobierno. Recién lo conseguiría treinta años después Maurizio Macrì, el hijo de aquel empresario que con ayuda eclesiástica salvó a su gerente secuestrado.

 

 

 

Toma y daca

Las declaraciones de Macrì en Arabia son parecidas a las de Eva Kaili, pero hasta ahora no se conoce que hayan sido consecuencia de un toma y daca similar. El ex Presidente argentino dijo sin sonrojarse que Qatar tiene una evolución espectacular “porque aquí no hay gremios” y que “en la Argentina adoptamos una serie de ideas que se llaman populistas, en las cuales llegamos a creer que se puede vivir sin trabajar”.

Macrì atribuyó al liderazgo de Messi que la hinchada argentina sea la más numerosa. Es un exceso de modestia, porque el mérito principal es suyo. En la semifinal que se jugó el martes, había en el estadio un millar de croatas y treinta veces más de argentinos. El Dibu Martínez dijo que la victoria era para los 45 millones de compatriotas que no la están pasando bien, que tienen problemas económicos. No es el caso de aquellos que lo aclaman en los estadios. Esto es coherente con el mayor préstamo en los tres cuartos de siglo de existencia del FMI, concedido al gobierno de Macrì, quien relajó todos los controles de modo que ese dinero saliera del espacio económico local y generara inversión y rentabilidad en los lugares de destino a los que voló. No hay trabajadores asalariados entre quienes dispusieron de unos 10.000 dólares para costearse el traslado, la estadía y las entradas para ver los partidos de la Scaloneta. Allí no hay escraches a Macrì, quien aún no ha desistido de presentarse el año próximo a la elección presidencial. El único que la pasó mal fue un periodista sospechado de kirchnerista.

 

 

 

 

 

 

Al rayo del sol

El Presidente Alberto Fernández organizó para celebrar sus tres años de gobierno un acto al rayo del sol del mediodía del martes, al que no asistió ninguna figura política significativa: apenas un par de ministros de su gabinete, un solo gobernador y un puñado de intendentes de municipios irrelevantes, tan pocos que Alberto los nombró uno por uno. Allí anunció que sigue sintiéndose garante de la imaginada victoria en las elecciones del año próximo, mientras su ministra Victoria Tolosa Paz blanquea la intención de acompañarlo en el intento, como El Cohete anticipó hace siete meses. Alberto no dijo que será candidato, sino que se pondrá al frente, en una interpretación del liderazgo como producto subjetivo de la voluntad. Interrogada por las ausencias, la portavoz presidencial que organizó esa cita, Gabriela Cerruti, dijo que el gobierno no pasaba lista. Mejor así.

 

 

El gobierno no pasa lista.

 

 

También reveló que Fernández estaba considerando la posibilidad de viajar a Arabia para asistir al partido de hoy entre las representaciones de la Argentina y Francia, cosa que el propio presidente descartó ayer.

El jueves, en La Plata, siempre flanqueado por la sonrisa indeleble de Tolosa, al inaugurar las obras de puesta en valor de los edificios de un laboratorio de Física y otro de Química, Fernández no resistió la tentación de la metáfora futbolera. “Alguien decía que la Argentina es una selección que tiene a Messi y a diez más. Qué injusticia decir semejante cosa. Argentina tiene una de las mejores selecciones que yo como futbolero recuerde y tenemos a Messi. Tenemos un equipo técnico único, que entiende que el secreto es jugar en equipo. Se gana en conjunto”. Macrì había sido más explícito al comparar a Maradona con Cristina, que Alberto al parangonarla a Messi, ambos en tono crítico.

El Presidente también difundió una foto en familia, donde el perro es el único que no viste la camiseta argentina.

 

 

Dylan y familia.

 

 

Además se detuvo a conversar con un contingente de chicos que visitaban la Casa Rosada, les vaticinó que la Argentina ganará el torneo y predicó que para ello “todos tenemos que hacer nuestra parte”, pero no explicó cuál les correspondería a esos pibes de una villa de Lanús. Para no ser menos, el intendente de la Capital, Horacio Rodríguez Larreta, organizó 15 banderazos en esquinas y plazas de Buenos Aires, a la caída del sol de ayer. Su mensaje fue idéntico: “Ojalá podamos lograr una unión similar a la que se logra en el Mundial. Es mi sueño mantener eso para trabajar juntos y sacar la Argentina adelante”. Si no generan rechazo, esos intentos de colarse en la fiesta para sus propios fines son recibidos con indiferencia. El amor es por Kempes, Maradona o Messi, no por Videla, Alfonsín, Alberto o Rodríguez Larreta. El jefe porteño tiene al menos la inteligencia de no aparecer en la foto. Su astuta consigna es «En todo estás vos», no en todo estoy yo.

