La sombra Verde de Pepín

La IGJ tira el hilo del enigmático Ignacio Saénz Valiente

 

Pericles es el avatar de Fabián Rodríguez Simón en Twitter, pero también era el nombre de su fundación. Esta semana, la Inspección General de Justicia (IGJ) encontró entre sus integrantes a tres personas. Rodríguez Simón como director, José Torello como secretario y Enrique Solanet como tesorero. “Pepín” compartía despacho con Torello en Casa de Gobierno, uno de prestado, el otro como secretario general de la presidencia. La memoria de la web menciona como zona de cruce entre los tres nombres el paso por Llerena y Asociados, uno de los grandes estudios jurídicos porteños que para 2006 dejaba la zona del Palacio de Justicia para instalarse en un edificio en Retiro con deck con vista al río, cafetería, gimnasio y metegol para flojeras de estrés. Más tarde, el estudio se sumó a la defensa del Grupo Clarín durante el debate de la Ley de Medios, tarea que Rodríguez Simón escribió en un libro. Ya durante la presidencia de Mauricio Macri, el estudio representó al mandatario en la trama de sociedades off shore de la familia del Presidente, expuestas en el escándalo global de los Panamá Papers.

 

 

 

 

Según datos de la inspección conducida por Ricardo Nissen, la fundación Pericles vive de aportes o donaciones de terceras personas no importantes. No tiene personal ni bienes de uso. Y genera un par de reuniones anuales a través de la plataforma Zoom. El dato tal vez más significativo es la dirección legal de su sede social, asentada en el siempre enigmático estudio Sáenz Valiente, de la calle Florida al 900, esquina Marcelo Torcuato De Alvear. Corazón de otras historias, el estudio históricamente vinculado a los abogados del Grupo Clarín prestó uno de sus salones para la celebración de la boda de Ximena Villariño Alfaro Díaz Alberdi, hermana del alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta, que vuelve a aparecer cercano a las historias de “Pepín”.

Los Sáenz Valiente comenzaron a ser nombrados de modo recurrente en investigaciones de los últimos dos años, siempre en torno al universo amarillo. En septiembre de 2020, la Oficina Anticorrupción los encontró como parte del Fideicomiso Vías de Ocampo que en noviembre de 2018 compró en una subasta de la Agencia de Administración de Bienes del Estado un terreno de 7.828 metros cuadrados en Barrio Parque. Entre sus dueños aparecen sociedades integradas por tres hijos de Nicolás Caputo y otras por Fabio Marcelo Calcaterra, hermano de Ángelo, primo de Macri. Hay una inversión directa de Gustavo Arribas. Y una seña colocada por Ignacio Sáenz Valiente de 1.2 millones de pesos.

 

Proyecto Vías de Ocampo.

 

 

El caso más conocido es, sin embargo, de abril de 2020: el acuerdo con la Ciudad de Buenos Aires por el que Ignacio, hasta entonces conocido como “Verde”, comenzó a ser nombrado como “El señor de los barbijos”. Durante el desabastecimiento de insumos de la primera etapa de la pandemia, una empresa suya, Green Salud S.A., ofreció al gobierno porteño 15.000 barbijos importados a 3.000 pesos la unidad, de los cuales entregó 1.600 caros y vencidos. En paralelo, apareció como dueño del Midas Hotel Management S.A. para hospedados por Covid-19, con un directorio compartido con la hermana del alcalde porteño y la hija de Silvia Majdalani.

En abril de 2020, la IGJ intentó iniciar una investigación sobre las dos sociedades, al advertir una “notable opacidad”. El contrato de Green Salud S.A. involucraba 45 millones de pesos para una compañía inscripta el 10 de noviembre de 2019 con un capital inicial de 100.000 pesos, que no parecía poder justificar el gran salto a los negocios de esa escala. Notaron que Ignacio Sáenz Valiente había creado la sociedad, de la que era único director y presidente, con Laura Jumerosky, una empleada de 33 años que a la vez aparecía en “muchas otras sociedades en las que predomina mayormente, como otro común y llamativo denominador, la palabra Green en su razón social. Entre ellas, Green Import & Export S.A., Green Digital Services S.A., Green Mastif S.R.L., Green Ocean Trust & Insurance, y varias otras”.

