Prisioneros del dólar

El dilema del prisionero aplicado a la escasez de dólares para el desarrollo argentino

 

 

El “Dilema del Prisionero” es uno de los ejemplos más conocidos de la llamada Teoría de los Juegos. En este caso se juzga por un delito a dos prisioneros que están incomunicados. En la declaración ante la autoridad judicial cada uno de ellos tiene dos posibilidades, guardar silencio o confesar. A su vez, las consecuencias de estas decisiones están afectadas por lo que haga el otro prisionero. Si ambos guardan silencio les corresponde un año de prisión a cada uno; si uno confiesa y el otro no, el primero sale libre y al segundo se lo condena a 20 años. Finalmente si ambos confiesan le tocarán 5 años de prisión a cada uno. Dada la imposibilidad de garantizar una solución cooperativa, y ante el riesgo de que el otro prisionero confiese, o la eventual posibilidad de quedar en libertad, ambos terminan optando por confesar.

La aplicación a la economía de la llamada Teoría de los Juegos da cuenta de modelos que pretenden explicar las decisiones de un individuo o una firma en base a las posibles decisiones del resto de los agentes que intervienen en la situación. La pregunta relevante aquí no es qué vamos a hacer, sino qué vamos a hacer teniendo en cuenta lo que asumimos que harán los demás, quienes a su vez harán lo propio según lo que crean que será nuestro comportamiento.

El modelo de análisis del “Dilema del Prisionero” puede ser útil para pensar la racionalidad de la demanda de dólares para atesoramiento en la Argentina, particularmente para el caso de los sectores medios cuyos ingresos no están vinculados con la exportación de bienes y servicios. Como se sabe, en nuestro país la devaluación de la moneda tiene efectos contractivos básicamente por sus efectos sobre los salarios reales de la población. Este efecto contractivo sobre la actividad económica es el que permite aliviar el sector externo, a partir de una caída en la demanda de importaciones. El cambio de precios relativos entre la producción nacional y extranjera derivado de la alteración del tipo de cambio tiene un efecto mucho menor sobre este resultado, sin embargo mejora  los resultados del sector exportador tradicional afectando de forma regresiva la distribución del ingreso.

Ahora bien, las devaluaciones son el resultado de la imposibilidad de financiar los desequilibrios del sector externo. O dicho de otra manera, de la escasez de divisas para hacer frente a los pagos internacionales de importaciones, intereses, deudas y formación de activos externos de los residentes, para un nivel de producción local dado. Como veremos más adelante, la compra de dólares para atesoramiento tiene un papel notable en la dinámica explosiva que lleva a la necesidad de alteraciones bruscas en el tipo de cambio nominal. A su vez, los sectores medios tienen una importante participación en dichas compras. Entre enero de 2018 y agosto de 2019 aproximadamente el 60% de la formación de activos externos está explicada por la compra de billetes, de las cuales el 61% son inferiores a los U$S 10.000 mensuales.

La racionalidad económica de la compra de dólares para atesoramiento de sectores que se van a ver perjudicados por una devaluación, probablemente mucho más de lo que se hayan beneficiado de mantener sus ahorros en moneda extranjera, deviene de la ineficiencia de la solución no cooperativa. Si el resto de los tenedores de pesos mantiene sus ahorros en moneda local, la demanda de divisas se reduce y con ella la presión sobre el sector externo de la economía relajando o postergando en el tiempo la necesidad de devaluar la moneda. Ahora bien, ante la imposibilidad de garantizar un acuerdo de este tipo, cada individuo mantendrá sus ahorros en dólares de forma tal de compensar, aunque sea parcialmente, los efectos sobre los ingresos reales una vez que la devaluación se produzca. De igual forma que en el Dilema del Prisionero se arriba a una solución sub-óptima para los participantes, pero esta vez para el conjunto de agentes con capacidad de ahorro cuyos ingresos reales son afectados negativamente por el alza del tipo de cambio nominal.

