Una alternativa viable

Cómo se gestó el acuerdo comercial con China y sus detalles

 

El anuncio, el miércoles, del ministro Sergio Massa sobre el uso de yuanes en lugar de dólares para importaciones de China, tuvo gran repercusión.

A principios de abril, durante la presentación que se hizo en Buenos Aires de la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE), el embajador Zou Xiaoli dio una pista clave.

La Argentina y China, dijo el diplomático, “han firmado acuerdos de intercambio de divisas en varias oportunidades. A fines del año pasado, pactaron la ampliación del uso de RMB (renminbi o yuan) y se lanzó oficialmente el banco de compensación de RMB en la Argentina. Además, la voluntad y la demanda de las empresas de ambos países para utilizar RMB en la cooperación comercial y de inversión crece cada vez más. Las entidades de las dos naciones están trabajando arduamente para crear un buen entorno político para promover de manera efectiva el comercio y la inversión bilateral, reducir los riesgos del tipo de cambio y lograr beneficios y ganancias compartidas en la mayor medida”.

Por esos días, una reunión en la propia casa del embajador sobre avenida del Libertador con funcionarios argentinos sirvió para seguir dando forma a un acuerdo que ya tenía sentada sus bases. El presidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, había detallado en ese mismo foro, para presentar la CIIE, los mecanismos de uso del renminbi, spot y futuro, en el comercio con China. “Hay empresas que ya lo usan, pero debe crecer más”, sostuvo, y alentó a interiorizarse con esas herramientas de cooperación financiera para agilizar el comercio sin depender de los dólares, entre los que citó también el swap de monedas.

Con Brasil pasa otro tanto (se puede comerciar con reales/pesos), pero los empresarios, sean brasileños, argentinos o chinos, deben hacer un proceso de aprendizaje para no querer el dólar (que además hace más cara la operatoria y, en ocasiones, más larga) y asumir sus propias monedas nacionales.

En esos encuentros hubo un compromiso de las partes para alentar a sus empresas a hacerlo.

En el caso argentino, más que incentivos (el acuerdo de uso de yuanes/pesos y no de dólares es voluntario, no obligatorio), ocurrirá que en los hechos será mandatorio, dada la restricción actual de la divisa verde. En otras palabras, no habrá dólares para importar de China.

De los encuentros citados participaron, además de varios funcionarios, directivos del banco ICBC, que será la entidad compensatoria, y el Bank of China, que, si bien es mayorista, intervino en las negociaciones. Esto no limita que las operaciones que a partir de ahora se hagan en yuanes puedan hacerse en cualquier otro banco de la Argentina donde la empresa tenga su cuenta, si ese banco habilita la operación y trabaja con cuentas en yuanes. En la actividad donde se presentó la CIIE, estuvieron los presidentes del ICBC y del Bank of China, Zhang Junguo y Xiao Qiy, respectivamente.

 

 

Cupos y plazos

Massa dijo el miércoles —en un encuentro muy simbólico, porque lo hizo al lado del embajador Zou cuando al mismo tiempo negocia cambios en el acuerdo impagable con el FMI, donde la llave la tiene Estados Unidos, enfrascado en su competencia con China— que en mayo podrían usarse el equivalente a aproximadamente 1.000 millones de dólares en la operatoria con yuanes/pesos, pero no quedó claro sobre hasta cuándo durará el mecanismo.

Por lo que pudo saber este medio, será hasta que se agoten los 5.000 millones de dólares que (como parte —por ahora— de los 18.000 millones del swap) están habilitados para usarse en operaciones comerciales. Terminado el plazo, eventualmente tanto el cupo como el total podrían renovarse o ampliarse, como se vino haciendo desde el primer swap en tiempos de Néstor Kirchner sin cortes hasta ahora. Incluso, en la campaña electoral de 2015, el equipo de Mauricio Macri había ninguneado el acuerdo monetario con China, pero apenas ganó, y asumió como ministro Alfonso Prat Gay, no solo se revalidó, sino que se ejecutó un tramo, lo que equivale a decir que comienza a pagar intereses.

El intercambio con yuanes y ya no dólares, vale aclarar, también puede usarse para los exportadores, aunque —de nuevo—, debería haber una pedagogía para preferir la moneda china antes que la estadounidense, que empieza a tener relevancia en China misma (donde ya es la más importante) y en acuerdos monetarios con otros países.

Las autoridades argentinas también señalaron que esta medida, en medio de las restricciones cambiarias y la corrida provocada por la especulación, persigue, además, un mejor control fiscal y anti evasión, dado que se detectaron maniobras de triangulación desde Uruguay y Europa con operaciones comerciales declaradas en dólares para sacar ventajas a expensas del Estado.

Finalmente, un señuelo que busca también incentivar la nueva operatoria son los menores plazos. Para empresas grandes, en dólares, el comercio demora 180 días, y se promete bajarlo a 90 en yuanes. Para pymes, la liquidación pasa de 120 a 60 días.

¿Al final viajará Massa a China? Lo que lo demoraría, susurran cerca de él, es saber si será o no el candidato a Presidente.

 

 

 

* Publicada en DangDai.

 

 

 

 

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