Un nuevo Eje para repeler a los migrantes

La catástrofe humanitaria en el Mediterráneo

Italia es cada vez más la Italia de Matteo Salvini. El Viceprimer Ministro y Ministro del Interior (de la Liga Norte, que viró al neofascismo) ha tomado por completo el control del gobierno y es capaz de mantener durante varios días en el agua a un barco de la propia Prefectura Naval cargado de inmigrantes, incluso menores no acompañados, con el fin de obligar al Presidente de la República, Sergio Mattarella, a pedir explicaciones al primer ministro nominal Giuseppe Conte y a intervenir para destrabar la situación y hacer desembarcvar en Sicilia a 67 hombres, mujeres y niños.

De hecho, el gobierno continúa con esta política sin escrúpulos, sin que ni siquiera parpadeen los aliados del movimiento Cinco Estrellas o incomoden al ministro Danilo Toninelli con preguntas sobre la tragedia de los refugiados en el mar.

Justo frente a la sede del Ministerio de Transporte hubo una acción de desobediencia civil organizada por la red de asociaciones «Sigamos siendo humanos».

Alrededor de sesenta activistas se encadenaron a la entrada del Ministerio para solicitar una reunión urgente  con Toninelli. Recién después de un día de espera fue recibida una delegación, pero el ministro no estaba presente y los atendió el vocero y el capitán del puerto. Del otro lado de la valla estaban  el diputado del Partido Radical Ricardo Reyes, y las dirigentes de las ONG Sea Watch, Giorgia Rinaldi; Open Arms,  Verónica Alfonsi; de la Asociación Buen Derecho, Valentina Calderone;  Greenpeace Italia, Alessandro Gianni y Asociación de Estudios Legales sobre la Inmigración, Lucía Gennari. No es sólo una lista de nombres, sino que representa la fuerza de un movimiento de oposición emergente.

 

 

Pero no obtuvieron respuestas satisfactorias sobre el derecho internacional negado y las antiguas leyes del mar pisoteadas. Las únicas palabras del portavoz del ministro fueron sobre la transición en Libia y el apoyo que debe darse a la Prefectura Naval de Trípoli para los rescates en el mar. Pero, como dijo el diputado Magi, «no se pueden llamar rescates porque las patrulleras de Libia no llevan a los migrantes a un refugio seguro, como debería ser, sino al infierno de un campo de concentración». La delegación pidió hablar con el Ministro Toninelli aunque fuera por teléfono, pero no hubo nada que hacer.

Al salir la delegación, los manifestantes fueron desalojados por la policía que arrastró por la fuerza incluso al diputado Magi: «Lo que está haciendo Salvini en la piel de los migrantes es una manera de subvertir el estado de derecho en Italia, como pronto se darán cuenta otros ciudadanos que tal vez ahora aplauden», dijo el dirigente de los radicales italianos, elegido diputado en la lista + Europa.

 

 

Para la ONG Médicos Sin Fronteras, «más de seiscientas personas, incluyendo bebés y niños, se ahogaron o desaparecieron mientras trataban de cruzar el Mediterráneo sólo en las últimas cuatro semanas. Estas tragedias representan la mitad de las muertes ocurridas en el mar en todo 2018 y ocurrieron cuando ya no quedaban más barcos de rescate de las ONG que operan en el Mediterráneo».  Estas palabras no dejan ninguna duda sobre lo que está ocurriendo en Italia y también en Europa, donde los partidos de derecha en Austria y Alemania intentan crear con Salvini un  Eje para repeler a los migrantes, que evoca las mayores tragedias del siglo

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