El aliento del infierno

La costumbre del gatillo fácil y los linchamientos continúa hostigando a las clases populares del mundo

 

Ya no se escuchan los aplausos, pero la primera línea sigue ahí. En el frente de batalla contra la enfermedad, los que ponen el cuerpo en la trinchera son los que más se infectan y más mueren. Sincero homenaje de estas modestas líneas a les trabajadores de la salud. Desde el epidemiólogo más famoso hasta el último camillero y les compañeres de limpieza. Sin ellos la pandemia habría culminado su orgía de muertes y el mundo sería un inmenso cementerio. Estamos en la mitad de la batalla, pero jamás los olvidaremos. No nos alcanzan las palabras, pero nos sobra la admiración y el respeto por esos enormes luchadores de la condición humana.

La dura pelea por la sucesión

Más de 400 contagiados de Covid-19 en los grandes supermercados desnudan ante el país la notable importancia de los empleados esenciales en nuestra vida cotidiana. Y de paso, las marchas con cartelitos entre las góndolas mostraron la lucha subterránea por la conducción sindical de Comercio. La increíble miserabilidad patronal de negar el pago de los bonos que completan los magros sueldos pese a las cifras récord de ventas empujaron al límite a los trabajadores. La situación del movimiento sindical dista mucho de estar en “zona calma”. Venimos dando cuenta de muchas denuncias de persecuciones, aprietes y golpizas. Los ochenta y largos años de Armando Oriente Cavalieri abren las puertas a una sucesión que aparece como una impúdica pelea por poder y dinero ajena a los intereses de los afiliados. Los tempranos carteles de “Muerza 2022” muestran la impúdica pelea electoral por el sindicato más grande del país.

 

 

Mucho trabajo. Muy peligroso y mal pago. Carrefour.

 

La FAECYS (Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios) agrupa a 300 sindicatos de base, con edificios, campings, Comisiones Directivas, etc., con una importante cobertura territorial. Agrupa alrededor de un millón de trabajadores pese a la crisis. La Federación tiene el manejo de OSECAC, la Obra Social más grande del país, con más de dos millones de adherentes a nivel nacional.

Agrupa unos 6.000 dirigentes que pertenecen a cinco o seis nucleamientos internos (el más importante el Movimiento Mercantil del Interior de José González, Subsecretario general, hombre de confianza del “Gitano” Armando Cavalieri, quien acumula cargos claves (Secretario General de Capital, Secretario General de FAECYS y ex presidente de OSECAC) y delegó en Carlos Pérez la Obra Social, en una decisión que recalentó la interna. Cavalieri mantiene un liderazgo de equilibrista avezado, aunque desde el punto de vista político haya muchas diferencias en el equipo. La estrategia es la unidad, “todos adentro”, y esto lo marca siempre como un plus. Sus leales se quejan porque no ven reflejado su poderío en el reparto de influencias.

Los tempranos opositores que vienen de su propio riñón son Ramón Muerza y el recientemente contrera Mario Amado. Atrás de ellos hay trolls, prensa y ONGs (truchas y no), que utilizan los modelos conocidos: sobre algunas verdades montan mentiras y si no hay, inventan cuestiones de acoso, se meten con la vida personal. Una interna sucia de verdad.

Muerza estuvo treinta años en la Lista Azul, en los últimos mandatos como Secretario de Organización. Es el referente de supermercados Coto y responde abiertamente a su dueño. Su poder, con cierto carisma ahora en baja, se sostiene en un autoritarismo extremo donde nadie quiere competir como delegado para mantener su empleo. Los delegados de Coto Capital operan como fuerza de choque para defender los intereses de la empresa en todos lados, como en el Coto de Ramos Mejía o hace un par de años en Rosario saboteando el cierre de los domingos.

Amado reina sobre Carrefour con un discurso de “democracia sindical” pero tampoco deja que nadie se presente contra sus fieles. Fue subsecretario de Asuntos Internacionales en la Faecys y tuvo mucha participación en el Sindicato global UNI. A menudo es repudiado por su conducta errática y violenta y por su alto componente de misoginia. Los recursos económicos al servicio de su carrera gremial son muchos sin que sea claro su origen.

Hasta ahí lo visible de la rosca. Por abajo hay regímenes despóticos en los lugares de trabajo, injusticias tremendas y salarios miserables que exigen a los gritos una nueva conducción. El Gitano Cavalieri es parte de una generación de sindicalistas que llegan al final de su carrera. Son varios los antecedentes que muestran cambios importantes o no tanto tras la partida de los viejos dirigentes. José Rodríguez en SMATA, Oscar Lezcano en Luz y Fuerza, Juan José Zanola en la Bancaria, el ferroviario José Pedraza y otros siniestros actores en el antes y el después de la historia de esas organizaciones sindicales.

 

 

La Matanza: rosca de Antonio Caló en territorios rebeldes.

