Hotel fantasma

La UATRE mandó a los peones rurales a un hotel clausurado cuatro meses atrás

 

En la Ciudad de Buenos Aires existen hoteles fantasmas donde trabajadores rurales y sus familias son arrumbados por la conducción de la UATRE –el gremio de los peones— a cargo de Ramón Ayala, heredero de Gerónimo “Momo” Venegas. Uno de ellos es Facón Grande, ubicado sobre la calle Reconquista, por cuya puerta ingresaban turistas pero también los pacientes derivados de su obra social (Osprera). Es, a su vez, la puerta por donde sacaban a los que morían y despachaban como animales, como sucedió con Gumercindo Alvarado, un peón de Río Gallegos que un sábado por la noche salió en silla de ruedas, con su sonda alimentaria aun sin remover, ya fallecido y arrojado a una camioneta utilitaria dentro de una bolsa negra —sin ningún papel legal— para viajar 3.000 kilómetros. Llegó en peores condiciones que una oveja cuando es enviada al matadero. Ocurrió en 2013; su familia aún se retuerce ante esa imagen.

Ayala le cedió el Facón Grande al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en el contexto de la pandemia por el Covid-19. En una nota del 21 de marzo, la administración de Horacio Rodríguez Larreta le agradeció “su colaboración desinteresada”. Inmediatamente, los trabajadores monotributistas que estaban en el Facón, derivados de la obra social, fueron trasladados hacia otros hoteles: uno ubicado en el barrio de Urquiza y otro llamado La Posada del Facón, en San Cristóbal. ¿La particularidad de este último? Está clausurado desde hace casi 4 meses.

 

 

 

La Posada del Facón.

 

 

La Posada del Facón está ubicada en la calle Estados Unidos 2.937. Su puerta principal permanece tapiada por una cortina metálica desde el 21 de enero; los peones y sus familias que están viviendo allí deben ingresar por una puerta de servicio. Para “mantener las apariencias”, la faja de clausura está del lado de adentro. ¿Sabrá Larreta que la Uatre mantiene personas alojadas en un hotel clausurado?

Al viernes de esta semana había al menos ocho habitaciones ocupadas, con unas 15 personas. Dos habitaciones con 6 personas correspondían a empleados de la UATRE y las otras 6, a pacientes y sus familiares derivados de Osprera. Algunos están a la espera del trasplante de médula de un hijo, otros tienen a su madre internada e incluso hay un monotributista con un diagnóstico de mieloma múltiple. Todxs viviendo en un hotel clausurado que es gestionado por la empresa House Hotelería SA, cuyo presidente es Daniel Oscar Ponce, domiciliado en Reconquista 645 (Facón Grande).

 

 

Mauricio Macri y Ayala.

 

 

Ayala hace gala de su solidaridad ante todos los medios de comunicación que le prestan micrófono. Este periodista lo llamó para confirmar (o no) lo que aquí se publica y lejos de desmentirlo, lo ratificó. Impunidad al palo.

—¿Desde la UATRE pusieron a disposición varios hoteles del gremio por el tema del Covid-19?

—Sí, hemos puesto el de Mar del Plata, Necochea, Carlos Paz y Buenos Aires.

—¿Cuáles de los hoteles de Buenos Aires?

—Lo tenemos con el Gobierno de la Ciudad, el Facón Grande. Los otros dos no porque ahí tenemos los pacientes que vienen del interior. El Facón Grande ahora lo tenemos para pacientes con el Covid-19.

—¿Y La Posada del Facón?

– Ahí tenemos todos los delegados, chicos del interior y en Urquiza tenemos los pacientes (de Osprera).

—Hay una persona con cáncer que estaba en el Facón y fue llevada a la Posada, que está clausurada, ¿es así?

—Sí, sí, sí. Inclusive ya estamos arreglando para que nos levanten la clausura.

—¿Y por qué estaba clausurada?

—Mirá, cuestiones técnicas, que ahí ya lo estamos arreglando.

—¿Pero tienen gente alojada por más que esté clausurada?

—No, no, gente alojada no. Tenemos dos o tres chicos que son choferes de algunos directivos pero alojados no.

—Sé que algunos pacientes de Osprera que estaban en el Facón fueron trasladados al hotel de Urquiza y otros a La Posada, que está clausurada. Esto pasó el 20 de marzo.

—Sé que había un paciente en el Facón que hace un tiempo largo que lo tenemos y una vez que arreglamos con el Gobierno de la Ciudad para meter gente con coronavirus, arreglamos y lo mandamos para la Posada. Pero como yo no manejo el tema de los hoteles… sí sé que hay un paciente allá.

Después de esta conversación, Ayala mandó a levantar la persiana. Pero las 8 habitaciones para 15 personas siguieron ocupadas, a pesar de la clausura.

El maltrato hacia los y las trabajadores rurales y sus familias es un denominador común dentro de la UATRE, que mantiene su alianza con las patronales agropecuarias (Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria y Coninagro) dentro del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Rurales (Renatre), donde cuatro directores responden al gremio y luego hay uno por cada patronal.

Parte de ese maltrato consiste en esconder la precarización laboral en el sector, que emplea aproximadamente al 15 por ciento de las y los trabajadores totales del país pero con una particularidad: más del 60 por ciento está en la informalidad. El Renatre se encarga de fraguar los datos de cuántos peones registran. Entre enero y octubre del año pasado, inflaron el número de nuevos registrados a 119.000 pero solamente entregaron 97.000 libretas: hubo 22.000 precarizados escondidos dentro de la burocracia del Registro.

La otra forma de maltrato incluye un esquema de recaudación paralelo, ideado por dos integrantes del gremio, Oscar Bernard y Erica Utrera. Consiste en un “Fondo de Estimulo Renatre” compuesto de un porcentaje de dinero que ponen las empresas multadas a las que se les condona parte de su deuda más una proporción de lo que la UATRE recauda por el seguro de sepelio. El 30 por ciento de todo lo que junta se lo queda Bernard. Así fue estipulado en la Resolución 713/2017 del Renatre que lleva la firma de Ramón Ayala. Impunidad al palo.

 

 

 

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