VIDAS PARALELAS

La música que escuché mientras escribía

 

Con pocas horas de diferencia murieron Carlos Menem, de 90 años, y Chick Corea, a sus 79. La muerte impone recogimiento, pero no necesariamente hipocresía. Al recibir en el Senado al ex Presidente, CFK envió condolencias a «sus compañeros», en una clara indicación de que no son los de ella. Respetuosa pero sincera.

La lista de chupamedias es tan extensa que ni vale la pena reproducirla. Pero también se destaca el rubro de quienes aprovechan el paso del tiempo y la desmemoria para desmarcarse de sus actos propios y cargarlos a la cuenta del ausente, como Julio Bárbaro, que acusa de regalarle el Estado a los ricos al Presidente del que fue secretario de Estado durante los primeros dos larguísimos años en los que se gestó esa entrega. También distorsiona los hechos objetivos, al afirmar que el plan Bunge & Born, del que fue operador, era «una idea de empresariado nacional productivo» (sic), frustrado porque «ganaron las empresas extranjeras, la visión colonial de las relaciones carnales».

El modelo para el remate a precio vil del capital social acumulado por generaciones de argentinos en las empresas públicas a privatizar fue la asociación, conducida por Estados Unidos, de bancos multinacionales acreedores, empresas internacionales capaces de operar los servicios públicos y abrepuertas locales con el know how necesario para moverse en las arenas movedizas de la política argentina. La legislación que tornó obligatoria esa asociación, superadora de los conflictos interpatronales de la década anterior, se sancionó durante la gestión de B&B, igual que los indultos a procesados y condenados por crímenes de lesa humanidad. Por cada Citibank o Telefonica hubo un Macri, un Montagna Terrabusi o un Rocca que aprovecharon del saqueo.

Pero quienes superaron toda medida fueron los propietarios del edificio de la calle Pasteur demolidos por una bomba en 1994. Por lo menos una parte de ellos, representados en la DAIA, que le reprochó la impunidad para los autores del atentado, olvidando que su presidente de entonces, Rubén Beraja, fue procesado junto con Menem por el encubrimiento del crimen y  se salvó de la condena por la manipulación judicial realizada por el gobierno de Juntos por el Cambio, como denunció el dirigente radical Mario Cimadevilla, quien resistió todo lo que pudo esa aberración, como te contamos aquí. La DAIA tiene el ingenuo descaro de autodenominarse «organización de derechos humanos» y repudiar la «indignante y triste decisión de indultar a los principales responsables de los crímenes cometidos durante la última dictadura militar», que su dirigencia apoyó en declaraciones oficiales y videos de distribución internacional contra lo que llamaban «campaña antiargentina», porque denunciaba esos delitos.

Allá ellos con su conciencia.

Igual que Menem, Chick Corea cambió a lo largo de su vida. Pero nunca se convirtió en lo contrario de lo que era. Aquí te preparé una breve selección de su obra. Para empezar, este album de 1969, Sundance, con Jack De Johnette y Dave Holland, entre otros.

 

 

 

 

 

Pero ese mismo año, Miles Davis lo convenció de dejar el piano de concierto y probar con el teclado eléctrico. Este fue el resultado, en el festival de la Costa Azul Francesa. En el saxo aparece el también muy joven Wayne Shorter, que debió calzarse los zapatos de nada menos que Coltrane, que murió dos años antes, absurdamente joven.

 

 

 

 

Al año siguiente lo repitieron en el festival hipposo de la isla de Wight, frente a Southampton. Ahí la novedad es que hay dos teclados. En el otro aparece el histriónico Keith Jarret (primero de campera amarilla y luego de chomba gris), quien también ha sido noticia en los últimos días, porque se anunció que luego de dos ACV no volverá a sentarse al piano.

 

 

 

 

Junto con Jarret, Chick Corea grabó esta extraordinaria versión de un concierto de Mozart para dos pianos.

 

 

 

 

Su amor por Mozart también se manifiesta en esta interpretación del preludio y concierto para piano, con la orquesta de Saint Paul dirigida por Bobby McFerrin, quien además canturrea, en la introducción y en varios tramos de la obra. Chick Corea improvisa en las cadenzas, y señala la coincidencia entre aquellos tiempos y los del jazz, que revaloriza la improvisación.

 

 

Con McFerrin también grabó esta improvisación sobre el Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo.

Luego formó un dúo asombroso con el vibrafonista Gary Burton, que podés escuchar aquí en un concierto en Japón, de 1981.

También se animó a fundir, en una sola improvisación, una sonata de Mozart y la canción de Gershwin The Man I Love.

 

 

 

 

En 2015, durante una presentación en Budapest estrenó este Tango de Anna, en homenaje a su madre, y allí contó que las raíces familiares son del meridione italiano, de Calabria y Sicilia.

 

 

 

 

Aquí lo escuchamos en un homenaje a Thelonious Monk, presentado en 2018  por el trompetista y divulgador del jazz Wynton Marsalis, con la orquesta estable del Lincoln Center. un proyecto cultural estimable, salvo por el valor de las entradas, que lo pone fuera del alcance de los herederos de quienes crearon el jazz.

 

 

 

 

Hace poco más de un año ofreció esta Rumba de Armando, en Montreux.

 

 

 

 

Escuchalo y decime si no queda muy clara la diferencia entre evolucionar y  degradarse.

 

 

 

 

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