La hora de las urnas

Movilización ciudadana, elecciones y protestas

 

En la semana que pasó se realizaron tres citas electorales, dos de fundamental importancia en el mapa geopolítico y otra menor. Pero hubo un elemento común: la afluencia al voto de los ciudadanos, dispuestos a hacer valer sus razones; rabia, frustración, esperanza u odio, todos estos elementos empujaron esta marea humana a expresarse en las urnas.

Brasil cerró la cuestión con un repunte notable de Lula, que revalidó su carisma y se apresta a un cuarto período presidencial. Las elecciones brasileñas terminaron con la fuga del oponente a Estados Unidos, siguiendo una consolidada tradición familiar. En tanto, un amigo del fugado, Netanyahu, consiguió la mayoría relativa en Israel, con lo que el país entrará en una espiral de negociaciones dura y fatigosa, siempre dentro de la ecuación derecha contra derecha. La sorpresa ha sido el voto de los árabes-israelíes, que ha conseguido 19 bancas, pero hay pocas esperanzas para la formación de un gobierno anti-Netanyahu con apoyo de este bloque. Existe un tabú no escrito desde los tiempos de Ben Gurion que dice que en Israel no se forma gobierno con los árabes. 

 

 

La marquesina de Novi Sad

El 1 de noviembre de 2024 se derrumbó la marquesina de la estación de Novi Sad en Serbia. El derrumbe ocasionó la muerte de 16 personas. Sucesivamente, el ministro de Infraestructuras declaró que la marquesina no se incluía en los recientes trabajos de reestructuración de la estación; lo mismo dijeron los representantes de la empresa china que obtuvo la licitación y los funcionarios del ferrocarril estatal. Este incidente trágico fue la mecha que encendió las protestas contra la corrupción pública del gobierno Vučić. El movimiento fue conducido por las organizaciones estudiantiles que instauraron como método la deliberación de base y la toma de decisiones colectiva: "No necesitamos líderes", repetían.

Esta experiencia culminó en las elecciones del domingo 25 en Serbia, que llevaron al triunfo a Studentska Lista, la lista de los estudiantes, que con el 52% de los votos obtuvo 138 bancas para el Parlamento, mayoría absoluta. El oficialista Partido Progresista Serbio consiguió 104 bancas con el 39% de los votos.

Que los serbios estuvieran descontentos lo demostró la afluencia a las urnas: el 70% del padrón electoral, una cifra que no se veía al menos en 30 años.

Vučić renunció a su cargo de Presidente de la República en septiembre para postularse como Primer Ministro. Aun habiendo perdido las elecciones, sigue siendo un político poderoso y anunció que hará una oposición dura al futuro gobierno.

La prensa europea festejó el triunfo de los estudiantes señalando que Vučić es un "nacionalista pro-ruso". La Unión Europea también asistió complacida a su derrota; probablemente se imaginan que la nueva dirigencia se arrojará en sus brazos.

Vučić recuerda a Viktor Orbán: además de perder las elecciones, ambos se habían opuesto a las sanciones contra Rusia y ambos mantienen una relación fuerte con Israel. En el caso de Vučić, además, existe una relación personal con Netanyahu; esta entente permitió a Tel Aviv abastecerse de armas a través de Belgrado. Cabe señalar que en las elecciones del domingo 25 cayeron dos aliados de Netanyahu, uno en Serbia, otro en Brasil.

Hay un particular detalle que es necesario destacar: el nacionalismo serbio, un ingrediente explosivo que no sólo subsiste y alimenta los grupos reaccionarios, también en el movimiento opositor se alinean nacionalistas. En las manifestaciones electorales se veían muchas personas alzando tres dedos en gesto desafiante. Por un lado, era la referencia de la lista de los estudiantes, que era la número tres. Por otro lado, este saludo, que en serbio es "pozdrav sa tri prsta", es un gesto del nacionalismo, que se asocia al símbolo de la Trinidad ortodoxa, religión mayoritaria en Serbia. El gesto se popularizó entre los grupos paramilitares de las guerras balcánicas de los años '90.

La lista de los estudiantes se mantuvo en un plano de ambigüedad respecto al argumento, para no perturbar a los nacionalistas anti-Vučić presentes en la oposición; esta ambigüedad fue criticada por los intelectuales opositores y la izquierda.

