La prevención fue el homicidio

La causa por la muerte de Ezequiel Corbalán y Ulises Rial llega a juicio oral

 

Se solicitó la elevación a juicio oral por el homicidio de Ulises Rial, de 25 años, y Ezequiel Corbalán (30), perpetrado por el agente de la Unidad Policial de Prevención Local (UPPL) Pablo Nicolás Moresco en la ciudad de San Nicolás. El 1° de junio de 2020 a las tres de la mañana, Moresco decidió interponer sorpresivamente el móvil que conducía en el paso de la moto Corven 250 que manejaba Corbalán, quien estaba acompañado por Rial. Producto del choque sucedido en la intersección de las calles Carbajo y Piaggio, ambos jóvenes murieron tras resultar despedidos e impactar contra el suelo.

Como contamos en El Cohete a la Luna, la mentira policial se derrumbó cuando un testigo dio cuenta de cómo quisieron alterar la escena para difundir luego la versión oficial policial que replicaron los medios, que sostenía que la moto había chocado al patrullero, que estaba detenido. Los testimonios incorporados en la causa, la pericia sobre cómo se produjo el impacto, sumada la declaración de la oficial acompañante, forman parte de las pruebas que acreditan que se trató de un homicidio. El juez Román Parodi consideró que Moresco debía seguir en libertad, a pesar del pedido de prisión solicitado por los abogados y también del propio fiscal interviniente en la causa, Darío Giagnorio.

El viernes 30 de mayo “a las tres y media de la tarde la causa fue elevada a juicio”, detalla Sandra, mamá de Ezequiel Corbalán, en diálogo con El Cohete a la Luna. “Moresco está en su casa, lo desafectaron el 19 de febrero”, cuenta sobre el homicida que conducía el móvil policial acompañado por Omar Lucas Matías Bazán y Daiana Sabrina Hueza. “La pericias mecánicas, conjuntamente con la declaración de Hueza, la oficial, que a pocos días del accidente es la primera que declara y dice que su compañero es quien le tira el auto a los chicos, prueban como ocurrió en verdad el asesinato”. En su declaración testimonial, que consta en el requerimiento de elevación a juicio de la causa, Daiana Hueza expresó: “Que Moresco comienza a tirarse hacia la izquierda para intentar interceptar la moto”. Tirarse hacia a la izquierda fue precisamente utilizar el móvil policial para impactar con la moto. El patrullero, según la propia Hueza indicó, venía circulando “sin las balizas encendidas porque no andaban y sin la sirena activada”.

Sobre el vecino que vio cómo los policías querían ocultar todo, Sandra expresa: “A ese vecino hay que cuidarlo un montón. Fueron varios amenazados”. Remarca que “operativo no hubo nunca”, dejando en claro que nunca ocurrió el operativo que, según la versión oficial, los jóvenes querían evitar. Ellos venían de la casa de Verónica, la mamá de Ulises. “No hicieron ni cinco cuadras, en dirección a un kiosco. ¿De qué persecución u operativo cerrojo me hablan? Si no hicieron más de cinco cuadras que los mataron”, manifiesta indignada. “De la casa de Verónica salieron tres menos cinco y a las tres y cinco fallece Ulises”.

 

 

Sandra señala que la decisión de los policías en ese momento fue llamar a la ambulancia más alejada del lugar donde sucedió el hecho –que tardó 45 minutos en arribar– para tener tiempo de cambiar una cubierta y que no se notara cómo había impactado en la moto, y de ese modo modificar la escena. “Metieron a todos los vecinos del barrio San Jorge adentro. ¿Quién estaba esa noche de jefe? Es muy fácil saberlo”, plantea. También aclara que hay responsabilidades mayores que van más allá de la persona imputada por el homicidio: “Hay mucho encubrimiento. Las cartas están sobre la mesa. El fiscal pedía pruebas y las pruebas las tiene”, explica, segura de haber luchado por la verdad. “Él (el fiscal Giagnorio) ya elevó a juicio. Espero que el juez Parodi se ponga a disposición de estas madres y haga lo que tenga que hacer. ¿Si a él le hubiese pasado, qué pasaba? ¿Cómo puede ser que Moresco esté tan tranquilo, que salga de su casa como si nada? Si es un asesino, mató a dos personas. Dos pibes laburadores, uno de ellos dejó una nena, que si usted la hubiese visto en el acto se le hubiese partido el alma”, exclama, en referencia al acto en homenaje a las víctimas y en reclamo de justicia que se realizó el martes 1° de junio, a un año del homicidio. Sandra añade que su familia está destrozada y cuenta que se tuvo que ir a vivir a otra ciudad porque la policía se le reía. “Nadie sabe del dolor que llevo adentro. Ojalá que a nadie le pase lo mismo, ni a mi peor enemigo se lo deseo”, concluyó.

