SE ALINEAN LOS PLANETAS

 

Por primera vez, los planteos del ministro de Economía Martín Guzmán y los del Presidente Alberto Fernández coincidieron punto por punto con los de la Vicepresidenta CFK, quien a su vez sigue la huella marcada por Néstor Kirchner, de cuya muerte se cumplieron once años el miércoles 27. Esto fue manifiesto en las dos apariciones públicas de Guzmán y en los discursos presidenciales de esta semana, en un estadio de fútbol y en la sede del G20 en Roma.

Además de la negociación con el Fondo Monetario Internacional, importan las medidas para desacelerar la inflación. Durante los primeros días de la gestión del nuevo Secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, Guzmán se abstenía de intervenir aduciendo que no correspondía a su ministerio, y el de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, no disimulaba que los congelamientos de precios no son sus instrumentos preferidos para atacar una situación estructural de origen múltiple. Tan múltiple como las interpretaciones de quienes no salen de su asombro al constatar cómo se han alineado los planetas oficiales. Que esto vaya a mejorar las chances electorales del FdT está por verse, pero no es lo más importante. Como señaló hace una semana el diputado Máximo Kirchner en el Microestadio de Lanús, «después del 14 de noviembre, el poder económico y el poder mediático van a intensificar sus ataques y van a abalanzarse sobre el gobierno. Ahí es cuando nosotros nos hacemos fuertes, porque sabemos bancar la parada. (…) Lo que está en juego es lo que votó la gente en 2019».

El aumento de los precios es tan inquietante que hasta la oposición modificó el discurso de Juntos por el Cambio para destacar la dificultad de bajarlos debido a la acción de lo que Horacio Rodríguez Larreta llamó sin vueltas «los monopolios». Cuatro artículos del Cohete analizaron la concentración en los bienes de consumo popular, que es Muy Alta en quince productos, Alta en 14 y Media en 7 . También relativizaron la incidencia de la emisión monetaria, que la ortodoxia señala como principal y abstracto culpable. En términos reales, la base monetaria no se expandió, se contrajo, revelan los datos duros.

Un dato no menor es el de la movilización popular en respaldo de las medidas que procuran contener la escalada de los precios. El viernes 29 sindicatos  y organizaciones sociales de la CTA de la Capital marcharon sobre la sede de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) para exigir al empresariado que adhiera a esas políticas, bajo la consigna «Con la comida del pueblo no se jode».  El Secretario General de la CTA Ciudad, Eduardo López, le reclamó a Daniel Funes de Rioja «que respete los precios máximos, que respete la ley y la normativa vigente, y que no juegue con los alimentos de los argentinos, porque los alimentos son una mercancía, pero también son un derecho».  El mismo día, en la fábrica textil Scalter, de Paso del Rey, el gobernador bonaerense Axel Kicillof participó de un acto del espacio Producción y Trabajo, en el que hablaron los candidatos a diputados nacionales Hugo Yasky, Sergio Palazzo y Vanessa Siley, y el empresario pyme Raúl Hutin.

«Necesitamos que los trabajadores, las trabajadoras, que la clase media de la Argentina gane lo necesario y suficiente para poder consumir, no solamente alimentos y medicamentos. El salario real le tiene que ganar a la inflación y esa es nuestra apuesta. Da mucha bronca que señores que dicen representar a los Industriales de la Argentina, se den el gusto de decir que los empresarios pymes vamos a tener problemas por el congelamiento de precios, que el desabastecimiento va a provocar que nosotros tomemos menos empleados y que invirtamos menos. Eso es mentira. Nosotros vamos a seguir invirtiendo igual o más porque necesitamos que la sociedad tenga capacidad de consumir. Si la gente tiene capacidad de consumir, nosotros vamos a tener capacidad de producir. Hoy la industria está trabajando al 64,4% de su capacidad. El resto está ociosa y por lo tanto tenemos capacidad de aumentar la producción y acá no puede haber inflación por demanda. Acá solamente hay inflación porque la quieren toda para ellos y eso es imposible. Vamos a pelear por un país para todos y todas», dijo Hutin.

