El renegado Tucker Carlson

De militante del MAGA a crítico de Trump

 

Tucker Carlson se ha convertido en la figura mediática más popular y controvertida de los Estados Unidos. Estrechamente vinculado al movimiento MAGA, apoyó al Presidente Donald Trump cuando era comentarista político de la cadena conservadora Fox News. Fue despedido de allí en el año 2023 por sus comentarios sobre el asalto al Capitolio, por lo que lanzó su propia cadena, un podcast que se llama “The Tucker Carlson Show", disponible en las principales plataformas como Spotify y YouTube. Apoyó la reelección de Trump desde su podcast, participando en mítines de campaña y asistiendo en primera fila a su investidura. Sin embargo, desde que Trump lanzó las guerras contra Irán, se ha convertido en un crítico implacable del Presidente y de su estrecha alianza con Israel. Acusa a Trump de haberse convertido en un “rehén” de Netanyahu y al gobierno israelí de atacar Líbano para impedir un acuerdo de Trump con Irán. Debido a su denuncia del genocidio palestino, sus críticos lo han acusado de antisemitismo, utilizando como argumento el hecho de haber concedido una entrevista a un joven influencer norteamericano, llamado Nick Fuentes, de opiniones un tanto bizarras. 

Recientemente The New York Times publicó una extensa entrevista a Carlson realizada por la periodista Lulu García-Navarro, bajo el título “Qué cree realmente Tucker Carlson”. De modo que las personas que rehúyan el uso frívolo de las etiquetas y estén interesadas en conocer el pensamiento político de Carlson, tienen aquí una excelente oportunidad de contar con un testimonio directo de sus opiniones.

Dado que es un extenso texto en inglés, ofrecemos a continuación una breve síntesis sobre los temas más relevantes. La periodista le pregunta quién cree que tiene de rehén a Trump y Carlson responde: “Benjamin Netanyahu y sus muchos defensores en Estados Unidos. Y lo sabemos no solo porque Trump inició la guerra el 28 de febrero, sino porque no ha podido salir de ella”.  A continuación critica a Israel porque “no puedes usar la guerra con Irán como pretexto para robar más territorio de un país soberano que no es el tuyo. Se suponía que estaban luchando contra Irán, la gran amenaza existencial. Y ahora están aprovechando la oportunidad para tomar la costa del Líbano, el río Litani, y bombardear el centro de Beirut”.  Añade que el objetivo de Israel es acabar con cualquier posibilidad de una solución negociada, mantener la guerra en marcha hasta que Irán quedara destruido y sumido en el caos. “No estoy atacando a Israel con esto. Simplemente que sus objetivos son diferentes a los nuestros; somos dos países diferentes”.

 

 

La relación de Estados Unidos con Israel

En lo que se refiere a la relación entre Estados Unidos e Israel, la posición de Tucker Carlson, que es ampliamente compartida por el 60% de los norteamericanos, se expresa en los siguientes términos: “Muchos Presidentes estadounidenses han antepuesto los intereses de Israel a los nuestros. Diría que la guerra de Irak fue un ejemplo muy claro. Es decir, la oficina del vicepresidente Dick Cheney estaba completamente controlada —y yo conocía a casi todos sus miembros— por personas que anteponían los intereses de Israel a los de Estados Unidos. Así que creo que la guerra de Irak fue, en gran medida, producto de eso, y creo que Trump sentía exactamente lo mismo, porque hablé mucho con él al respecto”. En relación con el cambio de opinión de Trump después de su conocida crítica a las “guerras eternas”, Carlson responde: “¿Qué cambió en Trump? ¿Qué cambió después de años de decirnos que nuestros líderes eran débiles, que actuaban en contra de nuestros intereses, que estaban comprados por potencias extranjeras y por donantes nacionales? Ese era el argumento de Trump. Ese era su discurso. Por eso fue elegido. ¿Cambiar de opinión sobre algo tan importante en cuestión de meses? Eso merece un análisis. Eso es todo lo que digo”.

