GUIÑO A LA DERECHA

 

Maurizio Macrì terminó la redacción de dos libros, escritos por Hernán Iglesias Illa y Pablo Avelluto. Uno intenta responder a la pregunta sobre un hipotético segundo turno de la Coalición Cambiante en el gobierno, sea quien sea su portaestandarte electoral: ¿Para qué? El otro narra la compleja relación que mantuvo con su padre. Hace unos días, colaboradores del ex Presidente y de la editorial debatían si dejar o suprimir un diálogo ocurrido el 10 de diciembre de 2015. Es conocida la secuencia fotográfica. El padre se acerca al hijo, que luce por primera vez la banda presidencial y le palmea afectuosamente la mejilla. Ambos se abrazan.

 

 

El nuevo jefe de Estado susurra al oído del Babbo:

Te cagué.

Macrì nunca ocultó su conflictivo vínculo con el creador del grupo SOCMA y las horas de psicoanálisis que le insumió. Y su biógrafa narró las humillaciones que Franco infligía al Pibe:

 

 

 

 

 

Está acordado

La anécdota revela la calaña del ex Presidente y su familia. Tanto como otro episodio, que Macrì no consignó en el borrador de su catarsis literaria. En agosto de 2018, Angelo Calcaterra, el primogénito de la única hermana de Franco, María Pía Macrì, recibió un llamado del fiscal Carlos Stornelli. Para no ser detenido en la causa de los Cuadernos Fénix, el arquitecto Calcaterra debía arrepentirse de haber pagado coimas y declarar que lo había hecho por decisión de Franco, le comunicó el ex jefe de seguridad de Boca Juniors.

Yo no voy a entregar a mi tío— opuso Angelo.

—Pero mirá que está acordado— insistió el inquisidor.

Como Calcaterra se mantuvo en su negativa, quien cumplió la misión fue Gianfranco Macrì, quien dejó abierta la posibilidad de que su padre hubiera pagado sobornos. “Habría que preguntarle a él”, dijo. Sabía que eso no era posible porque la estrategia de los dos hermanos mayores se completaba con la afirmación de que Franco padecía de demencia senil, que lo inhabilitaba para declarar.

El doctor Glock citó al padre padrone en diciembre de 2018, pero suspendió la indagatoria porque no estaba en condiciones de declarar. En marzo de 2019, murió. Pocos días después, el Presidente sentenció que su padre había cometido un delito al pagar coimas, y lo atribuyó al “sistema extorsivo del kirchnerismo”.

 

 

 

Una ley de fantasía

De ese modo, la cartelización de la obra pública y los clubes de empresas, que por lo menos desde la década de 1950 se constituyeron para la exacción de recursos al Estado, encareciendo el precio de las obras, pasaba a ser creación de un político de una provincia periférica, que se lo enseñaba a las mayores constructoras del país, con proyección internacional. Esa tesis fantástica es ley en el Estado Libre Asociado de Comodoro Py, que terminó por excluir a los empresarios del cargo de asociación ilícita y sólo mantuvo los procesamientos por cohecho, ni siquiera por dádivas.

Cuando SOCMA, Techint y SADE sobornaron a dirigentes políticos del bipartidismo radical-peronista por el gasoducto Neuba II de Loma de la Lata, en 1987, Néstor Kirchner aun no había sido electo intendente de Río Gallegos. El facsímil de la planilla con los pagos que publiqué me fue entregado por un ex colaborador de Macrì. Él también era dirigente político del justicialismo y había sido directivo de SOCMA.

El abogado defensor de Calcaterra por los Cuadernos del suboficial del Ejército Oscar Centeno era Alejandro Carrió. Su prima, Elisa Carrió, le dijo a Macrì por esos días: “Para ser creíble tenés que entregar a tu primo”, según contó ella misma en una de sus efusiones de republicanismo Calabria style. Cada familia es un mundo.

Bien lo sabe Horacio Rodríguez Larreta, cuya exposa Bárbara Diez lo hostiga en las redes antisociales. “Si un hombre miente a su esposa, me mentirá también a mí. Si es capaz de romper el juramento nupcial será capaz de romper su juramento al servicio público”, posteó.

