Los buenos oficios

Hay problemas estructurales: la composición del Parlamento, la coparticipación, las cárceles, la Bonaerense

 

A la mayoría de los seres humanos se le dificulta coordinar un puñado de actividades en simultáneo —a algunos se nos complica hasta mascar chicle mientras embocamos la llave en la cerradura— sin perder el equilibrio emocional. Una de las características de Axel Kicillof es el aplomo con el que mantiene mil platitos girando en el aire sin derramar una gota de mate. Se puede conjeturar que la adecuada preparación juega su parte, pero la experiencia también ayuda.

En Sinceramente, Cristina recuerda la tensa sesión final de negociación entre Axel y los representantes del Club de París con los que Argentina sostenía una deuda desde hacía añares. «Justo antes de cerrar la negociación, en una jornada de casi diecisiete horas, recuerdo que Axel, que estaba en París negociando y en conexión permanente conmigo, me llama a las 4 de la mañana hora argentina, diciéndome que el acuerdo se caía porque exigían el reconocimiento de una deuda de más de 100 millones de euros, sin que presentaran documentación respaldatoria. Mi respuesta fue inmediata», dice Cristina. «Ni locos nos hacemos cargo de una deuda que no está documentada, deciles que vamos a hacer un escándalo y que mañana llamo a conferencia de prensa acá en Argentina y vos ahí, en París, te plantás. A las dos horas volvió a llamarme… Habían firmado».

Hay que estar bien plantado, en efecto, para negociar con ciertos nenes y nunca confundir lo coyuntural con lo esencial.

La situación de la provincia abunda en pequeños/grandes incendios, pero alguno de sus problemas no son circunstanciales sino producto de fallas estructurales. La semana pasada publicamos un artículo de Enrique Hidalgo que se llama Enanos y Gigantes. Trata de un problema que ya estás padeciendo: la representación en el Parlamento, las diferencias arbitrarias que hay entre zonas y que hacen que, a pesar de haber perdido por 15 puntos, Juntos por el Cambio tenga el 56% del Senado.

AK: No ocurre en la provincia ni en Argentina únicamente. En Estados Unidos tienen un sistema que permitió a Trump llegar a Presidente a pesar de que no fue el más votado.  Lo que se llama un mecanismo indirecto de elección. La provincia tiene un sistema electoral donde es un hecho objetivo que hay votos que valen más que otros para la representación parlamentaria. Alguien me dijo: Hay ciudadanos de primera y de segunda, una inadecuación que se expresa en la representatividad política.

 

 

 

 

Ahí no pesa el número de habitantes, de repente tienen igual cantidad de representantes zonas más y menos pobladas y eso es injusto. Requeriría de una reforma que muchas veces se dificulta, precisamente por las representatividades actuales. Pero está bien ponerlo de relieve, porque es muy llamativo. Hubo una diferencia muy grande en la votación que no se refleja en las Cámaras. Además las dos Cámaras tienen el mismo sistema de representatividad, lo cual es ilógico. A nivel nacional, el Senado está hecho para balancear el poder entre las provincias que tienen diferente tamaño o cantidad de habitantes. Pero acá Senado y Diputados se definen a partir de mecanismos idénticos. Entonces, dado que el sistema es así, le cabe una doble responsabilidad a quien es oposición, porque debería manejarse con flexibilidad, acompañar. Pero ahora la cosa es así, lo digo con todas las letras; hoy el quórum en el Senado —y ni hablar de ganar una votación— lo define mi oposición.

Tal como está planteada la composición de las Cámaras, ninguna ley que le disguste a mi oposición podría salir. Y sin embargo, hubo una elección que ganó una fuerza política que es el Frente de Todos, con un resultado muy contundente. Entonces, ¿cómo hacemos? Si Cambiemos sólo va a votar aquello con lo que está completamente de acuerdo, deberíamos terminar sólo con leyes macristas. Pero este no es un gobierno macrista. Entonces vamos a tener que encontrar otra solución, de cara a la sociedad. Por eso no me pareció mal que votaran en contra y que defendieran a los sectores concentrados, si es eso lo que piensan. Lo que no me gustó es que lo hicieran en nombre de intereses que en la práctica no estaban defendiendo. Eso fue lo que se discutía cuando dijeron: Apareciste enojado. A mí no vengan a decirme que esa ley era un impuestazo, cuando se trataba de los mismos impuestos que el año pasado; no me digan que lesionaba a los sectores medios, cuando apuntaba a los sectores más prósperos. No es lo mismo.

