Para el arbolito

Otro año de prórroga para los compromisos de convergencia asumidos ante la CIDH

 

La verdad es que a veces parece tan infinita como agotadora la enumeración de violaciones a reglas y promesas de parte de quienes venían a salvar la República. El Cohete ha sido testigo y testimonio en el año que pasó de tantísimas. Y así como el año pasado para el día de los inocentes nos avisaron que solo las olimpíadas juveniles serían eventos de interés relevante (https://www.elcohetealaluna.com/lastima-sea-cierto/) -posición que fue machacada por la justicia-, ese día también le hicieron pito catalán a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a la que le habían prometido poner en marcha un proceso de consulta para luego dictar una normativa que atendiera a la convergencia de servicios de medios y telecomunicaciones.

Más allá de que no estemos de acuerdo con que ello deba ser efectivamente así y sin ningún matiz, el caso es que en el último Boletín Oficial antes del arbolito, (el pasado viernes 21 de diciembre – https://www.boletinoficial.gob.ar/#!DetalleNorma/198566/20181221 ) el gobierno de la Nación, por vía del Secretario de Gobierno de Modernización anunció una prórroga de un año para ponerse a debatir. Sí, lo postergaron para  21 de diciembre del año que viene cuando – esperamos- otras firmas sean las responsables de decretos y resoluciones.   Parece chiste, pero intentan legislar sus propios plazos para cuando no estén. Claro, si se considera el atroz endeudamiento a cien años esto es una minucia. La única posibilidad de que el plazo sea menor –dice la resolución – es que diputados saque la sanción de la llamada “Ley Corta”, sobre la cual varios hemos dado cuenta en el Cohete (https://www.elcohetealaluna.com/ley-corta-e-incumplimientos-largos/).

 

Convicciones y democracia

Ya ni cabe preguntarse cómo no se ponen colorados. Pero en este contexto un grupo de organizaciones que protagonizaron la lucha por la ley de medios audiovisuales nucleados en la Coalición por una Comunicación Democrática, siguen insistiendo. Son las mismas que allá por abril de 2016 participaron de la audiencia en la CIDH reclamando por las tropelías institucionales del DNU 267/15 que taló la ley audiovisual frente a lo que la CIDH advirtió sobre los incumplimientos a los estándares de libertad de expresión y principios de no regresividad (https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-296599-2016-04-10.html). No es un tema de tozudez, sino de convicciones y de democracia.

Este grupo de organizaciones elevó una solicitud de audiencia a la CIDH (antes del 7 de diciembre, en cumplimiento de los plazos formales) promovida por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), a fin de que la Comisión evalúe el estado de situación, que se ha agravado desde aquella primera audiencia, entre fusiones, reglamentaciones, incumplimientos, y como frutilla de la torta – o mejor dicho otro paquete al arbolito– la derogación de las reglas de declaración de interés público de la producción y distribución de papel para periódicos.( https://www.elcohetealaluna.com/medios-ricos-y-pobre-democracia/)

Es de esperar que la Comisión admita la audiencia. Y si, como decía el poeta, las cosas se cuentan solas y solo hay que saber mirar, veremos qué excusa justifica en los más altos estrados internacionales de derechos humanos que el Estado Argentino haya incumplido todos los compromisos asumidos en la cara de los comisionados.

No podría pensar que si el gobierno desoyó las medidas sobre Milagro Sala y tantas otras esto pueda resultar menor.  Es cierto, pero también empieza a llegar la hora de hacer las cuentas.  El año que viene hay Asamblea de la OEA para designar comisionados y no es lo mismo ser un Estado que cumple que no serlo, además de la calidad de los eventuales candidatos. O debería. Y también para que en el recuento de la pesada herencia quede claro qué hicieron con la res pública.

 

Abogado – Dr. En Cs de la Información. Profesor de derecho a la Información Fac de Cs Sociales. UBA. 

 

1 comentario
  1. Cecilia dice

    Gracias Damián Loreti. Sigo tus boletines sobre las peripecias legales de la comunicación desde que fui tu alumna en la UBA. Por mi parte, por primera vez en una década no consigo que me instalen Internet en mi domicilio. Tres mediaciones con Telefónica no sirvieron para que me informen que ya no llegará más la conexión por cable módem. Luego de cuatro meses de espera me avisan que si acepto me instalan por fibra óptica los servicios. El famoso cuádruple play en marcha. Ni siquiera DirecTV puede ahora competir en CABA. Sólo se puede «elegir» Cablevisión o Movistar. Y los dos con problemas técnicos para finalmente brindar el servicio. Resultado: desconectada a 10 cuadras de Plaza de Mayo.

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