 

 

 

Sentido de la realidad

Con otro sentido de la realidad, el kirchnerismo suspendió el acto del Grupo de Puebla que estaba organizando el Presidente. Alberto se proponía pronunciar el discurso de apertura y Cristina tendría el de cierre. En su alocución de Plaza Colón, Alberto dijo que sería “el más solidario con los compañeros y las compañeras injustamente perseguidas, y voy a ponerme al frente del reclamo de libertad de los que están siendo injustamente perseguidos”. Mientras él entonaba esas nobles palabras, la Corte Suprema de Justicia confirmó la condena a 13 años de prisión impuesta a Milagro Sala. Para ello ignoró las graves violaciones al debido proceso de los tribunales jujeños, que no permitieron la adquisición de pruebas solicitadas por la defensa, sobre las obras que se realizaron correctamente, que tal vez no hubieran incidido en la culpabilidad o inocencia, pero si en la valoración global y la individualización de la pena. Este no es un punto menor, cuando Milagro cumplirá el 16 de enero siete años detenida: si la condena se hubiera reducido de 13 a 10,5 años y medio habría permitido su libertad condicional el mes próximo. El fallo unánime de la Corte decidió rechazar el recurso de su defensa y dejar en pie la decisión de los tribunales jujeños. La Corte reprochó al recurso de Sala la falta de fundamentación autónoma, como si se tratara de un caso por daños y perjuicios, pero guardó silencio sobre la indeterminada acusación, por asociación ilícita, que desde el comienzo del proceso no precisó de qué hecho acusaba a la fundadora de la Organización Barrial Túpac Amaru. Asistido por el Ministro de Justicia de Fernando De la Rúa, Ricardo Gil Lavedra, Morales conocía con antelación el fallo. Tan es así que antes de que transcurriera el tiempo mínimo para leer sus 49 fojas, firmó una denominada Carta Abierta al Kirchnerismo, contra “el sistema asistencialista que consolida los niveles de pobreza y destruye la cultura del esfuerzo y el trabajo”. Avanzada del neofascismo en la Argentina, Morales es tratado con guantes de seda por el gobierno, que mientras lamenta la situación de Milagro, lisonjea a su carcelero porque se ilusiona con que contribuya a dividir a la oposición. Alejandro Coco Garfagnini, coordinador de la Túpac Amaru, reclamó el indulto para Milagro, mientras Morales instruía al Ministerio Público provincial para que solicite el traslado de Sala de su arresto domiciliario a la cárcel. El CELS recurrió nuevamente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuya medida provisional no obedece a la situación procesal de Milagro sino al riesgo que corren su salud y su vida.

 

 

 

 

No contenta con esa resolución, la Corte también firmó una acordada anunciando que tomará juramento a los representantes de la cámara baja ante el Consejo de la Magistratura, desconociendo la decisión de su presidencia que retiró los nombramientos, a raíz de un fallo judicial. Hace 16 años, en la causa Gutiérrez, en la que intervino como conjuez de la Corte Suprema, su actual presidente, Horacio Rosatti, fulminó el uso de una acordada (que es el instrumento con que la Corte resuelve cuestiones administrativas, organizativas y de superintendencia) para zanjar controversias de derecho. Una norma federal no puede ser derogada por esa vía, dado que “el mecanismo de invalidación judicial reconocido por nuestro estado de derecho a los tribunales de justicia es la declaración de inconstitucionalidad, dictada en un caso concreto mediante una resolución específica”, escribió en su voto de entonces. Dice el juez Miguel Licht, presidente del tribunal fiscal de la Nación: “Lo que hizo la Corte Suprema con su acordada relativa al Consejo de la Magistratura es equivalente a dictar un decreto de necesidad y urgencia”, facultad que tiene el Poder Ejecutivo, con control del Legislativo, pero no el Judicial. Si se demora la incorporación de los representantes del Senado, el Consejo podría aprobar ternas, avanzar concursos y cambiar el reglamento (que es lo que Rosatti quiere) con mayoría simple.

Al día siguiente, la Corte explicitó su decisión de gobernar por encima de la decisión de los poderes electivos, en la comida de la Asociación de Magistrados. Rosatti dijo que es un tribunal fuerte que no negocia sus sentencias, un dardo para su colega ausente Ricardo Lorenzetti, quien había prometido al gobierno que reducirían la pena de Milagro, de modo de darla por cumplida con el tiempo que lleva de detención. Lorenzetti respondió el viernes desde Infoemba, de donde proviene su encargada de imagen, con una nota durísima sobre la falta de liderazgo, es decir contra Rosatti y Rosenkrantz.

 

 

La réplica de Lorenzetti.

