Desdolarización y presupuesto

Una pulseada contra la valorización financiera

 

El presupuesto es el plan anual del gobierno, debe dar respuesta a las tareas específicas de gobernar, de impartir justicia, poder de policía, contralor de la sociedad en nombre del bien común y la ejecución de las tareas propias de la administración. El Estado debe equilibrar inequidades, cobrar impuestos progresivos a los que tienen manifiesta capacidad contributiva, habilitar a la población acceder a determinadas prestaciones que no podría pagar si ellas fuesen provistas a través del mercado por empresas privadas, como la salud, la educación, pensión para la vejez y enfermedad, e impedir la explotación de la mano de obra mediante la reglamentación de la jornada laboral y condiciones de trabajo en general, y de mujeres y niños en particular, etc. A la par de instrumentar políticas económicas (fiscal, monetarias, cambiarias, comercial, de ingresos, etc.) que impulsen el trabajo y la producción nacional.

 

Obviamente el Estado debe defender su moneda y es esencial la estabilidad cambiaria como punto de apoyo del comercio exterior, a lo que se suma que en nuestro país el peso se usa como bien de cambio y no como instrumento de ahorro. Ese perverso mecanismo no permite la compra-venta de bienes de mayor valor, y la conversión a la divisa es el camino de fuga de capitales.

 

El Gobierno desde su inicio trata de convertir la deuda pública en divisas a moneda local, para lo cual debe crear dispositivos de ahorro en nuestra moneda. El primer paso es asegurar que el flujo de entrada de divisas sea mayor que el de salida. La profesional gestión de negociación de la deuda y un presupuesto con recursos en pesos que lo financien mayoritariamente, conforman la base y punto de partida.

 

En medio de la emergencia que implica la pandemia, el Presupuesto de la Administración Nacional 2021 tiene por objeto tres grandes prioridades inmediatas cuyo cumplimiento en simultáneo se vuelve una condición sine qua non para poder retomar el crecimiento:

 

  1. Cuidar la vida y la salud de la población
  2. Proteger las capacidades y los ingresos de las familias y las empresas y auxiliar financieramente a las administraciones provinciales.
  3. Reactivar el aparato productivo y la generación de empleo.

 

El Presupuesto 2021 representa la hoja de ruta para las políticas públicas necesarias para sentar bases para un crecimiento sostenible a partir del desendeudamiento del Estado nacional, la definición de un sendero de disminución de déficit fiscal en el mediano plazo, el fortalecimiento del mercado interno y, paralelamente, lograr un valor competitivo de la moneda local para propiciar un incremento de las exportaciones argentinas al mundo y que a la vez sea la primer defensa contra las importaciones .

 

Como todo presupuesto nacional debe suponer cómo van a evolucionar las principales variables de la economía del país, donde la función estatal debe regular la actividad (fijar las reglas de juego).

 

Esas variables son el desarrollo del gasto público y su financiamiento; el crecimiento del PIB (que se prevé en un 5,5% para el 2021 con respecto a la caía del 2020  estimada en un 12,1% del PIB), merced al aumento del consumo de la población también estimado en 5,5% interanual y por una  inversión interna bruta fija, que fue el rubro más severamente afectado en la crisis, que podría alcanzar un crecimiento interanual de 18,1%. Por el lado del comercio exterior, se estima que las exportaciones de bienes y servicios a precios constantes se incrementen 10,2% interanual, junto con un mayor crecimiento de las importaciones, que crecerían 16,3% interanual, impulsadas por la recuperación de la actividad.

 

 

Respecto a los ingresos públicos, tras el proceso de desfinanciamiento observado entre los años 2016 y 2019, cuando se registró una significativa baja de la carga tributaria sobre los sectores de mayor capacidad contributiva, el Gobierno Nacional revierte parcialmente dicho proceso a través de la Ley 27.541 de Solidaridad y la actualización de las alícuotas aplicadas en los derechos a las exportaciones (retenciones), el impuesto PAIS[1] y el “Aporte Solidario”[2], que también se fortalece porque la propia recuperación económica devendrá en un incremento del cobro de los impuestos indirectos (IVA, Internos, Débito y Crédito Bancario, Combustibles, etc.) ligados al nivel de actividad.

