NO LOS AMONTONA EL VIENTO

El documental contra Milagro Sala y los testigos de las causas armadas

 

1.

El coro de convencidos –el cineasta Juan José Campanella, el gestor cultural Darío Lopérfido y el periodista Osvaldo Bazán, por nombrar sólo tres– celebró la aparición de la serie esclarecedora, valiente. No era para menos: la primera vez que hablan las víctimas de Milagro Sala. No hace falta ser demasiado riguroso para advertir que la promoción de Jujuy desoído, el documental de cuatro capítulos dirigido por Pablo Racioppi es, cuanto menos, imprecisa. Varios de los entrevistados que acumularon experiencias traumáticas dentro de la organización Tupac Amaru o en sus ocasionales encuentros con Sala ya habían dicho lo suyo. Más preciso: fueron declarantes en una o más de las causas que derivaron en su encarcelamiento. El resto es puro sesgo ideológico. El productor del engendro es el marchand Gabriel Levinas, condenado por quedarse con cerca de 100.000 dólares, que cobró por la venta de cuadros de León Ferrari.

 

 

2.

A los realizadores les alcanzó con presentar a Mabel Balconte, una de las apariciones recurrentes del documental, como la antigua ladera de Sala y actual integrante de la Agrupación de Trabajadores Sociales (ATS). En perjuicio de la trama, se omitió contar que Balconte, una ex diputada provincial que llegó a su banca por el voto de la Tupac Amaru y que después resultó obediente a Cambiemos, es una delatora premiada: luego de ser secuestrada y amenazada con la detención de sus hijos, que no tenían los mismos fueros que ella, se confesó parte de un engranaje corrupto que desviaba bolsos con dinero hacia la Quinta de Olivos. Sala terminó condenada a 13 años de prisión como presunta jefa de una asociación ilícita y coautora de los delitos de extorsión y defraudación al Estado. Balconte, que gracias a la protección del bloque radical en la Legislatura evitó el desafuero y, en consecuencia, la cárcel, repitió en el documental lo mismo que convenientemente le dijo al fiscal de Estado Mariano Miranda y que después amplificó en diversos medios. Como antes, tampoco ahora pudo aportar una sola prueba distinta a su recuerdo. El espectador tampoco se entera de que luego de pagar el rescate de sus hijos, Balconte intentó suicidarse.

Natalia Bazán y su pareja Miguel Enríquez, ex tupaqueros, también son reincidentes en acusar a Sala. Durante el juicio por la causa “Pibes Villeros”, los dos declararon que sufrieron humillaciones y tratos violentos hasta que decidieron abandonar la organización. Bazán aportó, además, que Sala gastó una fortuna en la compra de casas para parientes, lo que motivó a la defensa a denunciarla por falso testimonio. La dirigente social volvió a ser imputada en otro expediente porque, según la pareja, desde su celda en el penal de Alto Comedero se las arregló para hacerles llegar una amenaza de muerte.

Sara Gutiérrez, de la ex cooperativa Manos a la obra; José Orellana del Movimiento 8 de octubre; y Sebastián Romay, de Fuerza Unida de Palpalá, ocuparon varios minutos de Jujuy desoído en dar detalles de un régimen déspota encarnado en la figura de esa mujer menuda y belicosa. Nada se dijo, en cambio, del 15 de enero de 2016, un día antes de la detención de Sala, cuando las tres “victimas”, junto a otros referentes de la Red de Organizaciones Sociales (ROS), cambiaron sus declaraciones y cargaron todas las culpas en una sola persona. Según describe Pablo Roesler en una nota de Tiempo Argentino, “a cambio de señalar a Sala, los dirigentes de la ROS consiguieron no ser imputados en las causas, recibieron promesas de trabajo futuro y sus cooperativas ingresaron al plan de Transparencia y Regularización que pergeñó el ejecutivo jujeño con el Decreto 403-G del 12 de enero de 2016 que ilegalizó a las cooperativas que acampaban en Plaza Belgrano al momento en que Gerardo Morales comenzaba su gestión”. La lista de testimoniantes es la que confeccionó el asesor jurídico de Morales, Ricardo Gil Lavedra, con el propósito de que declararan ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que pidió la libertad de Milagro.

El mono ya había bailado por plata. Una nota del director de este medio, Horacio Verbitsky, reveló que René Arellano, otro cooperativista denunciante de Sala apodado Cochinillo, cobró un millón de pesos para trabajar de testigo falso y declarar que la “flaca” había instigado la protesta con huevos contra Morales, a cargo de la gobernación que le transfirió el dinero a… Cochinillo.

