Los secundarios hablaron

Movilización contra el ataque a la educación pública

Foto: Luis Angeletti.

 

Mientras “Buenos Aires Aprende” –última de una serie inconclusa de propuestas educativas para el nivel secundario– avanza en la ciudad de Buenos Aires, el sábado pasado al atardecer tuvo lugar en la intersección de San Juan y Boedo una movilización con corte de calle, organizada por varios centros de estudiantes porteños.

Entrevistados luego de la manifestación, lxs jóvenes pusieron de manifiesto la falta de contención para la salud pública en la escuela, que el Ministerio de Educación porteño ha puesto en evidencia frente a los problemas de violencia, amenazas de tiroteo, intentos de suicidio, autolesiones, situaciones de angustia, miedo, depresión, frente a la falta de horizontes y futuro para lxs adolescentes y ante situaciones escolares y familiares como el endeudamiento de sus padres, las viandas en mal estado, los ataques del gobierno nacional y local a la salud y la educación públicas, a lxs discapacitados y jubilados, hechos sobre los que nuestrxs entrevistadxs mostraron estar al tanto y que son de público conocimiento.

Se agrega a dicho contexto un marco de escuelas e infraestructuras sociales sanitarias del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires “que están ediliciamente desatendidas, explotadas y sin turnos como para escuchar nuestras demandas”, ya que no están lo suficientemente dotadas ni con estructura ni con personal suficiente como para ayudar a sobrellevar el momento. “Nadie nos explica nada”, dijeron lxs estudiantes.

Señalaron como ejemplo la falta de financiamiento oficial para instalar en las escuelas Departamentos de Orientación Educativa (D.O.E.) con la cantidad de miembros necesarios para atender matrículas que van desde 200 a más de 1.500 jóvenes.

Llaman la atención las referencias de lxs jóvenes a que se sienten marginadxs de la discusión política por la educación pública. Para alumnos y familias de los niveles inicial, primario, secundario y superior no universitarios, tanto el debate político como mediático se centra solamente en la falta de fondos para las universidades, cuando lo cierto es que el ataque del gobierno nacional y sus derechas aliadas va dirigido a destruir la totalidad del sistema educativo público, con un desfinanciamiento y desatención crecientes, que lleva a la privatización de la educación pública.

Una de las causas de la movilización en el barrio de Boedo fue la necesidad de lxs adolescentes de decir acá estamos, no queremos sentirnos solos en la lucha, nos hicimos ver, no se olviden de nosotros, salimos de la virtualidad, ya que “los medios, los políticos y las redes tienden a hablar solo sobre los problemas universitarios, y no se dignan a visitar una escuela perteneciente a la Educación Básica Obligatoria ni los Profesorados”. “Tampoco llegan hasta nuestras escuelas públicas ni la ministra de Educación, Mercedes Miguel, ni el jefe de gobierno Jorge Macri, como para preguntarnos cuáles son los problemas que estamos teniendo”. De esta forma se invisibiliza al movimiento estudiantil de lxs secundarixs y aparecen los discursos de “Buenos Aires Aprende “, “Nueva Escuela Secundaria” y “Secundaria del Futuro”, en lo que va de los 18 años de gobiernos del PRO en la ciudad.

“Parece que la agresividad con la que nos trata el gobierno nacional, y su cómplice, el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como la prensa en general, está centrada, por un lado, en los más chicos (los jóvenes menores de 18 años ) y por otro en los más grandes, los jubiladxs”.

Lxs alumnxs entrevistadxs aludieron a otro tema vinculado con los medios de comunicación, como la reiteración en responsabilizarlos por hechos de violencia en el ámbito escolar. Resultan comunes las noticias o mensajes que colaboran a naturalizar la idea de los jóvenes como personas violentas, bastante común en una sociedad adulta que prefiere descargar culpas en ellos y permanecer en una anomia suicida ante el saqueo de la Argentina.

Lxs jóvenes criticaron los mensajes que fortalecen conductas individualistas, así como la idea de que “el que no gana más dinero es porque no le gusta el trabajo”; los bajos salarios se sus docentes, que “deben trabajar muchas horas para poder sobrevivir”, la eliminación de derechos laborales, la invisibilización de los más pobres y de las luchas del movimiento estudiantil secundario, la falta de dinero y el endeudamiento familiar para poder cumplir con las cuatro comidas diarias, y la vigencia de “un Estado Nacional entregado las corporaciones económicas y mediáticas”.

Para algunos estudiantes, la actual generación de jóvenes secundarios es “víctima de un plan sistemático para que los pibes no tengan interés en sí mismos”. “Con la reforma tenemos solo cinco faltas por bimestre. Si perdiste el bondi y llegaste cinco minutos tarde, vas sumando faltas. Te quedaste dormido una par de días, te ponen media falta y te tratan de vago, cuando hay chicos que además trabajan”. Algunos no tienen quién los cuide, ya que los padres tienen entre tres y cuatro trabajos para poder darles de comer y deben elegir, entre estar con los hijos o atenderlos.

