Jesús, una mujer y la despenalización

¿Cuántas más muertes verá la Historia en nombre de la religión?

 

En el Evangelio de san Juan (7,53-8,11) encontramos un relato bastante conocido. Pero no por conocido bien analizado. Jesús está en el Templo donde –para tener motivo para acusarlo– le presentan a “una mujer sorprendida en adulterio”. Esta mujer debería ser apedreada, “tú, ¿qué dices?” La trampa, todo lo indica, es explicitar a la vista de todos si este maestro, conocido por su cercanía a los rechazados de la sociedad, va a actuar conforme a la ley de Moisés y aceptar el apedreamiento, o si –por el contrario– en nombre de la misericordia va a desestimar la ley.

Dejo de lado una serie de elementos que no hacen al tema: cuál es el autor del relato (hay consenso en que no pertenece a Juan, sino que fue insertado aquí tardíamente); el hecho en sí, se remonta a Jesús o a las comunidades (el tema es debatido entre los estudiosos); ¿hay relación entre lo que Jesús escribe en tierra y la retirada de los acusadores? (así lo sostienen varios autores, incluso muy antiguos como Ambrosio, Jerónimo o Agustín); Jesús, ¿sabía leer y escribir? Todos estos temas son debatidos actualmente, pero no hacen al caso aquí.

1.- Jesús parece ser reconocido por su auditorio como alguien que predica la compasión, estar cerca, asociado a la víctima. En más de una ocasión alguno ve en esto una ruptura con la Ley (se entiende la Tora, la Ley de Moisés) y pretende exponer a Jesús en su ilegalidad. En este caso lo que pretenden es dejar patente la veracidad o falsedad (como quien evalúa una moneda falsa) de Jesús y así acusarlo (el término pretende exponerlo, por ejemplo, ante un tribunal, pero también puede ser ante los ojos del pueblo). La misericordia parece ser la actitud vital que mueve a Jesús y que no es bien mirada por los “legalistas”.

2.- El adulterio es un delito que manifiesta una cierta cosificación de la mujer. La mujer “pertenece a” un varón (es “de”) y por tanto quién tuviera relaciones sexuales con una mujer casada sería tenido por adúltero. Nada se dice de las relaciones sexuales ¡del varón! con solteras, viudas, separadas o prostitutas. Esta mirada machista patriarcal queda expresada claramente en el relato en el que se presenta a Jesús, para probarlo, “a una mujer sorprendida en flagrante adulterio”. ¿Y el varón adúltero? El tema del relato es la mujer (quizás por ser la más débil y la que es más “útil” para probar a Jesús). Lo cierto es que el relato deja expuesta a la mujer anónima, en el centro, a la espera de la sentencia.

3.- “Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?” (8:5). Propiamente hablando, la Ley (Levítico 20,10 y Deuteronomio 22,22) señala que “deben morir”, sin señalar el modo. Pero lo que manda Moisés, en todo caso, es que la adúltera y el adúltero deben morir, ¡ambos! No está de más reiterar en el texto la ausencia del adúltero, y también en el dicho de los “escribas y fariseos”. El tema se remonta al código de Hammurabi (1760 a.C.): “Si una casada es sorprendida yaciendo con otro hombre, se los atará y se los arrojará al agua. Si el marido deja vivir la esposa, el rey dejará vivir a su servidor” (ley 129). No hay consenso si en tiempos de Jesús se seguía aplicando el apedreamiento (Jubileos 30,7-8 habla de apedrear o también de fuego); en tiempos rabínicos parece que la sentencia era el estrangulamiento (Talmud de Babilonia, tratado Sanedrin 11). Lo cierto es que el mandamiento “no matarás”, obviamente no constituye un absoluto en el mundo bíblico. 

4.- En caso de sentencia de muerte, se necesitan al menos dos testigos, y la ley indica que los testigos son los primeros que han de ejecutar la sentencia. La idea es que la sangre del muerto, si fuera injusta, por ejemplo, recae sobre los falsos testigos (Deuteronomio 13,10-11; 17,5-7). La frase de Jesús: “El que esté libre de pecado tire la primera piedra” va en ese sentido, pero amplía el tema a “todos los pecados” (‘sin pecado’ se encuentra aquí por única vez en el N.T.).

5.- Jesús escribiendo en tierra parece desentenderse de la situación (salvo que escribiera textos como Jeremías 17,13 o Éxodo 23,1.7), aunque luego del dicho sobre la “primera piedra”, el nuevo hecho de escribir parece dar por concluido el tema. Todos se han ido ya que todos se saben pecadores y –por lo tanto– no tienen derecho a apedrearla, según el dicho jesuánico.

6.- Con su actitud Jesús se manifiesta en plena consonancia con la Ley en su sentido profundo: la vida, de la mujer, en este caso, y su relación con Dios y no de desentenderse de la mujer. Ella es invitada a aprovechar, en adelante, para empezar de nuevo. Jesús no mira su pasado sino su futuro. 