 

 

La Magnitud del Problema

Una forma de estimar la formación de activos externos por parte del sector privado no financiero local (FAE) es a través del registro de operaciones en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). De ahí tomamos todas aquellas compras netas de billetes sin un destino específico y aquellas destinadas a inversiones financieras en el exterior. Vale aclarar en este punto que existe otra porción de la fuga de capitales que no aparece registrada y es la que tiene que ver con las maniobras contables de las grandes empresas como la sobrefacturación de importaciones, la subfacturación de exportaciones y los precios de transferencia [1].

En los últimos 13 años, la FAE alcanzó los 180.000 millones de dólares. Si bien se ha acelerado en momentos donde se agudiza el problema externo, desde mediados de la década del ’70 en adelante, la demanda de divisas para atesoramiento se ha mantenido elevada en momentos de estabilidad, incluso con tasas de interés altas para la moneda doméstica y con gobiernos amigables desde el punto de vista del capital. Parece evidente que la fuga reviste un carácter estructural y que una parte muy relevante del ahorro nacional se canaliza sistemáticamente hacia la adquisición de activos externos. Solamente durante el gobierno de Mauricio Macri se fueron por este concepto 88.400 millones de dólares.

Para dimensionar el problema de la fuga registrada se muestra a continuación una comparación entre la evolución de la FAE, de la balanza comercial y de las importaciones desde el año 2007.

 

 

 

 

Como se puede observar en el gráfico de la izquierda, con la excepción del período 2012-2013 donde existieron fuertes regulaciones en el acceso a las divisas, el resto de la serie muestra que, en general, los superávit comerciales fueron inferiores a la salida de divisas por este concepto. Por su parte, el gráfico de la derecha muestra la salida de divisas por FAE en relación a la totalidad del gasto en importaciones. En 2019 por cada 10 dólares gastados en importar insumos, bienes de capital, bienes de consumo y todos los servicios requeridos desde el resto del mundo, se fueron otros cuatro dólares a cuentas en el exterior, cajas de seguridad y colchones.

Adicionalmente se puede comparar el monto de la FAE con los pagos internacionales en concepto de rentas de la inversión. El balance de pagos presenta información sobre las utilidades y dividendos de la inversión directa en la economía real, efectuadas por no residentes, y también por las rentas vinculadas a inversiones de cartera u otro tipo de deudas.

 

 

 

 

En el gráfico de la izquierda se describe la salida de divisas en concepto de dividendos y utilidades. Como puede apreciarse, su magnitud es, en general, inferior a la salida de divisas en concepto de FAE. A su vez, si a ese monto de rentas se le descuenta la reinversión de utilidades y las nuevas inversiones directas desde el exterior (línea roja), su importancia en términos de salida de divisas se diluye sensiblemente. En el gráfico de la derecha se hace la misma comparación con las rentas no vinculadas a inversión extranjera directa, donde se registran los pagos de intereses de títulos y préstamos. El notable incremento de las salidas de divisas por este concepto durante el macrismo es un reflejo de la política de endeudamiento externo acelerado que caracterizó a esa gestión desde el comienzo del gobierno. El levantamiento del cepo y el sostenimiento de la plena libertad cambiaria como bandera, que facilitó la fuga de capitales, tuvieron como contrapartida un costo enorme en términos de pago de intereses y acumulación de deuda. Aun así, está política sucumbió por sus propias contradicciones a mediados de 2018, a poco más de dos años de haber sido puesta en marcha, obligando al gobierno a permitir devaluaciones que desestabilizaron la economía, incluso con el extraordinario auxilio brindado por el Fondo Monetario Internacional.