En diciembre de 2020, Diez recibió a una delegación que protestaba frente al departamento conyugal contra la firma de un protocolo ordenado por la Corte Suprema, para la realización de las interrupciones voluntarias del embarazo. Además, colgó del balcón la enorme bandera del niño nonato que le trajeron sus correligionarias. Avisado de lo que sucedía, el intendente volvió en forma precipitada y mantuvo una discusión áspera con su esposa. Dos semanas después, dejó el hogar. Ella cree que fue debido a una relación paralela, e incluso identifica por su cargo a la funcionaria del gobierno municipal con quien habría sido. Él lo niega.

 

 

 

El meloneo

Tal discusión no se suscita por casualidad en este momento. La semana pasada, Giorgia Meloni, asociada con Silvio Berlusconi y Mateo Salvini, formó una mayoría de extrema derecha que con toda probabilidad gobernará Italia, y hoy Jair Bolsonaro intentará retener la presidencia del Brasil, aunque los pronósticos favorecen a su rival de centro izquierda, el ex Presidente Lula. Este spot de la campaña de Lula sintetiza la opción de vida o muerte que está en juego. Su importancia para la Argentina no puede exagerarse.

 

 

 

 

 

 

El electorado italiano aún no se preguntó cómo conciliar el discurso de la familia natural de Meloni y la expulsión de inmigrantes de Salvini con el dunga dunga de Berlusconi y las fiestas con adolescentes como la marroquí Karima el Mahroug, llamada Ruby Robacorazones. Condenado en primera instancia, Berlusconi fue absuelto en las apelaciones con el argumento opuesto al que aquí se emplea para hostigar a los políticos populistas: que no tenía por qué saber que su engreída aún no había cumplido 18 años. A unxs se les exige que sepan lo que ocurre a miles de kilómetros de distancia y a una docena de escalones burocráticos, en cuestiones que no son de su competencia y responsabilidad. Otros pueden ignorar lo que ocurre en su propia cama, bajo su autoridad y poder.

 

 

Giorgia Meloni y Ruby Robacorazones.

 

 

Que esto ocurra a un siglo exacto del arribo de Mussolini al poder no significa que haya vuelto el fascismo, pero sí que la derechización de Estados Unidos, Gran Bretaña y Mitteleuropa ha conquistado un bastión significativo en la tercera economía continental y esta vez su portavoz no es un histrión machista sino una joven de 45 años, con una hija concebida fuera del matrimonio, excelente oradora en cinco idiomas y que apela a los valores tradicionales en términos de estricto sentido común.

Cuando la acusan de propiciar el rol tradicional de la mujer en la casa, planchando, lo desmiente con su propio ejemplo, como única mujer al frente de un partido político. Esto le ha permitido llegar a las clases populares, hartas de una izquierda y un centro que con derechos de tercera y cuarta generación militados por minorías intensas (como la subrogación de vientres), intentan suplir la carencia de los más elementales y masivos: empleo remunerado, vivienda digna y buena alimentación. O, como dice un político argentino de túnica blanca que vive en Italia, “Pan, paz, tierra, techo y trabajo”. Es una incógnita cómo se llevará con Meloni, quien pondrá a prueba la consistencia de muchas de sus declaraciones.

 

 

 

 

 

 

 

El dominó argento

Parte del rígido discurso de Meloni es replicado en la Argentina por postulantes como José Espert, Javier Milei, Patricia Bullrich y Maurizio Macrì. Solo una parte, porque carecen de la habilidad discursiva de la futura primera ministra italiana, a quien no se le ocurriría justificar la venta de niños, el tráfico de órganos sin regulación estatal o el derecho de morirse de hambre.

