Historias de Sudor Marika

La banda de cumbia que sacó a bailar a toda la militancia antimacrista

 

Ocurrió a fines de agosto de 2019. ¿De dónde salió esa multitud que llenó la peatonal Corrientes, de punta a punta, entre Montevideo y Paraná? ¿Qué cantan y bailan? Esa música sencilla y entradora y esa coreografía fácil y agitada se llamaba Si vos querés, y la interpretaba el grupo Sudor Marika: Macri ya fue, Vidal también. Si vos querés, Larreta también. El sorpresivo resultado de las PASO del 11 de agosto seguía dando para mover el esqueleto. El espíritu festivo de esta “cumbia de campaña” se anticipó a los sustanciales cambios que las elecciones generales sellarían el 27 de octubre. A la política le dio justificación la realidad cada vez más sombría, pero la música la puso Sudor Marika. Como dijeron ellos después: “Para romper con burbujas y algoritmos, esa fue nuestra manera de intervenir en las elecciones — desde abajo y hacia los costados”.

El Cohete a la Luna se reunió y habló con tres de los integrantes del septeto. Rocío Tirita (productora y voz cantante, pero además psicóloga por la UBA, docente, becaria), Sebastián Zasali (tecladista, también músico de tango; cada tanto secunda a la actriz y cantante Rita Cortese) y Vicente Quintreleo (guitarrista, que con el bajista Nahuel Puyaps, también psicólogo, conducen los miércoles a las 22 el programa Rara por Radio Caput). También está la encargada de prensa Caro Balderrama. Hablan en nombre de Nicolás Gabioud (trompetista), Carolina Picarreta (percusionista), Lautaro Pane (timbales) y los bailarines Belén Shibre y Lucas Román.

Magister y doctoranda en psicología, en ejercicio de su profesión, Rocío Tirita piensa que, desde sus canciones, “la banda trabajó su interés por lo berreta, lo desviado, lo excesivo”. El tema en cuestión no solo se bailó, como desafío, sobre el polémico cemento con que Rodríguez Larreta volvió nuevamente angosta a la avenida Corrientes como si retornáramos de un saque al año 1936, sino que se gozó en más de 15 comunas porteñas, llegó a las canchas, se filtró en teatros, vagones de subte y trenes y en muchos otros lugares en donde el imaginario popular lo convirtió en consigna. Todos la cantamos debajo de la ducha sin sospechar que la sabíamos. Fue en esa circunstancia en la que Sudor Marika alcanzó, casi de la mañana a la noche y redes sociales mediante, una visibilidad explosiva.

 

 

Rocío Tirita con Milagro Sala.

 

 

 

Sin embargo, no eran unos novatos. Desde Dock Sud, su lugar de origen venía pensando y preparándose desde el 2015. Sebastián Zasali y Vicente Quintreleo todavía viven allí y hablan de la Casa Alem, “el reducto Marika desde el que hacemos ruido y pensamos —como antes que nosotros lo hizo el escritor y dibujante Ioshua— qué significa ser Marika en el Conurbano. Nuestra música muestra las bellezas de ese barrio y también sus disidencias”. Rocío recuerda que en diciembre de 2014 se juntaron por primera vez con el propósito de celebrar a unos amigos. “Fuimos invitado a un matrimonio igualitario y, pobres como siempre, no teníamos ni para el regalo; entonces los agasajamos con una ronda de cumbias. Ya con el 2015 avanzado volvimos a reunirnos y compusimos la primera canción. Macri ya se venía venir, decíamos agobiados: no puede ser. Y ahí salió Gerente de la nada”.

Rocío, Vicente (chileno de nacimiento) y Sebastián, más Nahuel (ausente en la charla) integran lo que denominan “la unidad básica, los activistas del proyecto, los que componemos y los que damos una interpretación política”.

Reconocen que entre la noche del 30 de agosto de 2019 y el mediodía del 1º de septiembre les sucedió un claro antes y después tan inesperado como feliz. “Veníamos bajoneados desde finales del 2015 cuando, como a muchos, nos tocó despedirnos como ciudadanos. Y, cuatro años después, la viralización venía a colmarnos de sueños, deseos y atrevimientos. Por eso les respondimos a los seguidores con el emoticón del gritito”, explica Vicente. Sebastián aclara que el grupo recibió de compañeros de asambleas populares, de frentes artísticos y de vecinos organizados la letra del estribillo. Esos colectivos venían haciendo otras acciones, como proyecciones sobre distintos edificios o intervenciones relámpago en medios de transporte. La que completó el texto fue Rocío: “De pronto se difundió de una manera que dejó de pertenecernos”.