 

 

Otro que está de partida es el metalúrgico Antonio Caló. Muy golpeado por la crisis salarial de empleo y el mal funcionamiento de la obra social, se ha lanzado a bancar internas opositoras en las seccionales que lo critican. La seccional Matanza ya lo está viviendo en carne propia. A esto se agregan los más de cuarenta contagiados del Policlínico Central, celosamente ocultados pero finalmente conocidos. Seis médicos y 36 enfermeros, personal de maestranza, etc. Los crecientes disgustos le avinagraron el carácter: en una reunión de Secretariado perdió el control y comenzó a gritar desaforadamente logrando una seguidilla de paradas de mano de sus compañeros, que finalmente lo pusieron en caja. Caló empieza a mirar el cronómetro de su carrera sindical y lo ve en tiempo de descuento.

 

La batalla contra los tibios

En su monumental obra Divina Comedia, Dante Alighieri nos dejó inmortales palabras de gran actualidad:  “Los lugares más oscuros del Infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral”.

 

 

Cartel en el muro de Facebook de la futbolista Maca Sánchez.

 

 

Las políticas unitarias sirven para romper la tibieza en las peores crisis. Desde el Congreso de Lanús, la Mesa Nacional de la CTA viene impulsando la unidad del sindicalismo argentino. Hugo Yasky gestiona múltiples iniciativas personalmente, para poner en debate la resolución de aquel congreso que cerró Alberto Fernández en persona. Esta semana finalmente se conoció una solicitada de apoyo a la expropiación de Vicentin firmada por todos los sectores del Movimiento Obrero. Un esfuerzo colectivo valorable, que regenera el viejo sueño de la unidad.

“Es conocida mi posición a favor de la intervención en el caso Vicentin”. Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Aceiteros, se entusiasma: “Estamos dando batalla cultural con los medios que están tratando de boicotear la intervención del Estado. Me parece positivo que el Estado intervenga en este tipo de empresa y de todas las que pongan en riesgo la estabilidad laboral de los trabajadores. Esa es mi prioridad. En ese sentido se viene una batalla peor que la del 2008 con la 125. Vienen recargados, en aquel momento hicieron un intento y les salió bien y ahora vienen a cara descubierta. La derecha viene con todo, pero independientemente de eso hay que poner más énfasis y tener más herramientas para salir a matar a la propuesta o a la falsa noticia de que el Estado no puede intervenir, que no es legal, que es anticonstitucional, me parece que en ese sentido no somos muchos los que damos una batalla para reforzar esa idea. Políticamente y más aún en Santa Fe, Alberto tiene que hacer hincapié con los políticos porque tienen una tibieza para posicionarse desde el gobernador para abajo. Perotti no puede decir “bueno, vamos a ver”, cuando en realidad debe decir si apoya la intervención del Estado o apoya a una empresa que estafó al Estado. En ese sentido nosotros tenemos una posición muy clara, porque creemos que es lo mejor para la clase trabajadora. Es necesario dar la batalla cultural con los políticos para que definan si están a favor o en contra. Por eso la posición de la Federación es claramente a favor de la intervención”.

 

 

Daniel Yofra: los aceiteros jugados por la expropiación y piden definiciones.

 

 

Para Pablo Reguera, secretario general de los aceiteros de San Lorenzo y Puerto San Martin: “Nosotros estamos trabajando muchísimo. Ya me ha llamado el Ministro de Trabajo de la Nación Claudio Moroni, también el interventor de Vicentin, compañero Gabriel Delgado. Tuve una reunión con el gobernador Omar Perotti en la Casa Gris, convocado por el ministro de Trabajo de la provincia, Roberto Sukerman. Todo viene muy acelerado, nosotros estamos buscando garantizarles el salario a los trabajadores para generar confianza en todo esto”.

 

No estamos bien… los 33

Dora Martínez fue la secretaria adjunta de la CTA Autónoma junto a Pablo Micheli y es delegada general de ATE en el hospital Tobar García de CABA.