 

En referencia al tipo de cambio (básicamente el valor del dólar), el Presupuesto Nacional 2021 estima que su precio será de $ 102 a diciembre del año que viene, que se logra por el superávit comercial esperado, dado que en plena pandemia el mundo siguió consumiendo alimentos que son la mayor parte de nuestras ventas externas y que el tipo de cambio de $ 79,36 del día 15 de septiembre de 2020 (que fue cuando se presentó el Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración Nacional 2021 en el Congreso de la Nación) permitió, por ejemplo, que la empresa Ford Argentina SA vendiera principalmente a México y a Brasil 630.000 camionetas Ranger en lo que va del año.  Y se refrenda la hipótesis cuando ese mismo día, el Presidente del BCRA, Miguel Pesce, comunicó que la autoridad monetaria deja de vender dólares a las empresas para que paguen sus obligaciones con el exterior y que las mismas, deben presentar un programa de reestructuración de la deuda que venza a partir del 15 de octubre 2020.

Miguel Pesce en la conferencia de  prensa del día 15 de septiembre de 2020 dijo textualmente: «Estamos planteando que se refinancie el 60% de los vencimientos a 2- dos- años de vida promedio. No postergaciones en el pago de intereses. La intención es que las empresas nos presenten un plan de reestructuración, ver si estas presentaciones mejoran el perfil de los vencimientos de la deuda financiera privada».

Y esto es así porque se obtuvo un superávit comercial en el año 2019 de 15.990 millones de dólares, de enero a julio de 2020 el acumulado fue de 9.573 millones de dólares y, las Reservas Internacionales del BCRA en lugar de aumentar disminuyen, porque el BCRA permitía que las empresas (cuyos dueños en su inmensa mayoría, si no son todos, están en la lista de los que fugaron 86.200 millones de dólares en los cuatro años de la gestión de Cambiemos) compraban a tipo de cambio oficial (el 15 de septiembre de 2020 a $ 79,36) dólares al BCRA para pagar sus deudas externas.   La historia de siempre, empresas endeudadas y sus dueños fugan capital como lo demuestra palpablemente el caso Vicentin SA y los Nardelli y Padoan.

Pagando solamente los intereses de la deuda hasta julio de 2024, la oferta cambiaria por el superávit comercial debe superar ampliamente a la demanda, siempre y cuando el BCRA cumpla su indelegable función de proteger las Reservas Internacionales.

 

 

Las cuentas públicas nacionales

La recaudación de impuestos nacionales y de aportes y contribuciones a la seguridad social se estima que alcanzará en el año 2021 los $ 9.297.140,7 millones de pesos, por lo cual será 43,9% superior a la proyectada para el año 2020, incrementándose 0,97 puntos del PIB respecto al año anterior. La presión tributaria pasaría de 23,84% del PIB en el año 2020 a 24,81% en el año 2021.  Por la ley de Coparticipación Federal de Impuestos y leyes específicas a los distintos tributos, la Nación percibiría en el año 2021 de esa suma esperada,  $ 5.702.274,6 millones.

 

Paralelamente el gasto público de la Administración Nacional se incrementará solamente en un 17,83% con respecto al realizado este año 2020, gasto que fue muy importante por la política de salud y los planes asistenciales a la población (IFE –Ingreso Familiar de Emergencia; ATP – Asistencia al Trabajo y a la Producción; transferencias a las provincias; subsidios a la energía y al transporte, etc.). Se supone que la pandemia disminuirá en su gravedad, por un lado y, por otra parte, porque el pago de los servicios de  la deuda (amortización de capital y pago de intereses de la misma) va a ser en términos corrientes (nominales) menor que el realizado en el año 2020, cuando se estima una inflación del 29% para todo el año 2021, gracias a la negociación de la deuda con los bonistas, tanto en jurisdicción extranjera como local, a quienes solo se les pagarán intereses y del 3,07% anual,  hasta junio de 2024.

 

Las remuneraciones del personal público recibirían un incremento de un 35,6% (siempre con una inflación esperada del 29% anual). Y el gasto en las Prestaciones de Seguridad Social, crece un 30,5%.

Finalmente las Transferencias (subsidios) en el presupuesto 2021 son un 7,7% menores a valores corrientes que lo previsto de ejecución en el año 2020, ya que los refuerzos en 2020 para mitigar la crisis por el COVID19 impactaron casi enteramente en este concepto de gastos.