El efecto dominó se inició con Espert y Milei, siguió con Bullrich, impactó a Macrì y ahora se proyecta sobre Rodríguez Larreta. El intendente porteño piensa que no hay gobernabilidad posible sin una amplia base de sostén, que resume en la cifra mágica de 70% del electorado. Pero si estira la mano hacia donde se encuentran esos votos (el radicalismo de Martín Lousteau, el peronismo kirchnerista o no), Macrì y Bullrich se la arrancan a dentelladas. Ambos piensan en una posible alianza con Milei, algo impensable para el  «fideo de baja calidad» y «tan siniestro como Cristina», según las definiciones del peludo sobre el pelado. “¿Sabes qué, Larreta? Como el zurdo de mierda que sos, a un liberal no le podés ni lustrar los zapatos, sorete. Te puedo aplastar aún en silla de ruedas, a ver si lo entendés, gusano asqueroso arrastrado, capaz de hacer cualquier cosa con tal de ganar una elección”, llegó a decirle durante la campaña electoral del año pasado.

Es incierto si las candidaturas para 2023 se dirimirán en Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, o por métodos más tradicionales. En cualquier caso, Macrì y Rodríguez Larreta representan las dos caras del mismo problema: el ex Presidente puede imponerse en la interna de su alianza con UCeRreístas y Cívicos Libertadores, pero no luce muy fornido para la elección general; al intendente le ocurre lo contrario. Con un agregado no menor: aunque en público Macrì diga que está dispuesto a ir más a fondo y más a prisa en la reversión de conquistas de los trabajadores, cualquiera sea el costo, en la intimidad teme desatar un proceso de ingobernabilidad que haga ver como una época dorada los años 2015 a 2019. Por lo cual su candidatura es una hipótesis no confirmada. Como mínimo podría decirse que está haciendo todo lo necesario para ser el gran elector de su toldería.

El último chisporroteo se produjo el 1° de septiembre. Rodríguez Larreta repudió el atentado contra Cristina e incluso pensó en ir a visitarla, pero el silencio inicial de Macrì y la furia de Bullrich lo disuadieron. Apenas se animó a discutir con Macrì y obtuvo un tuit crítico:

Pero luego lo redujo a la acción de un grupo de loquitos sin trascendencia política y cuestionó la reacción del peronismo al inscribirlo dentro del mismo contexto que el histriónico alegato del fiscal Diego Luciani, la lapidación del despacho de la presidencia del Senado y el incansable repiqueteo en contra de ella en medios y redes antisociales. Por si hubiera alguna duda, el diario que oficia de vocero de Macrì fue un paso más allá que el ex Presidente y editorializó que no estamos ante “fanáticos desquiciados” sino “frente a un grupo delictivo escasamente profesional al servicio de sectores interesados en generar un particular clima o determinadas consecuencias políticas favorables a una líder política a quien la Justicia ha puesto contra las cuerdas”. Y para el abanderado gráfico del antikirchnerismo, el atentado “responde a un profundo enojo en sectores juveniles”. El diario que lo cuestiona, es porque lo cree falso, y el que sabe que fue real, lo justifica.

Dentro del oficialismo no faltan los roces, aunque en este momento son menores. El principal, por la propuesta de la CGT de celebrar el 17 de octubre en Tucumán con el Presidente. Alberto Fernández no está convencido y afirma que lo único insoslayable es mantener la unidad en el FdT, para impedir el regreso de la devastación neoliberal. La posibilidad de un acto conjunto se menciona en forma teórica, pero nadie da los pasos imprescindibles para concretarlo. Una posibilidad es que Alberto tenga su acto este mes y Cristina el próximo, cuando el 17 de noviembre se cumpla medio siglo del regreso de Perón a la Argentina.