“Reina la desesperanza en los jóvenes, que aprenden sobre la economía timbera o el discurso de ser productivo y que te digan ‘si no producís, no valés’”.

“Se hacen campañas para decir que está mal apostar, pero si el gobierno se endeuda con los ahorros de los argentinos está bien y si yo pruebo suerte para duplicar la plata para la comida de hoy, está mal”.

“Las precauciones que nos da el gobierno de la ciudad no tienen continuidad, pasan de moda y se olvidan, como el caso de ESI (Educación Sexual Integral), salud mental y apuestas”.

“No hay futuro, y se ve como una salida económica la timba y el trabajo informal. No hay ninguna motivación para estudiar y conseguir un laburo”.

“Si alguna vez se dignan a sentarse y preguntarnos qué necesitamos, o qué queremos, habría respeto hacia ellos”, nos decía una estudiante en referencia a la reforma, curiosamente llamada “Buenos Aires Aprende”.

Un último párrafo para las demandas estudiantiles fue la introducción en los diseños curriculares del “Pensamiento Socioemocional”, otra herramienta como para suavizar conductas a partir de la sugerencia del autocontrol. Un espacio que bien podría llamarse “gobierno de las conciencias o de las subjetividades de los alumnos”.

 

 

Conclusiones

Las diferentes formas en que se expresa una violencia creciente en nuestra sociedad tienen que ver directamente con estructuras globales y neoliberales que acompañan a la nación y al planeta desde hace más de 50 años.

El impacto de dichas estructuras también está vinculado con la imposibilidad política y estructural argentina de superar el subdesarrollo económico y el atraso, algo que nuestra educación centenaria no pareciera aún comprender.

Con la vuelta al sistema democrático en 1983 y con las políticas de inclusión social, verificadas en momentos puntuales, se ha registrado un masivo ingreso de jóvenes a la escuela media, que no ha sido acompañado por las innovaciones necesarias en términos de enseñanza, aprendizaje y contención. Cabe agregar que la pandemia y la falta de inversión propiciados por las políticas educativas del neoliberalismo en la ciudad de Buenos Aires han colaborado en el agravamiento de los problemas escolares.

Las distintas formas de violencia que pudieran manifestarse en los ámbitos escolares no son, en ninguna medida, responsabilidad de lxs jóvenes. Que reaparezcan una vez más quienes se alinean con las culturas sancionatorias como solución al problema responde a sectores que consideran que la educación secundaria debe formar personas subordinadas y obedientes, gobernables, antes que a ciudadnxs educados en el pleno ejercicio de su libertad, el pensamiento crítico y la solidaridad social.

La falta de inversión en la educación media en la ciudad de Buenos Aires ha sido encubierta con permanentes reformas al secundario, sin las consultas pertinentes a los principales actores del sistema educativo, como son los alumnxs, sus familias, los docentes y no docentes. Y además son comunicadas/anunciadas con profusas campañas publicitarias, sin exhibición pública de resultados.

Dicha situación nos permite pensar que, en realidad, se apela continuamente a reformas sin ninguna intencionalidad de mejora de la educación y se construyen escenarios abstractos que funcionan como telón, para alivianar la difusión y el impacto negativo de los cierres de cursos, el achicamiento de las escuelas, la falta de personal con capacidades para atender las matrículas educativas, y las subliminales pérdidas de horas cátedra/trabajo de lxs docentes, que van quedando literalmente despedidos si no acatan las demandas de “Buenos Aires Aprende”.

Los testimonios que nos dejaron los secundarios que cortaron aquella noche la avenida Boedo, en perfecto orden y despejando carriles para la circulación, nos dejaron un claro mensaje, que va mucho más allá de los problemas escolares. Se trata de un pedido de solidaridad, sobre todo, a la política posible, para que lxs acompañe en sus reclamos. Son una de las principales víctimas del deterioro de la democracia y la sociedad, en manos de un Estado amarrete, despiadado e injusto, controlado por la servidumbre de las corporaciones.

Lxs estudiantxs de la escuela secundaria porteña no hicieron más que ser portadores de sentimientos, sufrimientos, necesidades y frustraciones que el mundo adulto les proporciona, mientras la sociedad argentina cruje, se desintegra y grita los goles de Argentina en el mundial de fútbol, dejándolos sin futuro, sin educación ni salud, ofreciéndoles las salidas violentas del endeudamiento, la timba, el individualismo, la especulación, el autoritarismo y el sálvese quien pueda.

 

 

 

* El profesor Raúl Moroni integra el Grupo Rescate-EMEM. Colaboraron en la producción de la nota la Comuna 5 de los barrios de Almagro y Boedo, un grupo de estudiantes secundarios que integran la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB), el Grupo Boedo y Barrios del Sur “Víctor Kon” de la ciudad de Buenos Aires, que realizó las entrevistas en el bar Homero Manzi.

 

 

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