La fake news vacuna

La causa real de la caída del stock vacuno es la liquidación de vientres en los últimos años del macrismo

 

El cierre temporal de exportaciones de carne fue una respuesta política frente a una espiral de especulación de toda la cadena productiva y para ponerle freno a un conjunto de maniobras de triangulaciones que incluyó la posible evasión tributaria y la no liquidación de divisas en el país. Parte de ese esquema ilegal fue montado a través de Sociedades Anónimas Simplificadas (SAS), un instrumento ideado por el macrismo para “beneficiar a los emprendedores” pero que en su gran mayoría se utilizó para estafar al fisco. Una marca registrada de Cambiemos.

“Muchos las emplearon como una cáscara que, dotada de gran flexibilidad, sumada al casi nulo control estatal, resultó ser una herramienta muy alejada de principios de transparencia, estándares internacionales y normas locales en materia de prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo”, sostuvo María Eugenia Marano, directora de Supervisión de la Unidad de Información Financiera (UIF) e integrante del consejo directivo del Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad económica (CIPCE).

Entre 2018 y 2019 se habilitaron 60 establecimientos para exportar carne a China bajo el sistema de sociedades simplificadas, cuando en 2015 había 37 establecimientos. A partir de la apertura indiscriminada de las exportaciones durante los años cambiemitas no sólo aumentó el precio de la carne sino que se redujo el consumo interno, al mismo tiempo que cayó a la mitad el poder adquisitivo del salario. El discurso libremercadista cruje por todos lados.

Ahora, en plena campaña electoral, distintos referentes de Cambiemos, muchos ligados al sector rural, cuestionan la caída del stock vacuno como consecuencia del cierre temporal de exportaciones. Fake news: la caída del stock de 2020 se debió a que en los últimos años de macrismo se liquidaron hembras que fueron faenadas para exportar a China, al mismo tiempo en que se redujo drásticamente el precio que recibían los productores.

 

 

Mensajes de paz y amor

 

 

Este mensaje de paz y amor es de Guillermo Bernaudo, precandidato a diputado por Entre Ríos, suplente en la lista de Rogelio Frigerio (n) y ex secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca durante la gestión de Mauricio Macri.

El mensaje data de diciembre de 2020, luego de que gobierno tomara medidas vinculadas al maíz, uno de los componentes cuyo precio internacional empujó el valor de la carne. El macrismo había decidido la eliminación total de las retenciones, con lo cual el alimento para las vacas se encareció y aumentó el precio en el mercado interno.

El mensaje de Bernaudo sirve para dar cuenta del cinismo que habita en Cambiemos pero también para explicar por qué son una fake news en sí misma. Durante los últimos dos años del anterior gobierno, los productores recibían un valor muy bajo por sus vacas. Esto se explica, en parte, porque los frigoríficos –sector altamente concentrado– tenían la capacidad de pisar el precio.

“Los precios de venta de los novillos terminaron muy bajos durante el macrismo. Por debajo de 1,40 dólares por kilo se considera pérdida. En 2011 se pagaba 1,5 dólares por kilo y en 2015, 2,1 dólares. En 2016 se redujo a 1,9 dólares, mientras que luego de la corrida cambiaria de 2018 y el acuerdo con el FMI se ubicó por debajo de 1,3 dólares. Y ahí empezó la liquidación de vientres”, explica Matías Strasorier, director del Centro de Estudios Agrarios (CEA).

Es decir que durante el gobierno de Cambiemos los productores y productoras ganaderas comenzaron a perder plata. Entonces se descapitalizaron. Luis Miguel Etchevehere, ex ministro, nada dijo sobre este tema.

En 2015 la faena de hembras había sido del 43,5%, mientras que para 2019 se ubicó en el 49,3%, con un pico durante el primer trimestre del 51,7%. A partir de esa excesiva descapitalización es que se perdieron 900.000 cabezas de ganado el año pasado. Pero hay un dato más: en 2019 también ser perdieron 547.000 cabezas en comparación con el año anterior.

¿A quiénes benefició Cambiemos entonces? Ni a los productores primarios ni a los trabajadores y trabajadoras, que redujeron sus consumos de carne al ritmo de la pérdida del poder adquisitivo del salario.

El consumo de carne bovina en diciembre de 2015 rondaba los 59,9 kilos por habitante por año y se redujo a un promedio de 51 kilos para 2019, según datos del IPCVA, una entidad financiada por productores y frigoríficos a través de una suerte de impuesto creado por ley durante el gobierno de Eduardo Duhalde. El IPCVA funciona como un espacio de lobby del sector, con fuerte presencia en medios de comunicación vía pauta publicitaria.

La caída en el consumo de carne estuvo en sincronía con la pérdida del poder adquisitivo del salario, que medido en dólares pasó de 589 en 2015 a 297 dólares para marzo de 2019. Post pandemia también hubo una merma del poder adquisitivo (224 dólares).