 

Sandra (mamá de Ezequiel Corbalán), Verónica (mamá de Ulises Rial) y en sus brazos su nieta Brunela.

 

“Junto a Edgardo Lazzarino representamos a las madres de los dos chicos víctimas del homicidio brutal cometido por la policía”, expresa el doctor Gabriel Elías Ganón en diálogo con El Cohete a la Luna. “Las madres estaban preocupadas porque desde el primer momento el personal policial se involucró para tratar de hacer aparecer el hecho como accidental. Cuando evidentemente, como se pudo demostrar en el transcurso de las distintas diligencias de pruebas, no fue un hecho accidental, sino que el policía que conducía el vehículo decidió asesinar a estos dos muchachos”, explica. Ante las primeras versiones oficiales-policiales instaladas en los medios de que los jóvenes venían eludiendo un control policial, Ganón expresa: “Eso es absolutamente falso. En ese momento no había ningún control policial instalado en ningún lugar de la ciudad y mucho menos en el lugar por donde pasaron circulando los jóvenes”.

 

 

Más policías no es mayor seguridad

El abogado remarca que Ezequiel junto a Ulises pasaron sobre la avenida Illia, donde había un móvil policial apostado –como suele ocurrir durante toda la noche– y que “aparentemente, como estaba prohibida la circulación, cuando los policías vieron pasar dos jóvenes en moto, supusieron que salían o iban a cometer algún acto delictivo. Efectuaron esa evaluación de la circunstancia, tiempo, modo y lugar y consideraron que tratándose de jóvenes morochos, circulando en una moto, en un horario donde estaba prohibida la circulación, o estaban cometiendo un delito o iban a cometerlo, por eso se lanzaron a la persecución”. Ganón da cuenta así del típico accionar de ese distorsionado olfato policial que marca quiénes son los sospechosos de siempre.

Para entender la lógica policial hay que señalar lo viva que se mantiene la obra de Cesare Lombroso El hombre delincuente de 1889, que propone que hay ciertos seres humanos propensos a delinquir según sus fenotipos. Aun cuando esta teoría sirvió como pretexto para persecuciones de los regímenes más salvajes de la humanidad como el fascismo y el nazismo, todavía hoy la policía sigue utilizando estos prejuicios para pedir documentos y detener a los que no encajan con las caras que deberían tener –según ellos– los hombres y mujeres decentes.

La fuerza que intervino en el homicidio de Ezequiel y Ulises integra las Unidades Policiales de Prevención Local (UPPL), parte del desmadre de policías creadas para prevenir, pero que lejos de su función terminan cometiendo un homicidio. Muchas veces por la cantidad de fuerzas policiales intervinientes cuesta distinguir cuál es la que incurre en el accionar delictivo. Ganón, quien también es profesor de Criminología, explica: “El funcionamiento, la acción de los cuerpos policiales que dependen no directamente, pero que tienen una dependencia bastante directa de los municipios es bastante problemática desde todo punto de vista institucional. Porque prácticamente son una fuerza de choque del intendente municipal y el intendente municipal de San Nicolás la utiliza como tal”, indica. “Como si fuera un señor feudal que tiene su propio ejército. Así la utiliza (Manuel) Passaglia. Creo que la policía no debería tener esa relación directa con el intendente”.

La creación de las fuerzas policiales locales surgió junto a la idea tan cabalgada –política y mediáticamente– de insistir en la creencia de que más fuerzas policiales es igual a mayor seguridad. “La institución policial logra instalar una verdad absoluta, que no es discutida seriamente por los diversos actores políticos, entonces se termina convirtiendo en algo real cuando no lo es. No hay ningún dato concreto de que mayor cantidad de policías garantice mayor seguridad. De hecho, uno de los países que tiene mayor cantidad de policías por cantidad de habitantes, Estados Unidos, lejos está de tener índices de criminalidad bajos, sino todo lo contrario”. En contraposición a esa idea tan instalada en nuestro país, Ganón se encarga de señalar que “hay países que tienen menos policías por cantidad de habitantes y tienen una tasa de criminalidad muchísimo más baja. Todos los países nórdicos tienen los niveles de policía más bajos por cantidad de habitantes y son los que tienen mejores índices de seguridad”.

