LOS DUEÑOS

Como Massa interpreta los deseos del mercado, los empresarios le hablan directamente con el bolsillo

 

En 2014, el líder del Frente Renovador participaba junto a sus asesores de los múltiples encuentros del Foro de Convergencia Empresarial. “Hay que dejar de ser el Luis Suárez de los mercados (en referencia al famoso mordisco del jugador uruguayo) para ser el Messi de los mercados y tener una negociación limpia con los Fondos Buitre)”, sostenía. La historia indica que el ahora ministro fue uno de los primeros en apoyar en el Congreso el pago en efectivo a los buitres de Paul Singer y compañía. “Hay que eliminar las retenciones a todos los granos, y gradualmente las de la soja”, afirmaba también por entonces Marco Lavagna. Es la misma propuesta que años después elaboró el Consejo Agroindustrial Argentino y que esta semana defendió en el Parlamento Juan José Bahillo, secretario del área. La iniciativa original elaborada por las principales cámaras empresariales del sector, con fuerte impronta de Ciara-CEC que nuclea a las grandes cerealeras y aceiteras, establecía estabilidad fiscal por 10 años y la eliminación de los derechos de exportación (todos), tema que por ahora quedó en stand by.

Como es una persona que puede interpretar los deseos del mercado, los empresarios le hablan directamente con el bolsillo. “El dólar oficial está atrasado. No creo que la brecha se pueda achicar de arriba hacia abajo. En algún momento tendría que devaluarse. Pero tiene que haber un plan, porque si no a los tres meses estaremos igual”, sostuvo Mario Grinman, titular de la Cámara Argentina de Comercio. Ese plan sería la letra chica del ajuste ya anunciado por Massa y que tanto por derecha (y extrema derecha) y dentro del propio Frente de Todos dan por inexorable.

En política no debería existir lo inexorable. Aceptar que algunas cuestiones suceden porque sí, porque no hay más remedio, implicaría sacrificar a una gran parte de la población. O desplazarla. O empobrecerla aún más.

La Argentina es productora de energía y alimentos y su destino parece estar atado a pagar por ellos su valor internacional. La derecha y una buena parte del Frente de Todos abonó la idea de que los subsidios a la energía eran simplemente pro ricos, sin tener en cuenta su efecto redistributivo. En el caso de los alimentos, si se toman los volúmenes de trigo y maíz que se producen y consumen localmente – donde ahora no hay cupos exportables pero sí valores de equilibrio— el precio se fija en una pizarra internacional.

“Nos hicieron creer que energía y alimentos baratos para la población eran banderas políticas para reivindicar”. Palabras más, palabras menos es lo que sostiene la casta empresarial.

 

 

Estos son…

Esta semana, los técnicos de la devaluada cartera de Agricultura se reunieron con sus pares de la Mesa de Enlace, quienes le plantearon la apertura total de las exportaciones de carne y la eliminación de todos los valores de equilibrio para las exportaciones de granos. En la reunión del 12 de agosto en la que participó Massa junto a los titulares de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales (CRA), Federación Agraria (FAA) y Coninagro, los ruralistas demostraron su vocación de diálogo: “O devalúan o no vendemos”.

“Si el gobierno gira en contra del kirchnerismo, en contra del populismo, en contra de esta ideología estatista e intervencionista, podremos tener alguna alternativa de mejora. Si no, esto va a la bancarrota. El kirchnerismo nos conduce a más pobreza”, sostuvo Carlos Iannizzotto, titular de Coninagro.

¿Cuánto se puede negociar con estos dirigentes? Tener como principal interlocutor del sector agropecuario a la Mesa de Enlace es uno de los errores no modificados desde 2008, cuando las grandes cerealeras y acopios se escondían detrás de la arenga permanente de Alfredo “Minga” De Angeli, hoy senador por Cambiemos (Entre Ríos).

A tres semanas de la asunción de Massa, la dirigencia rural de la Mesa de Enlace, los exportadores y el propio gobierno siguen pasándose la pelota sobre la ubicación de los granos de soja que faltan vender de la actual cosecha, cerca de 23 millones de toneladas. Los productores dicen que no los tienen, las cerealeras lo mismo y el gobierno hace equilibrio y no define. Guillermo Michel, titular de la Aduana, afirma que buscarán restablecer el esquema de información que les permitía saber, además de las existencias en acopios y la industria, cuánto había en silobolsas, circuito informativo desmantelado con la llegada de Cambiemos.

Lo único cierto en este lío es que los granos y los dólares están. ¿Pero quiénes los tienen? No es una pregunta menor. Suele decirse que existen miles y miles de productores, una verdad a medias. En la producción de soja también confluye una altísima concentración. Si la decisión política sigue siendo jugar con las reglas actuales, sin cambiar los esquemas de comercialización con mayor participación estatal ni empresa testigo ni una Junta Nacional de Granos moderna, se podría avanzar en definir mejor a los interlocutores para amortiguar el poder de fuego que existe dentro de la casta ruralista, que no radica en la superficie de la Mesa de Enlace.