Si ellos deciden representar abiertamente a esos sectores, podemos dar la discusión política. Lo que no puede pasar es que representen y defiendan a ese sector y voten en contra por eso, mientras dicen que lo están haciendo por otra razón. Esa era la discusión que se daba. No sé si está de todo resuelto a nivel social, pero yo estoy conforme con haber hecho escuchar nuestro punto de vista.

 

 

La única salida es crecer

Otro problema estructural que vas a sentir ahora tiene que ver con el régimen de coparticipación y el hecho de que el Fondo del Conurbano se haya licuado como se licuó. En estas circunstancias, ¿hay posibilidad de una solución bonaerense para el tema de la deuda o inevitablemente eso reclama la intervención nacional?

AK: Los acreedores entienden bien la solución que le presentamos. Este año la provincia tiene 2900 millones de dólares de vencimientos de deuda. Nosotros aclaramos que hay cuestiones y prioridades que vamos a atender, porque no dejaremos a los sectores que la están pasando tan mal sin alimentación, sin cuestiones básicas y con las escuelas rotas, porque ha habido cuestiones trágicas vinculadas con esto, con el mantenimiento de las escuelas. No vamos a atender esos vencimientos de deuda a costa de un deterioro mucho mayor en la provincia.

Nosotros queremos cumplir con los vencimientos de deuda, los haya tomado la administración anterior o quien haya sido — porque me dicen: «Esta deuda la tomó Scioli», pero de los 2.900 millones que vencen en 2020, dos tercios se tomaron durante los últimos cuatro años. La única salida es volver a crecer, porque si la economía se expande vamos a recaudar más fondos que nos van a permitir atender las necesidades para las cuales estamos acá, por designio y la voluntad de los y las bonaerenses. Tenemos responsabilidades legales, constitucionales de atender determinados derechos y necesidades. Pero también queremos atender los vencimientos, aunque con un esquema o perfil mejor armados. Porque lo que hizo el gobierno anterior —y esto es lo que no pueden explicar, lo que es difícil de justificar—, es elevar la deuda total a 11.200 millones de los cuales, en los cuatro años que me toca ser gobernador, vencen cerca de 9.000. Si el 75% de la deuda vence en cuatro años, algo está mal diseñado.

O bien las intenciones de quienes firmaron esos acuerdos no eran buenas.

AK: Claramente. Entonces hay que crecer para poder pagar. Y  no podés crecer con una política de ajuste permanente. La gente usa el crédito para consumir y para producir. Si no hay crédito y tampoco consumo ni producción, yo no puedo recaudar fondos, y como no puedo recaudar fondos, no puedo pagar la deuda. El círculo vicioso del endeudamiento y el ajuste te lleva a más endeudamiento y más ajuste. Pero así no solucionás ni el problema del gobierno ni el de la sociedad ni el problema de los acreedores. Sobre esa base, lo que estamos diciendo es que hay que ir hacia otra solución. Es parecido a lo que está diciendo hoy la Nación respecto de la deuda, por no decir lo mismo. Bah: es lo mismo.

Otro tema que te desvelaba incluso antes de asumir es la situación en las cárceles. La administración anterior había dejado de pagar los servicios de las empresas que alimentan a los presos. Pero más allá de destrabar esa situación puntual, el tema de la sobrepoblación carcelaria es un problema estructural.

AK: Estos son los datos objetivos: cuando asume Vidal hay 33.000 personas privadas de la libertad en la provincia. Cuando terminó su gobierno había 49.000. Y si uno mira las estadísticas de hechos delictivos, de seguridad, no mejoraron. Empeoraron en casi todos los renglones. ¿Qué es lo que genera eso en términos de las condiciones de quienes están presos? La capacidad de las cárceles de la provincia es de 25.000 internos. Entonces están conteniendo el doble de lo que soportan. Se generó una situación de hacinamiento. Lo cual tampoco es conveniente desde el punto de vista de la prevención del delito, porque el que cae con una prisión preventiva por delitos menores encuentra que las cárceles no son un lugar —como dice el Papa Francisco— de remediación, de reparación, donde se busca una salida de resociabilidad. El mal trato, las malas condiciones de vida, la mezcla de convictos por delitos de diferente peligrosidad y gravedad hace que adentro de los establecimientos se cree un tipo de escuela que no enseña buenos oficios, sino lo contrario.

