El frente externo

Si se da una debida respuesta a la deuda, se pueden manejar los demás problemas de la economía

 

Un país cuyo nivel de actividad desciende drásticamente en tres años y medio y donde se incrementan el desempleo y la pobreza, tiene serios conflictos económicos, sociales, políticos e ideológicos. Para centrar el estudio en los problemas de la economía argentina, diremos que los mismos pueden ordenarse por sus necesidades de solución. Y el primero es el frente externo, que no solo abarca el tema de la deuda sino también la inserción del país en el comercio internacional y las relaciones entre giro de utilidades de las empresas extranjeras a sus casas matrices y la fuga de capitales.

Si se da una debida respuesta al frente externo, se pueden manejar los demás problemas de la economía nacional.

Anthony Thirwall, economista keynesiano de la Universidad de Kent, Inglaterra, plantea que, para la mayoría de los países atrasados, debido a que el crecimiento de la fuerza de trabajo es alto y la propensión al ahorro es baja (fundamentalmente por la fuga de capitales y su no conversión en inversión), esa combinación hace que se trabaje con bajo nivel de productividad en general, más allá de algunos y determinados enclaves productivos, la más de las veces explicados por una ventaja comparativa del uso del subsuelo o del suelo.

Por lo tanto, se producen serios desequilibrios entre la tasa de crecimiento de la población y la tasa de acumulación del capital, con lo que se conforma el desempleo debido a la falta de capital para trabajar. En estos casos, la receta de bajar salarios y/o flexibilizar las condiciones de trabajo no solo no son la solución del problema, sino que lo agravan. Lo que debe hacerse es aumentar la Inversión Interna Bruta Fija [1]

Dicha inversión se realiza si —y solo si— se genera un mercado interno fuerte para colocar esa producción como base y punto de partida de la acumulación de capital y, a medida que se va ganando en capacidad (economía de escala), eficiencia y calidad, se puede exportar. Para Anthony Thirwall, el crecimiento sostenido depende de la elasticidad de las exportaciones y de la elasticidad ingreso de la demanda de importaciones [2].

En la Argentina, como en la amplia mayoría de los países semi industrializados, desciende fuertemente la elasticidad precio de las exportaciones por la consolidación de las cadenas globales y no se puede competir vía precios sin pertenecer a esas cadenas. Las Cadenas Globales de Valor (GVC) administradas por las empresas transnacionales representan el 80% del intercambio mundial.  Un 30 % de las exportaciones de la Argentina son alimentos, y en 2018, el 60,9 % se dividió en tan solo en cinco productos primarios con bajo valor agregado.

Paralelamente, tomando un largo período de la historia económica argentina (1980-2015), por cada punto que crece el PIB industrial, las importaciones lo hacen en tres puntos.

Por lo tanto, se debe ver y estudiar detenidamente esas dos problemáticas y darles debida respuesta.

En su momento se pudo superar la restricción de las cadenas globales de valor mediante los acuerdos de integración en el Mercosur, Unasur y Celac, así como las ventas y compras directas con la República Popular China en primer lugar y con otros países con los cuales tenemos economías complementarias. La idea original era integrar las producciones de Unasur, que cada país haga una parte del bien final, para venderlo a terceros países. Ese camino debió desandarse para beneficio de las cadenas globales de valor, tras el acceso al gobierno de Bolsonaro en Brasil y Macri en la Argentina, por tratarse de los dos mayores países de la región, con lo que resintieron seriamente los tratados acordados.

Para superar la elasticidad ingreso de la demanda de importaciones de nuestra industria se debe volver a sustituir compras en el exterior por producción local, aunque al principio sea más costosa y de menor calidad. Pero no hay opción: no podemos dilapidar divisas que no generamos, por lo que hasta que las exportaciones puedan pagarlas se deben reemplazar las importaciones.

 

Industria y balanza de pagos

Carlos Pellegrini decía que “sin Industria no hay Nación” y esto es así por su efecto generador de empleo y multiplicador de la inversión al demandar productos del mismo sector industrial y de otros sectores de la economía. Nicholas Kaldor, otro economista inglés y keynesiano como Thirwall, sostenía “que la tasa de crecimiento de una economía se relaciona de manera positiva con la correspondiente a su sector manufacturero, lo cual implica que este se considera el motor de crecimiento”.

 

Carlos Pellegrini: «Sin industria no hay Nación».

