La característica principal de una colonia es que la metrópoli extrae sus recursos naturales para su propio enriquecimiento y, a su vez, le vende productos elaborados.
John Adams, primer Vicepresidente de George Washington (1789-1797) y segundo Presidente de los Estados Unidos (1797-1801), sentenció: “A los pueblos se los domina por las armas o por la deuda”.
Es claro que en 1806 y 1807 los ingleses, derrotados en Estados Unidos pero victoriosos en Trafalgar, no pudieron dominar con las armas al heroico pueblo de las orillas del Río de la Plata, pese a que un sector rico y minoritario del que fuera el Virreinato del Río de la Plata se sumó a la lógica masónica Southern Cross (Estrella del Sur), y recibieron con bandejas de plata a la invasión.
Sin embargo, primero a través del comercio y después con las financiaciones bancarias, lograron imponer un modelo agropecuario exportador para proveerse de alimentos, que en el país benefició a una minoría parásita y rentista (la oligarquía) en desmedro de los pueblos originarios y del gaucho, que incluso una parte de ellos fueron utilizados como tropas en las llamadas “campañas del desierto” de Martín Rodríguez, Juan Manuel de Rosas y Julio A. Roca. Y posteriormente, contra las montoneras del interior y contra la República de Paraguay.
La toma de deuda con la Baring Brothers en 1824 se amplió en 1864 ante la Guerra del Paraguay. Los intereses de esta se tornaron impagables y se produjo la primera crisis en 1890. Tras la crisis se sucedieron otras, pero la deuda siguió creciendo hasta la Segunda Guerra Mundial. En la Argentina se creó el IAPI, que le dio pleno control al Estado nacional de las exportaciones; en 1946 se utilizaron las acreencias sobre Inglaterra para nacionalizar servicios públicos y en 1952 se salda la deuda externa total.
El problema ahora es más complejo porque el comercio exterior nuestro es cada vez más primario, cada vez más privatizado, y el saldo comercial (en 2024 de 18.899 millones de dólares, en 2025 de 11.286 millones en esa moneda, y en 2026 quizá sea similar a la del año 2024) no alcanza para pagar la mitad de los intereses de la deuda bruta de la Administración nacional [1]. Esta, multiplicada por una tasa promedio del 7,7% (en dólares y en pesos es más, pero tomemos la tasa del FMI [2]), implica no menos de 40.000 millones de dólares por año (en pesos y en dólares), como lo corroboran los títulos que capitalizan intereses de la deuda que no pueden pagar, que asciende al 31 de mayo de 2026 a 92.685 millones de dólares en 29 meses.

Se realiza un sideral ajuste del consumo en la población para aumentar los saldos exportables de petróleo, alimentos, materias primas, etc., y frenar las importaciones de capital e insumos para producir; por eso el freno del nivel de actividad, para reducir las compras al exterior; sí permiten y favorecen la importación de bienes de consumo. Exportamos comodities por 0,60 dólares por kg e importamos productos electrónicos por 1.000 dólares por kg.

Las importaciones asociadas a la producción que contempla la suma de los bienes de capital (máquinas y herramientas), las piezas y accesorios de bienes de capital y los bienes intermedios, en los primeros cinco meses de 2026 descendieron 10% con respecto a igual período de 2025. La menor importación de maquinarias, equipos y accesorios explica por qué cayó fuertemente la tasa de Inversión Interna Bruta Fija en el período.
Y paralelamente se incrementó la importación de bienes de consumo, de automóviles de alta gama, embarcaciones, bienes electrónicos de todo tipo, operaciones de puerta a puerta y hasta de alimentos, etc.
Creció exponencialmente la venta de combustibles, esencialmente por la venta de petróleo crudo. Se está a punto de alcanzar la extracción de un millón de barriles de petróleo por día. Cada barril tiene 159 litros de petróleo (42 galones estadounidenses) multiplicado por 1.000.000 por día; un mar de petróleo sale de la entraña de nuestra tierra.
