Con la irrupción de alrededor de 70.000 marroquíes en el enclave español de Ceuta, pareció que el gobierno de España tambaleaba. Sin embargo, Sánchez salió del paso y consiguió la solidaridad de la Unión Europea en el encuentro en Berlín realizado el lunes 3 con los 27 ministros del Exterior europeos.
Las cuentas han dejado un saldo de 85 muertos. Los análisis de la situación se hacen particularmente intrigantes cuando aparece la pregunta sobre cómo es posible que esa multitud convergiera de manera espontánea frente a los alambrados de Ceuta y en las playas de acceso marítimo. Claramente, se han buscado respuestas diversas que se vinculan con la dificultosa relación con el reino de Marruecos. En otros tiempos, cuando el disminuido Juan Carlos de Borbón mandaba en la Casa Real, los Presidentes de gobierno, tanto socialistas como populares, lo llamaban para que limara las asperezas gracias a su amistad con Hasan II, el padre de Mohammed VI. Pero las asperezas siguen; el punto de crisis es siempre el mismo, los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, que la diplomacia marroquí llama desde hace décadas "las ciudades del norte".
El Presidente del gobierno autónomo de Ceuta es Juan Jesús Vivas, en el cargo desde 2001 y miembro del Partido Popular. A la fuerza ha tenido como interlocutor principal estos días al socialista Sánchez. Vivas sostiene que "es imposible que entren 60.000 personas sin la aprobación de Rabat". Por su parte, el ministro de Interior español, Fernando Grande-Marlaska, negó que su ministerio haya recibido alguna señal de alarma antes del 30 de julio. El portal español The Objective, que cita fuentes de inteligencia, sostiene lo contrario: los analistas habían previsto un gesto de Mohammed VI en la frontera por la fiesta del Trono.
Pero la Unión Europea al final ha hecho suya la versión de Marruecos; el origen de este asalto es la sentencia del Tribunal Supremo de España, que prohíbe rechazar a los extranjeros que lleguen por mar.
También se culpabilizó a Madrid por la regularización de los inmigrantes ilegales, una medida inusual para el momento que vive Europa. Magnus Brunner, comisario de la Unión Europea para la migración, declaró que no hay relación entre la regularización y los hechos de Ceuta, pero después no pudo contenerse y agregó que "no es una buena señal".
Según los datos actualizados al 30 de julio, hay 262.375 inmigrantes regularizados; 1.174.978 demandas recibidas, y 609.737 en curso.
Con un entorno hostil, no es extraño que la solidaridad de la Unión Europea con España sea más que nada formal. Magnus Brunner, al final de la reunión de los ministros del Exterior, manifestó que para la Unión Europea la crisis estaba cerrada y agregó que "hay actores que no tienen ninguna consideración por la seguridad y ni siquiera por la vida de personas inocentes", pero no especificó a cuáles actores se refería. Después agradeció a Marruecos, España y la Comisión Europea por preservar la integridad del espacio Schengen. "Ceuta ha sido una prueba de la resiliencia europea", agregó.
Sobre todo, es notable la actitud de Von der Leyen, que, comentando las imágenes de Ceuta, manifestó que la situación era inaceptable. Se ha manifestado de modo diferente en situaciones similares, como en marzo de 2020, cuando desde Lombardía se difundía el Covid y Turquía envió autobuses cargados de migrantes hacia la frontera griega; la crisis se resolvió, y Von der Leyen, junto al Primer Ministro griego Kyriakos Mitsotakis, definió a Atenas como el escudo de Europa. En la crisis de Lampedusa de septiembre de 2023 visitó la isla con Giorgia Meloni y acompañó al Primer Ministro polaco, Donald Tusk, en la crisis de migración con Bielorrusia del año pasado.
En Ceuta no se dejó ver. Después de todo, la señora Von der Leyen milita en la familia política del Partido Popular, que desde hace años ataca al Presidente Sánchez. Justamente, el ex alto representante de la política exterior de la Unión Europea, el español Josep Borrell, declaró que la solidaridad europea está muerta.