 

 

La solución cooperativa

En un artículo anterior del Cohete a la Luna señalaba que el macrismo había sido un experimento tardío de Estado de Competencia Financiero en Sudamérica y que, por las características propias de su implementación, sus consecuencias impactaron más rápidamente que en otros países de la región que mantienen actualmente un esquema macroeconómico similar. El desafío para alcanzar el desarrollo sigue siendo modificar la matriz productiva, de forma tal de poder crecer sostenidamente sin recaer en episodios de restricción externa que funcionan como en el juego de la oca, llevando a la economía varios casilleros para atrás. La plena movilidad de capitales ha permitido, en un contexto de tasas anormalmente bajas a nivel mundial, sostener crecientes déficit de cuenta corriente en algunos países de América Latina sin la necesidad de transformar el aparato productivo. Sin embargo, esto ha ido aumentando la fragilidad de las economías y reduciendo los grados de libertad de la política gubernamental. Habida cuenta de la relevancia de los ingresos de capitales para sostener el esquema macroeconómico, la pertinencia de toda política pública en estos países debe ser evaluada en términos de su impacto en la confianza de los inversores internacionales.

Volviendo al caso argentino, aun resolviendo el enorme problema de la deuda heredada, de no mediar cambios en los sectores productivos que permitan incrementar las exportaciones o reducir la elasticidad de las importaciones ante el crecimiento del PBI, la economía tarde o temprano volverá a sufrir la escasez de dólares para seguir creciendo. Pero esos cambios requieren tiempo para ir madurando, y el tiempo depende de la velocidad a la que se consuman las divisas disponibles. La magnitud de la fuga de capitales lo acorta sensiblemente, haciendo que nunca se llegue a completar ese proceso de desarrollo. La solución individual lleva a que los agentes con capacidad de ahorro demanden dólares para atesoramiento, lo cual deriva en un sub-óptimo para la sociedad en su conjunto. La solución cooperativa, a diferencia de lo que ocurre en la película Una mente brillante, inspirada en la vida de John Nash, no se puede alcanzar poniéndose de acuerdo en una reunión de amigos, sino que requiere de una eficiente regulación sobre los flujos de capitales y la disponibilidad de divisas, que tenga como objetivo prioritario apuntalar el desarrollo económico de nuestro país.

 

 

 

[1] Para más información sobre fuga de capitales no registrada se pueden ver los trabajos de Jorge Gaggero, Verónica Grondona y Magdalena Rúa para el CEFID-AR.