 

 

 

La tupamacarización

La investigación judicial del atentado prosigue a ritmo cansino, y en varias causas separadas:

  • María Eugenia Capuchetti procesó al autor material del homicidio, Fernando Sabag Montiel, y a sus cómplices inmediatos, Brenda Uliarte, Gabriel Carrizo y Agustina Díaz;
  • Daniel Rafecas indagó a Claudio Herz, el lunático del camisolín y el megáfono que en la puerta del Instituto Patria amenazó de muerte a Cristina y Máximo Kirchner. Las fotos de ese día también muestran en el lugar a Jonathan Morel. Herz se negó a declarar y dependerá de su aptitud psíquica que sea procesado o no.
  • Julián Ercolini debería avanzar con las demás manifestaciones violentas de Revolución Federal. El juez titular es Marcelo Martínez de Giorgi, quien está de licencia hasta dentro de diez días. Martínez de Giorgi se había pronunciado por la unificación de las causas, lo que fue rechazado por Capuchetti y la Cámara de Apelaciones. En ausencia de Bonadío, Ercolini es el mejor representante de la repulsión por Cristina.
  • Ariel Lijo lleva la causa por la bomba molotov hallada en la mochila de Leonardo Franco Sosa, de Revolución Federal, a una cuadra de la casa de Cristina, la noche del 22 de agosto. También fue detenido allí Netanael Reimstein.

En sintonía, la República Autónoma del Cuarto Piso emitió nuevas advertencias a los poderes de elección popular. Sus jefes, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, lanzaron su ultimátum desde Catamarca, donde presidieron un encuentro de Tribunales Orales. Rosatti intimó a los poderes Ejecutivo y Legislativo a desistir de los proyectos en tratamiento porque la única reforma judicial profunda “va a ser la que cuente con consenso del Poder Judicial, porque tenemos muchísimo para decir”. El constitucionalista santafesino no especificó qué artículo de la Carta Magna le atribuye esas facultades.

Dentro de la tupamacarización del expediente, a Ercolini/Martínez de Giorgi les correspondería el contrato de Jonathan Morel con el fideicomiso de los hermanos Caputo, de 1,7 millones de pesos, por innominados trabajos de carpintería. En su primer descanso luego de asumir la presidencia, Macrì pasó la madrugada del Año Nuevo de 2016 junto a su hermano de la vida, en la casa Kitty Mapu, en Villa La Angostura, que Nicolás Caputo le compró al suegro de Gianfranco Macrì, Andrés Juan Badessich. Fuentes procaces cuentan que el abogado y melómano Badessich canceló una deuda que no podía pagar, con esa fastuosa residencia sobre el Lago Nahuel Huapi, que fue una de las cosas que le quedaron luego de declararse en bancarrota en 2007. La condición fue que Caputo le concediera el usufructo hasta su muerte, que se produjo en junio de 2015. Ahora la propiedad, en medio de un parque de 10.000 m2, con seis dormitorios para 10 huéspedes y con 9 baños, es ofrecida en alquiler temporario por Trip Advisor.

 

 

 

La cabaña de Caputo en Neuquén.

 

 

El precio ronda el medio millón de pesos por noche, lo cual mide la asimetría entre las partes contratantes. Para Morel, 1,7 millones son una fortuna, para cualquiera de los Caputo, cambio chico. Más allá del estado actual de las relaciones entre Macrì y su primer amigo y socio, es comprensible la curiosidad por conocer la índole de la relación entre una de las principales fortunas del país y un carpintero del Conurbano bonaerense que se debate entre la inanición y la subsistencia, y que habla sin reparos de matar y prender fuego a la principal adversaria política de la famiglia.

 

 

 

 

El ariete y las gomas

Esa competencia por ver quién se corre más a la derecha tuvo otra manifestación en el cuestionamiento de Florencia Arietto a Horacio Rodríguez Larreta, por haber acordado con el sindicato porteño de camioneros de Pablo Moyano, indemnizar a los trabajadores de las concesionarias del servicio de grúas y volver a contratarlos ya sea para trabajar en el servicio estatal o en una nueva privatización. Para Arietto, que conduce un Movimiento Empresarial Antibloqueo, el escándalo es esa concesión a lo que llama livianamente “la mafia sindical” y no que las empresas operaran con contratos vencidos desde hace dos décadas y pagaran un canon mensual ridículo, equivalente a la multa y acarreo de cinco autos.

Recriminaciones similares se dirigen al gobierno por haber apoyado la negociación entre el sindicato de los trabajadores del neumático y las tres empresas que los producen en la Argentina, la local FATE y las transnacionales Pirelli y Bridgestone. En cambio, desde los grandes medios se encomia la posición intransigente del gobierno porteño ante los reclamos estudiantiles, lo cual sigue arrinconando a Rodríguez Larreta donde no quisiera estar.