 

 

Sobre el antisemitismo

A la pregunta de la entrevistadora sobre las razones por las que es tachado de antisemita, Carlson responde: “Creo que hay dos razones. No soy antisemita y creo que eso es obvio. Lo he expresado muchas veces y lo repetiré: tengo objeciones, tanto por convicción como por motivos religiosos, al antisemitismo o a cualquier odio o discriminación basada en el linaje. Va en contra de la teología cristiana, va en contra de mi ética personal y me opongo a ello sin importar quién lo sufra, ya sean blancos, negros o judíos. Nadie puede ser castigado por su linaje, punto. No creo en el castigo colectivo, a diferencia del gobierno israelí. Así que esa es la razón principal: me opongo al antisemitismo, y eso es una amenaza porque no abordo esto como alguien que quiera dañar a los judíos. Simplemente no quiero que Estados Unidos se vea implicado en los crímenes de otras naciones, y no me dejo intimidar”. Más adelante señala que la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés), adoptada por muchos gobiernos, se basa en once descripciones de comportamientos de las que dos tercios son simples críticas políticas a las acciones del Estado de Israel. “No me corresponde redactar estas normas, ni tampoco tengo por qué acatarlas. Rechazo de plano la idea de que criticar a un gobierno laico sea equivalente a criticar a todo un grupo étnico, muchos de cuyos miembros no apoyan a ese gobierno laico, muchos lo rechazan, y a muchos de ellos los conozco personalmente. Así que no me van a convencer de la mentira de que criticar a Netanyahu es odiar a todos los judíos, porque no lo es. Y no me importa cuántas veces me lo repitan”.

En relación con el reportaje a Nick Fuentes, Carlson se defiende con estos argumentos: “Nick Fuentes dijo algo inapropiado con lo que no estuve de acuerdo. Se burló de cosas de las que yo jamás me burlaría. Es un nacionalista blanco que ha negado el Holocausto. De acuerdo, pero ¿es eso peor que matar niños? Saben, estuve en Alemania hace poco. Y fue un recordatorio muy claro de que el Holocausto no empezó con el gaseamiento de judíos. Empezó con la deshumanización de los judíos. Fue el lenguaje que se utilizó. No podría estar más de acuerdo, y por eso, cuando un senador estadounidense, un miembro del Congreso, un embajador estadounidense minimizan las muertes de civiles en Gaza como si no importaran, ese es el lenguaje del genocidio, que desemboca —y esta es la lección del Holocausto— en el genocidio mismo. Y así ha sido. Así que la lección que me llevo al ver todo esto es que esto puede ocurrir en países civilizados. En todos los seres humanos existe la capacidad de ignorar el mal que tenemos delante”.

Sobre el sistema económico estadounidense opina: “A menudo me dicen que es capitalismo de libre mercado (pero) no se parece en nada a lo que yo creía que era el capitalismo de libre mercado. No estoy seguro de que el nombre sea importante, salvo como una forma de engañar y coaccionar a la gente para que guarde silencio al respecto. Pero cualquier sistema económico en el que la inmensa mayoría de las ganancias vaya a parar a un número cada vez menor de personas o a una proporción cada vez menor de personas es un sistema condenado al fracaso porque incita a la gente a la revolución”.  

 

 

Otras entrevistas

Debido a sus severas críticas a la derecha belicista norteamericana, tradicionalmente aliada a Israel, Carlson se ha convertido en una figura odiada por ese mundo. Pero esta circunstancia lo ha hecho también enormemente popular. Sus reportajes alcanzan enorme difusión, como la entrevista en la que deja en ridículo al embajador de Estados Unidos en Israel, el sionista evangélico Mike Huckabee. El diplomático defiende en el reportaje la absurda afirmación de que Dios le dio a Israel “toda la tierra que va desde el Nilo hasta el Éufrates”, lo que incluye, además de Palestina, a Líbano, Jordania, Siria, Irak y parte de Egipto. 

 

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Otro reportaje sobrecogedor, de enorme valor testimonial, es la entrevista realizada por Carlson al cirujano británico Nick Maynard. Se trata de un médico consultor en el Hospital Universitario de Oxford en el Reino Unido, quien acudió en diversas ocasiones a Gaza entre los años 2010 y 2025, prestando servicios solidarios en varios hospitales de la Franja, entre ellos el Hospital Al-Aqsa. Por su labor solidaria ha recibido la Medalla Humanitaria del Rey Carlos III. Tras regresar de Gaza en enero de 2024, informó a los medios de comunicación sobre la crítica situación humanitaria y el colapso del sistema sanitario como consecuencia de una acción deliberada de Israel para privar a los palestinos de la asistencia sanitaria. En estos días se registra un patrón similar en Líbano. Según la Organización Mundial de la Salud, en solo tres meses de combates se han verificado 190 ataques contra el sector sanitario, que han causado la muerte de 128 trabajadores sanitarios y han herido a otros 332.