 

 

 

3.

“La etapa de Milagro Sala sería comparable con lo que pasó en la dictadura”; “En tiempos de los militares te cagaban a trompadas. Esta mujer nos cagaba a trompadas”; “Ella tenía su propia dictadura avalada por un gobierno nacional”. En el estudio de Marcos Aldazabal, abogado de Sala, la primera reacción fue de sorpresa. Pese a la costumbre de los ataques, más frecuentes en períodos eleccionarios, los impresionó la estética del documental, con ilustraciones que reforzaban la lógica del régimen de terror.

“Nos llamó la atención el uso de frases chocantes, la analogía constante con una dictadura. Todas expresiones de una misma esfera de pensamiento, pero no solo desde lo conceptual, sino que repiten estructuras oracionales. Al comienzo del capítulo tres alguien dice que su hija ‘es una muerta en vida’; hace una pausa y repite ‘muerta en vida’. Después del minuto 22 aparece otra denunciante y dice lo mismo, pero de su hijo. En el capítulo 4, distintas personas repiten la idea de que en las cooperativas tenías horario de entrada, pero no de salida. Y así varios ejemplos más”, señala una abogada del estudio y agrega: “Usan expresiones que difieren de lo coloquial, palabras que no suelen usarse en una conversación y que parecen escritas para un guion. A quién se le ocurre el término ‘hitleriano’”. En el círculo de Sala están convencidos de que el documental, contrario a lo que intentan vender, no aporta ninguna novedad, apenas es una recopilación de testimonios de personas que en algún momento fueron cercanas y que de repente, por algún tipo de conveniencia, se le pusieron en contra. “Hace seis años que nos hacen esto, ya ni tengo ganas de contestarles. Una semana antes de las elecciones aparecen los ataques contra Milagro, los mapuches, Cristina chorra, siempre con lo mismo. No es un documental, es una operación de inteligencia. Los que hablan son los mismos denunciantes en las causas armadas, son actores financiados por Gerardo Morales, tienen hasta contratos con la gobernación. Ya ni bronca me genera, solo pena porque es muy berreta”, dice Alejandro “Coco” Garfagnini, coordinador de la Tupac y del Frente Milagro Sala por el Trabajo y la Dignidad. Desde la defensa de la referente social insisten en que “los únicos que aparecen en los créditos son el director y el productor; no hay equipo técnico, no dicen la fuente de financiación. No hay nadie que se esté haciendo cargo de esto”.

 

 

4.

Rosario Agostini lloró. Ya repuesta, escribió en su cuenta de Twitter. “Queridos amigos (..) acabo de recibir el llamado del Presidente @mauriciomacri Me habló largamente y me comprometí a no bajar los brazos y luchar por la República. Agradezco a @mauriciomacri x tomarse un tiempo para contenerme. Gracias gracias gracias Presidente!». La lucha de Agostini, periodista jujeña y entrevistada principal del documental contra Sala, no alcanzó y Cambiemos perdió las elecciones presidenciales de 2019. Tanta devoción, sin embargo, le permitió ser una de las oradoras en la presentación del libro de Macri en aquella provincia y hasta Patricia Bullrich pensó en ella como candidata para algún cargo. “No Victoria, esa mujer no es mi abuela. Tuve abuelas trabajadoras, honradas pero sobre todo HONORABLES. No @vtolosapaz no les faltes el respeto a mis abuelas. Hablá x vos y, en todo caso, psicoanalizate si necesitás una abuela, pero nunca hables por mí”, volvió a escribir Agostini en Twitter para diferenciarse de Victoria Tolosa Paz, la candidata a diputada nacional por el Frente de Todos por la provincia de Buenos Aires, quien se mostró orgullosa por el encuentro con la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

La misma reacción –que incluyó la campaña #NOesmiAbuela– tuvo el diputado nacional Fernando Iglesias, ocupado durante la última semana en ufanarse de otras de las creaciones de Racioppi: el spot que lo muestra bailando el tango Chorra frente al Congreso. No es el viento; es la ideología lo que los amontona. Racioppi, quien también es amigo del líder del partido Avanza Libertad y candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, José Luis Espert, es un furioso tuitero anti K, lo que lo lleva a reproducir, sin pudor, insultos, comentarios discriminatorios y fake news. Tal vez haya sido ese fervor por atacar al actual gobierno y a los referentes y organizaciones de izquierda lo que haya convencido a Levinas de producir el documental. La empatía, como enseñó alguien, comienza con la identificación.

 

 

 

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