De terror

La economía es la principal preocupación social pero no la única, y la seguridad hizo una irrupción estrepitosa en la agenda mediática, a partir de tres incendios producidos en la provincia de Río Negro y de las inoportunas polémicas al respecto, sobre todo porque el epicentro de la cuestión mapuche está en Chubut y Río Negro, dos provincias en las que el FdT pone en juego su mayoría en el Senado.

El incendio del club andino de El Bolsón.

 

En el oficialismo ha habido diferentes visiones sobre el alcance y la suficiencia de los programas de apoyo a los sectores medios y bajos de la sociedad. Pero todas las líneas internas se pronuncian a favor de esas transferencias de ingresos, que la oposición acepta a regañadientes y hasta llega a estigmatizar con frases despectivas. Desde que CFK decidió que la fórmula presidencial de 2019 fuera encabezada por Alberto Fernández, el principal objetivo de las distintas fracciones del poder económico y la oposición ha sido aislar a la Vicepresidenta. Cuando se hizo evidente que Alberto no entraría en ese juego, todos los cañones apuntaron también contra él. El antagonismo se trazó entonces con Guzmán, encomiado por buscar un acuerdo con el FMI y reunirse con los empresarios, mientras La Cámpora cantaba que la deuda externa no se pagaría con el hambre del pueblo y Feletti disponía un congelamiento de precios de un millar de artículos de consumo popular hasta el 7 de enero de 2022.

Pero esta semana Guzmán dijo en un debate en el Centro Cultural Kirchner y en la señal noticiosa C5N las mismas cosas que Cristina, Alberto, la Cámpora y Feletti, sobre cada uno de esos temas:

  • No habrá salto devaluatorio, como promueven quienes desean crear incertidumbre.
  • «El congelamiento de precios tiene el apoyo de todo el gabinete económico. Nadie se corta solo».
  • Unas pocas empresas concentran la producción de la mayor parte de los productos alimenticios, y son las que más se han beneficiado en la recuperación económica.
  • La industria y la construcción están superando los niveles previos a la pandemia, pero sólo puede hablarse de recuperación cuando se distribuye en forma equitativa, se generan nuevos puestos de trabajo y los salarios crecen por sobre la inflación [cosa que, pese a la afirmación ministerial, hasta ahora no pasa de una expresión de deseos].
  • Hay un «conjunto estructural de intereses», entre parte del poder económico y del establishment financiero internacional con sectores políticos de Juntos por el Cambio, entre quienes mencionó a Maurizio Macrì y María Eugenia Vidal, que quieren desestabilizar. Sostienen una «posición antiargentina, antisoberanía, en contra de los intereses del pueblo y de la patria», mientras el gobierno intenta «mejorar la situación de nuestra gente» porque su contrato electoral es una alianza con el pueblo.
  • «El principal problema que dejó JxC es el préstamo con el FMI», que fue utilizado para «financiar la campaña de Macri», y ahora el gobierno debe reestructurarlo, como ya hizo con los bonistas privados.
  • Lo que JxC hizo de acudir al Fondo no fue un error, sino una decisión en favor de la alianza con el poder financiero internacional.
  • «Patear el tablero es también un problema», pero lo peor sería un mal acuerdo, al gusto del poder financiero internacional. «No vamos a hacer nada que comprometa el futuro del desarrollo de nuestra Nación».
  • Los factores de poder y la oposición deben actuar en defensa del país. «A quien hay que pedirle que se apure es al FMI. Pídanle que elimine los sobrecargos de interés, en vez de apurar al Gobierno a que acuerde con el FMI, si el Fondo no revisó todavía esta postura».
  • Es una falacia que algún sector del FdT se oponga a un acuerdo con el Fondo. «Todos queremos un acuerdo que funcione, en la medida en que sea favorable a los intereses de la Argentina».