 

Si China y los países del este asiático han tomado la dimensión que tienen es gracias a su industria, así como los países otrora centrales al disminuir la participación de la industria en su PIB han reducido sideralmente su tasa de crecimiento, independientemente de lo que ahora se denomina industria del conocimiento, pero que es un tipo de industria con una transformación distinta de la materia prima.  El desarrollo de las dos, de la industria manufacturera y la llamada industria del conocimiento, debe retroalimentarse y perfeccionarse a la vez.

En la Argentina actual la industria manufacturera opera con una gran capacidad ociosa. El INDEC estimó que la utilización de la capacidad industrial (UCI) en abril 2019 fue solo del 61,6%, con niveles bajísimos en la industria automotriz (UCI 37,6%) y metalmecánica (UCI 46,7%). La destrucción de empleo en la industria va de 1.252.100 en diciembre de 2015 a 1.124.500 trabajadores en marzo de 2019 (último dato disponible del por ese entonces Ministerio de Trabajo de la Nación), y descienden mes a mes las exportaciones industriales [3].

El saldo comercial positivo obtenido en lo que va del año es por el fuerte descenso de las importaciones ante la recesión imperante, con fuerte caída del PIB en 2018 que continua en 2019 [4], dado que las exportaciones, pese a una devaluación de más del 100% en el acumulado del primer cuatrimestre de 2019, fueron menores en 1,2% con respecto a igual lapso de 2018. En 2019 se exportó por 19.491 millones de dólares y, en cambio, las importaciones del período fueron de 16.345 millones de dólares, un 28,9% menor que el acumulado de los primeros cuatro meses del año pasado.

Por supuesto, pese al magro superávit de mercancías, el saldo de la cuenta corriente de la Balanza de Pagos ante las obligaciones por intereses de la deuda y el giro de utilidades de empresas extranjeras a sus casas matrices, más los saldos negativos de los servicios reales (royalties, fletes, seguros, comunicación, turismo, etc.), implicaron resultados negativos por 31.598 millones de dólares en 2017 y de 28.003 millones de dólares en 2018.

Sin embargo, con ese cuadro y ese diagnóstico, en el acuerdo firmado en octubre de 2018 con el FMI se plantea que el déficit de la Cuenta Corriente va a ser solamente del 2% del PIB en el año 2019 (unos 8.700 millones de dólares), y del 2,5% en los años subsiguientes. Pero para que eso sea posible la Argentina debe acceder al financiamiento externo y a la inversión extranjera en la magnitud estimada para cubrir las necesidades de sus cuentas en dólares y, ponderar un incremento de las exportaciones no sólo superior al promedio mundial de los años recientes, sino que también deberían ubicarse en una dinámica que ha estado ausente en la economía argentina de Cambiemos, como lo demuestran los últimos datos disponibles que son los del primer cuatrimestre de 2019 — , el crecimiento de las exportaciones es negativo con respecto al año pasado.

Anthony Thirlwall establece que en el largo plazo la expansión de una economía está restringida por el equilibrio de la cuenta corriente de la balanza de pagos, con lo que además de necesitar imperiosamente reprogramar todos los vencimientos de capital y de intereses, se requiere volver a equilibrar las cuentas externas, lo que a la luz del actual estado de situación es imposible.

No solo no se pueden pagar los intereses de la deuda, sino que el giro de utilidades y los servicios reales de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos también son negativos y conforman el talón de Aquiles de la economía argentina.

El crecimiento industrial, tanto en el periodo de sustitución de importaciones como en la era de liberalización comercial, ha tenido lugar con frecuentes crisis de balanza de pagos y colapsos del tipo de cambio. Las autoridades monetarias han empleado algún tipo de ancla nominal de la inflación como ariete de la estrategia de estabilización macroeconómica en los años recientes. Frecuentemente ese papel lo ha desempeñado el tipo de cambio nominal (y en ocasiones la tasa de interés o los agregados monetarios). La idea que subyace a esta política es que al disminuir la inflación se estabiliza el tipo de cambio real (TCR), aumenta la competitividad de los bienes comerciables, mejora el saldo en la cuenta corriente y, por tanto, el crecimiento de largo plazo. Pero como hemos visto y hemos experimentado todas las veces que se propusieron esas medidas (Tablita cambiaria de Martínez de Hoz, Plan Austral, Plan de Convertibilidad y este engendro indefinido e incoherente del macrismo), siempre termina mal, con destrucción de los eslabones del proceso productivo, degradación de la economía en general, desocupación de trabajadores y marginalidad social.