Horacio Marín, presidente de YPF SA, que trabajó 35 años en el grupo Techint, y que antes de ser nombrado por Milei era el gerente general de Tecpetrol SA, la petrolera del grupo, dijo que, a un precio de 50 dólares el barril del crudo, Vaca Muerta era rentable. Este año superó los 100 dólares el barril; ahora ronda los 75 dólares. Esa renta se la apropian los grandes operadores extranjeros (como Chevron, Shell, Total Energies, Harbour Energy y otras). Las tres primeras giraron utilidades a sus casas matrices por 1.000 millones de dólares en abril de 2026. Las otras lo harán con el cierre de sus balances en junio de 2026. También están las empresas locales trasnacionalizadas como Pan American Energy, Vista Energy, Compañía General de Combustible, Tecpetrol, Pluspetrol y Pampa Energía.
A la población local le venden a precio internacional; el litro de nafta super cuesta en la Argentina a razón de 2.200 pesos el litro, 1,45 dólares, que es el mismo precio que se paga en Chile, en Uruguay, en Paraguay y en todos los países que no tienen petróleo.
La colonia Argentina vende más oro (por declaraciones juradas y con controles que dejan mucho que desear) que el complejo cuero y carne bovina, cuando este último es récord de exportación ante la disminución del consumo interno de 47,1 kilogramos por año y por habitante, según informa CICCRA (Cámara de la Industria y Comercio de Carnes), 21,3 kilos menos que en el año 2009.
Cierre de empresas e industricidio
Según los datos oficiales, desde enero de 2024 hasta marzo de 2026 en el país cerraron 25.428 compañías de todo tipo (a razón de 40 empresas por día hábil) y se perdieron 322.958 puestos de trabajo registrado. En ese mismo período, la formación bruta de capital fijo —la inversión en maquinaria, equipos y construcciones— registró una caída del 11,6% interanual.
Cayó la inversión en general porque se redujo el mercado interno, y creció esta solamente en extracción de petróleo, gas y minerales.
En el caso de la industria automotriz, por su efecto multiplicador a otras fábricas y actividades, representa casi el 50% de la producción manufacturera del país. Bajo la gestión actual, en 30 meses el sector automotriz atraviesa una fuerte reestructuración marcada por la apertura importadora y la caída del consumo, lo que llevó a dos terminales históricas a cesar sus operaciones productivas en el país, además de la discontinuación de múltiples modelos.
La francesa Citroën cerró la planta de El Palomar (Gran Buenos Aires). El último vehículo de la marca fabricado allí fue el furgón Berlingo, pasando a abastecer el mercado exclusivamente con importaciones de Brasil. La empresa japonesa Nissan, lo mismo, deja de producir en el país y se limita a ser importador de Brasil. Renault dejó de producir los modelos Sandero, Logan y Stepway en su planta de Córdoba.
La situación puede extenderse al resto de las automotrices que, ante la depresión económica argentina y la libre importación, trasladan la producción a Brasil y transforman las fábricas locales en sedes de importación o se enfocan únicamente en camionetas pick-up de alta demanda, que siguen activas en terminales como Toyota, Volkswagen y Ford.
Con un agravante, la megaempresa BYD (Build Your Dreams) de China, que es el mayor fabricante de vehículos eléctricos e híbridos [3] del mundo, ya comercializa sus autos y utilitarios en el país. China importa litio para armar las baterías, dado que disminuye la corriente eléctrica para extender su vida útil [4].
En ese marco, según informa ADEFA (Asociación de Fabricantes de Automotores), el siguiente cuadro muestra cuánto se produjo y cuánto se exportó en los primeros cinco meses de 2025 y de 2026.

En los primeros cinco meses de 2026, se patentaron 247.187 vehículos cero kilómetro en el mercado argentino. De ese total, la proporción de vehículos fabricados en Brasil y otros mercados globales creció hasta representar más del 65% de las ventas, según los registros de la industria.
Los vehículos de marcas extranjeras y de extrazona ganaron mucho terreno gracias a la ampliación de cupos de importación con arancel cero (hasta 50.000 unidades anuales) para modelos electrificados. Incluso por ciudadanos que pueden importar un vehículo nuevo por año calendario de forma directa cumpliendo con las normativas simplificadas de homologación. Un ejemplo es el caso del diputado nacional por la provincia de Jujuy que compró un Tesla.