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4 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimado Pablo:
    Impecable análisis.
    Si me permite, una digresión:
    Salvando desde ya el diferencial de capacidad técnica en la materia entre el suscripto y los especialistas, uno podría preguntarse básicamente respecto de los instrumentos que el “sistema imperante” obliga a utilizar y lo hace conforme precisamente a esa teoría del juego.
    “…La Teoría de Juegos consiste en razonamientos circulares, los cuales no pueden ser evitados al considerar aspectos estratégicos. “Por naturaleza, a los humanos no se les da muy bien pensar sobre los problemas de las relaciones estratégicas, pues generalmente la solución es la lógica a la inversa” (Costales, 2000)…” (Guillermo Antonio Gutiérrez Montoya)
    En el dilema del prisionero, como en la lógica del sistema, el meollo del gran rollo, está en las reglas del juego. Son esas reglas las que condicionan y, aún buscando una solución salomónica, los participantes pierden. Para ganar, dentro de las reglas del sistema, hay que ser funcional (aún a costa de mentir en la confesión, para que -en todo caso- las consecuencias sean parejas). Ahí radica la trampa. Italo Calvino, en su “alegoría del hombre honesto”, lo dejó claro.
    Si el imperio dice que la moneda para comercializar internacionalmente es la suya y todas las instituciones internacionales son digitadas por éste y las reglas de funcionamiento son funcionales a sus intereses es un problema. EE.UU. tiene más dólares fuera de su país que en el propio circulando y no están a disgusto con ello. Básicamente, porque además, las guaridas offshore más invulnerables del mundo se encuentran alojadas en su territorio y, a las otras, las controla, es decir, los dólares que emite para abastecer al mundo, le vuelven a través de los fugadores, evasores, elusores, lavadores y crimen organizado, financiando su poderío.
    Las devaluaciones (que nunca conllevan un estudio pormenorizado de las estructuras de costos, ni de la incidencia de insumos importados en los mismos), en efecto, son absolutamente funcionales para cumplir con la lógica del modelo (hacer caer el salario en términos de la divisa), para gobiernos y naturalmente para los exportadores (utilizados como arietes -más allá de su propia voracidad intrínseca- para condicionar a los gobiernos en el sentido de las necesidades geopolíticas del que implementa las reglas del juego).
    “La estrategia óptima para el jugador es la que maximiza su ganancia esperada” (G.A.G.M.).
    Pero, a su vez, la lógica del que impone la reglas, es la del juego de suma cero, los que unos ganan, es lo que pierden los demás.
    Esta última lógica, ayudó al nacimiento de monopolios y oligopolios que tergiversaron la lógica de la competencia del juego cooperativo, como no cooperativo. Y, por sobre ellos, las transnacionales, infinitamente más abarcativas.
    Así, los Estados, entrampados desde el origen en dicha lógica, fueron perdiendo capacidad de acción y, aún haciendo las cosas más o menos bien, terminan resultando funcionales al juego.
    Entonces, los que quieran salirse de la trampa, deben cambiar las reglas del juego. Pero quienes fabricaron el juego, no lo van a permitir.
    En el juego económico del sistema hay dos distorsionadores por excelencia (al margen de tantos otros, que resultan sus derivados) y son: La mecánica moderna del dinero (el efecto multiplicador), o sea, la creación de dinero de la nada y, el interés (otra creación ficticia), pero absolutamente necesarios para que el juego se continúe siempre.
    “…Imaginemos varios ganaderos que llegan a un lugar de pastos. No pertenece a nadie y todos llevan a su ganado. Si no lo cuidan todos pierden. Pero ¿qué cálculos hace cada ganadero?, pongámonos nuevamente en su cabeza. Supongamos que los demás cuidan los pastos, yo puedo cuidarlos también pero me saco un beneficio extra si no lo hago, y por uno que no lo haga no se va a notar. Pero supongamos que los demás no los cuidan, evidentemente no voy a ser el único confiado, tengo menos beneficio y encima el pasto acabará estropeado igual, es mejor que no lo cuide…” (G.A.G.M.).
    “…“En contra de los postulados de Adam Smith, para asegurar el mejor resultado, cada miembro del grupo debe hacer lo mejor para él mismo y para el grupo” (Russel Crowe como John Nash en la película).” (Idem)
    En la lógica de Nash y que sucede en la práctica, es que ambos confiesan y ocurre el equilibrio.
    No obstante, en un trabajo de campo realizado por Gutiérrez Montoya con varios participantes, el resultado -ante distintas variables- fue no confesar.
    Un último ensayo que decidimos implementar con los participantes -dice G.A.G.M.-, fue el siguiente juego:
    • Suponga que a usted le dan una cantidad de $100 dólares. Con ésta cantidad en su poder debe hacer una oferta a su compañero de juego.
    • Si su compañero “acepta” la cantidad que usted le ofrece, entonces ambos se embolsan la cantidad acordada. Por ejemplo, si el participante A le ofrece $5 dólares al participante B, y B acepta, entonces al primer participante le corresponden $95 dólares, y el segundo participante se queda con la cantidad que aceptó.
    • En caso de “no aceptar” la oferta, ninguno de los participantes obtiene nada y deben regresar los $100 dólares. Ambos se quedan sin dinero.
    La tendencia muestra que los jugadores esperaban obtener un beneficio mucho mayor a $10 e inclusive $20 dólares, ya que cantidades menores que éstas rápidamente eran rechazadas.
    En ningún caso, nadie aceptó una cantidad inferior a nuestros $10 dólares hipotéticos.
    Por otra parte, existió una tendencia a dividir los $100 dólares en cantidades iguales, y también sucedieron casos en que el segundo jugador siempre rechazó ofertas inferiores o que igualaran la partición de los $100 dólares, rechazaba la oferta y exigía para sí una cantidad mayor que $60 o $70 dólares.
    Casos extraños suceden al momento de tomar decisiones, ya que en realidad con aceptar $1 dólar que el segundo jugador aceptara ya estaban ganando, puesto que ese dólar no lo tenían en su bolsillo, y al momento de aceptar la oferta sí lo poseía.
    Esto muestra que en muchas ocasiones, por no decir la mayoría, no actuamos de forma racional, sino más bien “jugamos” de forma irracional el juego, y nos adentramos entonces al campo de los juegos sociológicos, constituyéndose una “de las tareas más complejas que existe en la teoría de juegos, debido a que está de por medio la naturaleza humana y ésta generalmente es impredecible” (Restrepo, 2009), ya que no se aplica el principio del homo economicus, puesto que en muchos casos se denota que nuestras decisiones no son racionales o lógicas, sino que nos comportamos y decidimos de manera “irracional” (o emocional).

