La Academia no olvida

Racing reconocerá como socios eternos a 45 detenidos-desaparecidos

 

Marta Scarpato manda un audio desde Bruselas en cuanto le llega la noticia:

–Racing fue uno de los grandes amores de Miguel.

Miguel es Salvador Miguel Scarpato, el hijo de Antonio y de Elena, el hermano de Marta, el militante de la Juventud Trabajadora Peronista, el bailarín aficionado, el cuadro de Montoneros, el futbolista de potrero. Miguel es, además, uno de los 30.000 desde que la última dictadura lo secuestró el 14 de noviembre de 1976 en algún lugar del norte del Conurbano bonaerense. Y Miguel es, casi por sobre todo, casi desde que aprendió que se llamaba Miguel, hincha de un amor que lo acompañó durante toda su vida: Racing.

Miguel recuperará su condición de socio de la Academia el martes 7 de diciembre, a las 18.30, en el campo de juego del Cilindro. No será el único: otras 44 personas detenidas-desaparecidas por el proceso genocida pasarán a ser eso que el periodista español Enric González definió de manera concisa y maravillosa: socios eternos. Serán los familiares y los seres queridos quienes recibirán los carnets en el corazón de ese lugar en el que –parafraseando al mural de una de las ochavas del estadio de All Boys– fueron muy felices. La actividad tendrá entrada libre y sin límite para el público en general y el ingreso será a partir de las 18 por Colón 750.

Carlos Krug empujó la iniciativa desde que apenas era un boceto. El ejemplo de Banfield, pionero en la materia, lo estimuló a soñar. Con Alberto Krug, su hermano, se hicieron socios de Racing el 13 de junio de 1964. El Archivo Histórico de la institución recuperó sus fichas de inscripción. Carlos ya es vitalicio. Alberto no: está desaparecido desde el 2 de diciembre de 1976. Iban siempre a la tribuna local. La popular que da a la cancha de Independiente era el sitio en el que se encontraban en tiempos de clandestinidad. Cuando lo secuestraron, Rosa Ana Moltedo, la mamá de ambos, continuó pagando la cuota social a la espera de que Alberto volviera.

Rodolfo Walsh escuchó en un bar de la ciudad de La Plata la frase “hay un fusilado que vive” y eso disparó la investigación que pasó a la historia como Operación Masacre. “Hay un socio de Racing que está desaparecido” es la certeza en la que se funda este acto reparatorio. Así lo planteó Krug en el proyecto que presentó y que el Departamento de Socios del club hizo propio: “Racing también fue víctima del genocidio que sufrió la Argentina a partir de mediados de los ’70 desde el momento en el que sabemos que tiene socios y socias –es decir, miembros legales y legítimos de la institución– que fueron arrasados por el plan sistemático de exterminio desplegado a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. Tan cierto es que ninguno está desaparecido por ser socio del club como que la comunidad –o la gran familia– racinguista fue dañada de modo irreparable ante la pérdida de una porción de sus integrantes a manos de la mayor barbarie sufrida por la Argentina a lo largo del siglo pasado. La mayor parte de las instituciones deportivas y no deportivas del país debieron atravesar el mismo proceso y no fueron pocas las que asumieron la problemática para enfrentarla y dar una respuesta que estuviera a tono con la voluntad de construir un mundo en el que nunca más vuelva a reinar el horror”. Concibieron la propuesta junto a Krug el periodista Carlos Ulanovsky, el actor Osvaldo Santoro, el científico Miguel Laborde y el militante Jorge Watts. Watts, uno de los fundadores de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, falleció en marzo de 2021 a causa del Covid-19. Cuando Racing hizo público que la comisión directiva aprobaba esta decisión, anunció que sería también un homenaje a la lucha de Watts.

En una época en la que en el Congreso Nacional, en las corporaciones de la industria de la comunicación y en las esquinas de muchos barrios se escuchan, con frecuencia y con potencia, discursos que pretenden destruir los consensos tejidos alrededor del Nunca Más y de la tríada Memoria, Verdad y Justicia, la argumentación de las consignas se vuelve un arma insustituible en la batalla de sentidos. Así lo entendieron los cinco socios que acercaron el proyecto original. Por eso, en el texto que enviaron, eligieron citar al sociólogo Daniel Feierstein para reflexionar acerca de qué fue lo que sucedió en la Argentina: “Entiendo a su vez por ‘práctica social genocida’ aquella tecnología de poder cuyo objetivo radica en la destrucción de las relaciones sociales de autonomía y cooperación y de la identidad de una sociedad, por medio del aniquilamiento de una fracción relevante (sea por su número o por los efectos de sus prácticas) de dicha sociedad y del uso del terror, producto del aniquilamiento para el establecimiento de nuevas relaciones sociales y modelos identitarios”. En Memoria del Infierno, el libro que relata su experiencia como sobreviviente de un campo clandestino de detención, Watts lo sintetizó con una advertencia hacia el horizonte: “Hechos que seguramente volverán a ocurrir cada vez que en serio esté en disputa el poder”.

Graciela Villalba contesta de inmediato por WhatsApp: “Es el homenaje que más le hubiera gustado a mi papá”. Su papá es Mauricio Villalba, obrero naval de Astilleros Astarsa, secuestrado el 25 de mayo de 1976 y fusilado el 4 de junio de ese año. Tan de Racing como para ocuparse de que toda su familia se tatuara la pertenencia celeste y blanca. La acompañará a recibir el carnet Lucas Villalba, nieto de Mauricio. José Abdala, Alejandro Almeida, José Amigo, Luis Avellino, Diego Beigbeder, Hilda Bruzzone, Jorge Caffatti, Álvaro Cárdenas, Olga Cepeda, Jacobo Chester, Enrique Cobacho, Oscar Cobacho, Liliana Corti, Armando Croatto, Lucía Cullen, Gustavo Dicovsky, Mario Díaz, Pablo Dorigo, Jorge Elischer, Diego Ferreyra, José Flores, Eugenio Daniel Gallina, Eugenio Félix Gallina, Mario Gallina, Luis García, Ricardo García, Silvia Goñi, Dante Guede, Enrique Juárez, Gustavo Juárez, Luis Laporte, Osvaldo Maciel, César Maza, Carlos Mugica, César Nieto, Heriberto Ruggeri, Roberto Santoro, Daniel Schapira, Delfor Soto, Luis Steimberg, Jorge Sznaider y Oscar Zalazar completan el equipo que será aplaudido en el Estadio Presidente Perón. Cada uno de los 45 tiene gente que lo quiere y que respira empecinada en ganarle al olvido. Resulta evidente que no los han vencido.

Lo que se viene en el Cilindro de Avellaneda fue anticipado por Roberto Santoro, hincha, poeta y militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, poco antes de que un grupo de tareas lo raptara de la escuela donde ejercía como preceptor el 1 de junio de 1977: “Igual se sabe el final de esta historia, que no será, por otra parte, el final de la historia, sino su contribución hacia el futuro”. Neneca, su hermana, que lo sigue extrañando como el primer día, prometió gritar presente una vez más. Marta Scarpato hará lo mismo con un océano de por medio. Y ahí, en la tenacidad para no dejar de ir jamás por lo justo, aguarda la victoria por la que pelearon los 30.000.

 

 

 

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