El Presidente Fernández intentó explicárselo ayer en Roma a la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, quien lo visitó en la embajada argentina en la Piazza dell’Esquilino, cuando quienes deciden son los accionistas mayoritarios, con Estados Unidos a la cabeza. El comentario más trillado que puede leerse al respecto dice que la Argentina no conseguirá la indulgencia de Estados Unidos porque vota en contra de sus intereses en los organismos internacionales. La semana pasada, el Departamento de Estado difundió su informe sobre el voto en Naciones Unidas en 2020. En el rubro temas importantes [para Estados Unidos, se sobrentiende] la Argentina coincidió con Estados Unidos en el 45% de los casos, igual que Chile y Colombia y por encima de Brasil y México. El saludo cordial del presidente Joe Biden al presidente argentino Fernández en un pasillo del encuentro del G20 en Roma, y el diálogo que por la tarde mantuvo con Georgieva marcan que la prédica de la genuflexión no se sustenta en datos objetivos.

Fernández coi Biden, y Georgieva al llegar a la embajada

 

Nada de esto quiere decir que sea inminente un acuerdo con el FMI en condiciones aceptables para la Argentina. Pero ha quedado más claro que nunca que no hay nada peor que un mal acuerdo y que el actual gobierno no está dispuesto a firmarlo.

Olvidado por un rato de Cristina y de Alberto, Carlos Melconián dirigió su lengua filosa contra «este muchacho», como devaluó al ministro, mientras la lectura mediática fue que el camporismo había «apretado a Guzmán», para que se alineara de ese modo.

 

Alberto no es El Pálido

El único orador del acto en el club deportivo Morón fue Alberto Fernández, y sus conceptos coincidieron con los de Guzmán, que a su vez siguió la línea marcada por Cristina y por Máximo Kirchner.

Para el matutino La Nación, el video que difundió Cristina en el aniversario contiene «una advertencia interna», por sus referencias al FMI y los precios. «Muchos de los que trabajaban conmigo se ponían nerviosos y pálidos», dice el ex Presidente en un tramo del video.

 

El diario recuerda que «en aquel entonces, Alberto Fernández era jefe de gabinete». Tal vez sea mera ignorancia: El Pálido es el apodo con que Kirchner bautizó a su primer ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien se ponía nervioso ante la dureza del Presidente en la negociación con los acreedores. Alberto, en cambio, aparece sonriente en el video junto a Kirchner, cuando la banda sonora menciona la pugna con los formadores de precios por la inflación. Kirchner anuncia «una batalla contra quienes quieren encarecer el producto para evitar que los alimentos esenciales lleguen a la mesa de los argentinos», y la imagen muestra su abrazo con Fernández. «Primero hay que comer en la Argentina y después exportemos para afuera, pero primero que coman los argentinos», dijo aquel Presidente y repite hoy este.

 

 

Sin el fuego verbal de Kirchner, quien cometía algunos furcios cuando encimaba una metáfora sobre otra, pero nadie dejaba de entender qué había querido decir, Alberto desarrolló los mismos conceptos:

  • Aún no cerramos un acuerdo con el Fondo porque no nos vamos a arrodillar.
  • Quisiera que en vez de pedirle que apure un acuerdo con el Fondo, de cualquier modo, los diarios le digan al Fondo que se haga responsable del daño que hizo dándole a la Argentina una deuda que no se podía pagar.
  • «Voy a confrontar todo lo que sea necesario y sólo voy a firmar cuando esté seguro de que eso no condiciona el futuro de la Argentina» y postergue más a los argentinos.
  • Que esperen para cobrar, porque antes hay millones de argentinos a rescatar del pozo de la pobreza.
  • «No pensamos un país para pocos, pensamos un país para todos».
  • Hicimos todo lo necesario para que los ingresos de los jubilados sean superiores a la inflación.
  • Hay que decirlo con toda claridad, acá no es un problema de emisión monetaria, la base monetaria crece mucho menos de lo que crece la inflación. Esto sólo se explica por la especulación de un grupo de pícaros que quieren aprovechar el momento para sacar ganancias en desmedro de los argentinos y las argentinas.
  • El problema es la concentración de la producción de los alimentos, la fijación de los precios en pocos operadores, y para eso hay que ser firmes, plantarse frente a los poderosos y decirles que eso así no puede seguir, que los precios de alimentos básicos crezcan cuando los ingresos de los que trabajan no crecen del mismo modo.
  • Sobre las críticas a los precios máximos, dijo que «nosotros no dudamos, frente a los que especulan a costa del hambre de los argentinos, nosotros nos ponemos al lado de los argentinos y argentinas que tienen hambre».

Las frases de Guzmán, Fernández y Rodríguez Larreta, quien giró en el aire y señaló también la concentración como origen del problema, indica que hay responsabilidades compartidas entre todos los gobiernos que se sucedieron desde el golpe de 1976. Si esto se asume tal como es, no debería ser tan difícil lograr después de las elecciones los acuerdos por los que vienen clamando Cristina, Massa y Máximo.

 

 

 

Jugar con fuego

El jueves 20, la gobernadora de Río Negro Arabela Carreras, atribuyó tres incendios a la «acción terrorista» de lo que denominó Resistencia Ancestral Mapuche, RAM, cuya mera existencia es incierta, y surge de un informe de inteligencia que distintos jueces cuestionaron, tanto en Chile como en la Argentina. Ese fue el argumento utilizado por el anterior gobierno nacional para enviar fuerzas de Gendarmería y Prefectura a Río Negro y Chubut y disponer que actuaran sin orden judicial en casos que definió como de flagrancia y que concluyeron con la muerte de dos jóvenes. El entonces jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Nocetti, comandó uno de los operativos, por lo que su actuación y la de los jefes de la Gendarmería que le respondieron, en Buenos Aires y sobre el terreno, está siendo investigada en el juzgado federal de Esquel. Carreras agregó que había pedido por escrito al Presidente de la Nación la intervención de las fuerzas federales. La respuesta de Alberto Fernández tomó desprevenidos a sus principales colaboradores, quienes se sorprendieron por la contradicción de enviar los gendarmes solicitados pero al mismo tiempo sostener que no es obligación del gobierno nacional el control de rutas o la seguridad en la región, salvo que haya sido comprometida la seguridad interior.

 

El razonamiento presidencial es tan correcto como inconveniente, como lo prueba el estrépito de la oposición que lo castigó como si fuera indulgente con el terrorismo y estableciendo una comparación con Chile, sobre la base de datos falsos o incompletos. Hace un año y medio, la Corte Suprema chilena dejó sin efecto la sentencia contra loncos mapuche en el caso Norín Catrimán y otros ocho comuneros, la mayoría por delitos terroristas. La Corte Interamericana de Derechos Humanos descalificó esos fallos como incompatibles con la Convención Americana sobre derechos humanos y la Justicia chilena los revocó.

Al comenzar el siglo, la Junta Interamericana de Defensa, controlada por el Comando Sur, definió entre lo que llama «nuevas amenazas» al terrorismo, cuyas motivaciones irían desde el «fundamentalismo religioso» hasta los «reclamos de determinados grupos sociales», las drogas ilícitas, la degradación del medio ambiente, la corrupción, el HIV/Sida, la «Violencia Ciudadana» y la criminalidad, que «amenazan el orden público, social y político». Otros problemas mencionados fueron el aumento de la pobreza extrema, el creciente nacionalismo indígena y el desempleo. En la Argentina el discurso de las «nuevas amenazas» fue introducido por los ministros Ricardo López Murphy y Horacio Jaunarena, quienes hoy integran Juntos por el Cambio. En 2011, el gobierno de CFK promulgó reformas legislativas exigidas por el GAFI y el G20, que duplican la pena para cualquier delito contenido en el Código Penal si se cometiera con la finalidad de generar terror en la población o de obligar a un gobierno a adoptar o abstenerse de tomar determinada decisión. Pero a solicitud de organismos defensores de los derechos humanos, colocó una salvedad. La ley excluye «los hechos de protesta social», dirigidos a «reclamar por derechos individuales o colectivos». De modo que se duplicará la pena «siempre y cuando no se trate del ejercicio de un derecho constitucional».

