Un crimen de Estado perpetuo

O, La Segunda Muerte de Santiago Maldonado

Se consumó nuevamente el crimen de Estado contra Santiago Maldonado. El juez Gustavo Lleral, con el archivo de la causa 8232/17, ingresó en el selecto club de los encubridores. Luego de repasar el fallo me surge una pregunta: ¿cómo es que alguien decide de manera voluntaria meterse en un río helado? Porque eso fue lo que determinó Lleral: que Santiago se metió en el río de manera voluntaria y que fue preso de un pozo y murió. Nadie lo vio. Nadie lo obligó. Y remarca el carácter voluntario de su decisión de meterse en el río. También arguye que nadie forzó su muerte ni desaparición. Nadie. La desaparición y muerte de Santiago Maldonado parece ser, a los ojos del juez, un hecho sin contexto. Vacío.

Sin embargo, no puedo dejar de pensar en otra parte de su fallo que es cuando reconoce que dentro del expediente se había incorporado en la foja 58 la última foto con vida de Santiago Maldonado. Eran las 11:32:33 (se sabe la hora precisa gracias al trabajo realizado por la Procuvin que fue ocultado de manera deliberada por la fiscal Silvina Avila mientras que el procurador interino Eduardo Casal no adoptó ninguna decisión firme para que sea incorporado en el expediente, es decir, ambos lo ocultaron) cuando Santiago iniciaba su corrida hacia el río.

Si Lleral reconoce la existencia de esta imagen, ¿cómo es posible que no tomara en cuenta que tan solo 25 segundos después pueden verse gendarmes dentro del territorio persiguiendo a los chicxs que estaban dentro de la Pu Lof? Quizás Lleral no lo sabe porque nunca se preocupó en obtener el informe de la Procuvin que estableció esa secuencia.

Esa imagen viene a mi mente porque nos habla de la persecución, de la cacería, algo que Lleral desestimó. Para él, el accionar de la Gendarmería fue legítimo. Sin embargo, en otra parte de su resolución destaca la declaración de Lucas Pilquimán, cuando él cuenta que una vez del otro lado del río lo ve a Santiago, agazapado entre las ramas y arriba del barranco los gendarmes disparaban con 9mm, escopeta y piedrazos. ¿Cómo es posible que el juez no haya tenido esto en consideración para explicar el contexto en que se desarrolló el operativo de la Gendarmería? Más aún. ¿Cómo puede el juez sostener que Maldonado se metió de manera voluntaria al río cuando sabe, por los dichos de un testigo, que los gendarmes estaban disparando escopeta y 9mm? ¿Será que Lleral acata la doctrina Bullrich de que las fuerzas federales pueden disparar porque sí?

En una de las entrevistas que mantuve con Lleral, sostuvo que no descartaba tomar nuevas declaraciones testimoniales o incluso ampliar las que ya se habían tomado, sobre todo la de los gendarmes. ¿Qué lo llevó a no hacerlo? ¿Cómo fue que de un día para el otro decidió concluir que Santiago se ahogó sólo sin que nadie lo viera? ¿Sin poner en tensión los dichos de los gendarmes guionados por Barberis? Hay un informe de la Procuración de Investigaciones Administrativas que sostiene que las entrevistas de Barberis con los gendarmes parecían actuadas y que denotaban conversaciones previas. Es más, hay un audio en donde Barberis les dice a cuatro agentes que todos debían tener una versión unificada. Nada de esto le llamó la atención al juez.

¿Cómo es posible que Lleral diga que Santiago murió porque se metió al río de manera voluntaria sin siquiera preguntarse en qué lugar del río estuvieron los 13 uniformados que bajaron a la costa sumado a los otros que aun hoy siguen sin identificarse?

¿Cómo puede sostener esta hipótesis —escrita como la verdad absoluta— cuando el alférez Daniel Gómez le reconoció a Pablo Badie, quien en ese momento era jefe del Escuadrón 36, que los muchachos “habían disparado un montón”? ¿Cuán voluntario es un acto cuando el contexto indica que fue en medio de una represión?

Maldonado desaparece el 1 de agosto de 2017 y Bullrich lo vuelve a desaparecer cuando sostiene que no había indicios de su presencia dentro del territorio, aun a sabiendas de que en el expediente estaba la última foto con vida del Brujo, esa misma foto que fue ponderada (pero sin contexto) por Lleral y que marcaba el inicio de una represión dentro del territorio.

Lleral parece adueñarse de la verdad. “Nadie es penalmente responsable por la muerte de Santiago Maldonado. Esa es la verdad”, dice. ¿Quién es dueño de la verdad? Recuerdo las palabras de Bullrich cuando sostuvo que ella había construido su verdad hablando con cada uno de los gendarmes. Mentira la verdad. La desaparición y muerte de Santiago Maldonado es un crimen de Estado que se sigue consumando.