Podemos extenderlo a otras industrias, por ejemplo, la láctea con el cierre de Sancor, de Lácteos Verónica, de la Suipachense, la Cooperativa Nuevo Amanecer, etc. O de la metalmecánica con más de 60% de capacidad ociosa y se estima que alrededor de 850 empresas metalúrgicas cerraron y el sector perdió casi 21.000 puestos de trabajo en los últimos dos años [5]. Incluso de fabricantes de maquinarias agrícolas, como son los casos de Roque Vasalli y de Metalfor, que están en una situación terminal ante la competencia de maquinarias provenientes de China, o de FATE SA por la misma causa. Por no hablar de la industria textil, etc., etc.
En síntesis
Se consolida un modelo extractivista, agropecuario, financiero exportador, que emplea la deuda como palanca de transmisión del capital financiero internacional con sede en Manhattan, que condiciona la economía del país y que solo desarrolla lo que afuera les interesa. En ese sentido se sinceró Marc Stanley: “La Argentina tiene lo que al mundo le interesa”, refiriéndose al potencial exportador de energía, alimentos y minerales. O Laura Richardson, cuando en enero de 2023, durante una reunión del Atlantic Council, afirmó: “¿Por qué es importante esta región (por Sudamérica)? Con todos sus ricos recursos y elementos de tierras poco comunes, tienes el triángulo del litio, que hoy en día es necesario para la tecnología. El 60 % del litio del mundo está en el Triángulo del Litio: Argentina, Bolivia, Chile… Tenemos 31% del agua dulce del mundo en esta región…”.
Toda la legislación aprobada, la ley Bases, la llamada de “Inocencia Fiscal”, la reforma de la Ley de Glaciares, la reforma laboral, etc., más los proyectos girados al Congreso de la Nación de “super RIGI” para beneficio de la inteligencia artificial, data centers y semiconductores, el de inviolabilidad de la propiedad y su efecto sobre la tierra y su extranjerización y apropiación de lo que por la Constitución nacional le pertenece a los pueblos originarios, corrobora el país colonial y la corrupción de la mayor parte de los supuestos representantes del pueblo y de las provincias, y de la justicia.
A la inversa de una colonia, un Estado independiente es una forma de organización política con un fin determinado, que, como definiera Perón, es la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación; por ende, debe tener un plan de gobierno que priorice la producción y el trabajo argentino.
¿Cómo es posible que un país que tiene alimentos, energía, minerales de todo tipo se subordine al capital extranjero y permita el empobrecimiento de su pueblo?
En los últimos 30 años triplicamos las exportaciones de alimentos; también, en los últimos 11 años triplicamos la pobreza y la exclusión social.
Solo fortaleciendo al Estado se puede y debe revertir el sometimiento y la subordinación de la Argentina al capital extranjero.
[1] La deuda bruta de la Administración Nacional al 31 de mayo de 2026 asciende a 479.273 millones de dólares según la Secretaría de Finanzas de la Nación, sin contemplar los pases contables con el BCRA, y sin contar la deuda por BOPREAL y por REPOS que está en cabeza del BCRA.
[2] El Fondo Monetario Internacional le cobra a la Argentina una tasa de interés efectiva que actualmente ronda el 7,7% anual. Esta cifra surge de sumar la tasa base del FMI (tasa de los DEG) más una serie de cargos y sobrecargos que se aplican por el alto nivel de deuda que mantiene el país (es el mayor deudor con un pasivo de 58.243 millones de dólares al 31 de mayo de 2026) y el plazo del préstamo.
[3] Vehículo que combina un motor de combustión interna (nafta o diésel) con uno o más motores eléctricos. Esta tecnología aprovecha ambas fuentes de energía para reducir el consumo de combustible y las emisiones contaminantes, sin depender de un enchufe para funcionar.
[4] La batería de iones de litio (Li-Ion) es un dispositivo recargable que almacena energía mediante reacciones químicas, utilizando sales de litio. Destacan por su alta densidad de energía (permiten baterías más ligeras), recarga rápida y ausencia de efecto memoria.
[5] El aglomerado urbano conformado por San Nicolás y Villa Constitución (corazón metalúrgico del país) encabeza el ranking nacional de desempleo. Según los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondientes al primer trimestre de 2026, la región alcanzó una tasa de desocupación del 10,4%, un porcentaje que no sólo supera el promedio nacional del 7,8%, sino que además representa el valor más elevado entre los 31 aglomerados urbanos relevados en todo el país.
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