Para el Centro de Estudios Agrarios (CEA), los guardianes de los granos son 1.259 empresas, con 2.458 plantas de almacenaje. El dato surge de la Bolsa de Comercio de Rosario. De este total, un puñado de sociedades concentra la siembra, el acopio y la exportación. Los dueños de los granos no están en la Mesa de Enlace, o sí, pero ocultos.

  • En la cúspide del área sembrada se encuentra Adecoagro (Mariano Bosch), con 210.000 hectáreas, que el año pasado obtuvo un incremento de su rentabilidad (sin contar los gastos financieros y pago de impuestos) del 41%
  • Le sigue Aceitera General Deheza, del ex senador Roberto Urquía y Miguel Acevedo, ex titular de la UIA, con la siembra de 200.000 hectáreas y una capacidad de acopio de 4 millones de toneladas. En 2021, fue la segunda exportadora de aceites y subproductos de soja con más de 5 millones de toneladas.
  • En capacidad de siembra sigue el grupo Lartirigoyen, que supo hacer buenos y malos negocios con Oleaginosa Moreno (luego conocida como Glencore y hoy Viterra, una de las empresas que pretende quedarse con los principales activos de la quebrada Vicentin). Este grupo local siembra 150.000 hectáreas y cuenta con una capacidad de acopio anual de 2,6 millones de toneladas.
  • Con aproximadamente 140.000 hectáreas, le sigue MSU (Manuel Santos Uribelarrea) y
  • con 130.000 hectáreas sembradas aparece Cresud, del grupo Elsztain, que durante el primer trimestre de este año obtuvo una rentabilidad neta (solo por el negocio agropecuario) de 15.552 millones de pesos, frente a los 11.300 millones del mismo período del año pasado, un incremento del 37%.
  • Los Grobo aparecen con una siembra de 90.000 hectáreas y una capacidad de acopio de casi 2 millones de toneladas. Y la lista continúa con
  • Dreyfus,
  • los cooperativos de ACA,
  • los federados de AFA,
  • Cofco,
  • el Grupo Andreoli,
  • el Grupo Duhau, de  Enrique Urbano,
  • el grupo Boehler,  y
  • Bunge, empresa que fue denunciada por la Unidad de Información Financiera durante la gestión de Carlos Cruz por una posible maniobra de fraude cometido contra la administración pública en la que habría logrado reducir la base imponible para el pago de los derechos de exportación.

 

Quieren más

Lo primero que dijeron los ruralistas de la Mesa de Enlace tras la reunión con Massa fue que “sin devaluación no venderemos”. Lo que piden es que les den más pesos por los granos que todavía no se vendieron, es decir cerca de 23 millones de toneladas. Las presiones devaluatorias provienen de diferentes sectores: desde el Consejo de las Américas, la Mesa de Enlace, la City porteña, donde este viernes los dólares financieros volvieron a pasar los 300 pesos. Varios fondos de inversión extranjeros empezaron a desarmar parte de sus posiciones en pesos dolarizándose vía CCL. Una historia de no acabar.

El esquema de incentivos para que los productores vendiesen, ideado desde el Banco Central por Miguel Pesce, no funcionó. Tampoco jugó muy a favor que desde la misma asunción de Massa se les prometiera a los dueños de los granos que habría una mejora del tipo de cambio.

Transcurridas tres semanas de la llegada del mesías, recién el último jueves se vieron reflejadas en las reservas brutas parte de los dólares de la prefinanciación de exportaciones aportados por las cerealeras. Pero lo más importante sería el adelanto de la liquidación por ventas futuras, que sí tiene impacto en las reservas netas. La promesa de Massa fue que ingresarían 5.000 millones de dólares. Para que este esquema funcione, los dueños de la soja tendrán que vender.

Sobre el cierre de esta edición, desde Agricultura afirmaban que finalmente se les pagaría más pesos por los granos guardados, un mix entre el tipo de cambio oficial y el MEP, convalidándoles una suerte de tipo de cambio diferencial promedio de 210 pesos. Pero si la brecha con los financieros sigue creciendo, nada garantizará que se desprendan de los granos.

Distintas fuentes del Central manifiestan su desconcierto ante la posibilidad de que se les vuelva a convalidar un mayor incentivo a los sojeros. El argumento es sencillo: nadie vendió porque quedaron a la espera de una tajada mayor. Esa especulación jugó en contra del propio BCRA y su necesidad de juntar reservas netas. Lo curioso (o no tanto) es que la versión de una mejora del llamado “dólar soja” partió en todo momento del equipo económico que ahora conduce Massa. Y se sabe que el ministro, para completar su tablero de operaciones, pretende tener mayor injerencia sobre el BCRA.

Intrigas de palacio muy lejos del incremento abismal de la Canasta Básica Total, que para una familia tipo de 4 integrantes se ubicó en los 110.000 pesos. En julio, los productos que más aumentaron fueron los farináceos – galletitas, fideos de guiso, la harina—, donde tienen fuerte incidencia las empresas que concentran el negocio de siembra, acopio y exportación de granos.

 

 

 

 

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