El sobreseyó a Emmanuel Echazú y archivó la causa por la Desaparición Forzada. Archivó toda posibilidad de investigación en la justicia ordinaria de la Argentina. En honor a la verdad, nunca se investigó realmente lo que sucedió dentro del territorio. Hasta el momento, los únicos investigados por lo que sucedió el 1/8/2017 son los principales testigos, acusados por Bullrich de complot y otras tantas cosas. Hay una doctrina criminal llevada adelante desde el Estado que duele hasta los huesos. Y que se repite en el crimen de Rafael Nahuel, donde las víctimas son convertidas en victimarios.

¿Por qué Lleral no investigó el rol de los Gendarmes en la represión que terminó con la vida de Santiago Maldonado? Dice Lleral que la GNA avanzó luego de que a las 11.15 se concretara un corte de ruta por parte de los integrantes de la Pu Lof. Y por eso actuó la GNA. Se ¿olvidó? de mencionar las testimoniales de los uniformados que dijeron que minutos antes de esa hora todo estaba tranquilo y que la orden de avanzar de Juan Pablo Escola se produjo cuando al salir un auto del territorio y darse la orden de su seguimiento, cuatro personas de la pu lof salen a la ruta. Es decir, hubo una provocación. Están las testimoniales de los agentes. Incluso, en un audio de Gómez —ese hábil declarante definido así por Fernando Machado— lo reconoce en un diálogo con un superior. Dice Gómez que no pasaba nada, que los agentes estaban por retirarse cuando se da la orden de avanzar luego de que sale del territorio el vehículo. Buscaron el choque. Legalidad fraguada. De esto Lleral se calla la boca.

Los disparos de los gendarmes al inicio de su avance por la ruta son hacia el interior del territorio. Echazú disparó 17 veces en la dirección en la que estaba Santiago. Están las imágenes. Lleral no dijo nada. Pero es peor que no haber dicho nada. Sostuvo que hay otra causa donde se investiga el rol de la gendarmería instruida por Otranto, que por eso no se iba a meter con el accionar de la GNA (aunque lo calificó de lícito). En esa causa están imputados Santana y Pilquiman.

Lo escrito por Lleral demuestra una gran cobardía. Cobardía porque no se animó a investigar el procedimiento de la GNA, porque no volvió a tomarle testimonial a los uniformados. Cobardía porque no le preguntó a Zoilán qué quiso decir cuando sostuvo ante Barberis que él le había disparado a un bulto negro o azul cuando estaba sobre el río. Zoilán estaba con Yucra y Echazú. Yucra, en su testimonial, casi que hace un gesto con sus manos llevadas a la cabeza como indicando que había visto a alguien de pelo largo sobre el río. ¿Y si Yucra lo vio a Maldonado? ¿Y si Zoilán, que estaba al lado de Yucra le disparó a Maldonado? ¿Y si Echazú, que según su propio testimonio se encontró con Zoilán sobre el río, también disparó? Nada de eso aparece en el escrito de Lleral.

Podría haberse animado a cambiar la caratula de la causa e investigar de todas maneras el rol de la gendarmería pero optó por la cobardía. Ni la autopsia, ni el peritaje sobre el DNI eran determinantes para entender lo ocurrido el 1/8/2017 en la Pu Lof. La caratula podría haber cambiado pero, ¿cómo no investigar los movimientos de los Gendarmes? Cobardía o complicidad.

La de Santiago Maldonado parece ser una muerte sin contexto, sin historia. Bullrich lo negó, lo vinculó a la RAM, lo ubicaron en fiestas, en cualquier parte del país y en Chile. Lleral dice que el Estado nacional actuó bien, que no hubo encubrimiento de ningún tipo. ¿Por qué intervinieron las líneas telefónicas de los principales testigos; por qué el área de inteligencia de GNA fue enviada el mismo 1/8, por qué se siguieron a los organismos de Derechos Humanos; por qué Cané plantó la pista del puestero de Epuyen? ¿Por qué? Lleral no se atrevió a responder.

La desaparición y muerte de Santiago Maldonado es un crimen de Estado; se seguirá consumando ante la impunidad ejercida por los distintos resortes de la Alianza Cambiemos. Es un crimen de Estado porque Bullrich comenzó a planificar la represión a la Pu Lof desde febrero de 2016, contó con el aval de empresarios regionales, hubo órdenes desde Bariloche impartidas por Noceti para avanzar, hubo una ejecución de esa represión planificada y un encubrimiento posterior. Por todo esto es que seguiremos sosteniendo la responsabilidad estatal en la desaparición y muerte de Santiago Maldonado.

Por ahora, sólo por ahora, la mirada de Santiago —esa ventisca helada que penetrará en sus iris— será la condena que recibirán los gendarmes, Bullrich, Cané, Barberis, Noceti y Macri. Ya llegarán tiempos de otras ventiscas y estos mismos funcionarios responderán ante la sociedad.

* Este artículo fue publicado originalmente por Cadena del Sur.

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