PREMIO A LA RIQUEZA

Lo extraordinario no será el gravamen a la riqueza, sino que alguna vez se le cobre a los ricos lo ordinario

 

Las políticas fiscales de los estados provinciales de Río Negro y Neuquén premian al capital concentrado, como surge sistemáticamente de la liquidación del impuesto inmobiliario rural y de groseras omisiones en la declaración de mejoras de infraestructura en esos inmuebles. Dos de las diez mayores fortunas de Argentina pagan entre centavos y un peso la hectárea al mes en las áreas de mayor valor medioambiental y productivo de Río Negro. Ambas provincias confirmaron en los hechos que existen omisiones en las declaraciones juradas de las mejoras y mora en los pagos, tal como publicamos en relación a las propiedades de la reina de los Países Bajos Máxima Zorreguieta, grupo Tavistock, BURCO y los countries neuquinos Chapelco Golf y Rincón.

Algunas de las tierras agropecuarias del grupo Bulgheroni sobre el río Negro pagan veinte centavos la hectárea en promedio, de acuerdo a la última liquidación del Impuesto Inmobiliario disponible en el sistema público digital. La factura incluye un descuento y una bonificación respecto a la liquidación del año anterior. Por su parte, el grupo Roemmers compró hace menos de un año campos en el paraje El Foyel, por los que deberá pagar en promedio un peso la hectárea. A unos 15 kilómetros de distancia, la administración de Joseph Lewis en Argentina paga 316 pesos mensuales por 280 hectáreas, para las que en junio de este año finalmente blanqueó las mejoras aunque todavía no pagan el impuesto correspondiente.

Los valores del Inmobiliario Rural en Neuquén son un poco más altos, aunque el cobro es laxo permitiendo la prescripción de deudas en más de un caso. La propiedad ganadera extensiva paga impuestos más bajos respecto a las residenciales o loteos VIP, excepto las propiedades privadas dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi muy favorecidas con precios cuidados.

Alejandro Bulgheroni, Alberto Roemmers y Paolo Rocca (del country Machete, Villa La Angostura) integran el podio de las diez mayores fortunas de Argentina, las que supuestamente deberían ser alcanzadas por un gravamen extraordinario a la riqueza.

 

 

 

El Foyel recargado

Hace exactamente un año Roemmers formalizó la compra de un campo de 4800 hectáreas vecino a la gran propiedad del Emir de Qatar y a algunas fracciones de Lewis, atravesado por la ruta nacional 40 que une San Carlos de Bariloche con El Bolsón. Es tierra prácticamente intacta regada por 9.300 metros del curso del río Foyel que corre hacia el Pacífico y casi la totalidad del arroyo Ushuaia (unos 6.500 metros). Hacia el este, aguas arriba está Rincón del Diablo, la vasta zona del coto de caza de los capitales qataríes que representa en la Argentina Hugo Barabucci y en el lugar Andrés Saint Antonin, un productor ganadero de Bariloche.

 

 

 

 

Este verano dos Ferraris llamaron la atención en El Bolsón y confirmaron el rumor. Alejandro Roemmers y un amigo visitaban el campo que por décadas ocupó sin título de propiedad Nely Lanfré de Casado, legendaria primera maestra de la escuela rural de El Manso. Varios integrantes de la familia Lanfré obtuvieron tierras fiscales con permiso precario de ocupación, que en los últimos quince años fueron objeto de maniobras de titulación irregular para transferir a estos capitales concentrados que se muestran abiertamente desde 2017, cuando la justicia ordinaria de Río Negro consagró la impunidad con un fallo absolutorio en la investigación por presunta administración fraudulenta con tierra pública en la zona andina.

 

 

 

Aproximaciones

A principios del milenio se registraron operaciones de compra-venta de tierras en la Patagonia por el equivalente al valor de una hamburguesa en un local McDonalds la hectárea. Ninguna de las denuncias penales ni comisiones investigadoras en las provincias probaron ni siquiera en un caso los montos y los circuitos de capitales que intervienen, al menos en la documentación que hemos podido verificar. No conocemos la magnitud económica y financiera del proceso iniciado en los ’90 de transferencia masiva de tierras de propiedad pública y privada al capital concentrado en el espacio de las provincias de la Patagonia, que transformó buena parte del viejo régimen latifundista de la ganadería extensiva.

