Policías imputados y bancados

El apoyo de García y Berni a los autores de un brutal operativo

 

Como contamos oportunamente en El Cohete a la Luna, los 18 policías que el pasado 12 de marzo irrumpieron sin orden de allanamiento en el domicilio de Daniel Glasinovich en Pergamino, arrojando a las personas que se encontraban en la vivienda al piso, maniatándolos con precintos, esposándolos y golpeándolos, fueron procesados. La excusa de la Bonaerense fue la búsqueda de un detenido de la comisaría cuarta del partido de Moreno, de donde se habían fugado cuatro personas limando los barrotes de la celda. El fiscal Francisco Furnari de Pergamino, quien investigó el atropello, confirmó cuáles fueron las fuerzas intervinientes y quiénes formaron parte de aquella violación que sufrieron los Glasinovich y un amigo de la familia que se encontraba en la vivienda. El Cohete revela, a través de un diálogo mantenido con el comisario Gustavo Omar Almada, la estrategia de los uniformados en la búsqueda de un salvataje a través del jefe de la policía bonaerense, Daniel Alberto García, y del ministro de Seguridad provincial, Sergio Berni. Ambos –señaló Almada– se solidarizaron con ellos y se comprometieron en que el Procurador General de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Julio Conte Grand, se comunicaría con la fiscalía general de Pergamino.

“No estamos para interpretar la ley sino para hacerla cumplir”, es la frase que remata la imagen de Berni publicada en la página del Ministerio de Seguridad como portada de un spot que se asemeja a un adelanto de una película de Hollywood Clase B. En la propaganda, el ministro se florea con un arma y afirma que “el mundo quiere conocer como trabajamos” y para eso “recibimos a 12 periodistas internacionales y los invitamos a formar parte de un operativo en la Provincia, porque para conocernos nos tienen que ver en acción”. El spot concluye que su “gestión está basada en hechos reales”, tan reales como la paliza que los uniformados le propiciaron a la familia Glasinovich. Para conocer a la fuerza que conduce Berni hay que verla en acción: quienes cometen tropelías, luego buscan su apoyo para zafar de una condena por violaciones a los derechos humanos.

 

 

El fiscal Furnari comprobó en su investigación que del brutal operativo participaron la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Pergamino –perteneciente a la Superintendencia de Investigaciones de la provincia de Buenos Aires–, encabezada por el comisario mayor Gustavo Omar Almada junto con el comisario mayor Sebastián Lapidote; el comisario Inspector Marcelo Alberto Garrido y el comisario Inspector Daniel Gómez, con personal a su cargo de la DDI Pergamino; un grupo de operaciones de la DDI de Moreno, comandados por el director comisario mayor Claudio Gastón Albert y el jefe del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) de Pergamino, comisario Jorge Iberra, con su personal a su cargo. Todos se movilizaron en sus vehículos oficiales y munidos de sus armas de fuego reglamentarias.

El fiscal estableció “que conforme la cadena de mando y con personal a su cargo, procedieron a allanar el lugar sin las formalidades prescriptas por la ley, ordenando a sus subordinados el registro de la morada, abusando del ejercicio de sus funciones así como del poder conferido por sus cargos y jerarquías”, y sin “contar con una orden jurisdiccional de registro domiciliario dispuesta por juez competente”. En ese mismo contexto de registro domiciliario en forma irregular e ilegal ordenado por superiores, Furnari identificó a los agentes del GAD Pergamino: oficial inspector Darío Alvarado, subteniente Pablo Oliva, sargento Guido Raimundi y oficial Emanuel González, como también al oficial inspector Diego Benavidez, oficial inspector Guillermo Blanco, teniente Alejandro Esquivel, teniente Jonathan Benítez, subteniente María Actis, sargento Ezequiel Cisneros, oficial Juan Cenachi y oficial Melina Asse, quienes actuaron e impusieron vejaciones a quienes se encontraban en el domicilio “propinando golpes de todo tipo, pisotones, esposamientos y reducción contra el suelo, profiriendo agresiones verbales con amenazas, haciendo padecer a las víctimas  Daniel Domingo Glasinovich, Diego Glasinovich, Axel Daniel Glasinovich y Lucas Hernán Acevedo, una situación mortificante para su personalidad por indecorosos, ello sin ningún tipo de necesidad y/o justificación”, destacó el fiscal en su escrito.

 

Un móvil del GAD Pergamino en acción.

 

En el procesamiento se dejó en claro que al personal del GAD Pergamino no se lo pudo identificar en forma individual porque actuaron con los rostros cubiertos. Por lo que el fiscal entendió “que todas las conductas convergen en una misma conducta delictiva de infracción al deber, ello en cuanto a que todos los identificados les correspondió, al menos, la asignación de un rol funcional dentro del hecho”. Furnari determinó que luego de provocadas las lesiones a las víctimas, el personal de la DDI de Pergamino, “en especial el comisario inspector Marcelo Alberto Garrido, ordena el traslado de Daniel Domingo Glasinovich al cuerpo médico de la Policía Científica en pleno conocimiento de la gravedad de lo sucedido, siendo llevado el nombrado hasta la sede de dicha dependencia en un móvil policial”. El fiscal consideró que esa acción fue “una clara maniobra de tergiversar los sucesos a fin de procurar la impunidad para sí y para sus superiores, habiendo omitido prestarle el auxilio necesario a una persona herida de 69 años, a quien correspondía que lo trasladaran hasta el hospital local para su correcta atención”. Furnari citó a todos los involucrados a prestar declaración en carácter de imputados.