Incluso, en 2012 los legisladores Margarita Stolbizer y Gerardo Millman, que hoy también militan en el cambiemismo, presentaron un proyecto que deroga aquella Ley Nº 26.734, citando críticas del autor de esta nota, de Raúl Zaffaroni y de Carta Abierta. Stolbizer y Millman mencionan el caso de Chile, donde la ley de la dictadura de Pinochet «se ha transformado en una herramienta sistemática de persecución de dirigentes del pueblo mapuche que reclaman sus legítimos derechos sobre tierras ancestrales ocupadas por grandes empresas forestales y latifundistas».

No obstante, el ministro de Seguridad Bonaerense, Sergio Berni, cuestionó al Presidente Alberto Fernández y a su colega de Seguridad en la Nación, Aníbal Fernández, y afirmó que los actos de los mapuche en la Patagonia eran terroristas. Berni también anunció que aspira a ser Presidente de la Nación. Este médico cirujano que quisiera ser militar y obtuvo por Internet un título de abogado por la filial Zárate de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (sic), ostenta su desconocimiento de frases y principios elementales del derecho. En una entrevista dijo Pacta sum servanta, que es como él cree que se dice en latín que los tratados se firman para ser cumplidos. Cristina aún no le pidió la renuncia porque cree que los temas de seguridad no hay que regalárselos a la derecha, pero no advierte el riesgo de convertirse en la derecha. Tiene razón Berni, hubiera sido mejor que se permitieran las internas bonaerenses en las PASO. Pero no para él, cuyo caudal en ese caso hubiera podido oscilar entre los de Florencio Randazzo y Guillermo Moreno, Julio Bárbaro y Santiago Cúneo, otros bocones infatuados que confunden con adhesión popular la repercusión que los medios aseguran a los defectores. Una parte del UCeRrreismo acompañó con sus votos en el Senado al FdT para prorrogar por otros cuatro años la ley de emergencia territorial indígena 26.160, que dispone el catastro de las tierras de las comunidades originarias y suspenden todo desalojo.

Hace un siglo y medio, Juan Bautista Alberdi escribió en Facundo y su biógrafo, uno de sus escritos póstumos: «No es terrorista todo el que quiere serlo. Sólo aterra en realidad el que tiene el poder efectivo de infligir el mal impunemente». Ni el pito ni la gorra agitados por infotainers en espacios centrales de la televisión abierta pueden ocultar que este no es el caso de los desharrapados de la Patagonia.

 

 

 

Los (In)Morales nos han igualao

El jueves 28, el gobernador radical de Jujuy, Gerardo Morales, lanzó su precandidatura presidencial desde el microestadio de Ferrocarril Oeste, acompañado por el médico mediático Facundo Manes. El año próximo, Morales asumirá la presidencia del Comité Nacional del UCeRreismo y anunció que se propone disputar su participación en la boleta principal con Rodríguez Larreta. Antes del acto de Morón, Alejandro Garfagnini, coordinador nacional de la organización barrial Túpac Amaru difundió un cartel que asociaba la presidencia de Kirchner con la libertad de Milagro Sala.