Medido en dólares, el kilo de carne estaba más caro en 2015 (8,8 dólares) que en 2021 (6,6). ¿Por qué se consumía más, entonces? Por la distribución del ingreso vía paritarias y políticas públicas expansivas.

“La discusión pasa por mejorar el salario, por la redistribución del ingreso. ¿Qué hubiera ocurrido con el sector productivo si los 44.000 millones de dólares del FMI se volcaban al sector ganadero? Entre 2018 y 2019 se priorizó la exportación en detrimento del mercado interno”, agrega Strasorier.

A veces hay que redistribuir primero.

 

 

Ganadores

La estructura de concentración de los frigoríficos explica también parte de este escenario. Solamente 10 exportadores concentran el 75% de las ventas al exterior. Entre ellos sobresale la brasilera JBS de Joesley Batista, visitante de Macri en Olivos y uno de los responsables de la caída de Michel Temer en Brasil luego de una “delación premiada” (ver La cocina de Olivos). Otro frigorífico del país vecino es Marfrig, firma que a su vez es dueña de la marca Quickfood SA.

Son los mismos grupos económicos que se acaban de llevar el 61% de la Cuota Hilton: Quickfood-Marfrig, Sociedad Importadora y Exportadora de la Patagonia (La Anónima, de la famiglia Braun), Swift Argentina (pasó al grupo brasileño Minerva en 2017), Friar (envuelto en las maniobras de Vicentin), Carnes Pampeanas-Frigorífico Alberdi, Gorina, Rioplatense, Arrebeef, Compañía Bernal y Coto.

En los últimos años, en promedio, la producción ganadera se ubicó entre 950.000 y 990.000 toneladas. De este total, para 2016 el 91% quedaba para el mercado interno, mientras que el año pasado fue del 71%.

Vale repetir la pregunta: ¿quiénes fueron los beneficiarios del modelo cambiemita, que todavía –en parte– se sigue sosteniendo? La respuesta está a la vista.

 

 

Controles

El cierre temporal de las exportaciones de carne fue para acomodar algunas irregularidades del mercado. Por ejemplo, sacar de juego a un grupo de frigoríficos que triangulaban operaciones a China con una maniobra que contribuía a aumentar el precio de ganado vivo en Liniers, tal como explicó El Cohete.

Pero también para bajar el precio de la carne en supermercados y carnicerías. La industria frigorífica nacional cuenta con 500 plantas, de las cuales 120 están habilitadas para la exportación. Una vez faenados los animales, los matarifes y abastecedores –7.500 aproximadamente– son los que proveen a las carnicerías (14.000 establecimientos) y cubren el 80% del mercado interno. A su vez, las empresas exportadoras nucleadas en el Consorcio ABC explican el 30% de la faena para consumo interno.

Entre el 28 de junio y el 28 de julio hubo una merma significativa en varios cortes de carne, según un relevamiento realizado por la cartera de Desarrollo Productivo.

Las principales reducciones de precios se detectaron en el matambre (-9,7%), vacío (-7%), picada especial (-4%), asado de tira (-2,2%) y cuadril (-1,8%). Sin embargo, las reducciones no se comparan con la suba interanual de más del 70%, que en algunos cortes llegó al 100%.

En este sentido, un grupo de frigoríficos recuperados sigue reclamándole al Ministerio de Agricultura que les permita vender de manera directa al público. “Nosotros planteamos que el Estado tiene que ver en los frigoríficos cooperativistas una ayuda para bajar el precio de la carne”, sostuvo Cristian Montiel, de la Foresta (ver Otros frigoríficos son posibles). Según sus cálculos, el kilo en el mostrador podría bajar hasta 200 pesos.

 

 

Plan ganadero

Las falacias de los dirigentes de Cambiemos sobre la situación del sector chocan con el Plan Ganadero que está elaborando el gobierno nacional junto al propio sector, que todavía no se ha hecho oficial.

Según detalló el subsecretario de Ganadería de la Nación, José María Romero, el plan cuenta con dos ejes: aumentar la eficiencia del rodeo y la productividad.

Esto implicaría aumentar el porcentaje de destete (para tener más terneros) del actual 63% al 70% en los próximos 7 o 10 años. Y el segundo eje implicará aumentar la cantidad de kilos por animal faenado. El promedio actual es de 226 kilos cuando en Uruguay es de 260, en Australia de 290 y en Estados Unidos de 360 kilos.

“Si se agregan 40 kilos más por tonelada faenada, tendremos 320.000 toneladas más de producción. Esto es un 15% más de carne”, sostiene el funcionario.

Pero para el CEA, un plan ganadero no debería estar enfocado solamente en la Pampa Húmeda sino que podrían realizarse proyectos productivos en zonas áridas como Mendoza y en otras regiones del país. La carne que se produzca en zonas extra pampeanas no competiría con la exportación y habría más volumen para el mercado interno.

“Sería otra manera de pensar el federalismo. Es decir, pensar la distribución de la riqueza de manera federal”, concluye Strasorier.

 

 

 

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