 

 

La estrategia de los azules en la confesión de Almada

Quien en ese entonces se desempeñaba como director jefe de la DDI Pergamino, el comisario inspector Gustavo Omar Almada –trasladado a la DDI de San Martín en mayo, luego de los terribles hechos que desde El Cohete describimos–, relata la estrategia que tendrán a la hora de prestar declaración. “La idea de la Superintendencia es que cada uno vaya con su abogado para meter presión en la fiscalía”, dice, en referencia a la recomendación de la Superintendencia General de Policía, que actúa protegiendo a los suyos.

 

 

El comisario inspector Gustavo Omar Almada.

 

 

 

Almada cuenta cómo se armó el procedimiento que culminó en el domicilio de Glasinovich por un pedido del Ministerio. Detalla que se buscaba a uno de los detenidos fugados de Moreno y que supuestamente una abogada –que no menciona quién es– era la que les pasó información de que se entregaría en Pergamino. Los policías que cometieron el delito intentaron, en su estrategia, argumentar que tuvieron anuencia de Glasinovich para ingresar al domicilio, aunque eso fue desmentido en la causa por las víctimas.

 

 

En su momento, el fiscal Furnari explicó –tal como contamos en El Cohete– que tanto Almada como otra persona de la DDI Pergamino se acercaron a hablar con él. Su respuesta fue que tenía que investigarlos. Así también lo reconoce Almada en el diálogo mantenido.

 

 

Con tantos policías implicados, desde el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires se comprometieron en llamar a la fiscalía, como relata el comisario Almada. Ante la pregunta sobre el Procurador Conte Grand y la posibilidad de que dé una mano, contesta que iban a hablar con él para que llamase al fiscal general de Pergamino. Respecto a quién habló con Conte Grand, el policía en funciones actualmente en la DDI de San Martín responde: “Hoy (por el martes pasado) habló el jefe de la policía (Daniel Alberto García) con el superintendente nuestro y García iba a hablar con el ministro (Berni) para llegar a este muchacho”, expresa muy suelto Almada. De este modo revela la estrategia de detener el avance de la causa apelando a la protección policial –a través del actual jefe de la policía Daniel García y del ministro Sergio Berni– como también el respaldo por vía judicial a través de Julio Conte Grand, hombre de experiencia en apretar fiscales y jueces.

 

 

 

El comisario inspector Almada expresa que Sergio Berni y el jefe de policía Daniel Alberto García se solidarizaron con los policías que cometieron el delito. No solamente dice que se solidarizaron, sino que también se comprometieron en hablar con Julio Conte Grand. Calcula que eso va a pasar y cuenta que hará un seguimiento. Se le plantea si eso es primordial para que el fiscal “baje un cambio”, lo que cree que “sería lo ideal”. La intervención de los jefes la evalúa como positiva, como así también su compromiso para hablar con la gente que corresponde y tratar el tema.

 

 

Cuando desde El Cohete a la Luna hablamos con la víctima Daniel Glasinovich, expresó que mientras lo golpeaba e insultaba, uno de los del GAD afirmaba que estaban ahí por orden de Berni. Consultado nuevamente, señaló que creía haberlo expresado en la denuncia, pero que no fue incorporado. En su momento, el fiscal Furnari indicó a El Cohete que no le constaba. La fuga de los detenidos de una comisaría en Moreno despertó una búsqueda brutal; por atrapar a uno de ellos, a la fuerza que conduce Sergio Berni poco le importó el método empleado. Por eso entraron al lugar sin ninguna orden, y más grave aún, requisándolo todo, golpeando y maltratando a quienes se encontraban en la vivienda. Si por cumplir con el deber de “combatir el delito” por orden de Berni se generan algunos “daños colaterales”, parece ser que luego se necesita de la protección de quienes encomendaron esa tarea.

“Hacer cumplir la ley requiere compromiso y vocación, pero también formación de excelencia y trabajo constante, así enfrentamos a quienes pretenden vivir fuera de ella”, escribió Berni desde su cuenta personal en Twitter el martes pasado. Los uniformados que quieren vivir fuera de ella parecen estar en gestiones con él para que les brinde el salvataje correspondiente, porque se sabe hay delitos y delitos: de unos se habla más, de otros no se dice nada. En la imagen que compartió Berni para ilustrar sus palabras, se puede ver a los uniformados con ropa militarizada y con sus rostros tapados con pasamontañas, tal como entró el grupo GAD en la casa de Glasinovich cuando lo golpearon con sus armas, quebrándoles dos costillas, produciendo un desgarro en su pierna y un golpe brutal en su ojo: todas lesiones que fueron consideradas leves en la causa.

 

Berni en combate.

 

 

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