Memorias del futuro

Sólo Illia y Kirchner salieron de un acuerdo con el FMI sin una tremenda depresión

 

El gobierno de Macri sobrevivió a la fuga de capitales iniciada el 25 de abril de 2018 por el apoyo explícito del FMI en DEG (Derechos Especiales de Giro) por el equivalente a 56.300 millones de dólares. A lo que se sumó después la ampliación de los swaps (pases) de la República Popular China y el crédito otorgado por el Banco Internacional de Basilea [1]. A ello debe agregarse que, desde fines de marzo de este año 2019, los exportadores de granos y aceites, esencialmente de soja y, según informan puntillosamente las dos principales cámaras que los agrupan (CEC-Centro de Exportadores de Cereales y CIARA – Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina), vienen liquidando sus ventas al exterior, con lo que pese al permanente drenaje de divisas por compra de particulares y fuga y, el pago de los servicios de la deuda externa pública, las Reservas Internacionales Brutas del BCRA alcanzan a 65.581 millones de dólares al 29 de mayo de 2019.

Suma que no es menor y por más proyecciones que se hagan sobre cuál es el porcentaje real del roll over (renovación de los títulos que vencen por nuevos) tanto en divisas como en pesos, el pago de los servicios de la deuda del segundo semestre de 2019, el giro de utilidades de empresas extranjeras a sus casas matrices en el exterior, las Reservas Internacionales Brutas del BCRA, rondarían los 50.000 millones de dólares para fin de año, siempre y cuando no se convierta la persistente demanda de dólares en una corrida bancaria, esto es, que los depósitos a plazo fijo se conviertan masivamente a dólares.

En la última semana de mayo de 2019, el valor de los Credit Default Swap (CDR), que son seguros ante el default de los títulos públicos y privados argentinos, bajó de 1811 a 1311 puntos. Siguen siendo caros, pero bajaron 500 puntos en una semana. Igual podemos decir de la tasa de riesgo país que publica el J.P. Morgan, que hace que al día 30 de mayo 2019 el mismo sea de 900 puntos, por lo que la tasa de interés que le cobrarían a un título nacional sería de 11,3% anual, cuando hace solo diez días atrás superaba los 1.000 puntos [2] Es cierto que el viernes 31 de mayo retomó a los 1.000 puntos, pero porque los operadores financieros internacionales observan cierta unificación del peronismo y derrapan, pero la sangre no llega al río.

Por último, se da la paradoja que llaman “curva invertida”, que el BONAR 2020 paga una tasa efectiva nominal anual de 17,5% (llegó a pagar 25% nominal anual hace dos semanas), cuando el BONAR 2037 sí abona una tasa del 11,3%, con lo que creen en los mercados internacionales que operan con valores argentinos, que las dificultades se tienen en el comienzo del nuevo gobierno, pero que ese nuevo gobierno se allana y acuerda en el mediano-largo plazo.

Es cierto que, paralelamente, para mantener el precio del dólar el BCRA les paga a los bancos en LELIQs (Letras de Liquidez a siete días) una tasa equivalente al 6% mensual (en tono al 70% anual), y que las LECAPs (Letras Capitalizables) en pesos que colocó el Tesoro de la Nación el 28 de mayo 2019 con vencimiento 28 de febrero 2020, por 10.462 millones, lo hizo a una tasa nominal anual del 68,75%. Pero no es menos cierto que con esa tasa hace seis meses que el dólar crece al 2% mensual, mientras las mismas lo hacen al 6% para el mismo lapso, abonando generosamente el carry-trade. Ese caro andamiaje beneficia a los sectores financieros, mientras a los depósitos en los bancos, que suman en total (público y privado) al 27 de mayo 2019: 2.863.286 millones (equivalente al tipo de cambio vigente a unos 62.000 millones de dólares) se les abona una tasa muy menor, las imposiciones en BADLAR (por depósitos de más de un millón de pesos a plazo fijo en 30 días) es de 52,81% anual, pero nutren el mecanismo y además abonan (a una tasa promedio del 4% mensual) el doble que el acrecentamiento del precio del dólar .

 

Quién paga la fiesta

Quien fuera Secretario de Finanzas de la Nación al comienzo del gobierno de Néstor Kirchner, Guillermo Nielsen, advierte que se debe pagar el generoso crédito del FMI en cinco años, a lo que se suma la parafernalia de títulos de deuda emitidos y las LELIQs, letras que al 27 de mayo de 2019 superan el billón de pesos, cuando el total de créditos que otorga el sistema financiero es de un billón y medio, por lo que el 40% del crédito lo recibe el Estado. Y dice algo muy cierto: lo que quiere el FMI es el control de nuestra economía.

La propuesta de Guillermo Nielsen es directa, negociar un plan de facilidades extendidas, con lo cual plantea que va haber acuerdo con el FMI por no menos de ocho años y, colocar un título público por las LELIQs tipo plan Bonex. Recordemos que el 28 de diciembre de 1989, Día de los Santos Inocentes, el Gobierno de Carlos Menem incautó los depósitos a plazo fijo mayores al millón de australes. Los canjeó por Bonex pagaderos a diez años. Los que pudieron conservarlos tuvieron su ganancia; el resto tuvo que venderlos al 25 por ciento de su valor.

Pero eso solo no alcanza. El primer desembolso del FMI fue de 14.458 millones de dólares y se debe devolver en ocho cuotas trimestrales de 1.807,25 millones de dólares cada una, más los intereses y en DEG. La primera cuota en septiembre de 2020 y las restantes en diciembre de 2020, marzo, junio, septiembre y diciembre de 2021 y marzo y junio de 2022.