  2. Mariano BIanchi dice

    FE DE ERRATAS;
    En la calentura que me agarró, cometí un error. La cuenta es así:
    u$s10.000 x $91= $ 910.000 por mes
    $910.000 x 12 (meses)= $10.920.000
    $10.920.000 / 13 (12 sueldos más aguinaldo) = $840.000

    Conclusión: según el autor de la nota hay sectores ¿medios? con una capacidad de ahorro mensual de aproximadamente de 50 salarios mínimos o en el mejor de los casos 28 salarios promedio de sectores como comercio, gastronomía, etc…

    Incluso si el autor de la nota se equivocó y se refería a una capacidad de ahorros de u$s 10000 anuales (no mensuales), estaríamos hablando de sectores medios con una capacidad de ahorro que les permitiría comprarse un departamento de 4 ambientes en Recoleta cada dos años y medio (y seguramente además están pagando colegio y salud privados, se mueven en un auto (gama media/alta) cada une, etc…)

    En fin…

  3. Juan dice

    Totalmente de acuerdo. Un paìs subdesarrollado que quiere desarrollar su INDUSTRIA y la ciencia -tecnologìa-educaciòn…NO PUEDE HACERLO SIN controles: cambiario, de comercio exterior, de capitales, de inversiòn extranjera, de crèdito y tributario.

    PERO se trata de «controlar» al enemigo, por lo tanto ya no es «administraciòn» ni mucho menos «gestiòn».

    ES LUCHA, no cooperaciòn.

    L O M J E

  4. Mariano BIanchi dice

    A veces (casi siempre) me pregunto con que elementos se estipulan los estratos sociales. Así cómo es hipócrita y desacertado medir la pobreza con la canasta básica (de aprox $32000 hoy por hoy) de la cual se excluye el alquiler (lo que es tán ridículo como decir que alguien está sano porque no tiene síntomas de nada, salvo una fiebrecita de 38°C), esta frase me hace mucho ruido, más que ruido, un batifondo bíblico: «A su vez, los sectores medios tienen una importante participación en dichas compras. Entre enero de 2018 y agosto de 2019 aproximadamente el 60% de la formación de activos externos está explicada por la compra de billetes, de las cuales el 61% son inferiores a los U$S 10.000 mensuales.» Traducido a pesos, signidfica que hay sectores medios con capacidad de ahorros de $980000. Esa cifra, dividido 13 (12 meses de salario más aguinaldo) arroja aprox $75400 por mes.
    He aquí mi pensamiento: una de dos; o dejamos de llamar sectores medios a quienes pueden ahorrar más de 3 salarios básicos por mes, o nos sacamos la careta y de una vez por toda medimos el límite de pobreza con todos los componentes necesarios y nos daremos cuenta de que con menos de $50000 por mes, una familia de cuatro personas es cuasi pobre. En el mejor y más optimista de los casos, clase obrera (de la de antes, de la de hace 50 años atrás)
    Queda para otro análisis cual debería ser el salario básico y/o ponerle el cascabel de una buena vez por todas a los formadores de precios, inmobiliarias, propietarios de viviendas en alquiler, etc… y/o la generación de pleno empleo para que al menos puedan tener trabajo los dos adultos mayores que sostienen un hogar, reforma impositiva y mil cosas más.
    Pero por favor, estimados intelectuales/políticos/periodistas/sociólogos, etc… ¡bajen de una buena vez a la tierra!

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