La ciencia económica establece otra elasticidad: la del Empleo-Producto, que es en cuanto se incrementan los puestos de trabajo cuando crece el PIB, sobre todo el PIB industrial. En la época de mayor consistencia del kirchnerismo, período 2003-2011, el coeficiente de dicha relación era de 0,36. El PIB en promedio, según el INDEC de Jorge Todesca, creció en ese lapso un 6,5% y la PEA (Población Económicamente Activa) promedió las 16.800.000 personas. Por lo que se generaron en promedio 393.120 puestos por año [5] y la PEA crecía vegetativamente al 1,1% anual. (184.800 personas en promedio fueron lo que por la edad estaban en condiciones de trabajar, suma a la que se les restó los que se retiraron del mundo del trabajo por jubilación u otra razón.)

Por ende, la necesaria generación de empleo está atada a nuestra industrialización y la misma debe darse para satisfacer esencialmente al mercado interno. Que se debe apuntalar y fortalecer con aumentos del salario mínimo vital y móvil y el establecimiento de paritarias sin techo, dado que son los trabajadores lo que lo conforman y que deben producir bienes y servicios con alta integración local o al menos de fácil sustitución de su importación.

 

Déficit externo y deuda

En la situación que estamos no hay muchas opciones. Todas tienen como base y punto de partida la necesidad de disponer de las divisas necesarias para posibilitar que la economía argentina crezca y distribuya mejor el ingreso.

En ese camino y antes que nada, se debe realizar una amplia auditoría para saber cómo se arribó a la situación en que nos encontramos: quiénes contrajeron deuda en los últimos años, en qué se empleó, quiénes compraron divisas en el mercado de cambio local, etc.

Y se debe contar con un plan que permita revertir el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Para ello es imprescindible reestructurar la deuda externa; controlar la fuga de capitales; eliminar todas las trabas administrativas y facultades para liquidar las exportaciones (obligatoriedad en el ingreso y negociación en el mercado único y libre de cambios de la totalidad de las divisas de las exportaciones); limitar las importaciones a lo imprescindible, así como acordar con esos importadores que se financien en el exterior; se deben eliminar las facturas y limitar el uso del cheque en dólares a operaciones con el exterior, se debe cobrar un impuesto por la compra de dólares para atesoramiento; etc.

Esta tarea se ha realizado otras veces en el país, es cierto con otras relaciones de fuerzas internas y externas. Pero basta recordar al gobierno de Arturo Illia (12 de octubre de 1963 al 28 de junio de 1966), que llegó con el 25% de los votos y con la proscripción del peronismo, en cesación de pagos y con los militares y el Departamento de Estado “supervisándolo” (para decir una palabra suave). Sin embargo ejecutó una defensa acérrima del mercado interno, canceló los leoninos contratos petroleros, controló las inversiones y los precios de empresas extranjeras en las automotrices y en medicamentos y fijo el control de cambio. Su presidente del BCRA, Félix Elizalde, al hablar con los importadores les decía: “Se les autoriza a importar para tales y tales actividades, que en este momento no están suficientemente desarrolladas, y además tienen que traer las mercaderías con determinados plazos de financiación, que son los que otorgan países exportadores”. Se obligó a liquidar las exportaciones y se reprogramó la deuda externa. En esos dos años y medio la Argentina creció un 24,1% y la industria en 1965 alcanzó el récord histórico del 33,9% del PIB (porcentaje nunca alcanzado antes, ni después).

No recorrer ese camino implica la imposibilidad de hacer frente a los compromisos externos, con ello una persistente y permanente depreciación de nuestra moneda (tengamos como ejemplo las híper devaluaciones e híper inflaciones de los años 1989 y 1990) [6], con descenso sin piso del salario real y extranjerización de nuestras empresas por la venta de las mismas en dólares por la mitad o menos de lo que valen.

De no enfrentar el problema volveremos a la economía del 2001-2002 a pasos agigantados. El macrismo y los que piensan como el macrismo dicen no volvamos al pasado pero nos empujan a la economía de antes de Kirchner.