Quizá las cosas no sean tan simples como enfatiza la prensa europea. La influencia rusa en los Balcanes es residual, pero hay otras conexiones que subsisten y que no corresponden a la política de primera página. La revista de política Strana ha entrevistado a uno de los dos principales dirigentes de la lista de los estudiantes, Jovo Bakic, que a propósito del tema Rusia dijo: "Respetamos a Rusia, como gran potencia y como partner históricamente importante, que muchas veces ha sido además nuestro protector. Sobre este punto no habrá cambios. Las sanciones que la pequeña Serbia impondría a Rusia no cambiarían nada, pero desde un punto de vista simbólico, sería muy negativo".

Yendo a puntos más concretos, aclaró: "No estamos aquí para complacer a los extranjeros, sino para actuar en el interés nacional. Serbia no rechazará el gas ruso, no obstante la presión de la Comisión Europea". Gas que Serbia recibe con precios de favor, y que probablemente seguirán.

Los que han querido ver un cambio de régimen, gestionado por fuerzas extranjeras, por ahora no tienen en mano cartas para demostrarlo; el tiempo lo dirá.  

 

 

Ucrania, diplomacia paralela

Hace una semana en El Cohete hablábamos del fracaso de las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania. Esta semana, el jefe de la corresponsalía de Moscú de The Financial Times, Max Seddon, publicó un episodio oculto de esta guerra; se trató de un intento de cerrar el conflicto a través de un canal informal o "back channel" con el Kremlin.

La historia comenzó el 3 de marzo de 2022 con un telefonema dirigido a un abogado de Weston, Connecticut, Richard Conn. Lo llamó un hombre de negocios ruso, con buenos contactos en el Kremlin, que le dijo muy agitado que Moscú se sentía amenazada. Conn conocía muy bien el mundo ruso; consideraba que una diplomacia paralela podía conseguir buenos resultados con los rusos, como en la crisis de los misiles de Cuba. En septiembre de 2022, Conn encontró un aliado, el banquero Bob Foresman, preocupado por la posibilidad de una guerra nuclear. Foresman conocía a la persona adecuada, el alemán Matthias Warnig, ex oficial de la Stasi y amigo de Putin. Los tres se encontraron en el hotel del aeropuerto de Zúrich; era un momento difícil porque en Estados Unidos se hablaba de guerra atómica, Biden hablaba de "Armagedón" y había cortado cualquier contacto con Putin.

Después del encuentro, apareció en escena Eric Green, responsable del dossier Rusia en el Consejo de Seguridad estadounidense. Green conocía las ideas de Conn sobre la "back channel", se comunicó con Conn y le transmitió algunos mensajes para que Warnig entregara a Putin: ningún cambio de régimen, ninguna voluntad de destruir Rusia. Conn los memorizó y se los pasó a Warnig en un club de golf de la Selva Negra, en Alemania.

El 26 de octubre, en Frankfurt, Warnig transmitió la respuesta de Putin, que dijo que no tenía otra alternativa que continuar con las operaciones militares, pero se manifestaba disponible para negociar a partir de los papeles de Estambul. Además, solicitó un encuentro de alto nivel entre Jake Sullivan y Yuri Ushakov, en tanto Warnig anunció que la amenaza nuclear ha desaparecido. Al día siguiente, Putin prácticamente lo confirmó cuando declaró que el arma atómica no tenía algún sentido para Rusia, ni militar, ni político.

En el equipo de negociaciones entró también Alexander Rodnyansky, productor de cine ucraniano que había contribuido a los encuentros de Estambul.

En Gran Canaria se trazó el primer borrador en enero de 2023. Rusia se retiraría de gran parte de los territorios ocupados, la frontera volvería al trazado anterior a la invasión, se reconocería a Rusia Crimea y un puente terrestre; Ucrania podía obtener la protección de la OTAN y Moscú abriría una negociación aparte sobre las garantías con Washington. Warnig llevó el documento a Putin, que lo analizó renglón por renglón. Putin aceptó la línea del frente, ninguna adhesión de Ucrania a la OTAN, pero aceptó el ingreso en la Unión Europea y un sistema de seguridad similar al de Estambul.