Pero no solo llegan ataques desde el Partido Popular. La Primera Ministra de Dinamarca, la socialista Mette Frederiksen, y el también socialista, el Primer Ministro maltés Robert Abela, firmaron la carta de los 22 miembros que critican la política de migración de España.
En cifras del Ministerio del Interior español, el saldo de la crisis de Ceuta fue de 72.000 ingresos contabilizados, 70.000 retornados a Marruecos, 75 cuerpos recuperados y ningún migrante ingresado en Europa.
La nota desagradable durante la crisis la dio la señora Meloni; el gobierno italiano declaró suspendidas las reglas de Schengen respecto a España, una verdadera puñalada a traición contra el colega en apuros, pero es este el estilo de Palazzo Chigi. Algunos analistas bromearon sobre el conocimiento de la geografía del Ministerio del Interior italiano, ya que más allá de Ventimiglia, la ciudad fronteriza italiana más occidental, no se encuentra la ciudad catalana de Port-Bou, sino la ciudad francesa de Menton.
Sánchez ha desarrollado la energía alternativa a porcentajes altísimos respecto al resto de la Unión Europea, normaliza inmigrantes ilegales, proclama la amnistía a los políticos catalanes implicados en la secesión, acusa de genocidio a Israel y niega el uso de las bases españolas a Trump para atacar Irán. El gobierno español es el que más se parece a la imagen idealizada que la Unión Europea pretende vender al resto del mundo. Sin embargo, paralelamente, crece el cerco en torno a su gestión y habrá algunos que le querrán hacer pagar caro sus posturas. Una pequeña muestra la tuvimos en la final del mundial, cuando Israel y personajes afines a su política apoyaban a la selección argentina contra España. A la vez, por razones viscerales como Sánchez versus Trump/Milei multitudes de izquierda hincharon por España.
En redes se dispararon las teorías conspirativas sobre el asalto a Ceuta; se habla sobre todo de una especie de "Triple Alianza" formada por Estados Unidos, Israel y Marruecos para desestabilizar la presidencia española.
Sánchez ha evitado cualquier referencia hostil respecto a Rabat; en general, trata con guantes de seda al vecino, a pesar de que el vecino espiaba su teléfono utilizando el programa israelí Pegasus. Dicha trama fue descubierta en 2021 gracias a la investigación de un consorcio internacional de 39 periodistas europeos coordinado por Forbidden Stories, y con el apoyo técnico del laboratorio de Amnistía Internacional. La instrucción del juez José Luis Calama constató la infección de los móviles de Sánchez y otros ministros. La operación, reconstruida paso a paso, apuntaba a que España reconociera la soberanía territorial de Marruecos sobre el Sahara Occidental. Esto fue lo que consiguió finalmente con la carta de marzo de 2022 que Sánchez remitió al rey Mohammed VI, en la que calificaba el plan de autonomía de Rabat como la base "más seria, creíble y realista" para resolver el conflicto. De esta manera, España abandonó su posición histórica que remitía la cuestión a una solución acordada en el marco de la ONU. España, como ex potencia administradora, debería haber impulsado el referéndum de autodeterminación; en cambio, respaldando la tesis de Rabat, se alineó con la potencia que controla el territorio y con Estados Unidos, su socio principal en la OTAN. La contrapartida de aquella concesión fue el compromiso de Marruecos de controlar los flujos migratorios hacia España.
Recientemente, el Congreso español elaboró una propuesta de conceder la ciudadanía española a los nacidos en la ex colonia española antes de 1976, mientras que Sánchez visitó a su par argelino Abdelmadjid Tebboune el 20 de julio, Argel sostiene la posición del pueblo saharaui; el argumento fue tratado en la reunión. Hay que notar que cada acercamiento de España a una de las dos potencias rivales del Magreb crea recelos en la otra; podría haber sucedido esta vez.
Sánchez ha señalado que la responsabilidad de la crisis es de "la mafia de los traficantes". En cambio, Sumar, que forma parte de la coalición de gobierno, acusa a Marruecos.