 

 

 

 

[1] Gasto total en activos fijos, tales como fábricas, maquinaria, equipos, construcción, e inventarios de materias primas, que servirá de base para la producción futura.
[2] La Elasticidad lo que hace es medir la capacidad de respuesta de un determinado bien o servicio a una modificación de precio o de ingreso. Así puede definirse la elasticidad de la demanda como un cociente de cambios porcentuales de la cantidad demandada y del precio Y en el caso del ingreso es directamente proporcional a mayores ingresos mayor demanda, por ejemplo, crece el país y con ello crecen sus importaciones
[3] Según el INDEC el desempleo fue del 10,1% de la PEA en el primer trimestre de 2019. De acuerdo con el INDEC, en los 31 distritos relevados por el INDEC hay 1,3 millones de personas desocupadas y otras 1,5 millones subocupadas, con lo cual casi 3 millones de personas tienen problemas de empleo, si se extiende a todo el país puede estimarse en cerca de 4 millones de personas
[4] Según el INDEC, el descenso del PIB fue del 5,8% en el primer trimestre 2019 contra igual período del año pasado por la menor producción fabril y la menor inversión.
[5] 6,5 % de crecimiento del PIB x 0,36= 2,34% y 2,34% de 16.800.000 personas es 393.120 puestos de trabajo por año
[6] El 6 de febrero de 1989 oficialmente el dólar valía 26,80 australes, paso los 100 australes en abril cuando asumió como ministro de  economía Juan Carlos Pugliese. Al asumir Menem la presidencia de la República el 9 de julio de 1989 lo llevó a 650 australes, en diciembre de ese año cerró a 1.950 australes. Un año más tarde, diciembre de 1990 valía 5.820 australes y el 1 de julio de 1991 la convertibilidad fue 10.000 australes un dólar.

 

 

 

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12 Comentarios
  1. Horacio Rovelli dice

    Muchas gracias por los comentarios y opiniones. No sabía lo de Indonesia, pero reafirma la existencia del colonialismo