El texto, entonces, nos muestra una letra de la ley que penaliza a la mujer. Ley escrita desde la perspectiva del varón. Y que se desentiende de la suerte de la mujer, incluso hasta su muerte. Lo que la mujer (¡y un varón!) hizo, no es meritorio, pero –para Jesús– nadie tiene autoridad para hacer cumplir la sentencia extrema (y si creemos que Jesús estaba libre de pecado, como creemos los cristianos, él sí podría haberlo hecho; pero no es así como entiende Jesús a Dios). La sentencia legal sometía a la mujer, la penalizaba. Pero ante el hecho “flagrante y consumado” Jesús acepta la prueba mostrando una “religión” que va a lo profundo: a Dios antes que a la ley; es evidente que Jesús despenaliza el hecho mirando a la mujer antes que a la norma. Cuando a la religión (la Ley) se la saca de su eje se transforma (y creo que vale para todas las religiones) es instrumento de opresión que esclaviza. Religión, ¡cuántas muertes ha habido en tu nombre a lo largo de la historia! ¿Cuántas más habrá?

7 Comentarios
  1. Juan Carlos Santucci dice

    Como pastor evangélico me sumo a esta nota, para felicitar en primer lugar a Eduardo de la Serna, y manifestarle que su exposición es concordante no solo con las Escrituras, sino por sobre todas cosas, con la mente y el corazón de Dios.

  2. Rafael ZAMARO dice

    Siempre me llamó la atención este pasaje. Me interesa solamente agregar a todo lo (excelentemente) explicado por Eduardo, que a Jesús lo quieren encerrar en el dilema de ver a cuál lógica responde: si a la de la Ley o a la de los sectores olvidados. El tema es que a cualquier lógica que responda, le va a costar un precio. Y esto es lo llamativo, lo profundo del mensaje. Normalmente uno elige lo que más a cuenta le sale, o sea: comercialmente hablando uno “busca precios”, y en este caso elige lo que le trae consecuencias menos gravosas. Fijémonos bien, que la consecuencia que le trajeron a Jesús actitudes como esta fue su asesinato en la cruz. Quiere decir que él evaluaba que era preferible esto antes que tomar otro camino, porque tendría consecuencias peores. ¿Cuál hubiera sido la consecuencia si Jesús elegía respetar la letra de la Ley, y no ir a lo profundo, a hundirse en el Dios misericordioso? Seguramente traicionar al pueblo pobre, a los excluidos, a los olvidados, a aquellos por quienes (finalmente) dio su vida. El evaluaba que esto era lo peor que la misma muerte, y obró en consecuencia.
    Salvando distancias, se me ocurrió varias veces estos días pensar en ese inmenso colectivo anónimo, olvidado, maltratado, de mujeres que por abortar clandestinamente murieron o sufrieron consecuencias gravísimas en su salud. Y también pensaba cuántos senadores y cuántas senadoras, en nombre de “la fe”, optaron por la letra de la Ley, y no por la profunda misericordia. Optaron por que se cumpla fríamente la ley, aunque debieran morir infinitas mujeres, apedreadas por las consecuencias del aborto realizado clandestinamente, aborto que la gente rica puede (con sus recursos económicos) practicarse en lugares más seguros y limpios, aunque también clandestinos.

  3. Carlos Lopez dice

    De acuerdo al talmud, la “muerte por piedra” no era lapidación. Se arrojaba al condenado desde una altura de 2.5 a 3 metros sobre un campo rocoso, Si no moría por la caida, uno de los testigos le arrojaba una gran roca sobre la cabeza. Esta imagen de un grupo de gente arrojando piedras es totalmente falsa. Está correctamente explicado en el tratado Sanedrin. Son 4 formas las de dar muerte, Espada, Horca (no una horca, sino se arrollaba al cuello una soga y se tiraba de las dos puntas), Fuego y piedra. Y depende si la mujer es comprometida, o casada, si es Puber o si ya está desarrollada, si es la hija de un cohen o no, etc., la pena que le toca. Esta anécdota es totalmente falsa.

  4. Mangosta dice

    Hay varios mandamientos que agregó el galileo a los diez mosaicos. El más olvidado quizás sea el de ser padre del huérfano. Ni pensaríamos en ciertas abominaciones si este mandamiento se recordara.

  5. carlos dice

    Valiente de la Serna, como siempre. ¡ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas…!

  6. Claudio Ponce dice

    Interesante lo de Eduardo De La Serna, como siempre su prédica se orienta a transformar desde la construcción de una nueva realidad cultural, las religiones deben dejar de ser “moral de esclavos” y volver a las fuentes doctrinarias que proponen el camino de la liberación, que sería lo opuesto. Muy bueno lo suyo Cura…

  7. Alejandra Rossi dice

    Muy bueno¡

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