Lo que se ha verificado es la desaparición de la gendarmería marroquí de los controles fronterizos el jueves 30; el hecho subsistió aun cuando ya las noticias del movimiento de personas habían trascendido, lo que indicaría no un error involuntario, sino un efecto buscado.
Si existió una operación tripartita para desestabilizar a Sánchez, quizá lo sabremos dentro de algunos años. Mientras tanto, viene a la memoria uno de los aforismos de Giulio Andreotti: "Pensar mal es pecado, pero casi siempre se acierta".
Autopista Trump
La autopista Trump mide 1.055 km. El Presidente estadounidense nunca la ha visitado. Solamente ha anunciado el bautismo a través de Truth Social. La cinta de asfalto se estira por diversos pueblos, ciudades y paisajes. Una de las razones de su importancia es que conecta una mina del Sahara Occidental con un puerto del Atlántico; desde ese puerto parten los buques portacontenedores hacia Nueva Orleans.
Esta autopista fue inaugurada por el rey de Marruecos Mohammed VI en El Aaiún en 2015, en el 40.º aniversario de la Marcha Verde. La autopista costó 1.074 millones de dólares, y es, además de una ruta, una señal de apropiación del territorio del Sahara Occidental. El Aaiún se encuentra a 30 km del Atlántico; es considerada por Marruecos la capital de la provincia de El Aaiún; en el campo opuesto, es reivindicada como capital por la República Saharaui.
La autopista, además, reveló algunas fallas, aunque no estructurales. El diario marroquí Barlamane informó que los importes facturados por la construcción superaban largamente los trabajos realmente efectuados. El ministro de Infraestructura se manifestó de manera determinante frente a la denuncia: excluyó por cinco años la oficina de control estatal de las licitaciones públicas.
La mina en cuestión es Bou Craa y se encuentra aproximadamente a 100 km de El Aaiún, siempre en territorio del pueblo saharaui. Durante años han extraído fosfato a través de diversas compañías; según Western Sahara Resource Watch (WSRW), que monitora los cargamentos a granel que pasan por el puerto de El Aaiún, Marruecos prácticamente ha vendido a precio de saldo el estrato superior de mejor calidad. Desde 2014 extrajo el segundo estrato de menor calidad y lo que resta es residual.
El operador que gestiona y aprovecha el yacimiento es el grupo estatal marroquí OCP; lo que extrae de Bou Craa es aproximadamente un quinto de sus exportaciones.
La situación es conocida: el asesor legal de Naciones Unidas declaró ya en 2002 que nuevas explotaciones de los recursos territoriales del Sahara Occidental contra la voluntad de su población violarían el derecho internacional. A su vez, un tribunal sudafricano estableció en 2018 que la propiedad de un cargamento de fosfato no puede ser atribuida a la OCP, porque la empresa transporta material robado (WSRW boletín informativo).
Ya en 2021, Washington estableció un elevado arancel del 19,97% a la OCP, respondiendo de esa manera a las quejas de la Mosaic Company de Florida, que se lamentaba de la competencia subvencionada que sufría. Hubo reclamos de la OCP por vía judicial. El porcentaje arancelario sufrió variaciones en los años sucesivos hasta que un tribunal comercial lo redujo al 2,11%; en diciembre de 2025, Washington, discretamente, retiró el recurso.
La semana pasada en El Cohete, describiendo el momento bélico del Golfo y su incidencia en África, anotamos que los fertilizantes han sufrido un aumento del 15%. Ya desde el inicio de la guerra contra Irán, los agricultores estadounidenses protestaron por el precio de los fertilizantes. Por lo tanto, el 29 de junio Trump declaró el estado de emergencia nacional basándose en una cláusula del Tariff Act de 1930, que permitió al Presidente suspender los aranceles de importación; la suspensión es a tiempo determinado, sin restricciones sobre el volumen. Un funcionario del Departamento de Agricultura estadounidense confirmó que OCP puede enviar cargamentos ilimitados durante ocho meses.