 

 

¿Ya le habían contado la intervención en el cierre del festejo del vicepresidente de la Corte? Muy divertido y con la lengua enrulada por Baco pese a estar leyendo, Rosenkrantz comenzó a reírse después de decir “Estoy persuadido” y “estamos mal pero vamos bien” y agregó “como decía el gran demócrata Carlos Saúl Menem”. Ninguno de ellos aludió a los jueces como Julián Ercolini, que fallan a favor del Grupo Clarín y son recompensados con invitaciones al turismo de alta gama. En cambio, la Asociación de Magistrados de Córdoba se pronunció por mayoría en términos sorprendentemente enérgicos: expresó su “honda preocupación” por el “denominado caso Lago Escondido” y reclamó su pronto y total esclarecimiento. “De verificarse los hechos publicados, una vez más se vería afectada frente a la ciudadanía la independencia judicial, mancillándose profundamente la imparcialidad y la ética funcional”.

 

 

 

Alerta y movilización

La nueva conducción bonaerense de la CTA, encabezada por el docente Roberto Baradel, declaró el estado de alerta y movilización, en una ceremonia a la que también asistió el gobernador Axel Kicillof.

 

 

Kicillof con la CTA.

 

 

Cuatro de los diez puntos que la fundamentan se refieren al avance de la corporación judicial y sus socios mediáticos sobre los derechos y garantías de la ciudadanía:

  • la libertad de Milagro Sala;
  • la anulación de la condena y de la proscripción a Cristina;
  • una reforma judicial que termine con la impunidad del poder;
  • la denuncia del lawfare en el país y en la región.

 

Familiarizado más que nadie con la historia del peronismo, el ministro de Defensa, Jorge Taiana, señaló que el 9 de marzo, elegido por el tribunal que la condenó para leer los fundamentos de su fallo, es el aniversario del decreto 4.161, que convirtió en delito cantar la marcha o nombrar a Evita. «La sentencia a Cristina es una vergüenza; poco tiene que ver con el derecho y mucho con la política y con una voluntad de proscripción y de estigmatización del peronismo», le dijo a la agencia Télam.

La CTA también reclamó

  • una justa distribución de la riqueza;
  • sancionar el presupuesto provincial que garantiza derechos de los trabajadores (y fue votado el viernes);
  • apoyar la reelección de Kicillof;
  • rechazar cualquier maniobra judicial que detraiga recursos de la coparticipación de Buenos Aires;
  • militar para que no vuelvan a gobernar el neoliberalismo y las corporaciones, y lograr un gobierno nacional y popular conducido por CFK, y
  • movilizarnos en defensa de la democracia.

 

 

 

Por cuatro días locos

Si hoy todo va bien, el alivio durará unos días. Al acampe que el Frente Milagro Sala planea en la Plaza de Mayo para el martes, miércoles y jueves próximos, se suma la movilización sobre los supermercados a la que convocan organizaciones sociales opoficialistas, indignadas con el monto y las características del bono que el gobierno decidió pagar, en vez del aumento de suma fija que reclamaba Cristina para todos los trabajadores formales privados. Los 4,4 millones de trabajadores que ganan entre 60 y 185.000 pesos recibirán, por única vez, un refuerzo de 24.000 pesos. En diciembre, este bono mejorará el poder adquisitivo del salario en un promedio de 18,9%, pero si su impacto se prorratea en todo el año 2022, la mejora sobre el salario promedio de 2021 no llega ni al 1%. Un análisis del Centro de Economía Política (CEPA) también mide el efecto del bono respecto de la mediana salarial, es decir el techo que no superan aquellos que menos ganan, y coteja el bono con el aumento de suma fija, que en un trabajo anterior había estimado en 25.000 pesos mensuales, no por única vez, es decir que la mejora no desaparece al mes siguiente. También midieron el efecto que tendría una suma fija de 15.000 pesos, incorporada al salario.

 

 

 

Con el bono, en el primer semestre de 2023 el poder adquisitivo del salario sólo superará al de noviembre de 2022 en 1,4%. En cambio, la suma fija de 25.000 pesos mantiene la mejora del 19% a lo largo del primer semestre de 2023 (proyectando la evolución de salarios e inflación estimada por el Relevamiento de Expectativas del Mercado del Banco Central (REM). Incluso, una suma fija de 15.000 pesos permitiría una mejor evolución: la recuperación inicial sería del 11,8%, pero ese nivel se mantendría a lo largo del primer semestre de 2023.

 

 

 

 

 

Se acabó.

El sol nos dice que llegó el final.

Por una noche se olvidó

que cada uno es cada cual.

 

 

 

 

 

 

 

 

La música que escuché mientras escribía

 

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