 

 

Maynard informa que los 36 hospitales que había en Gaza han sido destruidos y que 2.000 trabajadores de la sanidad han caído abatidos por las bombas lanzadas por Israel. Afirma que se trata de una acción deliberada, porque ningún conflicto bélico arroja como resultado la destrucción completa de la infraestructura sanitaria. Relata que ha tenido que operar a niños sin anestesia debido al bloqueo israelí al ingreso de material sanitario. Cuenta cómo un niño de 12 años falleció en su mesa de operaciones por la pérdida de sangre sin tener posibilidades de reponer esa pérdida. Relata que en otra ocasión un compañero cirujano estaba operando a un niño cuando un dron israelí entró en la sala de cirugía y disparó sobre el médico, hiriéndolo gravemente. En otras ocasiones relata la entrada de perros en los hospitales, portando en sus lomos visores operados por control remoto y armas, para disparar sobre pacientes y trabajadores sanitarios. 

Sobre los problemas de desnutrición en mujeres y niños, los pudo apreciar el doctor Maynard en el Hospital Al-Aqsa, en donde los pediatras atendían dos o tres casos semanales de infantes con edemas por desnutrición, que es la forma más grave de desnutrición por deficiencia de proteínas. A esto se sumaban todos los pacientes que sufrían complicaciones infecciosas graves derivadas de sus lesiones durante la cirugía debido a las condiciones sanitarias, el hacinamiento, la falta de antibióticos y la falta de procedimientos estériles. Todas estas personas que han muerto por padecimientos hospitalarios no están computadas en las estadísticas. De modo que el doctor Maynard considera razonable la cifra recogida en la revista científica The Lancet, que añade 8.500 muertes indirectas a las 76.000 reconocidas oficialmente.

 

 

Los niños abatidos

El relato sobre los niños abatidos en los escasos puestos de entrega de la ayuda humanitaria es estremecedor. Cuando esporádicamente llegaban heridos o muertos al hospital, pudo comprobar un dato que le llamó la atención. Un día los niños heridos venían con balas alojadas en la cabeza; otro día las balas estaban alojadas en el torso; y otro día los heridos habían sido baleados en los testículos. En opinión de Maynard, esta extraña coincidencia evidenciaba que los francotiradores se regodeaban practicando el tiro al blanco sobre una zona corporal elegida en cada ocasión. Relata el caso de una niña con quemaduras graves, tan graves que se le veían los huesos de la cara, por lo que no había ninguna posibilidad de que sobreviviera a esas quemaduras: “Sabíamos que iba a morir, pero no había morfina disponible en la sala de urgencias ese día. No había forma de aliviar su dolor”.

En relación con el uso de la tortura por el ejército israelí, el doctor Maynard ha recogido numerosos testimonios de personal sanitario detenido que había permanecido en prisiones israelíes durante varios meses en condiciones infrahumanas, esposados, con los ojos vendados y sometidos a golpes y descargas eléctricas en los genitales. Señala el caso del doctor Mohamed Abu Salmiya, director del Hospital Al-Shifa de Gaza, que fue detenido por las fuerzas israelíes el 23 de noviembre de 2023 mientras participaba en una misión de evacuación de pacientes de la ONU, bajo la acusación de que el hospital funcionaba supuestamente como un centro de mando de Hamás. Tras permanecer bajo custodia militar durante siete meses sin cargos formales, fue liberado el 1 de julio de 2024 junto a otros 50 prisioneros palestinos debido a la falta de espacio en los centros de detención israelíes. Tras recuperar su libertad, denunció haber sufrido graves maltratos y torturas diarias.

Los testimonios ofrecidos por el doctor Maynard de las atrocidades cometidas por el ejército israelí en Gaza son muestras inequívocas de los comportamientos de extrema crueldad que pueden adoptar algunos seres humanos. Por otro lado, el médico que pone en riesgo su vida y acude a lugares de inmenso peligro para ofrecer su ayuda solidaria a los heridos de guerra, ofrece muestras de una conducta humanitaria diametralmente opuesta a la anterior. Afortunadamente, gracias a estos testimonios de solidaridad, brindados por seres extraordinarios como el doctor Nick Maynard, Martin Luther King o Nelson Mandela, podemos seguir acunando la ilusión de que otro mundo es posible.

 

 

 

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