 

La detención de Milagro Sala, de la que en febrero se cumplirán seis años, es el blasón que Morales exhibe para sustentar su aspiración, lo cual denota la profundidad del giro a la derecha del partido de Alfonsín, que precedió a los intentos de Maurizio Macrì por encarcelar a Cristina. Esos propósitos se frustraron a partir de la gigantesca movilización popular frente a los tribunales de Comodoro Py. Macrì intentó replicarla el jueves en Dolores, cuando debió declarar acerca de cuál fue su participación en el ya probado espionaje de la AFI a los familiares de la tripulación del submarino San Juan. Una foto comparando ambas reuniones fue acompañada con el título «El juego de las 300.000 diferencias». Lo que a Macrì lo beneficia es que ya no existe una mesa judicial dedicada al apriete de magistrados y ha perdido vigencia la doctrina Lorenzetti del poder residual, que durante aquellos años permitió encarcelar sin juicio ni condena. Una táctica de su defensa, que arguyó que no podría declarar si el Poder Ejecutivo no lo relevaba de la obligación de guardar secreto en asuntos de inteligencia, obligó al juez a postergar la indagatoria para el miércoles 3, una vez que el Presidente firmó el decreto que relevó a Macrì de «guardar el más estricto secreto y confidencialidad» sobre las actividades de inteligencia, como ordenan los artículos 16 y 17 de la Ley de Inteligencia Nacional, promulgada en 2011 por Fernando De la Rúa. Esto es una pura chicana, ya que ese secreto se legisló «en interés de la seguridad interior, la defensa nacional y las relaciones exteriores de la Nación». Nada de eso está comprometido en la investigación sobre el espionaje a los deudos de los marineros atrapados en el fondo del mar dentro de una ruinosa nave de la Marina de Guerra. Como estrategia defensista no es muy brillante: Macrì deberá volver a Dolores una semana después, porque el juez Martín Bava no aceptó su pretensión de hacerlo la segunda vez por Internet. Presencial, pero sin el calor popular imaginado, la excursión macrista por la ruta 2 incordia a sus asociados radicales, de la Coalición Cívica Libertadora y del PRO, que no ven la utilidad de convertir el acoso a madres y viudas en tema de campaña electoral. No llegó más gente porque hubo muchos controles policiales en la ruta, dijo Macrì. No fue porque hacía mucho calor, se disculpó Elisa Carrió.

 

 

Sus Excelencias

Los tribunales son hoy menos propicios para la oposición, porque la estatua de la Justicia en vez de enarbolar la espada alza un dedo humedecido para detectar la dirección del viento. Así, el camarista Gustavo Hornos fue apartado de la causa en la que se investiga la Mesa Judicial, debido a su promiscuidad con Macrì, a quien visitó en la Casa Rosada y en RPO mientras entendía en causas de alto interés para el Poder Ejecutivo. Lo más llamativo es que la decisión la adoptaron sus colegas de Casación Juan Carlos Gemignani y Don Eduardo Riggi, quienes el 15 de octubre habían sostenido lo contrario. Este nuevo criterio podría extenderse al otro frecuentador de Olivos y Balvanera, Mariano Borinsky, y a otras causas en las que sirvieron a los planes de Macrì.

La Corte Suprema vive su propia aventura. Reducida a cuatro miembros por la renuncia de Elena Highton, confronta ahora el anuncio de su vicepresidente Carlos Rosenkrantz de que no volverá a excusarse en las causas que interesan a los clientes de su estudio, con el original argumento de que han pasado cinco años desde su nombramiento en comisión en el tribunal, por decreto de Macrì. Son más de un centenar las causas en las que se excusó y que ahora se propone sumar a su tarea. Ni las leyes nacionales, ni los códigos de ética iberoamericanos ni las convenciones internacionales hacen distingo alguno por el tiempo transcurrido como dirimente de la independencia e imparcialidad  de un juez. Cuando Enrique Petracchi se excusó de intervenir en causas del estudio Galante, en el que había trabajado, lo hizo de por vida, como corresponde.

 

 

 

La música que escuché mientras escribía.