 

 

Ilustración de Azul Blaseotto.

 

 

Mientras el ministro de Economía Sergio Massa amenazó con abrir la importación de neumáticos si no se levantaba el paro y el bloqueo de las plantas, el Presidente Alberto Fernández se involucró en la negociación. Él personalmente habló varias veces con el nabab de FATE, Javier Madanes Quintanilla, y por intermedio de Pablo Moyano, con los sindicalistas. En marzo, los trabajadores de Bridgestone cobraron la primera cuota de un bono de 975.000 pesos, por el convenio que la anterior conducción firmó en 2001, reglamentaria de la participación constitucional en las ganancias. El actual dirigente Alejandro Crespo, del trotskista Partido Obrero, cuya estrategia pasa por la participación de los trabajadores más jóvenes en asambleas, a menudo en la puerta de las fábricas, presentó el acta firmada como una gran victoria.

El sistema de trabajo continuo, sin paradas sábados, domingos ni feriados, permitió a las empresas incrementar 55 días por año la producción, al mismo tiempo que la redistribución de tareas permitió un descenso de la jornada de cada trabajador, que de 48 horas semanales bajó a 45 en FATE y Pirelli y a 42 en Bridgeston. Además, se ganaron 750 puestos de trabajo. Ese 15% de producción adicional, entre la presidencia de Kirchner y la primera de Cristina, favoreció el aumento de las inversiones y las exportaciones en la región. El bono de casi un millón de pesos por cada trabajador mide los buenos resultados de las empresas el año pasado. Sin embargo, el conflicto no logró reponer el pago del 200% por las horas trabajadas en días feriados, reivindicación que el gremio consiguió durante el último gobierno de Juan D.Perón y perdió dos décadas después.

Los aumentos salariales comprometidos mejoran levemente la oferta inicial de las patronales. Los sindicalistas festejaron un acuerdo por el cual, dijeron, se aseguran ganarle a la inflación. El Presidente también se mantuvo en contacto con otro de los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer, quien se ocupó de disuadir a diferentes gremios de endurecer sus reclamos salariales y sus métodos de lucha. Por el contrario, Pablo Moyano anticipó que, si en la paritaria de camioneros no hay una oferta razonable, su lucha superaría en dureza la del SUTNA. La sigla de su sindicato es SICHOCA.

 

 

 

Las dos caras de la inflación

El guiño a la derecha incluye el cumplimiento de las metas draconianas del FMI. No fue Cristina, sino Lula quien opinó en público que ese acuerdo fue un error de “meu amigo Alberto”, que ganó las elecciones criticando el préstamo contraído por Macrì pero perdió puntos por acordar con el Fondo.

Quien haya leído el Plan de Estabilización de Gabriel Rubinstein, que sólo El Cohete publicó, no debería haberse sorprendido por la frase sobre la incidencia de las ganancias de las empresas en la inflación, que el ahora viceministro de Economía pronunció en el Congreso. Esto es lo que escribió en aquel informe confidencial, donde pudorosamente llama márgenes brutos a las utilidades de las empresas.

 

 

Y esto dijo en el Congreso:

 

 

 

Casi al mismo tiempo, Cristina publicó su tuit:

 

 

El Cohete también había publicado el informe del Centro de Economía Política (CEPA) sobre las superganancias de las mayores empresas y la reducción de su costo salarial, lo cual implica una transferencia de ingresos de los trabajadores a sus patrones.

Tampoco es un fenómeno original: lo mismo está ocurriendo en Estados Unidos, donde empresas como Chevron casi duplicaron sus ganancias entre el primero y el segundo trimestre del año, de 6.000 a 11.600 millones de dólares. Por eso, el 80% de los votantes (incluyendo el 73% de los republicanos) apoyan el proyecto de ley presentado por los demócratas de impuesto a las ganancias inesperadas. Una encuesta reciente del consultor Stanley Greenberg indica que las próximas elecciones, donde el gobierno se juega su control del Congreso, se definirán por el costo de la vida y “las mayores ventajas para los demócratas se producen cuando enfrentan a los monopolios, que aumentan los precios a pesar de estar obteniendo superganancias”.