Pero en Kiev las expectativas eran diferentes: Zelensky y Andriy Yermak, probablemente aconsejados por los ingleses, no querían conceder nada sobre las líneas de frontera; estaban convencidos de que podían obtener más sin ceder territorio.

Rodnyansky pensaba que en ese momento era necesaria una presión estadounidense sobre Zelensky, y relató que en Kiev se razonaba como si el ejército ruso fuera a desaparecer por arte de magia.

La diplomacia paralela terminó en febrero de 2023; Sullivan informó a Ushakov que Washington no había autorizado la iniciativa y así se perdió una oportunidad.

Hace una semana dijimos que las posiciones de los miembros de la Unión Europea comenzaban a diferir respecto al conflicto; esta semana, acelerando los tiempos, el Presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y el Primer Ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, telefonearon a Putin, suscitando la furia de la Primera Ministra danesa Frederiksen, que acusó a los colegas de actuar por cuenta propia, cosa que confirmaron los dos mandatarios; claramente, uno de los motivos del contacto es que los dos países limitan con Rusia. Además, dijeron que "para terminar la guerra son necesarias conversaciones directas"; otra motivación fue la de "preparar los futuros coloquios tripartitos en Abu Dhabi".

La posición oficial de la Unión Europea respecto a los coloquios telefónicos es que "el Consejo Europeo ha ratificado su posición de intensificar ulteriormente la presión sobre Rusia, para que termine con su brutal guerra de agresión... y conseguir una paz justa y sostenible". Falta mucho tiempo para que la Unión Europea se decida a negociar seriamente, pero sobre todo falta la comprensión de que una negociación comporta flexibilidad y la posibilidad de renunciar a una parte de las pretensiones de cada uno.

Mientras tanto, el informe de The Financial Times sepulta algunos lugares comunes, como que Rusia quiere la guerra y no quiere la paz; hasta el momento, el tablero ha sido pateado dos veces por Kiev y no por Moscú. La otra fantasía es que Rusia quiere la capitulación total de Ucrania; los borradores lo desmienten.

Recientemente, Zelensky declaró a Fox News que Ucrania está lista para congelar el conflicto en la actual línea del frente y abrir las negociaciones con Moscú; las condiciones de seguridad las dejará para una segunda fase.

¿Dejará escapar otra vez la posibilidad de cerrar la guerra?

 

 

Epílogo con el otro 17 de octubre

El fin de semana del 17 y 18 de octubre hubo movilizaciones estudiantiles y juveniles en varias regiones de Italia. Particularmente fue notoria la del domingo 18 en Milán, donde una legión de manifestantes se expandió en el centro de la ciudad rompiendo vitrinas y robando vestidos y zapatillas. Este fue un ataque directo a la simbología de la sociedad del éxito. Hoy es más grave romper la vitrina de Prada que quemar una iglesia.

Los jóvenes fueron prontamente calificados de facinerosos y el gobierno encontró y arrestó al chivo expiatorio ideal, Youseff Siher, 30 años, italiano de primera generación, estudioso de política, velozmente retransformado en "marroquí". La acusación se basa en el lanzamiento online del chat Movimento 17 Ottobre, creado después de los hechos del 18; el intento de Siher era encauzar la protesta hacia la desobediencia civil, pero la fiscalía lo consideró asociación ilícita e incitación a la violencia. La jueza de la audiencia preliminar Tiziana Landoni interrogó al detenido y el miércoles 28 ordenó su liberación después de desmontar las acusaciones una por una.

La decisión provocó la respuesta violenta de la señora Meloni, que calificó de "vergonzosa" la decisión, acusando a la Magistratura de no alinearse con el Ejecutivo. La señora Meloni proviene de una cultura política que no aprecia la división de poderes y se siente en su salsa endureciendo el clima represivo; el aceite de ricino de otrora ha sido reemplazado por una legislación cada vez más asfixiante que amenaza directamente los artículos 17 y 21 de la Constitución italiana: libertad de expresión y el derecho a manifestar.  

No sabemos si el Movimento 17 Ottobre sobrevivirá. La que seguramente no se acallará será la protesta, que continuó el viernes 30 con la confluencia de estudiantes y trabajadores en la huelga y movilización multitudinaria organizada por los sindicatos de base italianos y la internacional de trabajadores portuarios, que son los que directamente boicotean los envíos de armas a Israel por vía marítima.

 

 

 

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