  2. Luis Juan dice

    Estimado Horacio:
    Una digresión al propósito.
    Eric Toussaint y Damien Millet en el año 2005 escriben un artículo titulado: “Indonesia: historia de una quiebra orquestada por el FMI y el Banco Mundial”.
    Cuentan en dicho artículo una historia por demás interesante y que vale la pena leer. Cito algunos párrafos:
    “En esa reunión, Sukarno pronunció un discurso sobre los objetivos de la Conferencia, de la que presentamos algunos extractos:
    «El hecho de que los líderes de los pueblos asiáticos y africanos puedan reunirse en uno de sus propios países para debatir y deliberar sobre cuestiones comunes constituye un nuevo comienzo de la historia. (…) Nos dicen a menudo que el colonialismo ha muerto. No nos dejemos ilusionar, o incluso adormecer, por esta fórmula engañosa. Os aseguro que el colonialismo está bien vivo. ¿Cómo se puede afirmar lo contrario cuando amplias áreas de Asia y África no son libres? (…) El colonialismo moderno se presenta también bajo la forma del control económico, del control intelectual y del control físico, ejercidos por una comunidad extranjera dentro de la nación. Es un enemigo hábil y decidido que se presenta bajo muchas máscaras: No abandona su presa fácilmente. Dónde sea, cuándo sea y cualquiera que sea la forma bajo la cual aparezca, el colonialismo es un mal que se debe eliminar de la faz de la tierra». (Citado en «Les objectifs de la Conférence de Bandoeng», Le Monde Diplomatique, mayo de 1955.)”
    “…Estados Unidos decidió actuar por intermedio del FMI, y una delegación de éste visitó Indonesia en 1962 y propuso una ayuda financiera condicionada a una estrecha cooperación. En marzo de 1963, Estados Unidos ofreció un crédito de 17 millones de dólares, y dos meses más tarde el gobierno de Indonesia anunció una serie de medidas económicas (devaluación de la rupia, austeridad presupuestaria, suspensión de subsidios…), en consonancia con la política del FMI. Al mes siguiente se reunieron los miembros de la OCDE para llegar a un acuerdo de movilización de fondos. Estados Unidos se ofreció a contribuir, junto al FMI y el BM, con la mitad de los 400 millones previstos. En agosto, por iniciativa estadounidense, Indonesia firmó un acuerdo stand by, que le permitió recibir un préstamo de 50 millones de dólares.”
    “…Abandonó el FMI y el BM en agosto de 1965 y decidió conducir el país de manera independiente.”
    “…El 30 de septiembre de 1965, el general Mohamed Suharto, a la cabeza del ejército, lanzó una masiva represión contra los partidos de la izquuierda, escogiendo como blanco principal al PKI, al que acusaba de fomentar un golpe de estado comunista. Suharto logró tomar el poder y eliminó físicamente el PKI. Entre 500.000 y 1.000.000 de civiles fueron asesinados, simplemente por pertenecer o por simpatizar con el PKI. Progresivamente fue dejando de lado a Sukarno, hasta que finalmente, en marzo de 1966, logró que éste le transfiriera oficialmente sus poderes. Seis días después del traspaso, el gobierno de Estados Unidos anunció que abría una línea de crédito para Indonesia, por valor de 8,2 millones de dólares, para la compra de arroz estadounidense. El 13 de abril de 1966 Indonesia regresó al Banco Mundial. El mismo año, el presidente Lyndon B. Johnson se desplazó para visitar sus tropas en Vietnam, e insistió en uno de sus discursos sobre el modelo indonesio.”
    “Suharto alineó su política con la estadounidense. Pero a pesar de la obvia convergencia, Estados Unidos no quiso conceder directamente nuevos créditos al régimen y decidió, como ya había hecho en 1963, en otras circunstancias, confiar la gestión de sus intereses al FMI…En primer lugar, concedieron una ayuda de 174 millones de dólares para superar la crisis indonesia. Después procedieron a una reestructuración de la deuda, pues al final del año1966 debía reembolsar 534 millones de dólares a título de servicio de la deuda (principal, intereses y atrasos), lo que representaba el 69 % de los beneficios estimados de la exportación. Sin un nuevo calendario de pagos, el servicio de la deuda consumiría la ayuda exterior. En diciembre de 1966, siguiendo las consignas del Club de París, las naciones occidentales acreedoras aceptaron una moratoria hasta 1971, sobre el reembolso del principal y de los intereses a largo término de la deuda contraída antes de 1966. Sin la ayuda del FMI y sin la presión de Estados Unidos sobre los miembros del Club de París, esta reorganización no habría tenido lugar.”
    “…El Banco Mundial construyó y mantuvo la visión del milagro indonesio, aunque era plenamente consciente de las prácticas fraudulentas del régimen de Suharto. A pesar de todo, y con el fin de satisfacer intereses de naturaleza política y geoestratégica, no se redujeron los créditos, que incluso fueron en constante aumento.”
    “¿Disuadieron estas matanzas al Banco Mundial de otorgar préstamos a un país cuyo gobierno reprimía abiertamente con extrema dureza cualquier movimiento de oposición? ¿Negociaba el Banco Mundial sus créditos exigiendo el respeto de los derechos humanos en Indonesia? De ninguna manera, porque los préstamos acordados por el Banco Mundial al gobierno indonesio aumentaron durante este período.”
    “…Bajo Suharto se asistió también a la explotación extranjera desenfrenada de los recursos de las islas exteriores, en beneficio del gobierno central y de las firmas explotantes, pero con gran perjuicio de las poblaciones locales, cuyo hábitat y cuyos medios de subsistencia fueron en gran parte destruidos para siempre. Esta explotación intensiva de los recursos naturales y el establecimiento en las islas exteriores de espacios agrícolas donde antes había bosques recibió el nombre de «desarrollo regional». Las tierras de las islas periféricas se consideraron «vacías» porque los nativos que allí vivían, desde tiempos inmemoriales, carecían de certificados de propiedad. Se declararon entonces tierras «al servicio del Estado» y se confiscaron a la fuerza, en la mayoría de los casos sin ninguna compensación.”
    “…Con respecto a la implicación de las empresas extranjeras, hay que mencionar la actividad de la compañía minera estadounidense Freeport McMoran, que, desde 1967, está instalada en el inmenso emplazamiento de Garsberg y es una de las principales fuentes de ingresos fiscales del gobierno. La mina explota el mayor yacimiento aurífero del mundo, así como otros de cobre, y sólo emplea como personal a ciudadanos occidentales o inmigrantes javaneses, siendo mínimo el porcentaje reservado a los nativos, relegados a las tareas más peligrosas. Por lo demás, para poder ocupar todo el espacio que considera necesario para sus actividades de explotación del suelo y de las laderas de las montañas, la compañía emprendió desde el principio la expulsión -con ayuda del ejército- del grupo papú amungme, que vivía en el lugar desde tiempos remotos, sin ninguna compensación ya que los indígenas no eran propietarios de la tierra que les robaban, no estaba registrada a su nombre.”