El segundo tramo se recibió el 30/10/2018 por 5.700 millones de dólares, por ende, se debe pagar en ocho cuotas iguales de 712,5 millones de esa moneda (más intereses y en DEG) a fines de enero, abril, julio y octubre de 2021,  y en enero, abril, julio y octubre de 2022.

El tercer tramo fue en diciembre 2018 por 7.646 millones de dólares, que se debe devolver en ocho cuotas iguales de 955,75 millones (en DEG más los intereses), por ende el primer pago debe hacerse en marzo de 2021 y los restantes en junio, septiembre y diciembre de 2021 y en marzo, junio, septiembre y diciembre de 2022.

El cuarto tramo fue el 5 de abril de 2019 por 10.843 millones de dólares y así sucesivamente para todo el crédito del FMI (si se aprueban las metas trimestrales) y se concede en tiempo y forma, totalizando los 56.300 millones de esa moneda, con lo que se van sumando las cuotas en los años 2021 en adelante. Por otra parte no sabemos cuál será el valor del derecho especial de giro (DEG). La tasa de interés será variable y dependerá de la evolución de la de del DEG, pero rondaría el 4% anual.

Si a todos los títulos que vencen, se suma el roll over del segundo semestre de 2019, los compromisos rondarían los 30.000 millones anuales de cada año en que administre el gobierno que asuma el 10 de diciembre de 2019.

Por más deprimida que esté la economía argentina y por ende importe menos, dada nuestra estructura exportadora, es imposible pensar que el superávit comercial de mercancías sea mayor a los 2.500 millones de dólares anuales. Suma a la que se le deben restar los servicios reales (royalties o patentes, seguros, fletes, comunicaciones, etc.) que son negativos para nuestro país, por un lado y los servicios financieros (intereses de la deuda pública y privada, más el giro de utilidades de las filiales extranjeras a sus casas matrices).

En ese marco, plantearse renegociar la deuda con el FMI es aceptar un duro plan de ajuste que el mismo FMI le adelantó al gobierno de Cambiemos este año 2019 y que Cambiemos no puede cumplir y que consiste básicamente en:

  1. Eliminar las exenciones del IVA e incrementar hasta el 14% el IVA en alimentos como carne, harina, panificados, frutas, verduras, granos y legumbres, que pagan hoy una alícuota del 10,5%. También propone gravar con el 1 al 3% el agua y la leche, que se encuentran exentos del impuesto general al consumo doméstico.
  2. Auditar el pago de los monotributistas.
  3. Reducir drásticamente el gasto previsional mediante la igualación de la edad para jubilarse de hombres y mujeres y extender los años para gozar ese beneficio; reducir la tasa de sustitución que es la relación entre el haber inicial y el salario promedio previo al retiro, aún más que lo que se hizo con el nuevo coeficiente de la reforma previsional de diciembre de 2017; y restablecer un sistema voluntario de aportes privados (AFJP).

De esa manera el FMI garantiza que se logre el superávit primario de las cuentas públicas para hacer frente a los mayores intereses que se deben pagar por la deuda.

Lo que sabemos es que ese plan siempre termina mal. Terminó mal con la Revolución Libertadora, con Frondizi, con Martínez de Hoz, con Alfonsín y su plan austral y con el plan de convertibilidad. En todos los casos con una gran depresión económica, desocupación y expansión de la pobreza e indigencia. No es reduciendo el gasto que se puede “honrar” la deuda, sino con quita y crecimiento económico, como lo demostraron los gobiernos de Arturo Illia y de Néstor Kirchner

 

Un plan nacional y popular

Obviamente, pese al alto grado de endeudamiento y los compromisos que el mismo devenga, se debe tener un plan concreto que priorice:

  1. La recomposición de los salarios, jubilaciones y pensiones para que recuperen rápidamente los 15 o 20 puntos del PIB que perdieron en la gestión Cambiemos, y así recrear un fuerte mercado interno.
  2. Desdolarizar las tarifas.
  3. Basados en la economía agro exportadora y en Vaca Muerta, en ambos casos, como un conglomerado donde hay recursos naturales, pero también manufactura, servicios, líneas de capital asociadas a ello. Lo plantea bien otro de los economistas del futuro gobierno, Matías Kulfas: “Pensar en desarrollar fuertemente todas las industrias de cosechadoras, sembradoras, tractores para campos, semillas, etc.; es pensar en una línea de capital para la energía, para el petróleo, para las energías renovables”.
  4. También es acertada la propuesta de Green New Deal como el saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo donde viven más de 3 millones de personas. Existen tecnologías desarrolladas en el país que podrían iniciar un camino de solución en un sitio que está entre los más contaminados del mundo. Imaginemos por un momento el impacto que tendría el saneamiento de la cuenca, no solo de manera directa en el nivel de vida de las personas que viven en torno a ella, sino también en el desarrollo de nuevos proyectos productivos, turísticos, comerciales y habitacionales
  5. Se debe elaborar una matriz Insumo-Producto que impulse la producción de bienes y servicios que empleen mano de obra local y que a la vez demande la menor proporción de insumos extranjeros, para satisfacer un creciente mercado interno (por ejemplo, la construcción) y que nos permita acordar con los países que nos compran esas producciones y esas ventas.

Lo sentenció Néstor Carlos Kirchner al inaugurar las sesiones parlamentarias del año 2004: “No pagaremos deuda a costa del hambre y exclusión de millones de argentinos, generando más pobreza y conflictividad social». Y antes, el 25 de septiembre de 2003, dijo en la Asamblea de las Naciones Unidas: «Nunca se supo de nadie que pudiera cobrar deuda alguna a los que están muertos»

 

 

[1] El Banco Internacional de Basilea está conformado por los principales Bancos Centrales del mundo, con sede central en Basilea(Suiza).
[2] Recordemos que la tasa riesgo país en el año 2001 fue de 5.495 puntos en diciembre de ese año.

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