Me parece que en esto estamos todos de acuerdo. La verdad es que el gobierno anterior no respetaba los derechos humanos básicos. Estaban durmiendo en los pasillos, durmiendo en las enfermerías, durmiendo en las comisarías — algo que está prohibido. Todo esto no se arregla en dos minutos. En cuatro años tampoco vamos duplicar la capacidad de las cárceles de la provincia. Entonces hay que buscar políticas que pasen ante todo por la prevención. Pero las condiciones inhumanas hay que solucionarlas.

Había prácticamente 15.000 presos haciendo huelga de hambre a la fuerza, porque no les llegaba la comida. Ahora encaramos una política de largo plazo. Por eso el ministro de Justicia (Julio) Alak, junto con la Corte Suprema e incluso el Procurador, integraron una mesa de diálogo donde también están representados los familiares de los presos. En esa mesa el Poder Ejecutivo se involucra pero no es sólo tema nuestro: el que decide si van presos o no es el juez, el Poder Judicial. Entonces hay que juntar a todas las cabezas en una mesa para buscarle una solución. ¿Cuál es la solución? Que haya menos violencia, más seguridad; eso tiene que ser el objetivo y el resultado a mediano plazo. Pero la situación que dejaron es muy fulera, hasta inhumana.

 

 

 

 

 

¿Seguridad privada o privada de seguridad?

Hace un par de días, La Política Online dijo que la Bonaerense estaba irritada porque (el Ministro de Seguridad) Berni no confía en ella, al punto de que ni siquiera le confía su propia custodia. No sé si esto es cierto o si es mala leche, pero imagino que de cualquier modo la Bonaerense es un tema estructural para el Poder Ejecutivo.

AK: Son trabajadores de la provincia que estaban teniendo, y no desde ahora —en los últimos cuatro años la cosa se agravó— condiciones de trabajo que no eran las mejores. Es muy difícil si no hay capacitación, no hay equipamiento, si tienen mal salario. Andan con un arma, pero arriesgan la vida. Eso requiere una batería de políticas. No es fácil, es un tema que también tiene que ver con las condiciones sociales. Muchas veces los aspirantes consideran hacerse policías porque no consiguen otro trabajo. Ya desde ahí interviene la situación social. Y yo creo que debe ser una salida laboral digna, valorable, son bonaerenses que deciden participar o formar parte de una fuerza del orden. Hay que darles condiciones de trabajo, dignidad, mientras cumplan con determinadas normas, leyes, procedimientos.

Nuestro Ministro de Seguridad está en esta misma lógica. La gobernadora tenía su custodia, que venía de la Ciudad de Buenos Aires: era de la Policía Metropolitana. No es mi caso. Yo también como gobernador tengo que tener custodia, y es así, pero viene de la Policía de la provincia. Los que yo conozco de cerca son buena gente, honesta, eficaz, con excelente voluntad y predisposición. Lo que hay que hacer —como hay que hacer con todos— es darles buenas condiciones de trabajo, porque si no, ¿qué podemos esperar, qué podemos exigirles? Esto también depende de lo que vinimos hablando: el fuerte endeudamiento, la cuestión presupuestaria. El Ministro está trabajando muy bien. Nuestro único objetivo es que los y las bonaerenses estén más seguros y más tranquilos. Una cosa recontra básica, que obviamente en situaciones sociales más extremas se torna más compleja.

También hay que ver que en la provincia de Buenos Aires la calle está más llena de seguridad privada que de seguridad pública. Estoy terminando de certificar estas estadísticas, pero creo que la fuerza de seguridad privada aventaja a la Policía de la provincia en una proporción alta. Uno lo ve en los barrios privados, en los countries. Eso requiere una regulación, una articulación. La seguridad en la provincia está muy privatizada.

 

 

 

(1.) Este artículo continúa en aquel titulado La ley de la gravedad, al revés.

 

 

 

 

 

 

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6 Comentarios
  1. Marcos dice

    «Ahí no pesa el número de habitantes, de repente tienen igual cantidad de representantes zonas más y menos pobladas y eso es injusto.»

    Bien, que las provincias del Norte se queden con senadores y con menos diputados «porque son poquitos».

    Y en las provincias lo mismo.

    Cada día más gorilas a lo «Pino Solito»

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