    “La extracción se realiza a un ritmo más que sostenido, estando la mina en actividad las 24 horas del día y los 365 días del año. Los profundos daños causados al medio físico parecen irreparables, a juzgar por la cantidad diaria de residuos altamente tóxicos vertidos en los ríos y en los campos, condenando a estos últimos a la esterilidad. Los beneficios obtenidos por Freeport se elevaban en los años 80 a más de 125 millones de dólares anuales, pero la población local jamás recibió ni una mínima parte de esta ganancia…”
    “…Notemos también que el Banco Mundial participó de forma manifiesta en las misiones de reclutamiento de vagabundos y presos políticos para enviarlos a los sitios de transmigración más alejados y menos solicitados. Sostuvo, por otra parte, al gobierno en sus actos de expropiación de tierras de los indígenas, aunque no lo haya reconocido oficialmente.”
    “…Los préstamos del Banco Mundial para el programa Transmigración se ajustan exactamente a la constitución de una deuda odiosa: fueron contraídos por un régimen despótico que pudo emplearlos para fines represivos; no se usaron para servir al bienestar de la población. En consecuencia: esta deuda es nula y sin valor; debe ser cancelada. Pero sería insuficiente quedarse en esto. Como se ha visto, el proyecto de transmigración que el Banco Mundial apoyó significó el desplazamiento forzoso de ciertas poblaciones. El Banco no puede afirmar simplemente que no lo sabía. También ha sido cómplice de la violación de los derechos de los pueblos indígenas que habitaban las zonas colonizadas por dicho proyecto. Estos actos tan graves no pueden quedar impunes.”
    “La crisis del Sureste Asiático de 1997 azotó con dureza a Indonesia y sorprendió por su violencia. En menos de un año el capital extranjero abandonó el país, la rupia se desplomó y se desarrolló un desempleo masivo. Un informe del HCCI (Alto Consejo de la Cooperación Internacional) señala que «según los datos del gobierno, a finales de 1998 el 50 % de la población vivía bajo el umbral de pobreza, estimado en Indonesia en 0,55 dólares al día en las ciudades y de 0,40 dólares en el resto del país».”
    “Hay que buscar las causas, por un lado, en la economía indonesia, basada en una corrupción endémica, en la colusión del gobierno con los bancos y los consorcios privados, y en la afluencia masiva de capital extranjero, que permitió el equilibrio de la balanza de pagos. Y por otro lado, en las políticas del FMI que, por la apertura sin control del capital extranjero, contribuyeron a la desenfrenada especulación inmobiliaria y bursátil.”
    “El FMI impuso medidas de «choque» para resolver la crisis de 1997. Una vez más falló, prolongando y agravando la crisis. La mayor parte del presupuesto del Estado se dedicó al reembolso de la deuda. En 1999 y en el 2000, el 50 % y el 40 %, respectivamente, se afectaron al servicio de la deuda. En el 2004, la cuota estaba próxima al 28 % y esta situación amenaza perdurar.”
    “Stiglitz es muy claro al respecto: «La política económica debe ayudar a reducir al mínimo la gravedad y la duración de las crisis económicas. Desafortunadamente, esto no fue ni la intención ni el resultado de las prescripciones del FMI.»…”
    “El FMI, al imponerle condiciones draconianas para acudir en su ayuda, lo instó a aplicar medidas económicas muy impopulares. Estas medidas afianzaron el amplio movimiento de oposición, que finalmente logró que el dictador abandonase el poder. Seguramente, en Washington se pensó que Suharto ya había servido suficientemente los intereses de Estados Unidos. La guerra fría había concluido hacía ya 10 años, era el momento de pasar la página.”
    “…Señalemos que en el 2002, la mitad de los reembolsos efectuados por Indonesia fueron al FMI y al Banco Mundial:”
    “En resumen, el pueblo indonesio se vio despojado, con el golpe de Estado militar de 1965, de la posibilidad de determinar por sí mismo su futuro. Indonesia había comenzado con la conferencia de Bandung de 1955 a afirmarse en el escenario internacional. La amenaza de ver a uno de los países más poblados del planeta desempeñar un papel clave en la instauración de un nuevo orden mundial fue lo que llevó a Estados Unidos y a las instituciones de Bretton Woods a apoyar activamente la dictadura de Suharto.”
    “Las decisiones de estas instituciones fueron determinadas por factores políticos y geoestratégicos. Su apoyo financiero permitió a Suharto poner en práctica políticas que violaban los derechos humanos. El dictador servía los intereses de las grandes potencias occidentales en la región y permitió a las sociedades transnacionales de los países industrializados expoliar sin frenos los recursos naturales del país. El Banco Mundial y el FMI fueron cómplices activos de estas políticas. La clase dominante local apoyó a Suharto y no intentó colaborar en el desarrollo del país. Prefirió hacerse cómplice de la depredación de los recursos naturales del país por las transnacionales.”
    “A partir de la crisis de 1997, las medidas impuestas por el FMI agravaron la situación económica y provocaron un fuerte aumento de la deuda pública interna y externa. El balance histórico de la intervención del FMI y del Banco Mundial en Indonesia es un desastre. En consecuencia, la deuda que el país tiene con estas instituciones debe ser anulada en su totalidad. Más aún, el Banco Mundial y el FMI tendrían que rendir cuentas ante la justicia de su complicidad con el régimen de Suharto y por su participación en proyectos como el de la transmigración, que constituyen en muchos aspectos crímenes contra la humanidad.”
    “Las deudas bilaterales fueron contraídas con países que apoyaron directamente la dictadura de Suharto, y por ello también deben ser anuladas, así como las sumas adeudadas a empresas privadas extranjeras que participaron en la corrupción del régimen indonesio, en el pillaje de sus recursos naturales y en la explotación de sus trabajadores.”
    “Después del drama provocado por el tsunami, el Banco Mundial y los gobiernos de los países acreedores afirmaron que darían pruebas de generosidad. La realidad es muy diferente: la ayuda, muy mediatizada al comienzo, fue proporcionada de manera caótica y efímera. Sobre todo, mientras fingían ofrecer medios financieros para la reconstrucción, los acreedores agrupados en el Club de París (que son los mismos que controlan el Banco Mundial y el FMI) decidieron cobrar intereses de retraso sobre la parte del servicio de la deuda que no se pague en el 2005. La moratoria acordada por el Club de París no es más que un amago de generosidad, puesto que los Estados que lo acepten harán pagar a la población hasta el último céntimo. ¿Es ésta la continuación que reservan a los estragos del tsunami? Lo vemos ya en las medidas adoptadas recientemente: el gobierno indonesio, presionado por los acreedores, impuso un fuerte aumento (29 %) del precio del combustible el 1º de marzo del 2005, lo que provocó el descontento popular. Los ingresos fiscales resultantes de este aumento se destinarán principalmente a cubrir el déficit presupuestario y a reembolsar la deuda. Los movimientos sociales tendrán que permanecer atentos para presionar con todo su peso a las autoridades políticas y financieras para obligarlas a tomar en cuenta de una vez las condiciones de vida de los más desvalidos.”
    Fuente: http://www.cadtm.org/Indonesia-historia-de-una-quiebra