Ganón –un gran batallador del Derecho que molestó al poder, destituido por la alianza Cambiemos y por el Frente Socialista, que se encargaron maliciosamente de eyectarlo de su cargo de Defensor General de la provincia de Santa Fe– cita a Friedrich Nietzsche para señalar que “quien impone la verdad determina las consecuencias e impone su forma de ver las cosas y consolida así su poder. De esa manera, la policía termina consolidando su forma de ver la realidad y la forma de responder a lo que perciben como realidad”. Aclara que “esto no lo sostenía solamente Nietzsche, sino también lo decía en la región latinoamericana el gran poeta guatemalteco (Augusto) Monterroso, quien decía que en el mundo moderno los policías iban a ser más numerosos, los pobres muchos más pobres y los ricos más poderosos e inteligentes. Eso se está consolidando en la región más desigual de todo el planeta”.

 

 

Pruebas para esclarecer el homicidio

Ante el argumento oficial-policial de que los jóvenes en moto habían chocado el patrullero, era necesario esclarecer lo sucedido. En un principio, la fiscalía actuante había comprado esa versión, por lo cual los abogados de las madres de las víctimas debieron revertir esa posición dominante. “Tuvimos que trabajar intensamente tratando de buscar testimonios, sobre todo de algunos vecinos del barrio que vieron cómo ocurrieron los hechos, y realizar diligencias periciales. Porque después de que el primer móvil comienza a perseguir a los chicos, empiezan los mensajes radiales: ‘Vamos a cortar ese par, vamos a cortar ese par’. Terminaron cortándolo. Se le cruzó el móvil policial que era difícil de identificar, que venía en el sentido contrario en el que se desplazaba la moto”, detalla Ganón. “Los chicos se encontraron de frente con un auto que no tenía balizas, que no tenía sirena, que era imposible identificar en la oscuridad como móvil policial y que cuando estaba a la par se les tiró encima y les impidió pasar”.

“La pericia que realizó el ingeniero Jorge Oscar Geretto permitió corroborar todo lo que algunos testigos pudieron ver y sobre todo determinar exactamente dónde se produce el impacto, de dónde venía el móvil, de dónde venía la moto y cómo fue la maniobra absolutamente brusca que realizó el conductor del móvil policial. Fue avalada por el relato de una de las jóvenes policías que venía en el móvil”, señala Ganón sobre el aporte de la pericia –que lograron incorporar a la causa– realizada por Geretto, también licenciado en Accidentología y Prevención Vial del Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina (IUPFA). En su análisis pudo determinar:

  • El punto de impacto, donde la pestaña de la rueda delantera izquierda del rodado Volkswagen Voyage (móvil policial) se engancha con la tapa del motor lado izquierdo de la moto Corven. El eje de la moto con sus ocupantes se hallaba aproximadamente a unos 50 centímetros del cordón cuneta derecho de la mano de circulación de la moto.
  • Al considerarse a ambos rodados embistentes y embestidos surge que el móvil policial estaba en movimiento al momento de la colisión.
  • La colisión ocurrió en el ancho de paso para la circulación de la moto sobre el extremo derecho de su semicalzada sobre el cordón cuneta.
  • Conclusión, el móvil policial circuló al momento del contacto por la mano reglamentaria de circulación de la moto.

 

Imágenes en escala de los rodados intervinientes según la pericia del ingeniero Geretto.

 

Imagen de la pericia cuando el móvil policial cruza la moto.

 

Gabriel Ganón se refiere a la situación procesal de Moresco: “Más allá de lo que pedimos nosotros como particulares damnificados, conjuntamente con las abogadas de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) solicitamos que se proceda a la detención del policía. La fiscalía entendió lo mismo, el juez no hizo lugar y permitió que continúe en libertad”. Consultado por la situación laboral del uniformado explica que “respecto de su separación de trabajo, nosotros tomamos conocimiento de una resolución de colocarlo en disponibilidad que tomó Asuntos Internos a principios de este año. Pero hace poco las madres habían recibido información de que había sido incorporado a la fuerza en otro lugar. Eso estamos intentando establecer para saber si efectivamente es así”. El juez de Garantías que decidió otorgarle la libertad a Moresco, Román Parodi, consideró que no hay peligro procesal, que el policía está a derecho, que es fácil ubicarlo y que no existe peligro de fuga.

 

 

 

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