 

 

La banda, en la puerta de Casa Rosada en diciembre de 2019.

 

 

La entrevista se realiza en Lo de Néstor, en San Telmo, y, cerca, un comensal para el oído y acota: “Qué lástima que en la ciudad no alcanzó, pero seguro que por varios días y noches el pelado no se sacó esa canción de la cabeza”.

 

 

 

Los conceptos

Admiten que la principal herramienta de crecimiento fue la que les proporciona la experiencia con la banda. “Desde allí elaboramos teorías, asumimos posiciones, construimos sentido. Somos lo que escribimos en las redes y lo que dicen nuestras canciones”, señala Vicente. “Pero no tenemos coaching”, agrega Sebastián y en nombre de los demás concluye Rocío: «Seguimos a Camila Sosa Villada y a Susy Shock; a Marlene Wayar y Chocolate Remix; a Bife y a Pedro Lemebel; A Tita Print y a Kumbia Queers; a Señorita Bimbo y Paula Maffía; a Ofelia Fernández y Naty Menstrual; a Rebelión en la zanja y el colectivo Yo no fui, de la Unidad Penal 31, a la poeta chaqueña Claudia Masin y a Milagro Sala”.

Haciendo cumbia con compromiso político se ubicaron en un cruce original, entre el populismo y la disidencia. Con músicas coloridas y cercanas desarrollaron lo que llaman “una crítica social de las normalidades. Sus temas hablan de agitación de género y de valores anti patriarcales. Y, como si lo anterior fuera poco, establecen: “Tomamos los slogans del macrismo y respondemos: Que venga la lluvia de inversiones, sí, pero que sea una lluvia de invertidas; que en vez de la pesada herencia venga la pesada errancia. También tomamos posición contra el FMI y todos los gestores del hambre y la miseria”.

Rocío detalla que la primera movilización importante de la que fueron parte fue poco antes del ballotage del 2015: bajo la consigna Amor sí, Macri no varios miles se pronunciaron en apoyo a Daniel Scioli; el primer espacio conocido en el que actuaron fue en Niceto en 2017. “Desde entonces, el circuito de fiestas y militancia lo recorrimos íntegro”. El espinel de acontecimientos políticos y sociales es extenso e incluye, entre otros, marchas de apoyo (Lula, Milagro Sala), resistencia (No al G20), repudio (visita de Bolsonaro), condenas (travesticidios, transfemicidios) pañuelazos (por el aborto libre, seguro y gratuito), apoyos (a la diversidad en Uruguay) y tanto más. La invitación para actuar en la trascendental jornada de asunción del nuevo gobierno la consideran un paso culminante: todavía tienen en el corazón ese 10 de diciembre y la Plaza de Mayo colmada.

 

 

 

Nada es fácil

Aquel arribo estelar tuvo de bueno todo lo imaginable, pero mucho de desagradable porque desde ese momento sufrieron la aversión de operadores en función periodística y de los trolls generadores de odio. Luego del auge de Si vos querés la red Instagram les bloqueó la cuenta y después de la presentación en Plaza de Mayo Facebook les cerró la puerta virtual. En este momento, los dos servicios están activos. Twitter sigue siendo para ellos un espacio hostil, lleno de comentarios que van de lo desafortunado a lo horrible: Los escuché y creo que me agarré HIV; Que vuelvan los milicos ya; Que van a hacer ahora cuando sean una banda oficialista; La guita que se deben estar llevando.

Frente a la fantasía de que la están levantando en pala aclaran, sin lamentarse, que todavía no pueden vivir de sus actuaciones. Apelan a otros ingresos y ocupaciones y todos viven, igual que millones de argentinos, de modo muy austero. Ni siquiera piensan en la posibilidad de contar con una camioneta para desplazarse. Se ríen y admiten que ninguno sabe manejar y principalmente que ninguno querría convertirse en conductora-conductor designada/o porque eso significaría no poder tomar nada en toda la noche. Los autores del tema Honrar la birra (parodia respetuosa de Honrar la vida, de Eladia Blázquez) celebran que la cerveza figure en el nomenclator de precios cuidados. Así cantan en un momento: No, tomar fernet no está tan mal. / De todas formas, la que va / es honrar la birra.