En la práctica, después de haber hecho saltar el mercado por los aires con el ataque conjunto a Irán, Estados Unidos ha entregado a OCP, o sea al aliado marroquí, las llaves del mercado estadounidense, para normalizarlo.
El fosfato sedimentario que llega a Estados Unidos es rico en cadmio, una sustancia cancerosa que la Unión Europea ha limitado a 60 g por kilo en los fertilizantes. OCP no se quedó cruzada de brazos y contrató a los estudios legales Dechert LLP y Edelman para presionar, proponiendo a Bruselas alzar el límite. Estados Unidos, por su parte, no cuenta con un ente similar a la Unión Europea, sino que la supervisión está a cargo de los diversos Estados, cada uno con sus reglas, lo que complica el enfoque y el control.
Tampoco se quedaron cruzados de brazos los estadounidenses. Algunas semanas después de que Trump abriera la entrada de fosfatos, la sociedad Koch Ag firmó un acuerdo de empresa conjunta con la OCP, para trabajar en el sector tecnológico a través de su rama de inversiones Koch Disruptive Technologies (KDT); todo se mueve bajo la guía de Eli Groner, ex alto funcionario del Primer Ministro Netanyahu.
Como dijimos, la OCP es una compañía estatal, pero existe una estructura paralela cuyo vértice es la casa real, que controla alrededor del 60% del conglomerado Al Mada a través de participaciones personales denominadas SIGER y ERGIS, anagramas de REGIS, o sea, la palabra latina de "rey". Estas empresas alimentan un fondo del que Mohammed VI mantiene el 50,6%.
El dinero que llega del fosfato termina en la familia real a través de la sociedad Nareva, que es la división energética de Al-Mada. Al Mada es un holding de inversiones de la familia real, fundado en 1996, con sede en Casablanca.
Nareva, entre otras cosas, ha construido un parque eólico en Foum el-Qued, que provee la casi totalidad de energía eléctrica a OCP para extraer el fosfato en Bou Craa, mover la cinta transportadora y lavar las rocas que se exportan.
La cinta transportadora merece un comentario: como la Gran Muralla China, es visible desde el espacio; es la más larga del mundo, casi 100 km, y hace casi medio siglo que transporta el fosfato robado de un territorio ocupado hacia el Atlántico.
Marruecos es el cuarto Estado árabe en normalizar sus relaciones con Israel, cuando firmó el Acuerdo de Abraham el 10 de diciembre de 2020. En cambio, Estados Unidos ha reconocido la soberanía de Rabat sobre el Sahara Occidental; Jared Kushner negoció el acuerdo y comparó el reconocimiento del Sahara al reconocimiento de Trump de la soberanía israelí sobre las alturas del Golán ocupadas.
Tel Aviv pagó su parte en julio de 2023 con la carta que Netanyahu envió a Mohammed VI, en la que reconocía las reivindicaciones de Marruecos; el rey espera además el ingreso de inversiones de Israel en el reino. Mientras tanto, hay un movido intercambio entre fuerzas armadas y de inteligencia de ambos países, como reveló la investigación de Forbidden Stories, que citamos más arriba.
Colaterales
- En las primarias democráticas de Michigan finalmente se impuso el médico Abdul El-Sayed. Derrotó a la diputada proisraelí Haley Stevens. Otro paso adelante en la guerra entre el establishment del Partido Demócrata y la izquierda del partido. El activista Cenk Uygur lo llamó "referéndum entre Estados Unidos e Israel", por el financiamiento recibido por la Stevens de parte del AIPAC (American Israel Public Affairs Committee).
En Missouri, en cambio, se ha impuesto Wesley Bell, que simpatiza con Israel, lo que le valió dos millones de dólares para la campaña aportados por el AIPAC. Bell vence por segunda vez a Cori Bush; se considera que Bell, que contaba con el apoyo del líder de la minoría en diputados Hakeem Jeffries, podría vencer en noviembre al candidato republicano por una banca en la Cámara de Representantes.