“Dadas las singularidades de las personas jurídicas y sus personas humanas y otras corporaciones posiblemente vinculadas –escribió la IGJ en la resolución–, toda vez que existe una notoria opacidad en torno a la efectiva actividad social, tanto de Green Salud S.A. cuanto de Midas Hotel Management S.A., tendiente al cumplimiento de sus múltiples objetos sociales habilitados y a las notorias contrataciones efectuadas partiendo de capitales sociales mínimos”, se imponía informar “todo lo que se refiere al elenco de sus socios, sus administradores, su estado patrimonial y el de las personas jurídicas eventualmente vinculadas a las actividades societarias que hayan desarrollado”.

La investigación, sin embargo, no avanzó. Ignacio Sáenz Valiente, “Verde”, presentó un escrito ante la justicia comercial. Cuestionó el informe por “vago, impreciso e incierto”. A su criterio,  la investigación era un problema: “lo que incluso podría exceder el marco de las sociedades involucradas, avanzando sobre sus accionistas, funcionarios e incluso otras sociedades por el simple hecho de estar ‘vinculadas’”.

 

Ignacio Sáenz Valiente y su esposa, Mercedes Ocampo. Foto: Instagram.

 

Lo que sucedió a partir de entonces terminó de definirse hace unos días. Los jueces Héctor Osvaldo Chomer, María Elsa Uzal y Alfredo Kölliker Frers de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial rechazaron el planteo de Saénz Valiente, aunque pidieron a la IGJ “precisar concretamente los extremos que se desean investigar” en una resolución del 31 de marzo.

Antes hubo una novedad. A partir de un pedido de la Cámara, la fiscalía de la Ciudad de Buenos Aires que investiga el affaire de los barbijos dio cuenta de los últimos detalles. Primero que la investigación aún no tiene imputados. Y luego que además de pesquisar a Green Salud S.A. también determina “la participación que le puede caber a los socios de la empresa Erlant S.A.S., quienes el 7 de abril de 2020 le habrían vendido a la empresa Green Salud S.A. los (…) barbijos, (…) como a los socios de la empresa Todoprof S.A. y Carnes de la F S.R.L., en cuyas cuentas bancarias se habría depositado el pago por adquisición de las mascarillas en cuestión”.

En tanto, la resolución de la Cámara volvió a poner el tema en agenda de la IGJ. El último 29 de abril, Ricardo Nissen firmó un nuevo dictamen que determina fiscalización permanente de las dos compañías, en base al artículo 301 de la Ley General de Sociedades. Busca saber el carácter del cumplimiento del objeto social, actividades, integrantes y miembros de sus órganos sociales. El escrito les enrostró que hasta la Ciudad de Buenos Aires les suspendió el contrato por “negligente y fraudulento”.

“Esta sociedad –sostuvo el dictamen– jamás pudo haberse presentado a una licitación pública, tampoco a una contratación directa y mucho menos ser adjudicataria de una contratación por carecer y no reunir los requisitos ni antecedentes mínimos para presentarse”. Y señala: “No puede comprenderse qué elementos fueron evaluados (por el gobierno de la Ciudad a la hora de la contratación) pues teniendo en cuenta su capital social y el balance presentado el 31 de diciembre de 2019, cuyo análisis permite apreciar la falta de capacidad operativa económica y financiera para poder cumplir sus obligaciones”.

Ahora, la vigilancia permanente basada en una razón de interés publico puede llevar a la IGJ a toparse con el verdadero laberinto de sociedades del señor “Verde”, unas atadas con otras, donde pueden encontrar una caja de Pandora.

 

 

Ignacio Sáenz Valiente. Foto: Instagram.

 

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La relación de Rodríguez Simón con «Verde» no es extraña. Rodríguez Simón tiene al estudio entre sus contactos frecuentes en las comunicaciones detectadas por la jueza María Servini en la causa Indalo. Ignacio, además, ocupó un sillón del directorio de la Corporación Antiguo Puerto Madero S.A. entre 2016 y 2019 como representante del gobierno nacional.

