Hoy, a las 11

Máximo Kirchner habló con Kicillof, el primer milagro de un santo popular

 

Máximo llegó a la casa de Leloir a media mañana, después de pelearse con el cordón policial y recordar la paliza que ligó aquella vez que quería llegar al departamento de Cristina.

"El Indio estuvo con nosotros cuando estábamos más abajo", dijo. Y recordó que lo había llamado, cuando la Justicia inhibió los bienes de la familia, para ofrecerles lo que necesitaran ($).

Al rato llamó Cristina y habló con Virginia. Le sugirió que el mejor lugar para la despedida pública era el Congreso, no sólo porque correspondía —allí se ha despedido a grandes de verdad—, sino porque además tiene la estructura adecuada: está delante de una plaza abierta, se puede hacer en la explanada, tiene una rampa que sube y otra que baja — lo cual facilita la circulación de la gente. Y Virginia se convenció.

Pero a partir de entonces empezaron horas de infructuosas negociaciones con el gobierno. Hasta que finalmente se negaron a cederlo y Martín Menem subió un posteo lleno de excusas, alegando temas de seguridad.

Máximo estuvo todo el día en Leloir. Con él barajamos todas las posibilidades —Boca, Racing, Huracán, la Ciudad Universitaria, el Hipódromo de La Plata...— y finalmente optamos por el Polideportivo Gatica, sobre avenida Mitre al 5.000, en el Parque de los Trabajadores (Villa Domínico, Avellaneda), a partir de las 11 y hasta que haga falta..

Consecuentemente, se cargó al hombro la negociación y la organización, al punto de que habló no menos de tres veces con Axel, con quien no se comunicaba desde hacía seis meses. Primer milagro del santo ricotero.

A última hora de la tarde, el gobierno se dio cuenta de que la cosa se le iba a ir de las manos y empezó a intentar comunicarse por cuanta vía encontró a mano. Un ex allegado a Los Redondos le dijo a Virginia que el gobierno les ofrecía Tecnópolis, un predio al que siempre denostaron como "basura kirchnerista" — salvo ahora, que quieren hacer negocio con el lugar.

Luciana Glezer me informó que Martín Menem quería hablar conmigo. A las 7 de la tarde me llamó Adorni, y como no respondí, mandó mensaje, diciendo que quería hacer llegar un mensaje a la familia. Pero, a esa altura de la velada, la familia ya no tenía interés en mensajes tardíos.

Inevitablemente, Máximo recordó la muerte de Néstor. Y una anécdota, de cuando había muerto un ex gobernador muy popular y su hijo no quiso hacer un homenaje público. En esa ocasión, Néstor le explicó a Máximo cuán equivocado estaba el hijo de ese recién fallecido. Porque el muerto, le dijo, ya había dejado de ser tan sólo el padre de ese hijo: "Ahora es de todos", remató.

Como el Indio.

 

 

 

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