Las once victorias obtenidas por los candidatos que siguen la senda de Bernie Sanders confirman la línea de renovación que las bases democráticas sostienen. Se refuerza la acción de DSA (Democratic Socialists of America) y de organizaciones como Justice Democrats y Our Revolution y algunos movimientos anti-Trump, que componen una variada galaxia que gira en torno a la izquierda democrática.
La lista de victorias registra los nombres de Analilia Mejía y Adam Hamway en New Jersey, Sam Forstag en Montana, Randy Villegas en California, Brian Poindexter en Ohio, Bob Brooks en Pennsylvania y Adelita Grijalva en Arizona; las más seguidas sin duda se verificaron a fines de junio en Nueva York con la trilogía Claire Valdez, Brad Lander y Darializa Avila Chevalier que relatamos en El Cohete.
La presencia territorial ha sido una de las claves de los candidatos triunfantes; la otra, inesperada, ha sido el genocidio de Gaza, sostenido incondicionalmente por Biden y Trump. Dicho argumento se conecta con el creciente conocimiento de los ciudadanos sobre el rol de AIPAC y la influencia de Israel en la política exterior estadounidense, rechazada hasta por conocidas figuras de la derecha como Tucker Carlson, Candace Owens, Megyn Kelly y Alex Jones. - Los hechos de Ceuta se conectan con la prisión y persecución de músicos y artistas en el reino de Marruecos. El caso más conocido es el del rapero Mehdi Black Wind, actualmente detenido en la cárcel de Oukacha en Casablanca; la acusación es difamación del rey. Se piensa que la detención no solo se debe al contenido de su música, sino también al apoyo de Mehdi al movimiento GenZ 212, o sea, a las protestas juveniles antigubernamentales que estallaron en Marruecos en septiembre de 2025.
Khadija Ryadi, la ex presidenta de la Asociación por la Defensa de los Derechos Humanos en Marruecos (AMDH) y ganadora del premio de la ONU por los derechos humanos, cuenta que "el contexto actual se caracteriza por represión, prohibiciones y restricciones contra las voces críticas, sean artistas, periodistas o activistas".
La AMDH ha solicitado la inmediata liberación de Mehdi, que se encuentra detenido en base al controvertido artículo 179 del Código Penal, considerado contrario a las convenciones internacionales de derechos humanos. El artículo se refiere a la difamación del rey y de la familia real, la dinastía alawita que gobierna el país desde el siglo XVII; Mohammed VI no es una figura decorativa, concentra en su persona la autoridad ejecutiva, militar y religiosa.
Epílogo con despedida
La noticia electrizó las redes y las agencias de noticias; el jueves 6 por la mañana se difundió la mala nueva: "È morto Francesco Guccini".
Con 86 años cumplidos, murió Francesco Guccini, el cantautor de Bolonia, que con su primer disco en 1967 acompañó las ilusiones del pueblo de la izquierda italiana, desde los viejos correosos del PC hasta las nuevas generaciones que querían combatir en la calle. La música de Guccini se enreda y se confunde con las luchas de los años '70 en Italia. Se lo relaciona con el Movimiento, con la ocupación de casas, con el referéndum del divorcio, con las tomas de fábrica, con las reivindicaciones de las mujeres, con la lucha armada de las Brigadas Rojas. Un mundo que ahora solo existe en los recuerdos de quienes participaron y en los libros que lo relatan. Guccini, multifacético en su identificación con los últimos estratos de la sociedad, siempre al margen del show-business, nunca de moda y siempre vigente, refugiado en las hosterías de la periferia de Bolonia, trasnochando con amigos y canciones.
Sus creaciones son máquinas de propalar sueños y estimular rebeldías; hasta la señora Meloni amaba su música. El jueves declaró que continuaría cantando sus canciones y agregó: "Aunque [él ] no me quería".
Una línea suya de la canción Cirano de 1996, dedicada al amor imposible de Cyrano de Bergerac, retrata bien al artista: "Io sono solo un povero cadetto di Guascogna, però non la sopporto la gente che non sogna" ("Soy solo un pobre cadete de Gascuña, pero no soporto a la gente que no sueña").
Hoy en Italia estamos un poco más solos.
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