 

 

Estas ideas aquí son tildadas de antiguas, fracasadas y extremas. Cristina las sostiene y Massa dice haber acordado impulsarlas.

Tanto Rubinstein como Cristina reconocen el peso de las ganancias patronales en el descontrol inflacionario, pero mientras el tuitero justifica los aumentos de precios con argumentos macroeconómicos, la Vicepresidenta se preocupa por el poder adquisitivo del salario, una contradicción que acompañará al FdT hasta el último día y que formará parte de las explicaciones sobre el resultado electoral de 2023.

 

 

 

Las máximas de Morón

En el acto de la militancia realizado ayer en Morón, Máximo Kirchner fue directo en sus críticas a Macrì y Rodríguez Larreta, y en forma indirecta pero clara también cuestionó a los principales socios en el FdT. Llegó a decir que el país fue puesto de rodillas y anunció las tres flexibilizaciones que le reclamarán: laboral, impositiva y ambiental, a las que se opuso. Esas son algunas de sus definiciones más nítidas:

  • Cuando Macrì lo maltrata, Rodríguez Larreta baja la mirada, se la agarra con los pibes y manda la policía a sus casas. Los acusan de inflexibles e intransigentes, igual que a los trabajadores del neumático. En contra de quienes proponían cárcel o bala elogió la solución negociada de ese conflicto. «Con Macrì tenías que ser inflexible para que no nos endeude, no con los pibes de 16 años que luchan por sus ideas».
  • Pero a las cerealeras, que pusieron de rodillas al país, hubo que darles otro dólar para que liquiden. Las cerealeras no son intransigentes ni inflexibles, no va la policía a verlos. Hay que darles un privilegio.
  • La distribución del ingreso que era de 51 a 49% en favor de los trabajadores en 2015, hoy es 60 a 40% en contra. Esos diez puntos que desaparecieron de la mesa de los argentinos les dan un poder que utilizan para extorsionar y poner de rodillas al Estado. ¿Cómo piensan que termina esto?
  • Es posible el regreso al gobierno de Lula, después de 20 años de su primera elección y pese a todo lo que le han hecho, porque tiene convicciones, sabe qué quiere, para qué ser Presidente.
  • De la antipolítica no vendrá nada bueno. Si todo es una mierda, hay que cambiarla. No nos conformamos con que el mundo sea de una manera, aspiramos a transformarlo y a nosotros mismos, ser mejores en serio.
  • Además de la derecha de los CEOs, que demostró no ser eficiente ni democrática, fustigó al discurso de la moderación y reclamó decisiones a favor de la gente.
  • Cuando hay trabajadores formales por debajo de la línea de la pobreza, la solución no puede ser más violencia y odio.

 

 

 

Ya en el final, dijo que «no puede ser visto como un drama cuando nosotros planteamos y nosotras planteamos cuestiones que, entendemos, no funcionan bien de nuestro gobierno. ¿Cuándo fue el día que nuestro gobierno entró a desconfiar de Cristina, de nosotros, de nosotras, cuando reclamamos para que nuestro país esté mejor? No puede ser, muchas veces que esas cosas hayan sucedido. Queremos lo mejor para la patria. Queremos más viviendas, más hospitales, más maestras y maestros y también más estudiantes. Más escuelas. Queremos debatir y discutir donde digan. No queremos estar esperando en cuál próxima unidad básica va a estallar una bomba. No quiero estar pensando cuando vengo a un acto si alguien va a hacer algo que no tiene que hacer. Esa Argentina se tiene que acabar. Esa Argentina no es buena para nadie. No es necesario insultar y denigrar a nadie. Es necesario proponer y debatir».

La respuesta de los asistentes fue el canto: «Presidenta, Cristina Presidenta».

 

 

 

 

 

 

La música que escuché mientras escribía

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