  3. Héctor Thompson dice

    Podemos usar un dinero complementario para subsidiar la electricidad de las PYMES, a los beneficiarios de la AUH y de los jubilados. Un dinero tecnológicamente superior a cualquiera de los «fiat» que son una estafa a la población mundial. Dinero de valor fijo expresado en KWH , poco útil para la usura y adecuado para la producción y el ahorro
    https://perio.unlp.edu.ar/sitios/observatoriodetecnologias/dinero-de-nueva-generacion/

  4. Lujan dice

    La revista del mundo de los negocios y las finanzas» , Forbes, a mediados de 2018, publicó su famoso ranking de personas ricas y allí difundió el listado de personas o famiglias más afortunadas de Argentina de las cuales 37 son empresarios ligados al primer mandatario y sumaban aprox. U$60 mil millones…Las razones que sostienen vínculos directos de los ricos empresarios con MM son diversas. Entre ellas se destacan, integrar el gobierno , compartir compañías con funcionarios del Ejecutivo, haber financiado a Cambiemos, un fuerte beneficio de decisiones de la administración macrista o pronunciamientos contundentes en favor del oficialismo. Sin ellos no se puede…pero así tampoco. La consigna de aquí en más es regular para el beneficio del pueblo laburante en el reparto de la torta para bajar tremenda desigualdad social. Una Argentina con crecimiento interno primero… De lograrlo con medidas adecuadas se puede y estos «grandes» no se van a ir del país, no. A sentarse en simultáneo con el fondo y recuperar la soberanía. De eso se trata gobernar. Vivir con lo nuestro en lo básico.