Pero para el año 2021 recupera importancia el Gasto de Capital (básicamente obras públicas) presupuestado. En términos del PIB representa el 2,2% y es exactamente el doble que el gasto realizado en 2019 de solo 1,1% del PIB.

El componente más importante y con mayor crecimiento de los gastos de capital son las transferencias de capital, cuyas asignaciones previstas para 2021 más que duplican las del ejercicio vigente. Las transferencias de capital a entidades del Sector Público Nacional representan el 53,4% y las destinadas a las provincias y municipios el 41,6%; el resto (5%) tienen como destino el sector privado. Las más significativas tienen como destinatarios los gobiernos provinciales, la empresa Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AYSA S.A.), el Fondo Fiduciario Programa Crédito Argentino del Bicentenario para la Vivienda Única Familiar (Pro.Cre.Ar), la empresa Integración Energética Argentina S.A., el Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (FONDEP), el Fondo Fiduciario para la Vivienda Social y la Administración de Infraestructuras Ferroviarias S.E.

 

 

 

 

En síntesis

 

El gobierno realiza una fuerte pulseada con los sectores que han fugado capital y pretenden seguir con su práctica de valorización financiera. Esa batalla se refleja en el tipo de cambio (el precio del dólar).  La propuesta del Ministro Martín Guzmán y su equipo es que el tipo de cambio oficial (con el Impuesto PAIS y desde el 16 de septiembre de 2020 con el 35% en concepto de pago adelantado del Impuesto a las Ganancias) que a ese día rondaba los $ 131 por unidad monetaria norteamericana, converja con el dólar paralelo.

 

La presión de los que fugaron capitales y quieren seguir haciéndolo es que el tipo de cambio paralelo (en sus diversas manifestaciones dólar blue, CCL, dólar bolsa, etc.) suba.  Pero si el BCRA no malvende las Reservas Internacionales las crecientes exportaciones y el fuerte superávit comercial estimado, deberían generar las condiciones para que converjan.

 

Cuando asumió Néstor Kirchner la Presidencia de la República, el 25 de mayo de 2003, el dólar oficial era de $ 2,86 y el paralelo de $ 3,50.  El último día hábil de diciembre de ese año ambos (el oficial y el paralelo) valían $ 2,975.

 

Se confía en que el aumento del nivel de actividad  permitirá incrementar en forma más que proporcional a ese 5,5% los ingresos tributarios (que por la regresividad del sistema tributario nacional se encuentran mayoritariamente ligados al consumo que también se proyecta que crecerá en un 5,5%).  Paralelamente al tener que realizar menores gastos corrientes con respecto a este año 2020 por la pandemia del Covid-19, y el menor pago de los servicios de la deuda por los acuerdos arribados con los acreedores privados, sobre los cuales se pagarán solamente intereses, permitirá que en términos nominales el incremento del gasto sea menor que la inflación esperada (lo que implica un menor gasto público) y a su vez se incrementa en términos reales la recaudación. La combinación de ambas variables permite reducir fuertemente el déficit fiscal del año 2020 ( en torno al 12% del PIB) para ser de un 4,5% del PIB, que es un porcentaje administrable y genera mejores condiciones para los presupuestos venideros.

El Presupuesto es consistente pero requiere una reforma tributaria que le dé sustento. Dado que se prevé un incremento de los ingresos tributarios mayor que todas las demás variables (del 44%), los precios 29%, el dólar menos del 29%,  la tasa de interés testigo del BCRA también debería estar en torno al 29% y no del 38% como es en la actualidad.

 

 

[1] Impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS) que es el 30% de recargo sobre el tipo de cambio vendedor cuando se compra dólar ahorro o turista.
[2] Proyecto encabezado por el Diputado Heller que alcanza a 12.141 residentes argentinos que tienen al 31 de diciembre de 2019 un patrimonio declarado de $ 200.000.000 (unos tres millones de dólares al tipo de cambio oficial) con el aliciente que incluye las propiedades rurales de los mismo, que no tributan el Impuesto Nacional a la Riqueza (Impuesto a los Bienes Personales).

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1 comentario
  1. Graciela Gigli dice

    Oblligatoria la reforma tributaria, algo nuevo, que sea justa, los que más tienen más paguen. Simple.

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