 

 

 

 

 

 

Ponele música

«Otra piba no aparece / es dura la economía / la deuda no para/ otra trava que asesinan» / (La revuelta); «A la niñe que vos creés defender / le dictás cómo hay que amar desde antes de nacer / con tus odios no con tus hijes sí / rosas nena, azul nenes: no me hagas reír» (La chacarera Con tus hijes sí) ; «Somos los putos, tortas maricas, somos las trans, travas, grasitas» (Las invertidas); «Simulás tomar mate/ y bailar una cumbiancha / pero la cumbia no baila con vos / el chori no te traga / al mate le das náuseas / y tus caderas de sudor no saben nada» (Gerente de la nada); «Que la playa no sea un privilegio / quiero vacaciones cuando termine el colegio / nos endeudamos para pagar la boleta / también es responsable de esta miseria Larreta… Macri, ya fue, Vidal también /y si vos querés / Larreta también, Larreta también» (Si vos querés).

 

 

 

La gota fría

Durante el gobierno macrista fueron convocados un par de veces para participar en eventos de diversidad, pero dijeron que no. “Preferimos seguir enfrentando al invierno macrista, cuestionando frases como ‘No politicen la marcha del orgullo’. No entienden que, si a esa marcha le quitás lo político, no le queda nada”, reflexiona Quintreleo. ¿Marica o Marika? Sebastián argumenta que “en el mundo de la cumbia la letra K se utiliza como sustento estético. Y, con nosotros cierra todo, porque además somos kirchneristas”. Rocío advierte: “En el mundo LGTB ya está claro cómo es el gay, despolitizado, el que mira para Miami y, si no le alcanza, mira para Palermo”. Para Vicente, “lo Marika es grasa, es conurbano, es Latinoamérica profunda”.

Ahondan acerca de las características especiales del sudor Marika. Sebastián recuerda que, en un principio, el conjunto tomó el nombre de Grasas Trans y se expide: “No es el sudor del susto; es el sudor del placer”. Vicente estima que es “el sudor sudaka; el nuestro, además, es territorial porque viene de Dock Sud”. Se sincera Rocío: “El sudor, en sí mismo, tiene algo de ingobernable: diría que el Marika es un sudor incómodo”. En estos días el cronista vio una foto del grupo, portando un telón con la leyenda ‘La cumbia con la violencia machista no baila’. La frase lo trasladó al trágico episodio de Villa Gessell en el que un joven fue asesinado a golpes y patadas por una patota. “No lo hablamos todavía como banda, pero no nos sorprende –Rocío toma la palabra y agrega—. Son los que emanan odio contra todo aquello que no pertenece a su ámbito. Hacen una celebración nefasta de la masculinidad. Creen que se apuntan para ver quién es más macho, pero en realidad compiten por ver quién es menos puto”. Vicente y Sebastián revelan que, con frecuencia, exhiben el estandarte también en fiestas heterosexuales, como un modo de pronunciamiento. Coinciden: “Dicen que el alcohol los pone violentos. Pero no es el alcohol: es el patriarcado”.

 

 

 

 

 

Los próximos cuatro años

Definen al nuevo tiempo político como de “calma compañera”. Asi dice su tema Amor planero: «Y si esto te suena a populismo / puede ser que así sea / pero es lo mejor que hemos vivido / aunque vos no lo veas».

 

El arte de su segundo disco.

 

 

Con dos CDs publicados (Las yeguas del apocalipsis, del 2017, y el nuevo, Populismo rosa) quieren seguir trabajando, mejorando, creciendo musical y artísticamente, juntando lo comprometido y lo humorístico, lo transgresor y lo ideológico, e incluso transitando y soportando crisis. “¿Qué grupo humano no los tiene? Somos muchos, podemos tener diferencias; está el que quiere actuar con más frecuencia; está el que quiere dedicarse a componer”, dicen. Y así hablan de sus seguidores: “Público hermoso, pasional”; “Gente fenomenal, que se sabe todas las letras “; “Alto público, que te sigue aunque no tenga un mango “. Rocío le pone nombre: “Es un público manija”. Aclaran que también tienen seguidores heterosexuales a los que en los recitales convocan preguntándoles: ‘Arriba las manos los que bancan a Sudor Marika’. Saben, por redes sociales y otros medios, que son conocidos en Uruguay y Chile, pero también en Colombia, Costa Rica y México, país al que sueñan viajar.

De lo que están seguros es que “esta banda ayudó a transformar la tristeza de la gente y a recuperar la calle con alegría, canto y baile”. No es poca cosa.

 

 

 

 

  • El jueves 6 de febrero se volverá a exhibir el documental que sobre el grupo realizó el grupo Sakdas. Será en el bar Kowalski, Billinghurst 835. Próximas actuaciones del grupo: 22 de febrero, en Teatro Mandril, Humberto 1º 2758 y el 28 de febrero, Club Paraguay, Córdoba, junto al grupo Mala Fama.

 

 

 

 

6 Comentarios
  1. Jack dice

    Putos y sidosos

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