  5. Horacio Rovelli dice

    Que vamos a vender y a quienes, el delirio es no reconocer que si no formas parte de la cadena de valor no vendes ni un clavo. Se debe realizar acuerdos con los países de la región, con China y comprarle a aquellos que nos compran y paralelamente fortalecer el mercado interno. Los que nos vende «globos de colores» ya los tuvimos y vendemos menos afuera que antes y sobe todo menos productos industriales
    AÑO 2011 2012 2013 2016 2017 2018
    Total 82.981 79.982 75.963 57.909 58.621 61.559
    MOI 28.790 27.181 25.634 16.805 18.768 20.492

    1. Alcides Acevedo dice

      Efectivamente, hay que comprarle a los que nos venden, para eso están los tratados de libre comercio ¿acuerdos con China? ¿qué les vamos a vender? ¿qué les vamos a comprar? adivinen… en cuanto al cuadrito de las «MOI» y las exportaciones es categórico, pasamos de 83 mil millones en 2011 a 55 mil (no casi 58 mil como se puso acá) una caída estrepitosa que explica nuestro problemas de balanza de pagos, a propósito las MOI incluyen sobre todo la venta de automotores a Brasil (con el 85% de componentes importados y utilidades en dólares a ser remitidas al extranjero por las terminales) hasta la producción de oro sin procesar se contabilizaban como exportaciones industriales… un caradurismo total.

      1. Carlos E. Scirica dice

        Hay que evitar confundir los grandes números con situaciones particulares. Por supuesto que a China no vamos a venderles centenares de miles de millones anuales. Pero un pequeño porcentaje de esos valores pueden ser números relevantes para la Argentina. A modo de ejemplo, no es lo mismo vender el grano de Soja sin procesar, que vender sus subproductos en forma de harina y aceite (el valor es significativamente mayor). Y no es lo mismo vender aceite de soja que biodiesel (nuevo aumento en valor agregado y por lo tanto en divisas). Y si vendemos glicerina, que se puede obtener como subproducto de la elaboración de biodiesel, nuevamente incrementamos el valor agregado. Podría continuar con muchísimos más ejemplos y no sólo de origen agropecuario, sinó también de origen industrial. Pero para muestras basta un botón

  6. Fur Li dice

    Interesante e imprescindible saber que hacer el dia 1. Desconocía lo de Illia, salvo su condición de presidente por ausencias obligadas, el gran tema de los medicamentos y su indiscutida honestidad personal aunque nó política (el 25% y el resto fuera de la cancha), pero su accionar económico me parece más que interesante. Desconozco en profundidad académica sobre esto -no es mi formación- pero aún sabiendo que la cosa pasa por ahí, me pregunto como sería posible intentar algo así, con la actual correlación de fuerzas, nacional e internacional? En fín, creo que es el gran tema a encarar, sinó seremos boleta, más a mediano que a largo plazo!

  7. Alcides Acevedo dice

    Mamita, qué delirio, el problema es que no entienden, estamos en el año 2019 y no existe forma razonable de «sustituir» a nivel local el muy amplio abanico de productos de consumo, hablamos de celulares, computadores o la mayoría de los componentes con los que se ensambla un automóvil, Argentina debería plantearse una estrategia exportadora, y si quiere desarrollo «industrial» una estrategia de producción industrial competitiva como ha sido el caso de TODOS los países de industrialización tardía, nada de productos caros, de baja calidad y obsoletos como plantea el autor de la nota.

  8. Martin dice

    GRACIAS HORACIO ROVELLI, ESPERO TU ANALISIS TODOS LOS DOMINGOS!

  9. Osvaldo dice

    Impecable análisis Horacio. El hilo de la problemática está descripto en forma muy esclarecedora y sencilla para el entendimiento del público en general.

  10. carlos dice

    Excelente nota. Bien fundamentada y argumentada.

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