Nacido en 1975, es nieto de José María Sáenz Valiente. Histórico abogado de Clarín, fallecido en 2016, es recordado entre los directivos como jurista que sentó doctrina en temas como libertad de expresión. Por otras memorias es rememorado como parte del estudio que llevó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación el litigio por el despido del entonces delegado y periodista Pablo Llonto en 1991, primero con una medida cautelar para que no pudiera volver a la empresa. “La Justicia dictó fallos favorables a su reincorporación –escribió Martín Sivak en Clarín. La era Magnetto–, pero Clarín apeló hasta que en 1999, después de ocho años, la Corte Suprema le dio la razón: el despido estaba justificado. La sentencia inaudita reflejaba la influencia de Magnetto sobre los cortesanos. Como en casi todos los temas judiciales, además, contó con los servicios del estudio Sáenz Valiente. Entre 1991 y 2000 la actividad gremial se había acotado severamente en el diario”.

José María Saénz Valiente era padre del abogado del mismo nombre, segunda generación del estudio que se especializó en derecho societario a medida que el diario comenzaba la expansión. Ignacio es parte de esa tradición.

Hoy considerado experto en ingeniería de sociedades financieras, pasó por el directorio del Grupo, preserva un cargo de director en Telecom, y posee una sociedad ya caduca con Héctor Magnetto, pero otras varias activas en Panamá con integrantes del holding, según el sitio de open data OpenCorporates. Es, además, un hombre de buen vivir, célebre en Punta del Este por las fiestas desbordantes que aloja en su amplia casa de Pinar del Faro. Hasta antes de la pandemia, los habitantes tradicionales del barrio esperaban las celebraciones como grandes pesadillas, con música a todo volumen cuando comenzaba el tránsito de invitados en una casa que podía alojar hasta doscientos coches para las fiestas. Modernas, regadas de cócteles y con música en vivo, incluían al anfitrión tumbado, para preocupación de algunos invitados que alguna vez pensaron si con tanto espamento no había llegado el momento de correrlo de algunos negocios.

En las fiestas aparecían todo tipo de perfiles. Gerard Confalonieri, famoso relacionista público del Este amigo de Susana Giménez, Graciela Borges o Cristiano Ratazzi; Guillermo “Willy” Navone, también socio de Fideicomiso Vías de Ocampo; Lucio Pagliaro de Clarín; Pablo Cassey, sobrino de Magnetto; y Mariano Cornejo, un publicista de Telecom plagado de contactos en el mundo político, clave en la incursión de Ignacio en el negocio porteño de los barbijos. También, dicen que estuvo Carlos Stornelli, aunque entre tanta modernidad no combina. Y mientras permaneció en este lado del mundo, también estuvo Demian Reidel.

“Verde” lo presentaba como uno de sus mejores amigos, un capo al que la gestión de Cambiemos había traído de Estados Unidos. Físico con máster en matemática financiera, doctorado en Harvard con años en Goldman Sachs y J.P. Morgan, Reidel se sumó al Banco Central con Federico Sturzenegger, donde estuvo dos años y medio a cargo de la mesa de operaciones que puso en marcha la desregulación del sistema cambiario, hoy investigada por fuga de capitales. En 2018 el diputado Rodolfo Tailhade dijo que salió de la función pública con 16 millones de pesos más de los que tenía al empezar y le achacó haber asesorado bancos y fondos de inversión estadounidenses, tarea incompatible con su rol de funcionario. Alguien que no participaba de las fiestas pero que estuvo en el Banco también le quita el aire de brillo. “Aliado directo de Federico Sturzenegger fue una de las cabezas del desguace del país a través de la fuga. Pero, para ser justo, esa tropa también tuvo otros actores por partes iguales: (Horacio) Liendo y (Lucas) Llach. El abogado de Macri, (Alejandro) Pérez Chada fue asesor de Reidel durante la semana que saltó el escándalo de los Panamá Papers con las operaciones de Gustavo Arribas en Brasil”.

Ignacio está en pareja con Mercedes “Mechi” Ocampo, codiciada en el Este por las revistas de ricos y famosos. Dicen que “Mechi” estaba de novia con un familiar de un músico de rock de los años ‘80. Cuando estuvo separada, “Verde” no perdió la oportunidad. A punto de salir de viaje hacia Estados Unidos, le dijo al teléfono: “Estoy en Ezeiza. Era la primera vez que se llamaban. “Venite, agregó. “Te pago el pasaje. Horas después mandaban a los amigos fotos del primer beso.

Otro mundo de “Verde” son las motos.

 

O:

 

 

Y las fotos de viajes exóticos.

 

Fotos: Instagram.

 

 

 

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