Que siga el baile

La estructura de la AFI que mira el juzgado de Dolores

 

El círculo se cierra. Mientras Lomas de Zamora y la Bicameral de Inteligencia del Congreso comenzaron a poner en escena la irradiación del sistema de espionaje bajo la estructura de Operaciones de Alan Ruiz, el juzgado de Dolores acaba de tocar las puertas del otro lado de la Agencia Federal de Inteligencia: la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Agencia Federal de Inteligencia en cabeza de Sebastián El Enano De Stéfano, uno de los Angelici Boys, de donde provenía el armado de las causas judiciales bajo aprietes de extorsionadores. Alejo Ramos Padilla puso fecha para el martes 30 de junio a la declaración indagatoria del ahora ex director del Departamento de Coordinación y Soporte de Análisis de Casos, el abogado Pablo Pinamonti. Pinamonti era una de las terminales de Marcelo D’Alessio de quien esperaba como pago de sus excursiones un nombramiento como Director de Investigaciones Complejas y la ¡puta credencial! Pinamonti ocupaba un casillero contiguo a De Stéfano, de dependencia directa.

 

 

Organigrama: Asuntos Jurídicos. AFI. Pinamontti por Pinamonti (sic en el original).

 

Jurídicos fue durante estos años una de las estructuras que más creció nutrida de un ejército de abogados. Usualmente con seis o siete integrantes pasó a tener una estructura de doce casilleros: con cuatro direcciones, dos departamentos con jerarquía de coordinación y otros seis departamentos por debajo. Entre ellos hubo sectores tradicionales como la Dirección de Asuntos Legales y Técnicos a cargo de Hernán Martiré, considerado un histórico de La Casa. Y una estructura que creció hacia abajo en el Departamento de Asuntos Judiciales cuyo titular José Padilla aparece firmando una de las presentaciones que buscó tironear la causa de D’Alessio hacia Comodoro Py.

El corazón de Jurídicos estuvo ligado a las operaciones judiciales. Y hoy puede pensarse que así como la Dirección de Operaciones se nutrió de policías de la Ciudad que caminaban la calle espiando a opositores y a políticos propios, Jurídicos se trasformó en otra estructura operativa que en vez de tener policías tuvo a otros actores que caminaban sobre expedientes judiciales. En una oficina de entre 25 y 30 metros cuadrados, había abogados que escribían notas para los juzgados, había quienes caminaban tribunales y espías a disposición de jueces. Era la estructura que contenía las pre-causas que eran investigaciones ilegales que se blanqueaban en el sistema judicial.

La interventora Cristina Caamaño caracterizó ese sistema de esta manera: “Cada juez tenía su servicio, su espía, y cada espía tenía ante quien recurrir ante determinadas situaciones. Entonces podía decir, armemos una precausa de tal cosa y ahí meto. Y así entraban las cosas ilegales, porque no hay que olvidar que son ilegales”.

El propio Alan Ruiz lo caracterizó casi en esos mismos términos. En uno de los diálogos con sus subordinados dijo que el Enano De Stéfano era el que emprolijaba los papeles de las operaciones que les pedía una y otra vez la dirección.

–Silvia (Majdalani) no tiene muy en cuenta la parte administrativa, la parte interna –se quejó—. Nosotros tenemos muchas veces mucho quilombo porque cualquier operación que hacemos con el Enano De Stéfano, hacemos una cobertura judicial con algún juzgado. Nos da tarea de lo que sea, boludo, como para que, eventualmente, lo metemos en un escrito, dos lineas, ya está trabajando en un caso, para que no pase quilombo.

Esa era la estructura de la que Pinamonti dependía orgánicamente. Pablo, como le dicen los espías del grupo D’Alessio, mantenía relación directa también con Majdalani y Arribas. Su nombre aparece varias veces en la causa. D’Alessio lo menciona como la persona a la que le presentaba informes, en una escena en la que parecen planificar agendas de trabajo. Es de quien esperaba el ingreso formal finalmente por la puerta grande a la AFI. La credencial. Y aparece en el detrás de escena de la pesadilla extorsiva que vivió el empresario Pedro Etchebest, para obligarlo a pagar para no ser acusado en la causa de la fotocopia de los cuadernos. A D’Alessio le pidieron que haga un trabajo “ad referéndum” de su ingreso a la AFI. También es la persona que seguía de cerca lo que iba pasando con Gonzalo Brusa Dovat, el ex directivo uruguayo de la petrolera venezolana PDVSA que buscaba denunciar una triangulación de dinero con Argentina. D’Alessio lo empujó a entrevistarse con Daniel Pedro Santoro y luego lo empujó a presentarse en la fiscalía de Carlos Stornelli. El tema servía internamente y afuera.

—Me dicen que es muy importante destacar la actividad de los servicios en la Argentina y el tema Tabaré que justificaría el apoyo de Uruguay —le decían a D’Alessio.

Mañana lo va a destacar Rodrigo Alegre en TN Central y Telenoche también y lo voy a llevar al horario central de América de Eduardo Feinmann. Diré que es obra de un conjunto de profesionales que trabajan en temas complejos. ¿Te parece bien?

—Está buenísimo –le dijo el ex comisario Ricardo Bogoliuk, compañero de andanzas—, es la gente justa. Fíjate si pueden destacar, aparte de las maniobras, cómo dejaban actuar libremente a los servicios venezolanos en Argentina y el tema la relación con Uruguay.

El Cohete mencionó varias veces la biografía de Pinamonti. Abogado, integró la SIDE con Dario Richarte en la Alianza, estuvo en la Unidad Fiscal de Investigaciones de la Seguridad Social con Guillermo Marijuan. Con Carlos Stornelli en la provincia de Buenos Aires, en su caso como representante del estratégico Comité Provincial de Seguridad Deportiva (CoProSeDe), volvió a Ciudad, a la Metropolitana. Y luego pasó a la AFI. Tal vez porque conocía el territorio de la Provincia, coordinó las bases operativas de la Agencia en la provincia de Buenos Aires que se cerraron en diciembre de 2017, cuando María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo se dieron cuenta de que los espiaban. El AMBA le reportó lazos con exonerados de la Bonaerense. Luego volvió a la Agencia. Hoy es posible pensar que continuó teniendo vínculo abierto con los grupos armados en la Provincia. D’Alessio le ofrecía a la AFI un trabajo todo servicio. Una estructura de dos policías exonerados con grado de comisario, un ex espía experimentado, un fiscal. Había extorsionado a empresarios flojos de papeles en la Aduana, viajado a cazar narcos en Santa Fe, pedía un millón de dólares a un empresario y en el frenético 2018 se embarcaba con Daniel Pedro Santoro en la escritura de un libro que buscaba salvar la causa del Gas Licuado, creada en 2014 para voltear a un gobierno.

 

 

 

 

2 Comentarios
  1. gerardo senderowicz dice

    Estos señores, de declarar directamente a Ezeiza.
    Ya van a ver como se convierten en Pavarotti en el camión que los lleve allí.
    Lamento decirlo muchachos, pero es la única forma que esta lacra aprenda.

  2. Oscar dice

    De dónde salieron estos espías y los dirigentes. Estudiaron con Marcelo Smart y desaprobaron su curso. En manos quienes estaba el Estado Argentino. Cómo se deben haber cagado de risa los jefes de estación de los servicios de inteligencia extranjeros con sede principalmente en Baires. Ni Gerardo ni Hugo Sofovich lo escribian

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