La declaración de las mejoras de infraestructura que le realizan, la valuación fiscal de los predios y los montos de los impuestos inmobiliarios son algunos de los pocos datos que podemos arrancarle al aparato estatal para determinar las condiciones políticas e institucionales en que desembarcan y se desarrollan los grupos económicos nuevos propietarios de tierra rural, tal como venimos publicando en El Cohete a la Luna con Javier Grosso desde hace más de dos años.

 

 

 

 

La infraestructura de Hidden Lake SA es la mayor de todas las relevadas por [email protected], que incluye una central eléctrica. Por la parcela de 8.063 hectáreas, paga poco menos de 40.000 pesos al mes, lo que arroja algo menos de cinco pesos la hectárea al fisco de RN. En cambio, en Neuquén la propiedad de Roemmers al sur del lago Lolog, de 206 hectáreas, con al menos 1.200 metros cuadrados de construcción, marina y helipuerto, paga 47.000 pesos por mes (228 por hectárea).

Al menos durante 15 años, una de las parcelas del grupo Tavistock sobre la recta de El Foyel no declaró las mejoras existentes, a pesar que el centro de actividades educativas y recreativas es usado para eventos públicos con presencia estatal. En junio de este año fueron incorporadas esas mejoras, confirmando Catastro hasta las superficies de los edificios que publicamos en su momento.

El incumplimiento de sus obligaciones por parte de los funcionarios públicos también se registra en el caso de la estancia Palitué, de la familia Hiriart en San Martín de los Andes. Son 10.000 hectáreas ubicadas junto al río Chimehuin, vecinas al campo que le vendieron a Roemmers. Tiene una deuda acumulada de algo más de 300.000 pesos desde 2016 inclusive. La última liquidación del inmobiliario es de 6.535 al mes.

Las tierras del grupo Roemmers muestran esa diferencia entre la tierra rural urbanizada (caso Lolog) y la ganadera. Las parcelas de Cerro Moncol SA (junto al paso Pichachén) pagan un promedio de cincuenta centavos por hectárea; las de estancia Haichol (en Pino Hachado) el doble. Seis de las ocho parcelas del bloque de casi 50.000 hectáreas de Ganadera Santa Isabel SA, en el centro de la provincia, pagan menos de 5.000 pesos al mes, un promedio de diez centavos según nuestro control de las liquidaciones oficiales de acceso público.

Estancia Chelforó SA, del grupo Bulgueroni, confirma la política fiscal de las provincias para con los grupos concentrados. Algo menos de 18.000 hectáreas sobre la margen norte del río Negro, en el valle medio, con 35 kilómetros de costa, tierras altamente productivas, que seguramente perciben servidumbre de paso por los gasoductos, oleoductos y electroductos que la atraviesan, este año recibieron una liquidación por un monto menor al del año pasado, sin inflación, y bonificado en un 50%.

Tanto Río Negro como Neuquén tienen deuda pública en dólares y serias dificultades para pagar en tiempo y forma el aguinaldo a los empleados públicos. A pesar de ello, no apelan a uno de los recursos genuinos de recaudación propia como es el impuesto inmobiliario rural. Lo extraordinario no será el gravamen a la riqueza, sino que alguna vez se le cobre lo ordinario.

 

(Javier Grosso, geógrafo, investigador de la Universidad Nacional del Comahue, realizó la cartografía para este informe.)

 

 

 

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2 Comentarios
  1. Marta dice

    Gobernadores e intendentes que ni intentan que los ricos tributen. Legisladores que se niegan a introducir progresividad en los tributos (pasó este año en la Provincia de Buenos Aires, donde la Legislatura le bochó a Kicillof medidas que apuntaban a esa progresividad).
    ¿Se podrá conocer alguna vez todos sus nombres, roles y padrinos? ¿Quiénes lo hacen por cobardía y también quiénes por ser socios o asalariados de esos poderosos?

  2. Juan dice

    Excelente informe Susana. La propiedad rural en las dos provincias tiene un privilegio impositivo del cual nadie habla. Las valuaciones fiscales son ridículas y no existen inspecciones para establecer si se han declarado construcciones. Cualquier propiedad urbana chica o mediana, paga mucho más (cerca de diez veces más) de lo que paga de impuesto inmobiliario un campo de igual valor de mercado. Y eso pasa en dos provincias necesitadas de recursos que pagan irregularmente los salarios y que tienen graves problemas para sustentar el funcionamiento regular del estado. Cuando el gobernador o la gobernadora van a pedir ayuda económica al estado nacional, sería bueno que éste, antes de darle algo, les recordara el subsidio a los ricos que se hace mediante los generosos sistemas impositivos locales.

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