El motor del empleo

El Presidente visitó una autopartista en Baradero por una inversión de 9,5 millones de dólares

 

La conversación duró apenas un minuto y medio. Alberto Fernández había llegado a la planta de la autopartista metalúrgica Maro junto al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el diputado Máximo Kirchner y el secretario de Industria, Ariel Schale. Se iba a presentar una inversión conjunta entre la pyme ubicada en Baradero y Volkswagen por 9,5 millones de dólares para la construcción de una nave de 1550 metros cuadrados para el desarrollo de tres líneas de producción. Antes de los discursos, la recorrida obligada.

Martín Gadaleta tiene 35 años y desde sus 20 forma parte de la empresa. Primero como pasante mientras estudiaba ingeniería en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Luego atravesó las áreas de calidad, ingeniería y producción hasta llegar a la dirección comercial.

“Tenemos un laboratorio de investigación para controlar productos. Junto al INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) estamos trabajando para crear nuevos conocimientos sobre los materiales que nos van a demandar en el futuro. Trajimos nueva materia prima de Japón. Queremos que el día de mañana, cuando nos pidan materiales más resistentes, podamos hacerlos acá sin necesidad de importarlos”, explicó.

Fue una conversión de 90 segundos donde Fernández escuchó de primera mano lo virtuoso del trabajo conjunto entre el Estado y una pequeña y mediana empresa que cuenta con 300 empleados y que incorporará 50 más luego de la inversión anunciada en conjunto con la multinacional.

“No es sólo responsabilidad de los gobiernos generar desarrollos locales en conjunto con las instituciones y la educación pública. Los empresarios o los que podemos aportar a la toma de decisiones debemos contribuir a los cambios de paradigma”, agregó Gadaleta, que viaja todos los días desde San Martín a Baradero: 140 kilómetros. En su época de estudiante salía de San Martín a Baradero, y de ahí hacia Almagro, donde está la sede porteña de la UTN, y nuevamente a San Martín.

Además de la recorrida por las instalaciones y el breve diálogo con el Presidente, también ofreció un pequeño discurso donde presentó los distintos productos de la fábrica. Máximo Kirchner lo escuchó con atención y en el viaje de vuelta con toda la comitiva intercambiaron opiniones sobre la importancia de revalorizar los entramados productivos, sobre todo en el sector metalúrgico. Es lo que viene haciendo el Gobierno en los últimos meses.

 

Crear nuevos puestos

“Nuestra preocupación es que los autos que se hacen en Argentina cada vez tengan más componentes que se fabriquen en nuestro país. Me pone muy contento que estén de pie, con fuerza y generando empleo”, sostuvo Fernández al momento de su discurso.

El último informe del Indec arrojó que la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en un promedio del 63% en noviembre pasado, 3 puntos más que un año atrás. El sector automotriz se ubicó por debajo de la media (46,9%) pero por encima del 38,7% de ocupación registrado en noviembre de 2019.

Si bien la producción automotriz cerró el 2020 con una caída interanual del 18,3%, los datos de diciembre último arrojaron un aumento de la producción del 107% en comparación al mismo mes de 2019. Un dato que habla de lo derrumbado que dejó al sector la (no)política industrial de Cambiemos.

Según un informe elaborado por el Ministerio de Desarrollo Productivo, a cargo de Matías Kulfas, el sector genera 125.000 empleos de calidad, entre terminales y proveedores y representa el 6,6% del Producto Bruto Interno industrial. Las exportaciones anuales promedian los 4.300 millones de dólares.

“Mientras las exportaciones cayeron un 38,5%, los patentamientos de origen nacional escalaron del 29 al 34% de participación en el mercado local”, explicaron. El consumo interno de producto nacional amortiguó la caída generada en el frente externo.

El año pasado se otorgaron bonos de crédito fiscal por la compra de autopartes nacionales por 4.196 millones y bonos de crédito fiscal para la adquisición de herramentales nacionales por 85 millones de pesos. El promedio de la integración de componentes nacionales es del 35%. Una balanza que hay que mejorar en función del ingreso y egreso de divisas.

En Brasil se fabrican muchas autopartes que luego se importan para su integración en el país. El cierre de las plantas de Ford podría ser una oportunidad para profundizar esa sustitución de importaciones, sostuvo Ricardo Pignanelli, secretario general de Smata.

«La Argentina y Brasil son socios comerciales, entonces el impacto se va a sentir. Pero creo que si somos inteligentes podemos salir fortalecidos y crear nuevos puestos de empleo con el plan de nacionalización de autopartes», agregó el gremialista en un reportaje con El Destape Radio. También auguró que podrían llegar a producirse en el país 450.000 unidades.

 

ATP

La rápida reacción del Estado nacional ante la pandemia y los efectos negativos como consecuencia de las medidas de aislamiento le permitió a más de 306.000 empresas del país sostener puestos de trabajo a través de los ATP (Asistencia al Trabajo y la Producción). La autopartista Maro fue una de ellas.

Según el Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo, el total de empresas que recibieron al menos un ATP representaron el 55% del total de empleadores del país. En el análisis por región, el 57% de los dueños de empresas de la provincia de Buenos Aires recibieron al menos una asistencia vía esta herramienta. Aproximadamente el 27% de los beneficios se dirigió al sector industrial.

«Fue un punto de quiebre, porque no sabíamos si la empresa podría continuar o no, y esa ayuda nos salvó la vida», contó Walter Rodríguez, presidente de la pyme que fabrica un total de 143 piezas para vehículos de Volkswagen, Toyota, Honda y Daimler.

 

Contracíclicos

Martín Gadaleta tiene una hermana mayor, Mariana, doctora en biología; y un hermano menor, Federico, visitador médico. Su madre, Cecilia, estudió administración de empresas y su padre, Francisco, es un cirujano jubilado que siempre trabajó en el Hospital Eva Perón.

No son una familia de raigambre peronista ni mucho menos. Pero siempre hablaron de política y del desarrollo productivo. Su abuelo, también de nombre Francisco, nació en 1905 en Italia y como muchos socialistas se exilió en el país en la década del ‘40.

“Terminé el secundario en 2001, todo era medio desesperanza. Me metí en ingeniería pensando en que podría tener una buena salida laboral y de casualidad mi papá lo atendió a Walter (el dueño de Maro), le contó que tenía un hijo en la universidad y automáticamente empecé como pasante”, recuerda.

Este joven nació en José León Suárez y aún sigue viviendo en San Martín, otrora potencia industrial de la provincia de Buenos Aires. En 2005, cuando entró a la autopartista, eran 20 trabadores. El año pasaron incorporaron 40 obreros para llegar a los 312 y en el transcurso del año se incorporarán otros 50.

“Soy hijo de la educación pública, me formé ahí. Es clave que tanto desde las casas de estudio como desde los organismos tecnológicos se escuche a las pymes, eso fue lo que le pude transmitir al Presidente. Y como empresarios, es clave que trabajemos pensando en el futuro. Tenemos que ser contracíclicos”, reflexionó.

 

 

 

 

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