“Aquí hay 33 hospitales, algunos generales otro monovalentes o polivalentes, donde se refleja en el día a día de esta cuarentena con distanciamiento social la esencialidad de los trabajadores de la salud. Somos esenciales, pero en el contexto de la ciudad de Buenos Aires venimos de más de doce años de políticas de desfinanciamiento del sistema, de congelamiento de vacantes, de desprecio por las profesiones que tendrían que trabajar en un equipo, donde es tan importante el compañero o compañera que asea el quirófano porque es importante para prevenir la proliferación de virus que circulan. El coronavirus vino a irrumpir globalmente y nos tiene a todos con mucha exposición, a toda la población. En los asentamientos poblacionales donde la situación es de grandes carencias, que falte el agua como es de público conocimiento, es síntoma de deterioro de la calidad de vida. Los trabajadores de salud estamos muy expuestos, y hubo una terrible expansión de casos, porque atendemos la necesidad, la enfermedad, el sufrimiento de la gente. En salud mental, por ejemplo, que está menos preparada para contener, se intentó improvisar cuartos de aislamiento que no contienen nada, hay varios casos de niños, niñas y adolescentes que se contagiaron. Primero el sistema los rechazó pero finalmente debieron internarlos y ahora tenemos varios casos de trabajadores con contagio. Tenemos 30 y pico en el Hospital Moyano, falleció un enfermero joven de neonatología y hay unos 25 contagiados en el Hospital Durand hay un crecimiento en el riesgo y el contagio porque también en los elementos de protección personal el gobierno gasta grandes sumas, pero no sirven y no protegen. Hubo muchas donaciones de organizaciones dedicadas a cuidar. Un enlazamiento de la dignidad humana con los trabajadores, aunque en realidad así no se debe sostener el sistema».

«En síntesis —continuó—, los trabajadoras y trabajadores de la salud de la Ciudad de Buenos Aires estamos corriendo mucho riesgo. La falta de una política pública de salud va en detrimento de todos. Es el tercer presupuesto: primero está educación, cosa que veo bien con todo lo que han luchado los docentes, después viene seguridad y recién en tercer lugar salud, con un 12 ó 13 % está el presupuesto».

El Ministerio de Trabajo finalmente se hizo eco de la propuesta de Fecootra y Conarcoop de incrementar la asistencia a los trabajadores de cooperativas de trabajo de producción, y servicios, conocida como Línea 1 y fue publicado en el Boletín Oficial. Se incrementa la Línea 1 a 16.500 pesos, como los trabajadores en relación de dependencia respecto a las ATP. Es un logro importante para este sector que está sufriendo los efectos del Covid-19 y venía muy golpeado después de los 4 años de Macri .

“Fue fundamental la perseverancia y la unidad de las organizaciones en el reclamo legítimo de los trabajadores autogestionados y es importante el reconocimiento que hace el Ministerio.», dijo Cristian Horton, presidente de la Federación de Cooperativas de Trabajo, Fecotra. Luego de más de dos meses de reclamos logramos ser escuchados y que comprendan que somos un sector más de la producción de este país y soportamos el contexto de la crisis. Por eso nos aseguraron el acceso a los créditos de baja tasa del Banco Nación para recomponer el capital de trabajo”.

 

Esa costumbre de matar

Dos hombres negros aparecieron colgados de sendos árboles en California y desmienten que hayan sido suicidios. Un policía uniformado mató a un joven de 22 años, hijo de un matrimonio de argentinos. Era latino, “Brown People” (gente marrón) en términos del desprecio supremacista. los gobiernos para atemorizarlos mandan a las marchas a la “Migra”, policía de inmigraciones, para detener latinos, sean legales o no. El sistema hace agua por todos lados y comienza la disputa electoral norteamericana con Donald Trump en baja, sin haber podido imponer su proyecto fascista de control y autoridad con los militares en las calles. La movilización ha conseguido como primer triunfo la derrota del supremacismo blanco, y la candidatura de Trump se tambalea.

 

 

Los trabajadores reclaman ante Macron por sus derechos y les mandan gendarmes.

 

La vieja costumbre del gatillo fácil y los linchamientos continúa hostigando a las clases populares de todo el mundo. La policía francesa molió a palos en París al personal de salud que reclamaba por sus derechos. Macron puso fin a la cuarentena para retomar su mandato clasista conservador. Los horrores cometidos por la Legión Extranjera y el colonialismo no han quedado en el olvido (son parte de la historia francesa, según el Presidente) y se trasladaron al maltrato de las poblaciones pobres inmigrantes de argelinos, gitanos, refugiados. Macron agradeció el trabajo de policías y gendarmes, instrumento de la lucha contra las clases trabajadoras.

“La nueva normalidad” en la pospandemia no es una discusión académica, es una dura puja de contingentes humanos por un plato de comida, por una vivienda digna y para terminar de ser apaleados y despreciados por esa minoría impune que se consagró como una nueva dinastía a escala global. En cada país tomará una forma diferente, pero en ninguno reinará la calma si no se construyen respuestas y reformas que permitan recrear el sueño del futuro.

En la Argentina estamos viviendo una imagen de calle angosta con una vereda sola. Los que cruzan la calzada caen en el extendido campo que siempre impuso sus latifundias ambiciones. La construcción de la unidad del campo popular sin hegemonías berretas hará posible lo difícil y llegaremos a ver el nuevo mundo. Con un programa mínimo que contemple el Impuesto a la Riqueza, la unidad frente a la Deuda Externa extorsiva, la Reforma Impositiva y para implementar ese gran frente partir de la Unidad de los Trabajadores, solo así se puede custodiar y fortalecer la posición del gobierno ante el frente común de sus enemigos.

 

 

 

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